Correo Internacional y el manifiesto de la LITci sobre Colombia

Antimperialismo de viejo cuño vs. antimperialismo leninista

 

Explicación necesaria

Presentamos dos documentos escritos en diferentes momentos: años 2000 y 2001. El primero como respuesta a un artículo que apareció en la revista Correo Internacional N° 77 de septiembre de 1999. El artículo en mención lo escribió José Weill,  dirigente de la Liga Internacional de los Trabajadores, Cuarta Internacional (LITci). El segundo fue escrito a propósito de la discusión establecida en la LITci sobre la cuestión de la re-colonización.

Ambos materiales fueron base para nuestra resolución de separarnos de la LITci y fundar el Partido Obrero Socialista de Costa Rica (POScr).

La actual publicación tiene por objetivo señalar que nuestra caracterización de que la crisis que estalló en el 2007-2008, es una crisis estructural que pone en entredicho al sistema capitalista no es nueva. Desde aproximadamente el año 2010, venimos estudiando y señalando que las dificultades que tiene la burguesía, a nivel mundial, para salir de tal crisis, es decir, recuperar la tasa de ganancia en caída libre desde mucho antes del estallido de la crisis, es directa consecuencia del agotamiento de la etapa de innovación y revolución tecnológica en curso y las dificultades para llevar adelante lo que el Foro de Davos, definió a principios de año como “la cuarta revolución industrial”.

Estos documentos son la base teórica, discursiva y polémica que se expresaron, años más tarde, en otros muy importantes documentos: El verdadero rostro del Banco Mundial y Para entender la situación internacional a la luz del Manifiesto Comunista y El imperialismo, fase superior del capitalismo.

Noviembre del año 2016.

 

NOTA INTRODUCTORIA: ESTE DOCUMENTO ES UN BORRADOR DE MATERIAL PARA LA DISCUSIÓN QUE PRESENTAMOS A NUESTRA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL Y QUE APORTAREMOS A LA PRÓXIMA REUNIÓN DEL ÁREA CARIBE-CENTROAMÉRICA A REALIZARSE PRÓXIMAMENTE. SOLICITAMOS A NUESTRA DIRECCIÓN INTERNACIONAL QUE LE DE EL TRATAMIENTO QUE CONSIDERE MAS CONVENIENTE.

 

INTRODUCCIÓN:

                El concepto de imperialismo, elaborado por el marxismo revolucionario, sufrió una deformación a partir del rumbo que tomó la lucha de clases con la crisis de dirección revolucionaria del proletariado con el ascenso, triunfo y consolidación del estalinismo. La teoría del "socialismo en un solo país", que renunciaba al desarrollo de la Revolución Permanente y por tanto al socialismo a nivel mundial, ante la decadencia del capitalismo en su fase imperialista, significó la entrega de las revolución en Alemanía y en Europa y el sometimiento del Partido Comunista Chino a la burguesía nacional con la dirección  de Chiang Kai-shek, llevando al proletariado derrota tras derrota hasta el ascenso del nazismo y del fascismo.

                Es el estalinismo el que  plantea la revolución por etapas, en una primera democrática y antimperialista y en una segunda, para un lejano futuro, socialista, partiendo de que en los países atrasados, semicoloniales y en las colonias, las tareas democráticas  no eran desarrolladas por las burguesías nacionales; existiendo una inmensa región del planeta colonizada por las distintas potencias imperialistas de entonces; el poco peso del proletariado urbano y uno muy grande del campesinado, con fuertes oligarquías atadas historicamente a la dominación colonial y semicolonial, así como por el proceso de repartición del planeta que hacía el capital financiero internacional que comprendía la necesaria agresión y violación de la independencia nacional y de la soberanía de los estados, más marcada logicamente en los estados semicoloniales o atrasados del planeta, el estalinismo justificaba su teoría y política de la necesaria revolución democrática- antimperialista en unidad con lo que sería una burguesía progresista con intereses en choque con el imperialismo y la oligarquía. Unidad esta que significaba la entrega y subordinación de la independencia de clase que en todas las expresiones que fueron posibles terminaron en derrotas para el movimiento obrero y campesino.

                El estalinismo tomaba los aspectos políticos del imperialismo: el acrecentamiento del militarismo, la acentuación de la reacción, la intensificación del saqueo y violación de la soberanía de los estados que caracterizaba al capital financiero internacional, y a sus potencias en franca lucha por el reparto del planeta,  asociando al imperialismo con esta única expresión .De esta forma rechazaba los análisis, elaboraciones teóricas y políticas del marxismo leninismo ya definidos desde antes del 17 por Lénin y Trotsky : los elementos sustanciales económicos: la premisa de haber creado las condiciones objetivas para el socialismo, el máximo crecimiento y desarrollo de las fuerzas productivas y la decadencia absoluta, histórica de la burguesía y sus gobiernos, que  colocaba a la orden del día su derrocamiento y la expropiación por parte de la clase obrera, en lo desarrollado por el primero, y en las realizadas por Trotsky al caracterizar que esas condiciones objetivas no solo están maduras sino que ponen a la humanidad entera en la disyuntiva histórica de realizar el socialismo a nivel mundial o a la imposición de la barbarie. Estas elaboraciones se daban de patadas con el necesario interés de preservación de sus privilegios como burocracia. La burocracia estalinista y sus agencias, los partidos comunistas en todo el mundo y sus hermanos de interés, las organizaciones de la pequeña burguesía resentida con el capitalismo y el imperialismo tenían que negar las tareas políticas y económicas socialistas que se imponían en función de preservar el estado burocrático y su dominación sobre el movimiento obrero y de masas y de sus más diversas instituciones proveedoras de esos privilegios.

                 Desarrollar la revolución permanente, poner al servicio de la revolución obrera en el mundo al estado soviético era, para el estalinismo, suicidarse. Hoy hemos visto como esa burocracia ni siquiera preservó el estado burocrático y se ha convertido en agente de la burguesía imperialista o pugna por conformarse como clase burguesa o simple administradora de los intereses de la burguesía imperialista.

                La ideología y política sobre el imperialismo se afianzó más en la posguerra. Más claramente, el estalinismo va a plantear la necesidad de preservar al estado soviético y sus satélites a partir de los acuerdos  de Yalta y Postdam y supeditar todo su aparato mundial a la coexistencia pacífica. Su planteo sobre el imperialismo se afirmaba más en su rasgo político, militarismo, armamentismo, agresión y violación de la soberanía de las naciones y pueblos. Y el estalinismo actuaba sobre los movimientos políticos y sociales de la posguerra para por un lado favorecerse en su relación de fuerzas con el imperialismo y por otro para garantizarse que el status quo mundial no se alterara o amenazara con quebrantar la preservación del estado burocrático soviético aliándose a sectores nacionalistas burgueses y pequeñoburgueses que estaban al frente de reivindicaciones anticolonialistas, antimperialistas, democrático-burguesas e impedir que se desarrollara el proceso de revolución permanente y que procesos que se iniciaban con demandas democráticas, antioligárquicas, antidictatoriales, o de liberación nacional, o agrarias, etc, continuaran en su dinámica objetiva como revoluciones obreras y socialistas. Su rol de dirección lo ejerció en forma contrarrevolucionaria y al no haber una dirección revolucionaria socialista alternativa, al hacerse más patente la crisis de dirección del proletariado, lo que objetivamente podía avanzar al socialismo quedaba cuando mucho en revoluciones democrático burguesas.

                La segunda guerra mundial comprendía la lucha política por otros medios, es decir la guerra, para el reparto de lo ya repartido en el planeta. Esto comprendía que el imperialismo alemán en alianza con los imperialismos más pequeños, el italiano y el japonés, se enfrentaran contra el dominante imperialismo inglés y la unión de éste, el  imperialismo francés en un primer momento, y contra el imperialismo norteamericano que esperaba y había acumulado fuerzas para salir en mejores condiciones de la confrontación y como imperialismo dominante y hegemónico ( por más de cinco décadas como lo hemos presenciado).  La confrontación inter-imperialista comprendía el ataque a la clase obrera y campesina, que sería la carne de cañón de la contienda, a sus organizaciones y por su puesto al estado obrero soviético al que la burguesía imperialista del  llamado "Eje" no le podía permitir su colaboración a cambio de preservar el estado burocrático y lo necesitaba tomar en su totalidad. El imperialismo norteamericano solo lo consideró un aliado por su correlación de fuerza y cuando la clase obrera rusa, sin reparar en la conducción y política capituladora del estalinismo y bajo su dirección, salió a enfrentar al imperialismo nazi-fascista para defender sus conquistas y al estado obrero.

                Repartido el mundo entre los distintos imperialismos y la burocracia soviética, el capitalismo, sobre la fenomenal destruccción de fuerzas productivas que arrojó la guerra imperialista, tuvo las condiciones para reactivar la producción, expandir el mercado con la reconstrucción y la incorporación al mismo de millones de campesinos, asalariados y sectores burgueses y pequeñoburgueses de nuevos estados. El imperialismo norteamericano era el gran favorecido.  Con el interés de ganarle terreno a los fracturados imperialismos socios en la guerra, el francés e inglés, y lógicamente favoreciéndose de los otros que habían perdido la guerra, aprovechó las contradicciones del movimiento de masas en las luchas nacionales en África, Asia  por ejemplo, para afirmar terreno, influencia, control, poder y hegemonía.( En América tenía la tarea de ganarle los espacios de mercado e inversión que los otros imperialismos, el alemán y el inglés y en menor medida el francés, tenían antes de la guerra y que eran considerablemente fuertes). Esto no descartó la decisión  de hacerse de colonias o de impedir que las que tenía se le rebelaran.

                Este proceso de reacomodo del mundo de posguerra, por el trabajo político de la dirección estalinista orientado en la teoría del socialismo en un solo país y la coexistencia pacífica y por las configuraciones antiimperialistas( luchas de liberación nacional en las colonias y semicolonias de las viejas potencias imperialistas, contradicciones de intereses entre el imperialismo vencedor y los otros imperialismos en América del Sur, por ejemplo); así como por las contradicciones dentro de la región  controlada por el imperialismo norteamericano (regímenes dictatoriales y unas masas a la ofensiva llevando adelante reivindicaciones sociales y democráticas y una política del imperialismo yanqui por impedir rebeliones, revoluciones que crearan desestabilización en su zona de influencia y dominación),alentaron este concepto sesgado de imperialismo en su rasgo político de armamentista, violador de soberanía e independencia nacional y de derechos democráticos.

                Esta aproximación sucinta, parcial e insuficiente para un período tan complejo y profundo de la lucha de clases solo tiene el propósito de intentar ubicar la concepción sesgada de imperialismo que se nos traficó por muchas décadas como revisionisticamente hizo el estalinismo con el marxismo revolucionario y que hoy nos obliga a rescatar la teoría, las elaboraciones y el programa de la revolución socialista a la que el estalinismo renunció hace cerca de 75 años atrás, alterando, corrompiendo, desnaturalizando al marxismo revolucionario en todos los aspectos y en particular en este que nos ocupa de la esencia del capitalismo en su fase imperialista.

 

ANTE LA OPRESION Y EXPLOTACION IMPERIALISTA, RESISTENCIA POPULAR, EL GRAN EJE DE NUESTRA POLITICA

                José Weill , de la redacción de Correo Internacional en el número de Setiembre-99, escribe un artículo que lleva como título "Epicentro de la crisis que conmueve a Latinoamérica". En el mismo Weill señala que en Colombia se juega el destino de América Latina en cuanto a si va a prevalecer la opresión y explotación imperialista o la resistencia popular. Esto a partir de caracterizar que América Latina vive una situación de crisis de los planes neoliberales, crisis de los gobiernos y regímenes que los aplican y  sostienen y una creciente lucha de las masas obreras,  campesinas y populares que lleva al imperialismo a optar por una política de  creciente intervención militar. Señala Weill que aprovechando su triunfo reciente en Yugoslavia el imperialismo quiere "atacar a las masas latinoamericanas". En otra parte del artículo el redactor de Correo Internacional escribe que el imperialismo quiere intervenir (en lo militar deducimos nosotros)  por la necesidad de profundizar su control económico, político y el orden en la región y para garantizar la aplicación de sus políticas, las cuales han sido cuestionadas en Colombia.

                ¿En qué estamos de acuerdo y en qué no con Weill? Que América Latina, especialmente Suramérica, vive una situación de profundización de la crisis económica, crisis de los planes neoliberales de la globalización y que hay un deterioro de los gobiernos y crisis de regímenes que los sostienen, así como que sectores campesinos, populares y obreros salen a luchar con mayor intensidad  y  frecuencia, lo compartimos. Podríamos avanzar alguna caracterización de la situación de Suramérica y plantear que vive un nuevo ascenso en sus luchas que junto a la propia dinámica de crisis de los planes del neoliberalismo ponen en crisis a los distintos gobiernos latinoamericanos y tocan en muchas ocasiones a crisis de régimen y situaciones de tremenda inestabilidad y que su dinámica es hacia una situación pre-revolucionaria y en algunos casos revolucionaria , ésta última como en Ecuador con la revolución que hizo caer a Jamil Mahuad. Tomando un ejemplo de expresión del ascenso en la región podríamos analizar las situaciones electorales en Venezuela, en Uruguay, en Argentina, en Chile donde la radicalización se refleja en un giro dentro del marco político de la burguesía  hacia el llamado " centro izquierda" electoral o hacia expresiones socialdemócratas. Otro ejemplo lo representa el crecimiento en las luchas en Brasil (la marcha de los 100.000 del año pasado), en Paraguay con una profunda inestabilidad política, son notorias de esta dinámica de ascenso.  Ecuador recién fue escenario de una revolución abortada por un golpe palaciego.

                Colombia, podríamos decir que refleja en un sentido más radical, por la presencia y fuerza en crecimiento de la guerrilla campesina básicamente  y por el ascenso de luchas obreras, una situación de alta inestabilidad que pone en crisis al régimen y particularmente al gobierno de Pastrana,  y que podríamos definir como prerrevolucionaria. En Colombia la lucha de clases tiene como característica una gran polarización.

                Pero ante esta situación de la lucha de clases en América del Sur, no compartimos lo que plantea Weill y el Manifiesto de la LIT de agosto sobre Colombia, de que el imperialismo opta como política por la intervención militar, busca atacar a las masas latinoamericanas, se ha resuelto por la intervención militar en Colombia para de esta forma ordenar el desorden social y político que empieza a crecer en Suramérica. Tampoco vemos que el dilema sea entre que prevalezca la opresión y explotación imperialista o sobreviva la "resistencia popular". Weill plantea que para jugarnos por lo último, los revolucionarios debemos organizar la lucha contra la intervención militar.

                El imperialismo, no como potencia específicamente norteamericana, sino como burguesía capitalista en su fase imperialista, desarrolla una ofensiva a nivel mundial por recuperar la tasa media de ganancia a partir de la propia dinámica del capitalismo imperialista que tiene como característica la concentración del capital, la necesidad de apropiarse ya no de territorios- mercados- colonias, sino como apropiación y concentración de propiedad en la nueva repartición del mundo por parte de las grandes uniones de multinacionales  y de las principales potencias imperialistas, una vez que se agotó el corto periodo de expansión de la posguerra y  que las modalidades de sistemas económicos "desarrollistas" o de economía estatizada entraron en franca y completa crisis.

                En América Latina, alrededor de la Gran Área de Libre Comercio a partir de 2005, el imperialismo norteamericano continúa con una política coherente con ese objetivo de hacerse de esa parte del pastel mundial  alineando a las burguesías locales, por medio del FMI, del Banco Mundial, es decir de las instituciones  del capital financiero imperialista, para estructurar la economía, la producción, el comercio, la actividad laboral, el marco jurídico de los distintos regímenes burgueses y a la sociedad en su conjunto en función de la sobreexplotación, la rapiña, el saqueo, de lo que se llama "globalización", "libre mercado" para extraer la masa de plusvalía que sostenga la tasa media de ganancia de la burguesía imperialista.

                Pero América Latina no es el escenario en donde actúa solo el imperialismo norteamericano. Aquí se juegan también los intereses de otros imperialismos como el europeo y el japonés en la característica de nuevo reparto del mundo. Todas las potencias  imperialistas  hacen lo propio por ganarle un poco de terreno en cada área en que se han repartido el mundo para el afianzamiento de los bloques. Recordemos la reunión de la OMC en Seattle, E.E.U.U. en diciembre pasado y sus grandes contradicciones en cuanto a la resolución de reglas del juego en el proceso de   repartición del planeta que tiene el capitalismo en su fase imperialista.

                En la necesidad de alcanzar la ganancia a partir de la sobreexplotación, el imperialismo norteamericano, que jefea al conjunto y aprovecha tal condición, jalona en lo político, exige en concordancia y coherencia con las características de la necesaria organización del sistema imperialista para la sustracción de plusvalía, en pleno acuerdo con los demás imperialismos, unidos en sus expresiones comunes (GATT, Banco Mundial ,FMI, OMC, etc,) y busca posesionarse particularmente en los territorios de "mercado", e imponiendo las re-estruturaciones  económicas, políticas, jurídicas, sociales, necesarias  a sus objetivos.

                Sin desdeñar de ninguna forma en particular, pacífica o violenta, por las relaciones de fuerza interimperialistas y del conjunto del imperialismo con las masas no vemos que el imperialismo haya variado su política de "reacción democrática" y haya asumido otra de intervención militar. Lo que no significa que ante situaciones polarizadas en donde las masas se le escapan de su control o donde el orden burgués no se puede lograr por la resistencia de sectores burgueses advenedizos que se niegan a quedar relegados o a ser desaparecidos y que se apoyan de alguna forma en reivindicaciones de sectores de masas, se niegue a alguna forma de agresión, intervención militar, como lo hemos visto contra el sandinismo en Nicaragua de los ochentas, o contra Sadam Hussein , contra Noriega o contra Milosevic. O a aplicar mecanismos de presión militar, directa como amenazas de intervención con fuerza multinacional latinoamericana en Colombia  o indirectas armando y sosteniendo paramilitares como en la misma Colombia, pero en función de imponer mecanismos de pacificación contrarrevolucionarios, acuerdos de paz como los de Contadora, Esquipulas, o los que en la misma Colombia impuso en diversos momentos históricos.

                Esta política de reacción democrática parte de la debilidad del imperialismo. La burguesía imperialista, senil y decadente no puede desde hace casi un siglo desarrollar las fuerzas productivas. Al contrario, las destruye con mayor intensidad y celeridad. Sus formas de gobierno se muestran cada vez como una farsa para sostenerse en el centro mientras la periferia se desbarranca en el abismo de la miseria, la pobreza, el desempleo, la sobreexplotación, la destrucción del medio ambiente, las pandemias, las prácticas e ideologías reaccionarias. Las masas, por su parte, no renuncian a la lucha a pesar de la profundización de la crisis de dirección y aunque la burguesía no ve amenazado su sistema pues ninguna de las direcciones que tienen las masas se plantean su derrocamiento y el socialismo, la desestabilización, las explosiones e insurrecciones son una constante y cada vez más frecuentes poniendo en graves dificultades sus planes de reparto del planeta y de explotación de los trabajadores y pueblos del planeta. Los medio militares no son ninguna garantía en la actual situación de la lucha de clases y provocan rápidamente su contrario. Los mecanismos ideológicos y políticos que le ofrece la democracia burguesa le funcionan mejor ante el atraso de la conciencia y la ausencia de dirección revolucionaria para sus objetivos de dominación y explotación.

                No es la política principal del imperialismo y de las burguesías locales la intervención militar en América Latina sino al contrario, su política es de procurar cambios en los regímenes políticos, utilizando nuevas expresiones políticas electorales que canalizan el descontento de las masas y aplican mejor o preparan mejor el terreno para la aplicación de los planes de sobreexplotación que requiere la burguesía y el imperialismo en esta intensificación de la crisis de la tasa de ganancia. En el artículo de Weill las cosas casi se plantean en términos de que la perversidad del imperialismo norteamericano después de atacar a las masas yugoslavas y kosovares la emprende ahora contra las masas latinoamericanas atacándolas con la intervención militar como política.                                                              

LA REACCION DEMOCRATICA EN COLOMBIA

                En Colombia el imperialismo no ha cambiado de política y sigue apostando a la rendición y capitulación de la guerrilla por la vía de los "acuerdos de paz". No vemos todavía que por parte de la burguesía colombiana y del imperialismo hayan llegado a la conclusión de que no puedan controlar la situación. A su favor tienen un elemento decisivo, el carácter estalinista y centrista de las direcciones guerrilleras de las FARC y el ELN y su histórica vocación, concepción, programa y política proburguesa por más que pueda deslumbrar a muchos el hecho de que controlen el 40% del campo colombiano, o por sus impresionantes operativos militares. Las direcciones de las organizaciones obreras y populares mantienen una relación subordinada a la guerrilla y a la estrategia y política de estas y no existe ninguna corriente de masas revolucionaria que se plantee la independencia de clase.

                La polarización de los elementos objetivos de la situación colombiana puede evolucionar hacia una guerra civil aun contra la voluntad de la dirigencia conciliadora de la guerrilla. La preocupación de la burguesía, del imperialismo y de la propia guerrilla los hace buscar los mecanismos de paz.

 Las direcciones guerrilleras enchaquetan al movimiento de masas , lo encuadran y disciplinan alrededor de los ejes de negociación con acciones de presión que no tienen como eje la movilización obrera, campesina y popular sino las acciones  militares de sus comandos y en función de la negociación.

                La justa preocupación del imperialismo sobre el aumento del desorden en la región no tiene como política para enfrentarla la intervención militar en general en A. Latina o en particular en Colombia para disuadir a las masas latinoamericanas a que no profundicen sus luchas. Tal intervención militar tiene muy pocas posibilidades de realizarla con tropas propias y aún en la posibilidad de conformar una fuerza multinacional para Colombia bajo pretexto de acabar con la narcoguerrilla, incendiaría no solo a Colombia sino a los mismos países de donde provengan las tropas de ocupación, países estos sumidos en situaciones de gran inestabilidad. La situación no tiene, ni por asomo, comparación con las situaciones favorables para intervenciones multinacionales como las de Dominicana en el 64.                                                                  

                No vemos entonces de donde puede sacar Weill (y como veremos más adelante el pronunciamiento de la LIT sobre Abajo la intervención Yanki en Colombia...) la caracterización de la inminencia de una intervención militar en Colombia y el cambio de política del imperialismo de intervenciones militares abandonando la reacción democrática.

                Lo que se juega en Colombia entonces no es como dice Weill el destino de América Latina en cuanto a que prevalezca la opresión y explotación imperialista a la resistencia popular. La opresión y explotación imperialista se mantendrá si no hay una dirección revolucionaria que la enfrente (La revolución ecuatoriana abortada por la ausencia de una dirección revolucionaria es el ejemplo más reciente).  En Colombia lo que se juega es: si triunfa la reacción de la burguesía y el imperialismo o se desarrolla una revolución que por el peso de la característica democrática, de independencia nacional y agraria se inicie en su expresión más inmediata, tiene, por su dinámica, que plantearse tareas socialistas y que sólo llegará a desarrollarse aún en sus expresiones democráticas iniciales si se construye una dirección revolucionaria en Colombia.

                 Weill cotiza muy pobremente, muy miserablemente "antimperialista", el proceso de la lucha de clases colombiana. No es la resistencia popular lo que está en juego, es la posibilidad de una revolución que está hoy más amenazada  por la reacción de los acuerdos de paz para derrotarla que por la posibilidad de una derrota física con  alguna forma de intervención militar pero no es lo que está a la orden del día. La burguesía y el imperialismo se siguen jugando a la reacción democrática, a los acuerdos de paz estilo Centroamérica, con "Esquipulas", en donde frenaron e hicieron retroceder a la revolución nicaragüense a un régimen democrático burgués y al desarme e incorporación de las guerrillas salvadoreña y guatemalteca al régimen democrático burgués remozado y legitimado por las direcciones del FMLN y la URNG respectivamente.

 

LO QUE ESTA DETRAS DE LA "RECOLONIZACION"

                Weill elabora este análisis y privilegia la política de intervención imperialista porque es consecuente con la caracterización del último congreso de la LIT sobre la política de recolonización que caracteriza al imperialismo... corrección, había que agregar un elemento más cercano a la realidad y el Congreso adicionó otra característica para formularlo como política de "recolonización y sobreexplotación del imperialismo".

                Veamos: Para el último Congreso de nuestra organización mundial  "... La guerra, y las tensiones que lo antecedieron y hoy lo continúan, son expresión en última instancia de la contradicción central del propio sistema imperialista, la que se da entre el carácter mundial de las fuerzas productivas y el marco nacional de los estados burgueses..." (Enmienda  nro. 4 al documento de Tesis del último Congreso Mundial de la LIT, bajo el subtítulo "Estamos ante una ofensiva recolonizadora"). Esta "contradicción central" es la premisa  para establecer luego que "... En medio de la crisis imperialista el proceso de concentración de capitales no puede adquirir otra forma que la recolonización, la subordinación de los Estados nacionales menores a los Estados nacionales que representan a las grandes multinacionales, el puñado de países que dominan el mundo capitaneados por los Estados Unidos de América...". Pero como la realidad no es exactamente fiel a uno de los elementos que caracteriza al capitalismo en su fase imperialista, a saber la dominación y opresión nacional, el Congreso de la LIT trata de tapar huecos de su unilateral y equivocado planteamiento que separa uno de los elementos de la política que caracteriza al imperialismo, de su característica económica.  Entonces debe agregar en su " Enmienda" el siguiente texto "...Le denominamos recolonización no porque se trate de un proceso idéntico a la vieja colonización, sino porque tiene como rasgos esenciales el nuevo reparto del mundo, en forma" pacífica " o en forma violenta entre las grandes potencias y o bloques: el saqueo de los países; la sobreexplotación de los trabajadores; la pérdida de la soberanía nacional en términos relativos o absolutos en muchos casos, y porque se trata de una ofensiva imperialista no sólo económica sino económica, política y militar..."

                Pero en la práctica política la nueva caracterización de "ofensiva recolonizadora y sobreexplotadora" solo se ajusta para acentuar uno de los elementos del imperialismo: el de la soberanía nacional de los Estados menores. El Congreso de la LIT busca intervenciones militares del imperialismo por doquier y lucha por la soberanía acuñando las consignas válidas pero parciales) de Fuera el F.M.I. y No a la intervención militar yanki.

                Cual es la contradicción central en esta fase del capitalismo decadente que denominamos imperialismo? Es la contradicción del carácter social de la fuerzas productivas y la existencia de los estados nacionales, por lo cual la ofensiva "recolonizadora" asociada, quiéralo o no, a la violación de la soberanía nacional como eje de la política imperialista? Nosotros reivindicamos las elaboraciones teóricas de los marxistas revolucionarios que como Lenin, afirman en "Imperialismo, fase superior del capitalismo": "... El capitalismo, en su fase imperialista, conduce de lleno a la socialización de la producción en sus más variados aspectos; arrastra, por decirlo así, a los capitalistas, en contra de su voluntad y su conciencia, a cierto régimen social nuevo, de transición de la absoluta libertad de competencia a la socialización completa".  Aquí debemos aclarar que el planteo de Lenin sobre el régimen social nuevo no es el transito pacífico al socialismo y que en el momento histórico en el que se ubica el texto la crisis de dirección no aparecía como el principal obstáculo para alcanzar este régimen nuevo, o sea el socialismo.

                La cita continúa: "… La producción pasa a ser social, pero la apropiación continúa siendo privada. Los medios sociales de producción siguen siendo propiedad privada de un reducido número de individuos..."

                Esa es la contradicción principal, de donde se derivan las contradicciones del carácter social de la producción y de la gran traba de la existencia de los estados nacionales, que para nada desconocemos pero que no es lo central de la contradicción. Y la cita de Soros respecto de la existencia de esa contradicción de una economía "global" y que la unidad básica de la vida política y social sea el estado-nación, solo reconoce lo que nuestros maestros habían elaborado ante el surgimiento de esa fase del capitalismo. Que el imperialismo debe, como señala Soros, trascender las fronteras nacionales en razón de los intereses colectivos con la subordinación de la soberanía de los estados al derecho internacional y a las instituciones internacionales, es una característica ya apuntada por Lenin:"... El capital financiero es una fuerza tan considerable, puede afirmarse que tan decisiva, en todas las relaciones económicas e internacionales, que es capaz de subordinar, y en efecto subordina, incluso en los Estados que gozan de la independencia política más completa, como lo veremos a continuación. Pero, se comprende, la subordinación más beneficiosa y más "cómoda" para el capital financiero es la que trae aparejada la pérdida de la independencia política de los países y pueblos sometidos..."      

                La propia dinámica del imperialismo, no en su sesgada característica militar, opresiva, anexionista, recolonizadora en la que pretende encuadrar el Congreso de la LIT al capital financiero, conlleva a la extensión de su dominio a "extender la mano hacia toda clase de territorios" dice Lenin, el cual comparte la caracterización que hace un social liberal, Hobson al que cita en su polémica con K. Kautsky sobre la naturaleza del imperialismo: "El nuevo imperialismo se distingue del viejo, primero, en que, en vez de la aspiración de un solo imperio creciente, sostiene la teoría y la actuación práctica de imperios rivales, guiándose cada uno de ellos por idénticos apetitos de expansión política y de beneficio comercial; segundo, en que los intereses financieros y relativos a la inversión de capital predominan sobre los comerciales".

                Esta concepción del imperialismo es importantísima para no plantear por ejemplo el problema del FMI como lucha contra la agresión imperialista y por la defensa de la soberanía en política económica de los países semicoloniales o atrasados. No es solo que planteamos la lucha contra el FMI por su expresión antisoberana sino porque es la extención del capital financiero en su condición dominante imponiendo las medidas políticas, económicas y sociales en función de acrecentar la tasa de ganancia, de apropiarse de la plusvalía de esas economías "nacionales".

                Planteado en el marco de la lucha por la defensa de la soberanía nacional como un eje central, aún como lo quiere remendar la LIT agregándole la lucha contra la sobreexplotación, no solo es confuso sino que crea un supuesto espacio para el desarrollo de un movimiento de independencia nacional o de  lucha por las reivindicaciones nacionales de las masas sin incorporarlo a la cadena de eslabones  de las operaciones del capital financiero internacional en esta fase de reparto del mundo. Entonces se tiende a un programa de lucha por la defensa de la soberanía y contra los planes de sobreexplotación pero sin dirigir hacia la única respuesta a la decadencia imperialista que tiene la naturaleza apuntada ya, es decir a la lucha por la salida socialista. Es a partir de esa ubicación en la validez, vigencia y única respuesta de la salida socialista ante el capital monopolista, globalizado, imperialista, que podemos ubicar la lucha por las reivindicaciones nacionales, la denuncia de la violación de la soberanía, las anexiones, las agresiones e intervenciones militares.

 

                Separada la lucha por el socialismo, como un mero cliché de cierre en manifiestos o documentos sobre el imperialismo, no está claro entonces si estamos por el Fuera F.M.I. para hacer una economía nacional, una variante del desarrollismo o keynesianismo con la reestatización con el consiguiente fortalecimiento de la "burguesía  nacional" y si estamos contra la privatización o entrega de las empresas estatales para que queden  en manos de las burguesías "nacionales" para que queden en manos del Estado burgués? O estamos contra las imposiciones del capital financiero internacional (FMI) para desarrollar las demandas democráticas de soberanía nacional como eslabón de la cadena de salidas socialistas como desconocimiento de la deuda externa e interna hasta el gobierno obrero en alianza con el campesinado explotado o gobierno obrero-popular y el socialismo. Nos oponemos a la globalización a que nos lleva a trompadas el imperialismo y salimos a defender el mercado nacional? O planteamos junto con Lenin que esta fase imperialista del capital financiero nos plantea a la clase obrera, a la humanidad en su conjunto y a los revolucionarios la gran tarea del "... tránsito del capitalismo a una estructura económica y social más elevada" o sea el socialismo a nivel mundial. Que este capitalismo financiero con su carácter transitorio esto es para Lenin: agonizante, descompuesto en donde la socialización de la producción se da de patadas con la envoltura de apropiación privada.  Entonces, el socialismo es la globalización de la producción y de las relaciones económicas sobre el signo distinto de propiedad social en la forma de los gobiernos de los trabajadores, de las federaciones de repúblicas socialistas y de un planeta globalizado sobre la base del socialismo y del poder del proletariado mundial y es lo que tenemos planteado en este periodo. Esta es la alternativa que debemos ofrecer a la "globalización capitalista".

 

LA "RECOLONIZACION" NOS LLEVA A HACER CONCESIONES Y A CAPITULARLE A LA CONCEPCION PEQUEÑOBURGUESA Y BUROCRATICA

                Las concepciones que están detrás de la formulación de ofensiva recolonizadora, son por lo menos confusas y nos acercan a una capitulación al centrismo, una capitulación  a la critica pequeñoburgesa del imperialismo, de la globalización, que sueña con una sociedad capitalista más humana, pacífica, desarrollista. Nos acerca a hacer concesiones a la aristocracia obrera, a la burocracia sindical que ha vivido de prebendas y privilegios a partir de la alianza con la burguesía para mantener en el dominio del Estado una serie de actividades productivas y de servicios. En nuestro país la burocracia sindical y las fuerzas recicladas del estalinismo y el centrismo le denominan "Estado social de derecho"

y añoran el pasado del desarrollismo y estatismo en manos de la burguesía. Aunque su deseos se truecan en pragmáticas políticas de acomodo a la globalización postulándose como administradores de la nueva empresa o demandando algún grado de participación en la misma como en Costa Rica con el impulso de las "Sociedades Anónimas Laborales" de los sindicalistas a las que la globalización le entrega alguna parte de la actividad de la empresa estatal privatizada para que la burocracia, por un tiempo, pueda sacarle ganancias y hacerse de otras fuentes de privilegio.

 

EL SESGO ANTIMPERIALISTA

                "Los capitalistas no se reparten el mundo, llevados de una particular perversidad, sino porque el grado de concentración a que se ha llegado les obliga a seguir este camino para obtener beneficios; y se lo reparten "según la fuerza"; otro procedimiento de reparto es imposible en el sistema de producción mercantil y del capitalismo. La fuerza varía a su vez en consonancia con el desarrollo económico y político; para comprender lo que está aconteciendo hay que saber cuáles son los problemas que se solucionan con los cambios de la fuerza, pero saber si dichos cambios son "puramente" económicos o extraeconómicos (por ejemplo, militares), es un asunto secundario que no puede hacer variar en nada la concepción fundamental sobre la época actual del capitalismo. Sustituir el contenido de la lucha y de las transacciones entre las alianzas de los capitalistas con la forma de esta lucha y de estas transacciones (hoy pacífica, mañana no pacífica, pasado mañana otra vez no pacífica) significa rebajarse hasta el papel de sofista". (Lenin: El Imperialismo fase superior del capitalismo).

                Juntar los elementos que estructuran al imperialismo en sus formas; atribuir al imperialismo una ofensiva económica, política y militar es diluirse en el conjunto de los elementos y velar o perder de vista que independiente de las formas el contenido del reparto del mundo por el capital financiero internacional es la esencia del imperialismo. Que antiimperialismo no es la lucha por la soberanía atacada necesariamente en esta fase por el capital financiero internacional o por la imposición de los planes del FMI. Que no es que la lucha contra la recolonización parte de una lucha contra el imperialismo en su connotación de violador de la independencia nacional y de su ingerencia económica con los acuerdos con el FMI, o el NAFTA, en donde tenemos que desarrollar la más amplia unidad de acción inclusive con sectores de la burguesía mientras levantamos la independencia de clase, las medidas anticapitalistas y el internacionalismo proletario, lo que significa perderse en una de las formas del imperialismo para su dominación y no ubicando que la lucha contra la violación de la independencia nacional, la soberanía, las amenazas de agresión, son parte de la existencia del capitalismo financiero. Que antimperialismo no es solo enfrentar las formas políticas que implementa este sino  denunciarlo y presentar como única salida viable la salida socialista y el programa de los socialistas que incorpora, no divide en fases o partes, a las demandas de independencia nacional o soberanía.

                La pérdida de referencia teórica y política por parte de la LIT nos lleva a ubicar uno de los elementos, la necesidad de romper la soberanía e independencia nacional o la agresión militar como el elemento principal de la característica de la denominada recolonización. Para el caso de Colombia la lleva a errar completamente en la caracterización de que la política del imperialismo va por la intervención militar y plantea la lucha en términos de defensa de la soberanía cuando detrás de las amenazas de agresión, que las hay, se mueve una política por reordenar la situación de Colombia, pacificarla, desarmar a la guerrilla y derrotar al movimiento de masas en función de mejor llevar adelante el plan de  expansión, de apropiación de plusvalía por el capital financiero internacional (imperialismo)  en Colombia y la región.                              

 

NO BASTA CON CARACTERIZAR QUE LA POLITICA GUERRILLERA ES LA PAZ                               

                Si bien es cierto Weill  (partimos que también es el mismo autor de "La estratregia de las organizaciones guerilleras: un programa de revolución por etapas") levanta la crítica a la política de la guerrilla y acepta que hay una táctica de paz negociada, su esquema de la recolonización lo hace volver a caer en razón de que es la intervención militar lo que prima.

                La LIT no hace un manifiesto contra la tramposa negociación, por el desarrollo de la movilización independiente de los trabajadores, por la caida  del gobierno de Pastrana sostenido por el imperialismo, por la Asamblea Constituyente que organice a Colombia sobre una base de expropiación del capital transnacional, el rompimiento con todos los pactos y convenios con el capital financiero internacional (FMI, Banco Mundial). Rompimiento con acuerdos militares. Fuera asesores yankis de Colombia. Desarme y disolución de las bandas paramilitares, el control obrero sobre la producción; el armamento de los trabajadores, campesinos pobres y el pueblo y por el gobierno de los trabajadores( en una formulación como Gobierno de las organizaciones guerrilleras, sindicales, campesinas y populares) hacia el socialismo; Reforma agraria o nacionalización y expropiación de los terratenientes y narcotraficantes y tierra para los campesinos; por la unidad de los trabajadores suramericanos y latinoamericanos , Por la construcción del partido revolucionario socialista en Colombia, único que puede impulsando la movilización independiente de las masas llevar adelante este programa; por la Federación de Repúblicas Socialistas Bolivarianas.

                 Correo Internacional plantea algunas consignas válidas como las que hemos señalado, pero termina llamando a la lucha contra el eje que sería la intervención armada del imperialismo. El Pronunciamiento del 27 de agosto del 99 es más determinante en ese eje y no menciona un solo párrafo la negociación de paz en curso.

                Correo Internacional en el artículo de "La estrategia de las organizaciones guerrilleras...." luego de apuntar la táctica de paz y de la denuncia de la política de la guerrilla en ese sentido termina, fiel a cómo enfrentar la "Recolonización"  señalando que :"... a pesar de esa y de todas las diferencias que tenemos con las organizaciones guerrilleras, reconocemos que son la dirección concreta de la lucha armada y estamos a favor de hacer la más amplia unidad de acción para parar a la intervención militar y derrotar a la burguesía y el imperialismo que intentan ahogar esa justa lucha. Estaremos incondicionalmente del lado de la resistencia del pueblo colombiano y de sus organizaciones sindicales, populares y de la guerrilla, contra la amenaza de intervención armada, sea directamente de las tropas norteamericanas o de los " países amigos" ".                                  

 

REVOLUCIÓN  PERMANENTE ES LO QUE ESTÁ PLANTEADO

                La LIT debe rectificar sus últimas elaboraciones sobre el imperialismo que no nos arma para postularnos como alternativa de dirección revolucionaria y nos coloca a niveles  primitivos de las luchas antimperialistas de las burguesías nacionalistas, la pequeñaburguesía radicalizada centrista y del propio estalinismo a las que el trotskismo capituló en determinados momentos.

                La LIT debe caracterizar correctamente  el dilema que se juega en Colombia y volver al análisis del método de la lucha de clases  donde revolución y contrarrevolución es el dilema. En donde  una revolución agraria, popular, antioligárquica, con destacamentos campesinos armados se ha iniciado en Colombia pero que por su contenido y dinámica se une a las tareas obreras y socialistas y a la necesaria construcción de una dirección revolucionaria, de un partido socialista revolucionario, único que puede llevar adelante la Revolución Permanente. Una revolución que es ya amenazada de ser abortada en la sala de negociaciones de paz de la reacción democrática. Mientras la LIT nos distrae con supuestas intervenciones militares inminentes a las que nos llama a organizar la respuesta para enfrentarla.

Comité Ejecutivo del Partido Obrero Socialista de Costa Rica POScr (Sección oficial de la LITci). 31 -01-2000.

 

Globalizacion e imperialismo.

La discusión acerca de este tema puede ser encarada desde varios puntos de vista, pero en este caso trataremos de hacerlo comparativamente entre lo que se entendía por imperialismo en la época en que Lenin escribió su trabajo y, a mi modo de ver, lo que es hoy ese concepto.

Aclaro, para evitar malos entendidos, que no estoy en una posición revisionista y que quiero plantear que lo escrito entonces está valorizado por las circunstancias económicas, políticas y sociales que ocurrieron desde entonces.

Desde ese punto de vista, trataré, en primer lugar, de hacer una reseña de los aspectos centrales de la teoría del imperialismo; luego, en segundo lugar, trataré de ver cuales son las cosas que se dieron y valorizaron los planteos iniciales. Luego, trataré de interpretar la actualidad.

1)      TEORÍA DEL IMPERIALISMO.

Es la teoría de la mundialización del capital. Es la totalización sistémica mundial: por lo tanto la realidad está ordenada, en consecuencia, diferenciada y jerarquizada.  La diferenciación y jerarquización reconocen su origen en la división internacional del trabajo y el ordenamiento es la consecuencia de esos roles. Dicho ordenamiento da lugar a relaciones económicas y políticas entre estados y entre clases en diferentes grados y t ipos de combinación.

La base de toda esa trama es el mercado mundial.

Cuando Lenin formuló su teoría, algunos aspectos evolutivos (es decir, que tienen que ver con el desarrollo del capitalismo) habían tenido lugar: a) la conquista y consiguiente colonización del planeta bajo la dirección de la burguesía; b) la colonización dio lugar a la aparición de varios países colonizadores (Francia, Gran Bretaña, Holanda, Bélgica, España, Portugal, EEUU, Alemania, etc.); c) el desarrollo capitalista, asentado en las condiciones -en general- de libre competencia, obligó a los burgueses a recurrir al crédito (por lo tanto a los banqueros) para crecer y tener supremacía sobre otros burgueses. De ese modo se dio el proceso (vigente) que permitió el involucramiento del capital financiero con el capital industrial, eliminación de los más débiles, monopolización del mercado y prevalencia del capital bancario. Esto, sintéticamente, es lo que dice Lenin.

2)      LOS CAMBIOS OCURRRIDOS.

De los tres aspectos evolutivos planteados en el parágrafo anterior, el primero forma parte del pasado, quedó establecido y es irreversible. El segundo aspecto sufrió cambios notorios: algunos países colonizadores pasaron a tener (además) un papel imperialista que, desde entonces hacia nuestros días, llegaron a tener una menor importancia como consecuencia del desarrollo de las combinaciones ya mencionadas; algunos países colonizados, por lo tanto, vivieron por una etapa de descolonización (podemos decir que llegaron a ser formalmente independientes) o cambiaron de colonizador. Como resultado, hoy el imperialismo está organizado sobre un trípode (EEUU, la CEE y Japón) aunque tiene a EEUU como eje dada su supremacía económica, militar y política.

El tercer aspecto está relacionado al anterior pero puede ser tratado independientemente. Lo central es que la monopolización del mercado (y la concentración del capital, en consecuencia) ha crecido en una magnitud inmensa; a su vez, la participación del capital financiero respecto del capital industrial se incrementó desmesuradamente. Ello significa que el capital productivo quedó ampliamente relegado por el capital parasitario, el que no participa en la producción de bienes y que vive de rentas y corte de cupones.

Ello nos remite a tener en consideración lo que Marx llama el ciclo del capital. Todo burgués tiene por supremo interés la valorización del su capital. Para el burgués empresario ello es posible porque el dinero (D) llega a dinero valorizado (D’) pasando por la mercancía (M) lo que significa la realización de la plusvalía en el mercado. Para el burgués financiero (banquero de negocios, capitalista financiero, son sinónimos) se parte de D y se llega a D’ sin pasar por M.

Esto puede ser comprendido desde dos lugares distintos. Uno, el fundamental, el hecho de que para todo burgués, la mencionada valorización de su capital es el objetivo central de su vida. Por lo tanto, si ello ocurre poniendo el capital inicial en el proceso productivo o en el mercado financiero, le resulta indiferente. El otro, y pienso que de ello se agarró Lenin, es la dinámica propia de la libre concurrencia. En estas condiciones, el libre mercado (me refiero a la época inicial del capitalismo) lleva a la supremacía del que posee más capital con lo cual puede comprar mayor cantidad de equipos y materiales, más materias primas y contratar un mayor volumen de fuerza de trabajo. De ese modo vuelca al mercado mayor número de bienes, a un precio más cómodo para el consumidor y desplaza al capitalista menor. La monopolización es el resultado directo y lógico de esa dinámica.

En este último caso, la plusvalía se realizará en el mercado de bienes y servicios. ¿Qué ocurre cuando hay sobreproducción? Digamos que esto puede darse por dos motivos: la que llamaremos sobreproducción absoluta y que es el resultado de producir por encima de la demanda en un mercado comprador; la otra, que llamaré sobreproducción relativa, será la consecuencia de una disminución del poder de compra o de una contracción del mercado. En este caso, ¿qué hace la burguesía para valorizar su capital? Debe bajar el costo del bien en cuestión y ello ocurre, en primer lugar achicando el capital variable (fuerza de trabajo) ya sea disminuyendo salarios, achicando la fuerza de trabajo, o una mezcla de ambos. En otras palabras, aumentando la cuota de plusvalor. Ya veremos que hay otro mecanismo de llevar a cabo esto.

Mientras tanto, repasemos (a grandes trazos) lo que ocurrió desde la época de Lenin. La primera guerra mundial que sirvió para ordenar jerárquicamente a los países dentro del conjunto de los colonialistas y/o imperialistas. Luego se dio el crack del 29 y la gran depresión que permitió, en primer lugar, llevar a cabo un mayúsculo proceso de concentración del capital que coronó parcialmente el resultado de la primer guerra mundial, permitió introducir el modelo keynessiano que abrió las puertas a dos fenómenos de enorme envergadura de carácter económico, social y militar: 1) la preparación de la segunda guerra mundial para establecer (ahora con carácter casi definitivo por un largo tiempo) el resultado de la primer gran guerra y, 2) la firme, sostenida y directa incorporación al mercado capitalista mundial a amplios sectores del movimiento de masas del mundo hasta ese momento con una presencia muy relativa (las poblaciones de los países colonizados y semi-colonizados). Esto último permitió la formación de gran cantidad de estados nacionales (bajo la dirección -civil o militar- de burguesías o pequeño-burguesías nacionalistas) o el establecimiento de las democracias populares.

Los fenómenos que se dieron luego de la segunda guerra mundial, permitieron el llamado boom de la posguerra caracterizado por un inmenso crecimiento de la economía capitalista que llevó a muchos (en el campo marxista) a creer que las caracterizaciones leninistas acerca del imperialismo pasaban a ubicarse en un lejano lugar. Otros (en el campo de la burguesía) hablaban de un crecimiento sin límites y se permitieron describir el paraíso en la tierra. Todo esto cayó -más o menos abruptamente- a partir de la década del 70.

Comienza entonces la fase del neoliberalismo que da lugar a la caída del stalinismo, la creciente desaparición de los mercados nacionales (que conlleva a la disminución casi total de la clase media, la desaparición casi absoluta de las burguesías nacionales y a la conversión de las hasta entonces existentes en socios menores de las empresas imperialistas), la flexibilización laboral, los planes de ajuste, la venta de muchas empresas de capital nacional, la privatización de las empresas estatales, la casi homogeneización del mercado mundial y el establecimiento de instituciones supranacionales para reglamentar y regular las actividades económicas y financieras (FMI, BM, OCDE, OMC, grupo de los 7, foro de Davos), una muy fuerte concentración del capital y la existencia de inmensos monopolios de carácter mundial. Para el movimiento de masas queda, superexplotación, reorganización del proceso productivo, baja de salarios, masiva desocupación y sub-ocupación, aparición de la economía informal, sustancial disminución de lo que se da en llamar salario social. Todo esto ocurre bajo la éjida imperialista asentada en la triada EEUU, CEE y Japón con el papel rector indiscutible de los EEUU. Desde el punto de vista social, lo que resultó es una acentuada polarización social: la burguesía imperialista y pro-imperialista de un lado y los trabajadores, empleados, pequeño-burgueses venidos a menos, pueblos indígenas, menesterosos, los sin tierra, desocupados y sub-empleados, jubilados y pensionados, del otro.

¿Por qué ocurrió todo esto?

Dejando de lado cuestiones políticas y analizando el desenvolvimiento de la economía en la sociedad capitalista, se constata que hay algunas variables importantes en la organización de la sociedad, que no pudieron ser manejadas por la burguesía, que se les escapó de las manos. Ellas son: el agotamiento de recursos naturales no renovables y la poca recuperación de recursos naturales renovables, la cuestión de los residuos y desechos a lo que se une la contaminación ambiental y, la expansión demográfica, la variable, creo, de mayor importancia.

Dos datos que ilustran este período.

La burguesía suele analizar, año tras año, el comportamiento del PIB. Por lo general, cuando informa a la sociedad no hace estudios longitudinales del mismo; ello lo hace para su consumo. Por ejemplo: ¿cuál es la variación tendencial del PIB desde 1960 a 1992 en los países industrializados? La respuesta nos dice que a lo largo de esos 32 años, con subas y bajas, la tendencia es la disminución del mismo en un 50%. En otras palabras, la producción de bienes y servicios cayó de una manera notable. Si tenemos en cuenta que en el transcurso de esos años, hubo un sustancial incremento de la población mundial, es fácil comprender que la valorización del capital por la vía del ciclo largo, no ha sido posible.

Otro dato igualmente ilustrativo. En los países del OCDE, en el mismo período, la inversión neta y el ahorro nacional, cayeron también en un 50%. En otras palabras, el capital no buscó el campo de la producción como escenario para su valorización; este dato es armónico con el de la variación del PIB. ¿Cuál fue ese otro escenario?. Ya hemos visto que si no se da el ciclo largo, se debe dar el corto. Es decir, la burguesía devino cada vez menos burguesía empresaria y cada vez más burguesía financiera.

Este generalizado carácter de la burguesía adquiere un dramatismo de la mayor envergadura. Marx sostiene (recordemos que los economistas clásicos de la burguesía, también dicen lo mismo) que la riqueza es la consecuencia del trabajo. En términos ordinarios, la burguesía valoriza su capital mediante la realización de la plusvalía en el mercado de bienes y servicios. Es decir, se apropia de una parte del producto de su fuerza de trabajo. ¿De dónde valoriza su capital el burgués financiero, el que no participa directamente con su capital del proceso productivo?. De la única manera que se puede entender esto, es reconocer que, vía los intereses,  una parte de la plusvalía que el burgués empresario empleaba para valorizar su capital, se desvía hacia la valorización del capital portador de interés. Todo ello lleva al siguiente (esquemático) cuadro: el burgués empresario valoriza el capital del burgués financiero; debe, por lo tanto, para recomponer la valorización de su capital, aumentar la tasa de plusvalía. Es este mecanismo (que no es el único por cuanto también el trabajador entra en el sistema del crédito) el que explica que, de los 6000 millones de habitantes que hay en el planeta, 2400 millones viven con un dólar diario a los que se deben sumar los 1200 millones que viven con dos dólares por día.

Como puede verse, la conquista y colonización, fue una etapa necesaria para el desarrollo del capitalismo. No es esa fase la que estamos viviendo; esa fase se dio hace tiempo. Hoy estamos en la fase en la que la moderna burguesía, producto del desarrollo de su propia existencia, de las leyes internas del sistema capitalista, necesita de la apropiación creciente de la plusvalía resultante de la produción que, a su vez tiene una fase de declinación.

Escrito en marzo del año 2001.

Globalización e imperialismo.doc; creación: 03/02/2003