Documento de la Fracción Proletaria (FP) respecto de la Fracción por la Construcción del Partido (FPC)

8 de noviembre de 1991

 

Este material tiene el propósito de analizar la experiencia de la Fracción Por la Construcción del partido (FPC), su política, sus métodos y su historia. Establecer las diferencias que existen entre nosotros y la FCP, con el propósito de que, de cara al Congreso mundial, se puedan resolver y que las medidas políticas que se tomen sean claras y no den lugar a dudas de ninguna naturaleza.

¿Qué quiere decir que no haya dudas de ninguna naturaleza? Quiere decir que, metodológicamente, si hubo un fraccionamiento del Partido, si hay experiencias separadas, hay una historia política que se debe saldar. No puede ser de otra manera porque la división no fue una circunstancia ajena a la voluntad de las dos fracciones. Existían profundas diferencias que le dieron sustento. Subrayamos las palabras porque, si es así, toda propuesta de unidad debe corresponderse con alguna de las siguientes variantes: o una de las dos fracciones reconoce a la otra como la que tenía razón, o, ambas, a lo largo de sus experiencias separadas, llegaron a una especie de síntesis entre las posiciones de uno y de otro y lo que se vislumbra es una experiencia política inédita en la historia de nuestro partido.

Algunos aspectos introductorios

 

Cada fracción le dio su particular forma de entender la política a la crisis que provocó la división. De nuestra parte existió la intención de transformar el viejo partido en      una verdadera expresión de un partido socialista revolucionario: partido estructurado, de cuadros, politizado, que diera la lucha política por la conquista del Poder y, por lo tanto, dedicado totalmente a hacer política, que tomara la actividad sindical como una tarea más de su quehacer y que tomara el trabajo con el periódico como la primordial tarea.

Todos esos objetivos pretendían salir al cruce de un partido caracterizado por la abulia, la despolitización, una rutinaria práctica política sindicalera, federativo y democratista, con una dirección con formas burocráticas y una escasa estructuración. Pero no podemos divorciar este proceso) nacional con los análisis y la política que desarrollaba entonces la LIT. Los dirigentes de la FCP estructuraron su fracción a partir de esos postulados traducidos a nivel nacional.

Las experiencias posteriores arrojaron más luz sobre este fenómeno. Es alrededor de la orientación que definió la LIT que debemos explicar centralmente que la FCP se conformara y se mantuviera activa. Los errores objetivistas en los análisis y en las caracterizaciones de la lucha de clases en nuestro país, dieron como resultado una política oportunista, sindicalera, de activismo desenfrenado, con expresiones que van al aventurerismo y a capitularle a los grandes aparatos, Y todos estos análisis fueron inspirados en los que hacía a nivel mundial la LIT en ese entonces. La dirección de la FCP se armó con estos para el rompimiento y los aplicó disciplinada y delirantemente. Es lo central y lo que los compañeros de la FCP se niegan a aceptar. Se niegan a hacer un balance de esos análisis (traslaciones mecánicas, de lectura casi religiosa con la que comulgaron). En ningún documento pasado ni reciente, aún después de destapada la crisis de la LIT han dicho una sola palabra respecto de esto.

Su conducta política ha sido la de agazaparse, evadir su reconocimiento de los errores y rectificar. Lo que los ha caracterizados en el análisis y en su política, después de darse cuenta que han metido la pata, es su centrismo. Por supuesto que estos errores y desvíos se expresan en lo metodológico y en los distintos equipos de dirección, que han reventado en crisis en los casi dos años de experiencia de la FCP, así como en sus reflujos de militantes.

Estamos ante la presencia de una expresión centrista trotskista que sin embargo viene de crisis en crisis y que no cristaliza porque no tiene asiento internacional y que dependerá de cómo se desarrolle la discusión en el congreso de la LIT y se resuelva esta crisis en la internacional la posibilidad de que la FCP no salte en pedazos hacia la desmoralización o a alguna expresión centrista cristalizada.

 

I. EL PERÍODO DE ROMPIMIENTO, LOS ANÁLISIS Y LA PRÁCTICA DEL PRIMER AÑO DE LA FCP

¿De dónde proviene esa acumulación de crisis que reventó con el fraccionamiento del partido? Podríamos generalizarlo y señalar que es un problema de dirección. Pero eso no dice nada. Nosotros pensamos que hay un hecho que sirve de arranque para esa crisis. Se ubica unos dos años antes cuando Alejandro levanta el documento de análisis del trabajo en Acueductos y busca demostrar que lo que se hace ahí es sindicalismo puro, burocratismo, capitulación a la patronal y que Martín se ha convertido en un burócrata acomodado. Reclamaba Alejandro que no tuviéramos militantes del sector, que no levantáramos nosotros la lucha contra el aumento de las tarifas de agua como uno de los ejes centrales (argumento que servía para demostrar en donde estaba el acuerdo con la patronal) y conclusión: había que intervenir Acueductos. Así se hizo.

En ese momento se planteaba con más fuerza por parte de Martín y la mayoría del equipo de dirección la lucha por la estructuración del partido. Los sectores que supuestamente levantaban la bandera de la politización, sin embargo, se resistían a estructurarse y asumir responsabilidades de cuadro. Les quedaba más cómodo ser los vigías y fiscales de los que en el partido habían entendido que lo fundamental era estructurarse, y así camuflarse por ahí. Les era más cómodo exigir de otros y nada de ellos mismos demandando que Acueductos o el partido fuera el que asumiera la organización de luchas que correspondían al conjunto y cuya principal responsabilidad estaba en quienes dirigían el movimiento de masas: las dirigencias sindicales burocráticas. El argumento de que los compañeros no organizaban la lucha contra las alzas de tarifas, cuando no había movimientos en ese sentido, aparecía como ultra y como una provocación.

Y no era que la mayoría de la dirección entendiera completamente el trabajo de estructuración y politización, porque aún pensábamos que bastaba con las luchas en Acueductos y la relación con los demás sectores sindicales, con Acueductos como ejemplo o guía, para hacer crecer al partido. Fue posteriormente que se resolvió terminar con la intervención, dar un plazo a los responsables de Acueductos a que hicieran su equipo al tiempo que se votaba la política de estructuración y que cada uno de los cuadros rindiera cuentas como dirigentes en una división bien clara de tareas. Junto a esto, se definía la campaña electoral.

A. La campaña electoral

Aquí volvieron a surgir las diferencias y nuevamente la crisis. Los sectores más desestructurados y que se resistían a cambiar esa situación comenzaron a expresarse, con el aliento de los nuevos análisis de la LIT de entonces. El partido tenía a finales de 1990, cuando se dio el rompimiento, una crisis muy fuerte. A los intentos de adecuarlo al fenómeno que no por mal calibrado era un hecho nuevo de la situación mundial y por supuesto de la situación regional y nacional. Para crecer y superar los errores y limitaciones que arrastrábamos como grupo de propaganda y aprovechar los nuevos fenómenos de la lucha de clases debíamos estructurar al partido y hasta a sus militantes (muchos estudiantes o sin trabajo), debíamos politizar la actividad y superar las presiones sindicaleras a las que muchas veces habíamos cedido o encontrábamos como lo natural a lo que debía dedicarse el partido. La campaña electoral la tomamos como la gran oportunidad para dar ese giro y así lo hicimos. Las resistencias no se hicieron esperar. Empírica y no muy claramente todavía pero dos posiciones se presentaban antagónicas alrededor de lo que era el problema central en ese momento, las elecciones. Esteban con un plan de campaña de publicidad y aparato (el millón de colones para financiar la campaña, los cientos de actos en barrios con un partido que tenía como eje divulgar en forma de lluvia su política y otras del mismo tono) contra una posición de aprovechar la campaña para consolidar la estructuración, la politización y responder dentro de nuestras posibilidades a la necesaria divulgación de nuestra política sobre la independencia de clase que las elecciones plantea y la agitación de puntuales aspectos de la propaganda(denuncia de los patronos y sus partidos y gobiernos, el gobierno de los trabajadores, los candidatos de los trabajadores, el socialismo con democracia, la construcción de un partido para las luchas).

Los sectores desestructurados y que se resistían a esta política, así como cuadros viejos en crisis de desesperación por el poco desarrollo de la lucha de clases y del partido y compañeros que como Esteban ya empezaban apenas a hacerse eco de los análisis objetivistas y triunfalistas de la LIT se aglutinaron y fueron haciendo más coherente su diferenciación con propios fundamentos.

B. La crisis estalla de nuevo

Después de las elecciones del 90, entre febrero y marzo, se constituye la FPC con un documento llamado "Balance de actividades y lineamientos político-organizativo" En este documento se empieza a dibujar la base teórico política sobre la que la LIT y el partido argentino estaban apoyados y que los compañeros hacen propia. Veamos:

"La crisis partidaria es en primer lugar la crisis de una dirección sectaria y sindicalera, que no está a la altura de las nuevas exigencias que le impone la realidad al partido" (...) "Lo grave es que la nueva situación impone un gran cambio de timón al partido. Ahora no se trata de sobrevivir solamente como un pequeño grupo sino de lanzar la red de nuestra política con mayor amplitud. La colosal revolución política en el Este, el derrumbe vertiginoso de los aparatos, los síntomas claros de crisis en el país y en el área, la irrupción de nuevos sectores que luchan con nuevas formas y métodos, el vacio de dirección política y sindical creciente en el seno del movimiento de masas (...)” "...el compañero Alberto, del SE, en su intervención electoral, descartó las posibilidades de surgimiento de sector-es progresivos a partir de la descomposición del estalinismo. La realidad indica una descomunal Crisis en el PVP y en el PPC, un abierto choque de posiciones en el aparato, un enorme vacío teórico, político y moral en su seno. Asimismo, tenemos algunas evidencias de compañeros y sectores que pugnan por ir hacia la izquierda. Estamos hablando ni más ni menos de que el principal partido de izquierda históricamente en este país hace agua por todos los costados... y nosotros, trotskos marginales y sectarios, no nos jugamos siquiera cuando menos a sondear en este terreno y procurar incidencia."

Esto es lo que decían los compañeros antes del rompimiento. Hoy la realidad ha demostrado que tales preceptos que levantó la LIT y que los compañeros trasladaron mecánicamente además, no obedecían a la realidad sino al delirio. Pero antes de pasar a analizar sus posteriores documentos y su práctica, aun hay más que demuestra cómo, apoyándose en los sectores más atrasados del partido, desestructurados o con algún grado de desmoralización, se levantó una dirigencia que armada en los análisis y política de la LIT y el MAS de Argentina, sentía la obligación de tomar el timón del partido y ocupar su "rol histórico".

En el documento "Sobre los ajustes político-organizativos que necesita el partido" (23-6-90), ya escisionado el partido, se puede leer (y aquí vamos a ser extensos en las citas porque son elocuentes).

"1. ¿Qué significa en C.R. que llego la hora del trotskismo?

La realidad ha cambiado tan rápido del año pasado para acá que nos está costando entender la significación concreta de este giro histórico para nuestro accionar político. Porque no es solo que la situación mundial tuvo un giro de 180 grados y el movimiento de masas se acerca cada vez mas de forma inconsciente con sus luchas a nuestro programa; sino que también  nuestra ubicación dentro del proceso de la lucha de clases a nivel mundial cambió a partir del hecho de que la LIT tiene una creciente influencia de masas en el Cono Sur y entró ya en la dinámica de pelear por el poder en esta región.

Tenemos que hacer un gran esfuerzo mental para comprender que esta situación objetiva lo que significa es que los ritmos lentos de la lucha de clases en C.R. y el obstáculo que representa ser marginales son datos del pasado Lo afirmamos categóricamente:

El P. puede convertirse en la etapa que se abre en dirección político-sindical de importantes sectores del movimiento de masas. Podemos dejar de ser un grupo de cuadros con escasa inserción en el movimiento de masas y una influencia mínima sobre la vanguardia, para pasar a dirigir grandes luchas y sectores y empezar a ser considerados como un actor en la escena política nacional".

En efecto, habría que hacer un esfuerzo "mental" para creerse todas esas fantasías de la dirección de la LIT. La autoproclamación basada en el poder mágico de la idea. El trotskismo solo necesitaba en cada país de de una dirigencia delirante que solo mostrara las "tablas" con los pronósticos de Trotsky, y los hechos de la revolución en el Este para que las masas procesaran en su cabeza que había llegado "El Mecías" prometido y nos pusieran a los, hasta entonces marginales trotskos del PRT de Costa Rica, en la dirección de grandes luchas y sectores para ser sectores de la política nacional.

En Argentina por lo menos habían hechos reales sobre los cuales se deliraba, pero, en CR, ¿cuáles eran esos hechos que acababan con la lentitud "desesperante para los compañeros" de la lucha de clases en el país? Que infantil o ingenuo. No hay aparatos contrarrevolucionarios, no hay historia, ni de la clase obrera costarricense ni del propio partido. De la noche a la mañana "la hora del trotskismo" nos convirtió de grises cenicientas en hermosas princesas con ratones convertidos en corceles blancos. Ah y tampoco hay un programa, una política, es un proceso si no mágico un ejercicio de discriminación simple. Las masas se comportan entonces como cuando se ha hecho experiencia con una marca de jabón y se cambia por el que anuncian como nuevo en la tele. No existe la conciencia dominada, ni instituciones, ni partidos burgueses, stalinistas o socialdemócratas, ni aparatos sindicales.

Pero como ni en los cuentos las cosas son gratis, los compañeros sacan la conclusión que todo lo anteriormente señalado en las citas de sus primeros documentos se puede hacer realidad si no es teniendo la justa medida del pie que ajuste a la zapatilla que abre las puertas de la revolución: LA ESTRUCTURACIÓN. Resulta que mientras se autoproclaman la dirección del movimiento de masas del país en el mismo documento plantean: "Por eso hay que resolver el problema de que más de la mitad de los militantes están desestructurados del movimiento de masas, es decir, sin trabajar, con malas ubicaciones laborales o sin hacer trabajo sindical y político en sus centros de trabajo existiendo condiciones para hacerlo".

No es necesaria una política, solo basta la estructuración, porque las masas "nos reclaman". Pero la FCP raya en la charlatanería, pues sus militantes y su misma dirección no tenían entonces sino menos de la mitad estructurada para el asalto al poder.

Tenemos que seguir ilustrando aunque cansemos un poco: "En lo que sí estamos completamente claros es en que para el P. es de vida o muerte que hasta el último de los militantes trate de estructurarse. Tenemos el convencimiento profundo de que nos toca vivir y dirigir la revolución y que para ello es necesario que hasta el más tímido de los militantes se postule para dirigir masas."

El problema es solo estructurarse. No se necesita tampoco una trayectoria, una historia del cuadro en el lugar de su estructuración, como tampoco se necesita una experiencia de las masas o del sector donde se está estructurado. Sin comentarios, por otra parte, el determinismo de ser los escogidos para dirigir la revolución. Y cuando tocaron el asunto de la política se trataba de la necesidad del instrumento organizativo: el periódico: "Tenemos que ser maniáticos de la organización y por lo tanto del periódico, porque ganando prestigio y autoridad entre los trabajadores, no es suficiente. También tenemos que ser capaces de integrar equipos de colaboradores, de ganar compañeros para el partido..." Como ya se ve más claramente los dirigentes de masas que soñaban ser eran dirigentes sindicales que también no descuidarían ganar al partido. Así era como veían los compañeros la perspectiva inmediata de convertirse en dirección de masas. No como una dirección política sino sindical.

En todas las anteriores citas está la esencia de lo que definiría la política y actividad de la FCP hasta la fecha.

La conclusión de todo este documento de ajuste político organizativo del partido de junio de 1990 era ser "internacionalistas" o más bien propagandistas. "Antes de pasar a plantear las campañas que debe encarar el P. en lo inmediato, queremos terminar estos lineamientos y propuestas político-organizativas, por donde empezamos el documento. Solo haciendo parte del proceso de la LIT, sabremos encarar nuestra construcción. Tenernos que plantearnos liquidar la tendencia nacional trotskista de la vieja dirección y empezar a asumirnos como parte de la LIT".

Esto era casi religioso porque hacer parte del proceso de la LIT significaba, ni más ni menos, comulgar con los análisis objetivistas, la autoproclamación y anunciar al mundo que había venido el "redentor". Sin análisis de la realidad nacional, totalmente despegados del proceso concreto, no de la LIT, sino de la lucha de clases en el país y el área.

La concreción de tantos bombos y platillos fue "La campaña central del P. en los próximos dos meses, debe ser campaña de la LIT por la rehabilitación de Trotsky en la URSS en el 50 aniversario de su asesinato... reivindicando a Trotsky, podemos explicar el proceso de la revolución anti burocrática que viven los estados obreros y propagandizar nuestro planteamiento del socialismo con democracia. Esto es fundamental hacerlo, porque el proceso de extinción del estalinismo v los centristas nos plantea la posibilidad, si sabemos levantar nuestro programa, de que parte de la vanguardia nos empiece a ver como la única organización socialista y revolucionaria en el país y acercársenos" (Documento Campaña y plan de trabajo julio-agosto 26 de junio 1990, FCP)

Así es como ocuparíamos el lugar que nos correspondía, ganar a la vanguardia reivindicando en la URSS a Trotsky. La verdad estaba ahí, nada más de revelarla. Hasta agosto la FCP se dedicó no a intervenir en la lucha de  clases concreta sino a realizar como tarea central una actividad de pura propaganda.

C. ¿Qué hizo la FP después del rompimiento?

Por nuestra parte, definimos que aún siendo 7 compañeros debíamos darle continuidad a lo que nos habíamos propuesto: profundizar la estructuración, desarrollarnos como cuadros, politizar la actividad y empezar a publicar un boletín mensual que expresara nuestra elaboración y sirviera para trabajar a la periferia. Hicimos nuestras primeras elaboraciones sobre el país y acertamos en muchas caracterizaciones y pronósticos: en la realidad lo que ocurría en el país era que el recién elegido gobierno de Calderón arremetía contra las masas apoyado en la política de concertación social que solo nosotros(ver periódico Solidaridad Socialista de esa fechas), alertábamos. La burocracia ponía fechas de paro y realizó algunos movimientos pero fundamentalmente se guió par su política de concertación social. La FCP, por su lado, apostaba a hacerle presión a la burocracia y no le daba el verdadero peso de la política de concertación.

D. La lucha universitaria de 1990

Pero la realidad dio oportunidad a la FCP para actuar sobre un movimiento concreto: la crisis presupuestaria de las universidades reventó en octubre del 90. La presión de las bases obligó a las dirigencias sindicales a plantearse la lucha por el presupuesto y por la concreción del aumento salarial que las autoridades universitarias habían postergado. De los cuatro sindicatos universitarios el de la Universidad Estatal a Distancia era dirigido por la FCP, era el sindicato de menor peso, el más pequeño.

La política de la burocracia era evadir la necesidad de un plan de lucha y la unidad del conflicto o sea de todas las universidades. Su política era la de los paros aislados, dejando la iniciativa de la lucha presupuestaria a los rectores Ante este hecho, trabajadores dispuestos a luchar, burocracia desmovilizadora a la cola de los rectores, la FCP sintió que era el momento de llevar a la práctica aquello de que "las masas nos reclaman" y la autoproclamación, v decidieron la política de la HUELGA INDEFINIDA que aleccionadoramente la llevaría a la práctica el sindicato de la UNED. Descolgándose del conjunto, permitiendo que la burocracia de los sindicatos universitarios no tuviera que vérselas con la presión que podría haber hecho el sindicato de la UNED, la tendencia Sindicalismo Unitario que. Impulsaba a los compañeros en el SINDEU, para que se convocara a asambleas generales, a un plan de lucha y a sacar a la calle el conflicto, aislado y ahogado por los paros parciales sin perspectiva ni efecto en la relación de fuerza con el gobierno.

Lo que los compañeros esperaban era que con la huelga indefinida de la UNED se contagiaran los demás trabajadores universitarios y presionaran en ese mismo sentido a sus dirigentes burocráticos. Esperando que las masas sobrepasaran a sus dirigencias con el ejemplo de la UNED, la realidad fue que quedaron aislados clamando por un "No dejemos solos a los trabajadores de la UNED" política que se dieron entonces esperanzados en que el conjuro hiciese efecto.

Por nuestra parte, planteamos en el boletín de octubre: “…las autoridades universitarias solo se quejan y terminan ajustándose a las medidas de recorte del gobierno, negándose entonces a resolver las justas peticiones de aumento salarial que demandan los trabajadores…Hasta ahora la respuesta de las organizaciones sindicales de la universidades ha sido descoordinada y desigual sin ajustarse a un plan de lucha, realizando paros aislados y acciones parciales que no hacen mucha mella en el gobierno…La salida está en que los trabajadores en asambleas por universidad y centro de trabajo discutan y decidan un plan de lucha con paros progresivos que calienten las condiciones y preparen el paro indefinido con acciones de movilización, marchas, etc., como lo hicieran antes los maestros en sus huelgas pasadas”.

Mientras tanto los rectores se dieron el lujo de organizar sin obstáculo alguno una enorme marcha a la casa presidencial que sacaban el conflicto a la calle pero bajo su exclusiva dirección, sin ninguna competencia nuestra. Los compañeros podrán decir que ellos estaban por las marchas pero ¿cuál era su eje? Sacar el conflicto a la calle, o buscar la solidaridad y presionar en sus sectores de trabajo de las demás universidades para que se sumaran a la huelga indefinida de la UNED?

Después de varios días de infructuosas plegarias para que los acompañaran en su aventura de la huelga indefinida, la dirección de UNEUNED, el sindicato, buscó negociar aparte del resto con el rector de esa universidad y en forma unilateral, sabiendo que tal negociación marcaba la pauta para las otras que harían el SINDEU, el SITUN y AFITEC y permitiría a la burocracia de esos sindicatos justificar su política de entrega, firmó por debajo de las demandas generales.

Casi inmediatamente después de esta lucha perdieron todo el trabajo en la UNED y terminaron expulsando al principal dirigente de ese sindicato, que era miembro de la FCP y miembro nada más ni nada menos que de la dirección de la FCP. Pero no se crea que fue por diferencias con el conflicto. No hubo un balance en ese sentido de la FCP, solo un chivo expiatorio que encubría la responsabilidad de la dirección de la FCP en esta desastrosa política. ¿Qué política es esta que en lugar de avanzar y ganar lo que consigue es perder militantes, un miembro de su dirección y su influencia en la UNED?

En el mismo período que analizamos, la FCP se planteó como política el impulso de la tendencia sindical nacional que llamaron Sindicalismo Unitario Independiente. Su ubicación en la UNED y las puntas en el SINDEU, ba.jo el marco de los análisis triunfalistas del "giro histórico", etc., los hizo llegar a la conclusión que había un vacio que llenar y tal vacío, no político, sino sindical, porque los compañeros entienden que ser dirección de las masas es ser dirección sindical no política de las masas, debía llenarse ofreciendo al mercado la Tendencia Sindical Nacional. Y nacional, no para un sector o institución. En el plenario del 23 de junio del 90 señalan:

“1. Que hay un creciente vacío de dirección en el seno del movimiento obrero y popular, a consecuencia de erosión de los aparatos burocráticos."

"Resuelve: Mantener el objetivo de constituir la TSN en el marco de la lucha por nuestra estructuración político sindical"

Como para los compañeros los aparatos estaban en franca crisis había que ofrecer una alternativa de dirección sindical que era la tendencia. Tal posibilidad se asentaba en el hecho no demostrado de que habrían franjas del movimiento de masas que rompían con los aparatos, las mismas que esperaban surgieran en el PC costarricense.

Esta política la llevaron hasta mayo o junio de 1991 cuando se planteaban abrir un local de esa tendencia, un aparato que no aglutinaba más que a los pocos militantes estructurados de la misma FCP.

Por nuestra parte siempre les planteamos a los compañeros que nos mostraran donde estaban esas vanguardias, esas franjas que salían de las luchas, donde estaba su dinámica antiburocrática. Les planteamos que para nosotros lo central era lo político, que a los activistas que se destacan en las luchas los ganábamos con la política del partido y no conformando aparatejos sin contenido pero de carácter sindical.

E. La huelga general indefinida como estrategia general

Para cerrar este período debemos referirnos a la política que se dieron de la HUELGA GENERAL INDEFINIDA en el segundo semestre de 1990.

Las masas rápidamente retomaron el curso de las luchas después de algunos meses de estar gobernando Calderón. Hubo paros a los que la burocracia convocó que tuvieron buena participación de los trabajadores. Pero la burocracia lanzaba estos paros aislados y separados de un Plan de Lucha porque además de echar mano de la descompresión de las masas estos paros le servían para su política de concertación social.

La FCP pensó que ahí estaba el ascenso incontenible y que a la burocracia había que emplazarla para que tomara medidas superiores de lucha: la huelga general indefinida porque, como lo decían los compañeros, "ya no era cosa de paritos". En lugar de denunciar a la burocracia y emplazarla a que se diera un Plan de lucha y ejecutara mecanismos en asambleas de base para resolver las medidas de lucha, la FCP le hizo el juego. Partieron del hecho que las masas eran tan poderosas que llevarían a los burócratas a más luchas, o que las burocracias eran tan sensibles que la posibilidad de una huelga general indefinida estaba que se caía.

Pero dirá la FCP que ellos sí denunciaban la política de concertación de la burocracia, lo cual es cierto: "Nosotros hemos venido diciendo que los burócratas del CPT no quieren enfrentarse al gobierno...Los burócratas siguen aferrados a la idea de hacer una concertación con el gobierno" (Boletín del PRT, de la FCP, 1ra. quincena de Noviembre).

Entonces como se les ocurría que cabía el planteamiento de la huelga general cuando los paros si bien es cierto tenían buena participación de los sectores que se metían, no comprendían al conjunto de los trabajadores, cuando no había dirección alternativa y los que controlan, los burócratas, están por la concertación? Al hacer eje de la huelga indefinida: "El lunes 8 de octubre una delegación de dirigentes sindicales del PRT, se apersonó a la reunión del CPT a entregar la carta...En la misma le proponemos al CPT, que para continuar la lucha después del paro del viernes 5, prepare desde las bases una huelga general indefinida... "(Ibid)

Durante esos meses nuestro boletín insistió en el plan de lucha, para desenmascarar a la burocracia sindical que lanzaba medidas aisladas mientras los compañeros de la FCP alentaban medidas superiores: huelga indefinida partiendo de que el problema era la intensidad de las medidas y no el objetivo de las mismas. Ya citamos nuestra posición en mayo. En octubre decíamos en nuestro boletín Nº 7: “…ante la situación crítica que atraviesa el país, los trabajadores y el pueblo no debemos suscribir la tramposa Concertación Social si no demandar al CPT un plan de lucha con un pliego único votado por asambleas desde las bases en los centros de trabajo y comunidades.”

Y en noviembre decíamos: “…Pero no solo el PLN deja gobernar tranquila y ‘responsablemente’ a Calderón. Las dirigencias sindicales del CPT tienen también su responsabilidad, pues en lugar de organizar la defensa, se prodigan en argumentos y quejas para entregarse después a la cómoda resignación. La forma en que llevaron la ‘lucha’ por el 35% de aumento salarial en la reciente negociación del Consejo de Salarios es una prueba más de lo que apuntamos. Sin ningún plan de lucha ni movilización, no les queda otra que mirar, impotentes, cómo las cámaras y el gobierno imponían un ridículo 9%”… “La marcha que el CPT ha anunciado para el 9 de noviembre no puede quedar descolgada. Prepararla, votarla y exigir que el CPT rompa su concertación con el gobierno con sus distintas ‘alas’ y organice seriamente, con un plan de lucha, las fuerzas de los trabajadores y el pueblo, es la tarea en la que continuamos insistiendo.”

A lo interno ya para entonces la dirigencia de la FCP había saldado cuentas con el ala más desmoralizada y desestructurada  reubicándola como simpatizante. Este sector le sirvió para hacer bulto y sacar el argumento del centralismo democrático en la estrategia de la reunificación. Ahora una nueva alianza se abría con "R" que venía del movimiento campesino y del centrismo v con "H" que levantaba como estrategia de construcción partidaria la tendencia sindicalismo unitario independiente. Un nuevo equipo de dirección surgió entonces.

II. EL CONGRESO DE ENERO DE 1991. EL DELIRIO CONTINÚA.

El Congreso de enero del 91 de la FCP caracterizó que el Estado democrático-burgués está próximo al colapso. “El colapso del Estado democrático-burgués es el factor que a nuestro juicio va a seguir en el primer plano de la crisis nacional en el período que se avecina" Una caracterización sin ningún fundamento. O por lo menos no puede ser fundamento para esa caracterización que los PAE iban a modificar la estructura productiva y las relaciones sociales y que aunque con contradicciones y fricciones la burguesía y sus dos partidos iban a cerrar filas con los PAE, con el FMI, con el imperialismo. Pero para la FCP :

“Todos los rasgos característicos que nos han llevado a afirmar que esta es la hora del trotskismo a escala internacional, se manifiestan también a escala nacional, obviamente en los grados y particularidades de sucaso. Estos rasgos generales son:

                -Crisis irrecuperable de una economía capitalista estrechamente dependiente del imperialismo

                -Crisis social en ascenso producto de los planes de superexplotación de los trabajadores

-Dinámica de ascenso sostenido como rasgo dominante en las luchas del movimiento de masas

-Crisis en los aparatos y direcciones burocráticas tradicionales del movimiento de masas." (Documento Situación Nacional: Perspectiva y Nuestra Política)

"La constatación de estos rasgos generales en la situación nacional viene a confirmar de manera precisa que hacemos parte de la situación mundial..." (IBID)

Todos estos vaticinios absolutos determinados mas por la situación mundial o sobredimensionados por el hecho real de un tremendo ascenso y luchas espectaculares en el mundo así como el ascenso en nuestro país lo que hace a la FCP sacar tan categóricas conclusiones forzando la realidad para que encaje en la hora del trotskismo.

La FCP confunde el proceso de crisis del régimen que aun tiene grandes reservas y mecanismos para sortear la crisis, con el deseo de que su fin sea el colapso porque si bien el régimen bipartidista se ha deteriorado la burguesía ha podido superar coyunturalmente sus crisis. No así el Gobierno, pero eso entra en el cálculo de la burguesía porque de eso se trata, de tener una alternativa de recambio en el bipartidismo. Se quema Calderón, al punto de estar en los puntos más bajos de las encuestas, pero ahí está Margarita o Figueres, ahí está a pesar de todo el PLN para el recambio. Mientras tanto la concertación sostendrá a Calderón por la vía del PLN y de las burocracias que contienen, desmovilizan y desarman a las masas.

A. La crisis de los aparatos

Que quiere decir la FCP cuando en el mismo documento afirman: "En este sentido, tenemos que tener en cuenta que la dinámica de movilización del movimiento de masas apunta , objetivamente, hacia la superación de las direcciones traidoras". Es decir que el proceso de movilización por si mismo lleva a la construcción de direcciones revolucionarias según los compañeros. El objetivismo es el método de análisis de la FCP y por esa vía el método para negar la necesidad de construir un partido bolche

“Pero, insistimos: las condiciones para superar a las direcciones traidoras están dadas y son favorables para nosotros. Así lo hemos experimentado en nuestros sectores de intervención: educadores, estatales, universidades, con el avance y la expectativa que genera nuestra corriente sindical". ¿Hay alguna duda de quienes son realmente los sindicaleros del trotskismo costarricense? ¿Hay alguna duda del carácter movimientista que como atajo escogieron los compañeros para construir una dirección revolucionaria en el movimiento de masas?

De la estructuración, la FCP pasó a las tendencias sindicales. En el mismo documento señalan, partiendo de que las masas van a salir a luchar, lo cual es cierto, de que la economía va hacia la crisis irrecuperable, lo cual es históricamente cierto pero políticamente relativo; partiendo de que el estado va hacia el colapso y los aparatos están en franca crisis, pues la conclusión no es otra que:

"De todo este conjunto de perspectivas de la situación nacional quisimos dejar de última la siguiente, con el deliberado propósito de destacarla, dada su trascendencia para nosotros: de hecho ya se han dado y será una posibilidad frecuente, los desbordamientos de las direcciones burocráticas en los conflictos" En otra parte del documento, entre las tareas la FCP se plantea como estrategia de construcción partidaria: "...Desarrollando tendencias clasistas, unitarias y revolucionarias en el seno del movimiento de masas como intermediarias de la acción y el crecimiento del Partido" Mas claro no puede estar.

Pero, ¿dónde están aquellos con los que construiremos esas tendencias? Por esta época ya había reventado la crisis de la LIT y la FCP continuaba con las mismas desviaciones.

B. La esperanza en la crisis del PC

Todavía esperanzados en que la crisis de los aparatos les permita ganar sectores que se desplacen a la izquierda, la FPC siguió dándole especial atención a la crisis del PC y en sincero llanto decían "Es una desgracia para el movimiento obrero y popular perder tal acumulación de cuadros y militantes valiosos" (Voz Socialista-marzo 1991) "En consecuencia, el PRT llama a los compañeros que militaron y militan en el PVP, y que quieran continuar la pelea por construir en nuestro país una verdadera organización revolucionaria , a entablar con nosotros un debate fraternal... En ese sentido queremos abrir un diálogo franco con compañeros de lucha ubicados en una misma trinchera"(ibid) A que trinchera común se refiere la FCP. ¿De qué militantes y cuadros habla de un PVP en su peor crisis de desintegración cuando lo que ha quedado es lo más rancio de la burocracia stalinista en desbandada y sin mostrar la mas mínima voluntad o política de lucha contra el gobierno, la concertación o la revolución antiburocrática que separa aguas?

En el numero de julio-1991 de Voz Socialista la FCP reitera su llamado a la conciencia de los stalinistas: "A los compañeros honestos que vienen de la izquierda tradicional los llamamos a no desmoralizarse por la bancarrota del PVP y sus similares. A la larga eso despejará el camino para la articulación del partido revolucionario que las masas necesitan..."

Como no aparecen por ningún lado los desbordamientos, ni las franjas la FCP añora encontrar algún sector que se desprenda de la crisis stalinista y ni siquiera de un PVP con arraigo de masas, sino de un aparato ­con cuadros y militantes que fueron los que articularon la neutralidad de Monge, el apoyo al sandinismo reaccionario, el apoyo al Plan de Paz de Arias… ¿Con ese curriculo de militantes y cuadros quieren construir un partido revolucionario?

III. LOS DISTINTOS AJUSTES QUE HIZO LA FCP NO ROMPEN CON SU ANÁLISIS Y POLÍTICA

En abril de 1991 la FCP hace un ajuste y precisión. "El gobierno se encuentra en una posición de fuerza para aplicar las medidas que contempla la Carta de Intenciones..."Al mismo tiempo señalan que "Sigue siendo válida la caracterización que hemos hecho en el último Congreso sobre la disposición a la lucha que existe en el movimiento de masas" Y en un lapsus de conciencia real continúan reconociendo que "... nos hemos quedado cortos a la hora de analizar cuál es el rol que han cumplido todas las burocracias sindicales, evitando que el movimiento de masas responda a los ataques del gobierno" . Esta aceptación autocrítica se refiere a las expectativas de que por lo menos un sector de la burocracia estaría dispuesta a movilizar por presión de abajo o necesidad confirmando lo que nosotros veníamos sosteniendo desde hacía meses atrás y que explicaba los paros aislados, los paros levantados, las luchas traicionadas que organizó la burocracia: que toda la burocracia estaba metida de lleno en la Concertación social.

Lo que relativizan sin dejar su esencia es "...el proceso de emergencia (por más incipiente que sea) de sectorcitos de vanguardia en ruptura con la burocracia" a los que habría entonces que organizar en las tendencias clasistas, democráticas y de lucha porque con las tendencias clasistas, como lo vuelven a plantear: "El partido puede acumular los cuadros sindicales que constituyen la levadura de una nueva dirección en el movimiento de masas"

Insisten nuevamente en los desbordamientos y vuelven a pesar de la autocrítica a considerar la; posibilidad de que la burocracia se ponga a la cabeza de algunas luchas. Pero, ¿para qué? no lo dicen.

Lo que decíamos nosotros al iniciar el 91

“Hace un año (1 de marzo de 1991), después del triunfo electoral, escribíamos sobre la situación nacional y decíamos que el gobierno de Calderón subía en las peores condiciones de los últimos gobiernos.

Fundamentalmente habría de encontrarse con expectativas inmensa (y fantasiosas) del movimiento de masas en medio de una situación de crisis económica nacional agravada, de crisis política regional aumentada y con un movimiento de masas a nivel mundial en constante aumento. Afirmábamos que esa situación, situación de conjunto, lo presentaba como un gobierno débil.

También afirmábamos que el régimen salía fortalecido no solo por la cuestión electoral sino porque en los últimos tiempos algunas acciones de descrédito (cuestión judicial, Asamblea Legislativa) de alguna forma habían sido “lavadas”. Sin embargo, en tanto que las cuestiones referentes al régimen podían revertirse (por la naturaleza de la crisis), la debilidad del gobierno obligaban a las instituciones más importantes a acudir en salvaguarda del sistema. Es así como pronosticábamos un acuerdo principista éntrelos partidos burgueses y pequeñoburgueses. También adelantábamos que la burocracia sindical debía salir en defensa de los intereses del sistema.

Un año después vemos que todo ello se ha confirmado. Aparentemente hay un cambio en el carácter del gobierno. Pero somos de la opinión de que es aparente y que no podemos caer en la confusión de entender el fortalecimiento del régimen como un sinónimo de fortalecimiento del gobierno”.

El paro del 19 y 20

El 19 y 20 de junio, contra la caracterización que hacía la FCP de un Gobierno fuerte, sucede el paro del magisterio y otros sectores importantes que muestra el enorme descontento y repudio a la política del gobierno y una gran debilidad a pesar de ser una jornada conscientemente mal preparada por la burocracia que la deja a ella misma impresionada.

La FCP no caracteriza que teniendo los educadores tradición de lucha, la burocracia del magisterio no se lanza a la huelga indefinida sino que hace un paro de dos días desligado de un plan de lucha lo que vuelve a demostrarse es la intención de concertación y aun con el fracaso de la jornada del 2 de julio organizada conscientemente como fracaso por el CPT siguen pensando, los compañeros, que la presión del movimiento es tan grande que se impondrá el paro el 16 que anunciaba la burocracia" La expectativa de una sola jornada para el próximo 16 de julio (la fecha puede variar) sigue en pie en las bases sindicales y populares y esa es lo más importante" (Voz Socialista, julio 1991) Pero compañeros, ¿de cuándo acá la expectativa  es la que define o convoca y es lo más importante? A donde está el emplazamiento a llamar a asambleas y mecanismos de base para verificar que la burocracia tiene voluntad de cumplir con esa fecha? ¿Y sobre qué Plan de Lucha y dónde el rompimiento con la concertación, que es lo que explica todo?

De nuestra parte, reconocemos haber cometido un error en la caracterización. El 19 y 20 de junio no los tomamos como la posibilidad de que un amplio sector de los trabajadores públicos podía expresar su descontento. Enmarcamos este paro a que convocó la burocracia como parte de su política para concertar, característica común en todos sus movimientos anteriores. Pensábamos que iba a ser una jornada de lucha centrada en los educadores porque ellos tenían un programa por el cual luchas, reivindicaciones concretas que la burocracia no tenía para el resto de sectores a los que llamaba a parar, y porque en el magisterio ese paro venía preparándose desde semanas atrás.

Antes del 19 y 20, decíamos en “Foro Educativo”:

“La dirigencia magisterial convoca a esta ‘huelga’ con un pliego de demandas muy abstractas y generales. La dirigencia nos dice que iremos a este nuevo movimiento para frenar el alto costo de la vida, pero no plantea ninguna medida concreta por la que debemos luchar, lo que podría ser, por ejemplo, el congelamiento de precios y tarifas o la ampliación de los productos que componen la canasta básica o la exigencia que los industriales, los grandes comerciantes y las mismas compañías de luz y agua enseñen sus contabilidades para que demuestren que realmente ameritan los aumentos de precios y tarifas.

La dirigencia plantea que esta ‘huelga’ es por un aumento de salarios digno y acorde con la inflación, pero ellos mismos han aceptado el 11% que aprobó el gobierno para la empresa privada pues no han organizado ninguna lucha para rechazarlo y solo se resignan diciendo que es ‘muy bajo’. Tampoco se animan a concretar en el pliego el porcentaje por el que luchamos. ¿No es que habían demandado un 25% de aumento? ¿Por qué no se comprometen con ese porcentaje?, ¿no le dijeron sí a los a los programas improvisados que está implementando el gobierno? ¿Y no le dijeron sí a la entrega de los días feriados? ¿Y no le dijeron sí al gobierno en el cercenamiento de una serie de conquistas de nuestra ley de pensiones? Y todo esto lo hicieron sin consultarle a Ud. ni a las bases que pensábamos y si estábamos de acuerdo en entregarse o salir a luchar.

Y después de esta huelga, ¿qué? ¿Cuál es el plan de lucha? ¿Cómo se está preparando el paro en los sectores públicos que no son el magisterio?”

Luego planteábamos nuestras propuestas y continuábamos: “Para que este movimiento sea un verdadero movimiento reivindicativo y de lucha, somos las bases quienes debemos tomar la iniciativa. Demandemos un pliego concreto de lucha que asegure la consecuencia de este movimiento. Que las bases decidan lo que se va a negociar; ninguna negociación a espaldas de lso trabajadores” (Volante de Foro Educativo del 10 de junio de 1991 que titulamos: El paro del 19 y 20. Para concertar o para luchar por demandas concretas.)

Hasta esos días, la burocracia nos decía que íbamos a la lucha por otras demandas fuera de las generales. Fue después que definió un pliego concreto que alentó a la lucha y participación entusiasta de los educadores: pago de deudas por aplicación de condición profesional, garantía de pago de los tractos que se nos debía del ajuste profesional de acuerdo a compromisos gubernamentales después de la última huelga, pago de carrera profesional y pago bisemanal. ¿Qué dijimos como partido?

Las dirigencias sindicales del CPT han llamado a huelga para el 19 y 20. Tal medida puede ser la más adecuada si deja de usarla como amenaza y decide prepararla desde las bases. Podría ser un gran paro si en lugar de peticiones vacías le pone monto concreto a la solicitud de aumento de salario para el sector público y demanda medidas también concretas para detener el alto costo de la vida.

Hasta ahora la dirigencia se niega a definir por qué demandas concretas los trabajadores van a ir a la huelga del 19 y 20 y eso debilita la preparación y la disposición para la lucha de los trabajadores. No queda claro si lo que quieren los dirigentes es tantear al gobierno, con la simple amenaza y sin comprometerse a una cifra, para que Calderón ceda algunas migajas y así suspender el llamado a huelga y lucha. Y la desconfianza no deja de sentirse en las bases porque esa dirigencia es la misma que ha almorzado chancho con Calderón en la finca La Giralda y ha estado llamando a las encerronas y la concertación en la oposición a la lucha.

El sector de los educadores es el que más entusiasmo tiene porque la dirigencia se vio en la necesidad de utilizar esta huelga para pedir reivindicaciones propias como Carrera profesional, pago de salarios adeudados…

La huelga del 19 y 20 puede ser un gran movimiento si la dirigencia le pone cifra al aumento del salario, si convoca a las bases a asambleas para ratificar el paro y decidir el pliego concreto de demandas…Estas son nuestra propuestas aparecidas en el volante del 12 de junio, siete días antes:

1.Que el el CPT llame a asambleas de trabajadores en cada centro,

2.Que se defina y se comprometa en la lucha del aumento del salario con un 17% que es lo que registran los estudios del Ministerio de Planificación para compensar el alto costo de la vida,

3.Que las asambleas de trabajadores voten un Plan de Lucha que no puede acabar con la huelga del 19 y 20.”

Las características del paro se mantuvieron. Por arriba no varió nada. Por abajo, sin embargo, sí. Porque una vez que los educadores concretaron su pliego y prendió la medida del 19 y 20, el estado de ánimo de muchos trabajadores del sector público y del pueblo en general (lo demostraron luego las encuestas) se dispuso a respaldar la medida como una forma de protesta por la política económica del gobierno. Esto no lo vimos seguimos metidos a fondo en el magisterio pensando que era ahí donde solamente iba a haber respuesta. En nuestro volante de análisis del paro dijimos:

“a. el más importante error de todos los que cometimos fue no haber sido tajantes en definir al gobierno como un gobierno débil. Cuando hablamos de momento contradictorio, decíamos el 1 de marzo de 1991, el gobierno parece fortalecido pero una ráfaga pone en entredicho esa fortaleza. Si hubiéramos sido más consecuentes con esa afirmación, hubiéramos estado más preparados para el 19 y 20. La otra vertiente fue haber privilegiado aspectos superestructurales en vez de las relaciones concretas que se dan entre las clases.

b. el no haber desarrollado a fondo las implicaciones de la crisis de las direcciones. Tampoco fuimos capaces de entenderla en su magnitud.

c. en el agregado al documento del 1 de marzo de 1991 y que hicimos el 6 de abril del mismo año, decíamos: no creemos luchas masivas inmediatas pero no descartamos una posible explosión espontánea ante el constante acoso a que se ve sometida la población. Tampoco fuimos consecuentes con esa afirmación, la dejamos para más adelante.”

En el magisterio nos la jugamos con todo y, además del volante que hemos reseñado sacamos otro, a nombre de Foro Educativo, el mismo 19 planteando:

“No reiniciar el curso lectivo después de vacaciones de 15 días si el gobierno no cumple con Carrera profesional, pago de los tractos, pago bisemanal, reinstalación de las compañeras de comedores escolares”. En el mismo señalábamos que la huelga indefinida a partir del 16 de julio debía prepararse democráticamente y que cualquier acuerdo en medio de las vacaciones debía ser consultado con las bases.

El paro del 19 y 20 tuvo a los educadores como su columna vertebral. La participación de otros sectores públicos fue más espontánea que producto de una preparación. Pero aunque no fue todo el sector público el que paró, el mismo tenía por su simpatía en la gente un carácter multiplicador y cualitativamente político.

La burocracia fue llamada a negociar. Amenazó con una paralización popular y barricadas para el 2 de julio y que fue posteriormente boicoteada y terminó en un rotundo fracaso.

Nosotros lanzamos a paro a Acueductos ese día dos. Por una hora se mantuvo y luego lo levantamos porque los reportes que teníamos del resto de los sectores que habían anunciado parar o participar en las barricadas, no lo hicieron y no podíamos arriesgar el sector.

Para esa fecha 2 de julio el partido sacó un volante titulado Al gobierno se le puede decir ¡NO! Luego de hacer el balance de las jornadas del 19 y 20, decíamos: “El Consejo Permanente tiene una gran responsabilidad. O vuelve a las encerronas incansables, de concertación y palanganeo con el Gobierno o continúa con la preparación de una jornada nacional de lucha, como el Paro Cívico que propone el PRT  por medio de asambleas y encuentros donde se unifique, organice y centralice el movimiento”

Después vino la concreción de la negociación con el magisterio que se hizo sin consultar a las bases y en medio de las vacaciones. El momento se había cerrado. La burocracia maniobró y enfrió el proceso. Lo que seguía era concertación, entrega como la negociación que había hecho la dirigencia del magisterio. De modo que la amenaza de huelga indefinida para el 16 no era sino simple amenaza.

Los compañeros de la FCP, ¿qué elaboraciones y prácticas hicieron? Lo sucedido el 19 y 20 estaba dentro de nuestras caracterizaciones de que el gobierno era débil; la FCP opinaba que era fuerte. Nosotros, FP, cometimos el error de no entender que esa jornada habría de reflejar la disposición a la lucha de las bases. A pesar de la burocracia. Pero, mientras empujábamos con todo en el magisterio, no vimos a los militantes de la FCP. Ninguno de ellos intervinieron en las asambleas donde los que hablábamos éramos la burocracia y nosotros.

Reconocemos nuestro error pero siempre tuvimos claro que la burocracia no se esperaba lo que ocurrió porque estaba por la concertación. El error no estaba en negar la capacidad de la burocracia de salir a organizar un movimiento de lucha. Nunca estuvo presente en las actividades. La FCP, sin embargo, sí tuvo esperanzas en que por la presión o por la existencia, en su seno, de sectores “sensibles” se iban a dar las luchas organizadas por ella.

Como para la FCP la expectativa no se pierde, en el mes de agosto de Voz Socialista llaman a “…las dirigencias sindicales que, hasta el cierre de la presente edición, aun no se han pronunciado al respecto (tal como la CUT) a no lavarse las manos y a definir claramente su posición y en el repudio a la capitulación que el CPT, los llamamos a la búsqueda de un nuevo reagrupamiento sindical clasista y de lucha" Como vemos la esperanza también en algún sector de la burocracia que se lance a la izquierda todavía no lo pierden. Pero, ¿cuáles son esas dirigencias, la de la CUT a la que criticaban que comió chancho con Calderón en la concertación? ¿Cuáles son esas dirigencias?

Para junio de 1991, la FCP elabora otro documento: la "Minuta Sobre la Situación Nacional y Nuestra política". Aquí vuelven a insistir en el carácter fuerte del gobierno y en que la burocracia está en crisis v con gran descrédito y vuelven a insistir:

"... hemos adoptado como táctica privilegiada la de construir tendencias antiburocráticas en los centros de trabajo en los que intervenimos para disputarle la dirección a la burocracia hasta donde sea posible" Otra vez una respuesta sindical a un problema político, pero además con quien y adonde estas tendencias que ya por dicha no son vistas a nivel nacional sino en los sectores donde está interviniendo la FCP. Como vemos la esencia se mantiene.

IV. LA HUELGA UNIVERSITARIA. UN HECHO CENTRAL QUE DELATA DE CUERPO ENTERO A LA FCP EN SUS DESVIACIONES

Para lo que tiene que ver con la realidad, en la UCR donde tenían la tendencia Sindicalismo Unitario presentaron una unidad con lata misma dirigencia burocrática a la que en abril en Voz Socialista criticaban: "Porque las bases nos conocen y saben que siempre nos hemos opuesto a las practicas burocráticas y conciliadoras del sector que dirige el sindicato (SINDEU)..." Así codirigen el SINDEU desde julio 91 con un acuerdo con la burocracia que ellos justifican porque es programático. Pero que como el papel aguanta lo que se le pone por más radical que sea ese acuerdo programático cual era la caracterización de esa burocracia para quemarse con ella y abandonar el eje estratégico de construir tendencias como paso intermedio para construir el partido?

Cuando estalla el conflicto en las universidades la FCP se apoya en una realidad, que los trabajadores y estudiantes quieren luchar, para hacer del mismo el elemento eje de su política. La preocupación de la FCP fue sacar el conflicto a la calle, movilizar, y esto es correcto pero no bastaba para que la lucha triunfara. Esta lucha necesitaba de objetivos bien claros que fueran agitados y no permitieran que la lucha se confundiera y se diluyera en generalizaciones como el       derecho al estudio, privatización, o como la campaña por demostrar que las universidades son buenas y sirven al pueblo. Esto pasaba por enfatizar en los l.500 millones de deuda que se pagaran, ni un cinco menos, en que se respetara el convenio de financiamiento por contenido base mas inflación que el gobierno había firmado hasta el 93, que esta lucha era también por el pago del reajuste salarial y respeto a las Convenciones Colectivas para los trabajadores.

Estos objetivos no eran eje en la política de NINGUNA organización que actuó en el conflicto, ni siquiera de organismos como el Comité de Defensa de la Educación Superior, que aparecía como un organismo progresivo donde se agrupaba el activismo estudiantil.

El otro aspecto era la estrategia de lucha, que pasaba por un Plan de lucha que sacara el conflicto a las calles fue tomado desde las misma bases estudiantiles y trabajadoras, no en forma generalizada, pero si muy significativa, pero contra la política de las dirigencias sindicales incluyendo la del SINDEU. Quienes imponían estas acciones eran los comités de escuela de los estudiantes, las pocas asambleas que se generaron en el lado de los sindicatos y no era una política de la burocracia sindical universitaria.

El otro aspecto también era el de la independencia de las autoridades y la democracia en esta lucha. Ni las dirigencias sindicales, ni CEDES, ni la FCP hicieron eje de este planteo salvo en este último caso, pero dirigido al sector estudiantil y donde ellos actuaban: CEDES. La FCP planteaba el mecanismo de asambleas democráticas, pero solo para los estudiantes, no así lo planteaba para los trabajadores ni como mecanismo diario de funcionamiento y tampoco alertaban sobre la traición de los rectores y la nula representación de estudiantes y trabajadores en las negociaciones, como tampoco emplazaban en ese sentido a las dirigencias sindicales. Y no es que neguemos que la FCP se pronunciara en su prensa o volantes, sino que no era uno de los ejes para luchar. Su principal preocupación fue como activar el movimiento, como impulsar medidas que sacaran el conflicto a la calle, lo que era correcto, pero no suficiente.

La FCP solo tenía esta preocupación porque se había diluido en el activismo, y a este sector de activistas. (CEDES) solo les preocupaba eso. La FCP no mantuvo su independencia, se embriagó de activismo perdiendo de vista la orientación desmovilizadora, de disciplina a las autoridades e instituciones universitarias y a los métodos antidemocráticos que los rectores imponían con el apoyo de todas las dirigencias sindicales.

Nuevamente confiaban que siendo la dirigencia del SINDEU una dirigencia distinta               a la burocrática como así la han caracterizado, el problema era como sacar a la calle la lucha y olvidarse de la conducción democrática que no tenía el conflicto y la política capituladora de los rectores con sus dirigentes sindicales haciéndole la corte.

Veamos: En Voz Socialista de octubre 91, la FCP dice correctamente: "Las dirigencias sindicales y estudiantiles no ponen el énfasis en volcar a los estudiantes y a los trabajadores a las calles para presionar al gobierno". En un artículo donde analizan y critican la maniobra del gobierno de condicionar el acuerdo a la aprobación de un Fondo de privatización la FCP culmina con un cuerpo de consignas correctas pero parciales: "NI UN PASO ATRÁS-ADELANTE CON EL PARO ACTIVO-A VOLCARNOS A LA CALLE-QUE SE CONCRETE LA MARCHA DE LAS UNIVERSIDADES. " Tomarse las calles, salir, pelear es el eje de la FCP pero decimos que incompleto y que desarmaba ante la conducción antidemocrática y capituladora de los rectores y las dirigencias sindicales y estudiantiles.

Ciertamente la FCP no dejaba de plantear en artículos o volantes cosas como "Esta lucha, en la forma en que continúe, termina hasta que se resuelva a fondo el problema presupuestario" y seguidamente planteaban el pago de los 1.500 respecto al convenio, cumplimiento a derechos de los trabajadores y estudiantes, etc., pero no se expresaba en consignas que fueran tomadas conscientemente y sobre las cuales por la positiva comprometieran a los rectores ya las dirigencias sindicales y estudiantiles. Al abandonar como uno de sus ejes de agitación este punto la FCP dejaba el espacio libre para que rectores y burocracia tergiversaran la lucha y la pusieran como una lucha por generalidades que servían de distractores y cortina de humo para luego adaptarse a cualquier acuerdo que quisiera imponer el gobierno.

Ciertamente en su prensa la FCP plantea que "Las autoridades universitarias van a echar mano a todos sus recursos para imponer una capitulación al gobierno" (Ibid) "Hoy el sector más dinámico en esta resistencia es el universitario. Sin embargo, difícilmente podrá lograr sus objetivos inmediatos si... no barre a las direcciones sindicales y estudiantiles conciliadoras con el gobierno y las autoridades universitarias" (ibid).

Y entonces, ¿qué conclusión sacaban de esas caracterizaciones? Una vez más se la jugaron al objetivismo: las masas tiradas a la calle son tan poderosas, que no necesitan de una dirección porque en la calle están inmunizadas contra la traición y capitulación.

Por eso el eje que agitaba la FCP era Todos a la calle, con qué dirección y funcionamiento y para que, no era el complemento principal. La FCP no hizo eje en propuestas democráticas: Asambleas conjuntas estudiantes trabajadores, asambleas diarias para evaluar el conflicto, denuncia del Paro Reflexivo de autoridades y dirigentes sindicales, denuncia de gestiones de negociación que ya realizaban en la Comisión de Enlace los rectores, Representantes estudiantiles y trabajadores que luchan para que estén en las negociaciones. Lo decimos para el conjunto de la lucha. Salvo en el periódico, la FCP se diluyó en CEDES desde donde actuaba atemperándose a la conciencia del activismo y no guardando su independencia política.

En el SINDEU donde comparten la dirección con la burocracia, no cuestionaron nada, al contrario, le capitularon a la burocracia del SINDEU: "Sabemos que hay una gran presión sobre la Dirección del SINDEU en tanto que hoy es la única que oficialmente y de hecho rompe y denuncia la Concertación Social CPT-­Gobierno-Patronos”...... “La prueba a que está sometida la Dirección del SINDEU en verdad es decisiva en esta coyuntura" (ibid)

Esa dirección del SINDEU que no aplicó la resolución de la asamblea de convocar y realizar una asamblea conjunta estudiantes-trabajadores, una dirección que nunca alertó de la traición de los rectores, que no se independizó de las autoridades universitarias, que no criticó la conducción antidemocrática de los rectores, que se plegó al mecanismo institucional (al igual que la FCP que legitimó esta institución) de la Asamblea colegiada que no agrupaba a los que estaban en la calle y que fue la gran maniobra de los rectores para escamotear la verdadera democracia, una dirección que no exigió representación en las negociaciones, que se fundió en el Comité Interinstitucional de los rectores y no impulsó un comité de coordinación de sindicatos y estudiantes independiente. Esa dirección le merece a la FCP toda la confianza porque dicen estar contra la concertación.

Ahora, cuando los rectores negociaron y se entregaron, el SINDEU saca una resolución, que es consuelo de tontos y demagogia para encubrir su responsabilidad en esa capitulación: Exigencia para que el rector Garita renuncie. Y aunque dicen estar contra el acuerdo, no estuvieron de acuerdo en continuar la lucha en la asamblea donde se conoció del asunto. ¿Qué medidas tomo esa dirección para que los rectores no se salieran con la suya, como preparo a sus bases para cuando los rectores se abrieran? Esa dirección es tan concertadora como la que más.

Que hizo la tendencia Sindicalismo Unitario para diferenciarse de esa posición. Que hizo la FCP para que no la madrugaran con la traición de los rectores. Nada, hizo énfasis en el activismo y se olvidó de hacer eje en el funcionamiento democrático, en el alerta a la entrega de los rectores y de las dirigencias. Llamó a confiar en la dirección del SINDEU y se diluyo en CEDES. También son responsables porque con su inserción en CEDES y en el SINDEU le capitularon a la rectoría por intermedio de la capitulación a la dirección del SINDEU al quedarse en la pura base del activismo no hicieron eje de las consignas democráticas, (le independencia de las autoridades y de la agitación de los objetivos de lucha.

La FCP en el periódico que mencionamos señalan que es necesario construir una organización estudiantil revolucionaria "El movimiento estudiantil necesita dotarse de una dirección capaz de sortear las maniobras que van a hacer los rectores y las dirigencias estudiantiles claudicantes" ¿Solamente? ¿y de las maniobras y entregas de las dirigencias del SINDEU, SITUN, AFITEC? Y entonces no hace falta también construir una organización sindical revolucionaria?

El impresionismo de la FCP, sus métodos de análisis y las viejas orientaciones del Giro histórico, la Hora del trotskismo, etc. sobredimensionaron el movimiento de las masas estudiantiles, se sobredimensionaron ellos mismos, creyendo que ya por ser grandes activistas, reconocidos por todos, ya eran la dirección o codirigían parte del movimiento. En su búsqueda de sectores desbordantes se diluyeron en y entre el activismo, encontraron, en el rompimiento de los aparatos, un sector del mismo, la dirección del SINDEU, que giraba a la izquierda según ellos para nuevamente tener otro fiasco.

Pero la cosa no termina aquí. Continúa con el descubrimiento de otros sectores que también estarían contra la concertación y que agrupándose como Frente contra las privatizaciones resolvió la marcha del 22 pero sin preparar absolutarnente nada, solo montándose en una actividad propia de los trabajadores de salud.

Antes fue el Frente de Organizaciones Laborales, que según la FCP era un desprendimiento por la izquierda de la burocracia. Ahora es el Frente contra las privatizaciones con los mismos burócratas redomados a los que no se les emplaza para que se den un Plan de lucha, se prepare y resuelva con asambleas democráticas.

CONCLUSIÓN

La FCP es un producto de los orientaciones equivocadas que tuvimos en la LIT y que lleva a una variante de trotskismo centrista. La FCP está atrapada en su espacio. Para poder avanzar debe evaluar primero sus análisis teñidos de impresionismo, objetivismo y demás caracterizaciones y política que inspiradas en las que erróneamente tuvimos en la LIT han sido aun ahora las que han orientado su política, sus métodos y esta experiencia. Es lo primero para empezar, reconocer los errores, pues no puede haber ninguna superación de la crisis que recorre la FCP sino es a partir de este inicio.

A la FCP le queda hacer de agazapada y no reconocer sus errores y esconder su experiencia tomando algunos correctivos para adaptarse a las rectificaciones que la LIT empezó a tomar. Pero como de por medio no hay un balance, la FCP tiene una forma peculiar o más bien burocrática de resolver las cosas, depurando, purgando a los sectores más abiertamente centristas, movimientistas, con los que había hecho alianza: separación de otro miembro de dirección "O" que no encajaba con las rectificaciones de la LIT y que sin mediar, ninguna discusión o diferenciación política y si algunos problemas morales y metodológicos se le separo. Este personaje "O" también tenia su estrategia al conformar la alianza. Se fue con un buen número de militantes y a formar un Partido de los Trabajadores y Campesinos que se reclama también de la LIT.

Hemos analizado la política de la FCP desde el rompimiento hasta la fecha,    hemos tratado de demostrar nuestras caracterizaciones respecto de ella. Conocemos muy poco de su vida interna, de sus métodos, pero a una política como la de la FCP solo puede corresponder métodos democratistas, moralistas, voluntaristas, donde las concesiones y las alianzas sin principio predominan, que es lo que demuestran los hechos.

Una FCP que lejos de construir un partido bolche, estructurado, se empeña en los atajos y en las concesiones. Cada vez más se convierten en una secta cuya perspectiva es mayor crisis. La verdad no se puede ocultar. En el marco de la LIT, de la discusión internacional, a los compañeros les queda                  la posibilidad de rectificar o liquidarse. Ellos siguen optando por la segunda.

Así las cosas, el distanciamiento y la diferenciación pública se están agotando. Haremos el esfuerzo porque esta discusión se haga en el marco de la discusión internacional. Dependerá de como se ubiquen los compañeros en esta discusión y de cómo traducen a nivel nacional el Balance de la LIT. Pero si no ocurre nada, la perspectiva inmediata es romper definitivamente con la FCP y tener nuestra propia identidad pública.