Declaración de la LSR. 24 de abril del 2018

1º de Mayo: Día Internacional de Lucha de los Trabajadores

 

La resistencia demostrada por numerosos pueblos como el palestino frente al Estado genocida de Israel, los kurdos frente al de Turquía e Iraq y en otros tantos rincones del planeta la lucha que ofrecen los trabajadores contra la ofensiva económica del capital, son valerosos y heroicos esfuerzos que logran postergar, “estirar”, los planes de las burguesías.

Pero un imperialismo en decadencia como el norteamericano —con capacidad armamentística para hacer volar el mundo varias veces— y la lucha de otras potencias que “piden cancha” para la explotación de la fuerza laboral en el concierto mundial —como China o Rusia— pintan un presente de horror. Este terminará por abrirse paso, incluso a pesar de cualquier gran lucha de masas que no se proponga la revolución socialista como la única alternativa realista para defenderse y conquistar un triunfo con alguna proyección de desarrollo.

Los bombardeos “correctivos” contra el supuesto uso de armas químicas por parte de Al Assad —ya no interesa si el mundo les cree o no sus devaluados pretextos—, pueden ser parte de una escalada de “ensayos” donde se están probando todos en el camino de una contienda bélica mayor, que puede comenzar en la región pero que no se sabe dónde ni cuándo podría terminar. Lo que sí sabemos es cómo será el futuro de cientos de millones de seres humanos cuando las bombas imperialistas arrasen.

El internacionalismo obrero, opuesto visceralmente a la xenofobia capitalista y al guerrerismo imperialista es el gran ausente para las masas trabajadoras del mundo. Desde aquella acumulación internacionalista de la socialdemocracia europea de fines del siglo XIX, enterrada luego en las trincheras de la Primera Guerra socialpatriota interimperialista, y rescatado y promovido luego a escala de masas por los bolcheviques a partir del triunfo de la gran Revolución Rusa, ese internacionalismo nunca volvió a existir después de las masacres estalinistas y la Segunda Guerra Mundial. Pero es la inevitable tarea de los trabajadores y de los socialistas revolucionarios superar todo tipo de fronteras nacionales (también étnicas, religiosas, etc., propias de toda sociedad de clases) si aspiramos a tirar a la basura la explotación y la violencia capitalistas.

En tal sentido mientras las trabajadoras y trabajadores del mundo no resolvamos enfrentar conscientes a los explotadores y destruir su poder revolucionariamente, toda la humanidad seguirá transitando por la barbarie capitalista, con nuevos escenarios de guerra y superexplotación.

En este marco se inscribe la realidad nacional signada por la ofensiva de la burguesía contra la clase obrera, sobre todo en el plano económico y represivo. La reforma laboral vuelve a estar en danza y, tal como lo demostraron las movilizaciones de diciembre, hay que frenarla con unidad de acción y en las calles.

Desde la LSR entendemos que este Primero de Mayo más que nunca, hay que levantar las banderas del internacionalismo obrero y la lucha mortal contra el imperialismo, el militarismo y la guerra, y seguir trabajando en ello al día siguiente.

 

¡Por un 1º de Mayo anticapitalista, antimperialista,

antiburocrático, obrero, socialista e internacionalista!

 

Revolución Socialista Internacional o menos libertades,

más guerra, más militarismo y más Barbarie Capitalista

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