¡Contra la criminalización de la protesta social!

¡Libertad a Orlando Barrantes!

¡Que se archive la causa!

En esta semana se reinicia, después de cuatro años, el juicio al luchador social Orlando Barrantes. Se lo quiere condenar por ser un luchador social; toda otra argumentación es pura patraña. Para saber quién es el compañero transcribimos el artículo que apareció en elpais.cr y que sacamos de revista-amauta.org.

22 de febrero, 2010

En Guápiles, Limón, se realizará el debate una década después

Redacción (elpais.cr) – Una década después de los hechos, hoy se inicia el proceso en contra del dirigente sindical agrario Orlando Barrantes, en el Tribunal de Juicio del Segundo Circuito Judicial de la Zona Atlántica, Guápiles.

Barrantes es el Secretario General de CONATRAB (Consejo Nacional de Trabajadores Bananeros), organización que aglutina a miles de trabajadores y trabajadores bananeros que fueron expuestos al agroquímico Nemagón (DBCP) en las plantaciones durante la década de los años 70 y que han librado una dura lucha desde hace varios años en procura de justicia.

Organizaciones sindicales aseguran que Barrantes podría ser encarcelado injustamente con el pretexto de presuntos delitos que se crearon deliberadamente en su contra a lo largo de una década, luego de la huelga en la región atlántica de diciembre de 2000.

De acuerdo con la CONATRAB, con su prisión y sentencia se estaría criminalizando la protesta social y se le inhabilitaría políticamente. Junto a Barrantes, también está siendo procesado Iván Angulo, ex regidor municipal.

Desde noviembre de 2004 estos obreros agrícolas presentaron demandas en cortes norteamericanas en contra de las transnacionales Shell Oil, Occidental Company y Dow Chemical, fabricantes del Nemagón (1,2,Dibromo-3-cloropropano) y las transnacionales productoras y comercializadoras del banano Standard Fruit, Del Monte y Chiquita Brand.

El Nemagón fue usado como pesticida para combatir nematodos en las plantas, pero fue aplicado sin ningún tipo de advertencia y los obreros bananeros no usaron trajes protectores.

Hechos

En el 2000, la fuerza pública intentó detener una manifestación pacífica de obreros bananeros afectados por el DBCP y hubo un enfrentamiento en el que algunos policías antimotines fueron retenidos por la multitud.

Este hecho, según el Movimiento Sindical, es distorsionado por el Ministerio Público calificándolo de “secuestro extorsivo”, y pide 60 años de cárcel para el luchador social en un proceso en donde están ausentes las más elementales normas jurídicas y de justicia.

Entre otras cosas, la defensa ha denunciado que existe una completa nulidad en la actuación del Ministerio de Seguridad Pública y del Ministerio Público, una nulidad absoluta por violación al debido proceso y una también nulidad absoluta de todo lo actuado por violación al principio de intimación, así como utilización de prueba espuria.

“El principal testigo de la Fiscalía es el ex jefe de la policía antimotines, Orvil Ruiz, despedido posteriormente de la Fuerza Pública por falsificar documentos. Ruiz ha presentado un falso testimonio, contradictorio incluso con el testimonio brindado por su propio jefe, el Director Nacional, que absuelve a Barrantes. El testimonio de Ruiz está lleno de expresiones políticas que incriminan a los acusados por sus actividades sindicales y comunales”, destacó CONATRAB en el 2005.

“Una lectura imparcial y objetiva de la demanda interpuesta por el Ministerio Público demuestra con claridad que la acusación contra los compañeros Barrantes y Angulo tiene las características de un montaje para criminalizar la protesta social y para inhabilitarlos políticamente”, indicaron varias organizaciones sindicales en un boletín de prensa.

Reclamos sociales

Para el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional (SITUN), “el juicio contra Orlando Barrantes, parece inscribirse en una tendencia del Estado costarricense,  reforzada por la modificación al Código Penal, para criminalizar los reclamos sociales de los ciudadanos costarricenses”.

Mencionó el caso del ex diputado Célimo Guido y otros, condenado en juicio de reenvío por los acontecimientos de protesta social contra el monopolio español de  RITEVE, concesionario de la revisión técnica vehicular en Costa Rica, Tribunal de Juicio de San Ramón de Alajuela.

Otro, es el caso de las familias campesinas de Bambuzal que acudieron por su propia  iniciativa a los estrados judiciales agrarios para hacer valer sus derechos  de posesión y luego fueron encausadas paralela y fraudulentamente en la vía penal, aseguró el SITUN.

Además, el caso de familias campesinas de la localidad de Medio Queso en Los Chiles de  Alajuela, las cuales igualmente han sido violentamente desalojadas y  encarceladas por los tribunales penales de Ciudad Quesada.

Recordó que el primer juicio contra Orlando fue anulado en julio del año 2005. Hizo  mucho daño en ese proceso el falso testimonio de dos de los policías, uno de  ellos ex jefe de los antimotines y el otro un abogado de la Fuerza Pública.

Los otros dos policías, rasos, manifestaron que Orlando no tuvo que ver nada  con los hechos.

“En el caso de Orlando es muy preocupante por la gravedad del delito que se le achaca y la eventual pena que podría sufrir. En su caso, no habría  posibilidades de libertad condicional”, advirtió el SITUN.

El Nemagón

Este agrotóxico provoca esterilidad, impotencia, cánceres en hígado, riñones y estómago, serios problemas en la vista, daños permanentes en la piel. A las mujeres causa alteraciones hormonales y abortos y a su descendencia malformaciones congénitas.

En su relación con el ambiente, el DBCP se descompone muy lentamente en el suelo y se calcula que permanecerá allí unos 140 años. Es un pesticida muy persistente y móvil. Químicamente es altamente estable en agua, inclusive en cantidades muy pequeñas. La sustancia tóxica se filtró a las capas de aguas subterráneas.

De acuerdo con la información disponible, se sabe que un derivado del DBCP fue utilizado en las bombas arrojadas por Estados Unidos en la segunda gran guerra y fue prohibido su uso en ese país en 1977, no así en los otros países en los que se usó durante muchos años más.

En Costa Rica se calcula que se usaron 5 millones de kilos durante 10 años. Los daños que causó y que siguen padeciendo cientos de miles de trabajadores de distintos continentes han hecho concluir a especialistas que su uso constituye la peor tragedia en la historia mundial de la medicina laboral. Como parte de la llamada “docena sucia”, el DBCP es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como altamente tóxico.

Barrantes agredido

En una ocasión, a la salida de un supermercado, Barrantes fue amenazado de muerte por su participación en este conflicto, y en julio del 2004, fue agredido en una zona bananera por un individuo de apellido Campos, alias “El Loco”, quien le causó numerosas heridas.

Afortunadamente fue auxiliado rápidamente por lugareños en el momento en que su agresor sacaba un cuchillo. “El Loco” actualmente está preso por el asesinato de otra persona y por su vinculo con un caso de robo de armas. Las motivaciones de este ataque quedaron en el misterio, aunque en la zona no es extraña la práctica del pago a sicarios.

Otra de las luchas de CONATRAB es la defensa de los pequeños agricultores y de los campesinos sin tierra. Actualmente esta organización mantiene “tomas” de tierra en ocho lugares.

Además, Barrantes ha sido coordinador nacional de más de 40 organizaciones que luchan por vivienda, agrupadas en la Coordinadora de Vivienda Techo para Costa Rica.

Para la Asociación Nacional de Empleados Públicos y privados (ANEP), en materia penal se debe individualizar y demostrar sin mayor asomo de duda la participación del acusado en los hechos que se le imputan para poder condenarlo.

Si esta máxima jurídica es cierta, este proceso contra Barrantes es un horror judicial, y debe de llamar la atención nacional e internacional porque Costa Rica se promociona como una de las democracias más consolidadas del mundo.

“La Fiscalía General de República y la Corte Suprema de Justicia están en el deber de dar seguimiento hasta el final a este proceso porque aquí se está frente a denuncias mal fundamentadas, procesos de recolección de pruebas ilegítimos, procedimientos de reconocimientos inexistentes y una cadena de desaciertos que no concuerdan con el objetivo de buscar la justicia pronta y cumplida”, indicó la ANEP en un comunicado.

Recordó que el sistema judicial muestra fallas históricas irreparables. El caso más sonado es el del laureado escritor nacional José León Sánchez, quien fue acusado de un grave delito en 1952, pasó más de veinte años en la cárcel y no fue sino hasta 1999 que la Corte Suprema de Justicia dictó una resolución en donde lo absuelve de toda pena y responsabilidad.

 

En el mes de agosto del año 2006, a días de iniciarse la primera fase del juicio, Orlando Barrantes escribió la carta que reproducimos por tener rigurosa actualidad.  Todas las organizaciones sociales deben denunciar  la atrocidad que se pretende.

Juicio Político en Costa Rica

Por Orlando Barrantes, Presidente del Movimiento de Trabajadores y campesinos (MTC), Costa Rica

El 23 de agosto se reanuda en Costa Rica el juicio penal montado en mi contra. El Ministerio Público solicita penas de cárcel mayores a los 60 años. Se me acusa de liderar el fuerte y triunfante movimiento de huelga de diciembre del 2000 en la zona atlántica. Campesinos, trabajadores bananeros, transportistas, ferroviarios y ex muelleros conformaron un frente común de lucha y plantearon una serie de demandas al gobierno.En esa ocasión en Guápiles, ciudad caribeña, al calor de la brutal represión policial contra manifestantes pacíficos, al parecer cuatro policías antimotines fueron retenidos por la multitud. Este hecho lo califica el Ministerio Público como "secuestro extorsivo" y me acusa de ser el autor intelectual. La acusación es risible, torpe, ilegal y fantasiosa.

Los sectores populares y democráticos de Costa Rica denuncian que esta acusación forma parte de una nueva política del Estado costarricense de criminalizar las protestas sociales que han aumentado debido al empobrecimiento de amplios sectores de la población.

Mi actual enjuiciamiento ha llamado la atención en el movimiento popular y la prensa porque además hace unos meses fueron condenados dos dirigentes de la zona de San Ramón, a un año de prisión y al pago de una suma millonaria, por su participación en protestas contra el monopolio de la revisión vehicular Riteve. Dirigentes estudiantiles han sido acusados por participar en otras protestas públicas. Líderes campesinos, como los de Bambuzal, enfrentan juicios.

Costa Rica es conocida por disfrutar de una relativa calma social y política. La última asonada militar ocurrió hace 58 años, cuando el socialdemócrata José Figueres Ferrer (Don Pepe) tomó el poder mediante una guerra civil que dejó dos mil muertos.

Algunas de las decisiones que tomó Figueres en su gobierno fueron determinantes para que Costa Rica entrara en los siguientes sesenta años en relativa calma.

Las garantías sociales impulsadas por Don Pepe le dieron sepultura al estado liberal que la oligarquía criolla había instalado desde la década de los años 70 del siglo XIX, y le dieron nacimiento al Estado Benefactor en su versión costarricense.

Figueres, que era parte de un nuevo sector empresarial, creó un partido político que contaba con el apoyo fuerte de la nueva y emergente clase media y los industriales, el Partido Liberación Nacional (PLN).

El actual presidente de Costa Rica, Oscar Arias Sánchez, pertenece a este partido.

Una de las medidas más drásticas y antidemocráticas que adoptó el gobierno de Figueres fue la proscripción del partido comunista y de las organizaciones sindicales afines. También promovió una intensa persecución y atroces crímenes políticos.

Posteriormente las organizaciones sindicales fueron recuperando espacios legales.

Es evidente que el Estado costarricense está cambiando su política de tolerancia y se encamina rápidamente a recortar las libertades democráticas y hacia la criminalización de la lucha social.

Costa Rica ya entró en un profundo proceso de cambio, que nosotros caracterizamos como revolucionario que se abrió con la llamada lucha contra el combo del ICE en el 2000, cuando los sectores populares logramos detener la privatización del ICE, ente estatal que tiene el monopolio de la energía y las telecomunicaciones y que puso al borde del colapso al gobierno del presidente Miguel A. Rodríguez (encarcelado recientemente por su participación en actos de corrupción). El país fue paralizado por las protestas.

El reciente resultado electoral (5 de febrero) parece confirmar nuestro análisis, al obtener Oscar Arias un triunfo ajustadísimo pues obtuvo el 40.8% de votos, con apenas 18.000 votos por encima de su contrincante Otón Solís, a quien algunos, que no conocen la realidad costarricense, ubican en la izquierda.

El otro partido burgués tradicional, el PUSC, prácticamente fue borrado del mapa electoral al obtener apenas el 3.5 % de los votos. La alta votación de Solís se explica porque hay un fuerte sentimiento contra el bipartidismo que ha gobernado el país en los últimos sesenta años y que es culpable de la pobreza.

Otro elemento es la amplísima oposición que existe en el país con-tra el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. En noviembre de 2005 la oposición al TLC llamó a una marcha que reunió cerca de 100.000 manifestantes. [Costa Rica tiene menos de 4 millones de habitantes].

El problema está, como diría Trostky, en los dirigentes del pueblo. Al igual que en el resto del mundo sigue siendo el principal escollo en el proceso revolucionario costarricense. En nuestro país la izquierda está atomizada, lejos de tener coordinación básica común y de fortalecer su presencia en el escenario político.

Costa Rica bulle como caldera a punto de estallar. Los capitalistas lo ven y por eso endurecen la represión y persiguen a los dirigentes políticos. Los burgueses de antaño construyeron esta sociedad capitalista con un Estado benefactor y con relativa tolerancia. Sus hijos en cambio, lo están desmantelando y privatizando todas aquellas empresas públicas que son rentables y ya no apuestan a las reformas sociales para calmar a las masas otorgando ciertos beneficios, sino que acuden a las reformas penales para encarcelar a los que protestamos.

Este es el contexto del juicio que se  sigue en mi contra.