Programa alternativo al TLC

Introducción

Mucho se ha discutido sobre el TLC. Tanto por parte de los partidarios como de los opositores. Pero muy pocos (por no decir nadie) se adentraron en las perspectivas que tiene un voto favorable en el próximo referéndum o en las persistentes faltas de atención que ofrecen las actuales falencias, en caso de un triunfo del no, posición que asumimos aunque, como se verá, pretendemos dar un rumbo distinto al actual estado de cosas.

Comencemos por decir que no hay problemas morales o éticos, o conceptuales, o meramente de política económica, como telón de fondo de la postura TLCeísta. Lo mismo podemos decir de los opositores.  Si eso es así, la lucha entre unos y otros (por suerte encarnizada en Costa Rica, a diferencia de las repúblicas bananeras de Centroamérica) debemos, para ser serios, encontrar, divulgar y explicar las verdaderas raíces del conflicto. En caso contrario caeríamos en la simplista posición y a toda luz falta de luces de los partidarios del SÍ, como de la falta de propuesta de los partidarios del NO, aunque no nos cabe duda que, históricamente, es progresiva la oposición y es absolutamente regresiva la que encabeza el gobierno.

En caso del SÍ, se trata de una posición -de tendencia mundial- que pretende recuperar la tasa de ganancia que viene decayendo desde hace tres décadas; en ese aspecto se trata de un bloque con muy pocas fisuras y muy escasa en figuras que, cuando aparecen, lucen desgastadas por el paso de los años y el recuerdo de las trastadas que hicieron cuando estuvieron en el ejercicio del poder. En el caso de los antiTLCeístas, se trata de un conjunto muy heterogéneo que va desde los tradicionales sectores burgueses con algunos resabios nacionalistas, hasta sectores socialistas revolucionarios que entienden que el capitalismo senil no puede ofrecer otra cosa que concentración de la riqueza, concentración del poder y su lógica consecuencia, miseria creciente para los pobres y despojados y fascismo en las prácticas políticas.

Podemos decir que el TLC es, en el formal plano de la política económica, lo que la agresión-invasión-ocupación de Irak es en el plano militar. Ambas expresiones o manifestaciones son caras de una misma moneda.

Para fijar nuestra posición partimos de un hecho incuestionable aunque sistemáticamente deformado por la práctica política de la derecha (por motivos obvios) como por la de la izquierda que, según nuestro entendimiento, nunca comprendió lo que escribió Lenin en su ya clásico material El imperialismo fase superior del capitalismo.

Si el sistema capitalista está en su fase imperialista, se encuentra en el período de declinación de su existencia (lo que no quiere decir que morirá “naturalmente”). En esas circunstancias elabora y presenta a la sociedad propuestas que tienen que ver con todos y cada uno de los aspectos que hacen a la vida de la sociedad. La economía, la diplomacia, la cultura, la educación, la práctica política, los derechos humanos, el desarrollo científico y tecnológico, todo, absolutamente todo, está teñido por la circunstancia histórica.

¿Cuáles son las probables propuestas que el capitalismo senil puede presentar?

Sin temor a equivocarnos podemos decir que no otra cosa que la reedición de una ya conocida táctica política: el fascismo. De ahí que fluctúa entre propuestas económicas gobalizadoras (de las que el TLC forma parte) y propuestas políticas (de las que la guerra en Irak es una parte).

Es decir: dos formas políticas y un solo fin verdadero: garantizar el inevitable proceso concentrador que va desde lo económico (como base material de todo el resto) hasta la práctica política cada vez más represiva.

Ello no quiere decir que el proceso se encamine a una especie de super-imperialismo (según la concepción política de Kautsky) o, como gustan llamar los globalifóbicos, el imperio. Para nosotros todo proceso político terminal presenta resquebrajamientos cada vez más pronunciados entre los detentadores del poder por cuanto cada sector busca la táctica política que le permita sacar diferencia y ganar.

La senilidad capitalista también se refleja en respuestas disparatadas totalmente alejadas de la lucidez; la obsesión de Bush en llevar adelante la guerra contra Hussein en Irak, es una buena demostración de ello.

 

Tratados de Libre Comercio

Los TLC, forman parte del arsenal de que dispone la burguesía para ganar alguito (si esa burguesía pertenece a los países atrasados y el negocio es entre ellos) o para agrandar aún más el mercado si se es de la burguesía imperialista que, para ello, incorpora como socios de menor cuantía a sectores burgueses locales (algunos, no todos).

El capitalismo en esta fase lleva a su máxima expresión la concentración del capital arrasando con toda la estructura de la anterior forma de dividir el trabajo y la riqueza -que existió en casi todo el mundo después de la segunda guerra mundial- llamada Estado Social de Derecho.

La redistribución del poder económico implica la sobrevivencia de los capitalistas más grandes sobre los medianos y, desde luego,  también sobre los pequeños dueños del capital (pequeños y medianos productores, comerciantes y agricultores, artesanos y otros sectores más entre los que podríamos incluir los profesionales calificados como abogados, ingenieros, médicos, etc.).

El mundo es un solo mercado y el gran capital financiero (la gran industria, el comercio y la banca unidos en una sola trenza) buscan apropiarse de todo el espacio posible que pueda generar el mantenimiento y aumento de la tasa o nivel de ganancias.

Es así como el gran capital financiero destruye las fronteras penetrando ya no para hacer colonias como en el pasado sino para hacerse del mercado y de los recursos que el mismo capitalismo se ha encargado de  hacer cada vez más escasos. El capitalismo de la nueva fase agotada y decadente busca derribar los impuestos y aranceles que protegen la actividad de sus hermanos menores dentro de cada Estado nación para poder colocar su abundante stock de mercancías algunas hechas en sus  propios centros y otras indirectamente como lo hace con las mercaderías chinas y asiáticas en general.

Necesita acabar con cualquier forma de producción y servicio estatal que fueron fruto de las luchas y relaciones entre las distintas clases, como ocurrió con el ICE y el INS. “No hay razón, proclama el gran capital financiero, para que actividades rentables sean distribuidas en servicios estatales baratos y relativamente eficaces a un buen sector de la población. Esa riqueza está ahí puesta  y se la expropiaremos al pueblo”. Esto no es nuevo; ya lo han venido haciendo antes pero ahora no quieren dejar piedra sobre piedra de la anterior forma de compartir riqueza.

“No hay cama para tanta gente” canta el gran capital financiero internacional y en la actual fase del capitalismo ve necesario echar mano de las  joyas de la abuela: saquear hasta el último centavo de los bolsillos de los trabajadores y de los pueblos de América Latina y el Caribe, su patio trasero, en el caso del imperialismo norteamericano.

China, la India, Brasil y México son  algunos de los nuevos virreinatos (proyectos de metrópolis sub-imperialistas) que usados como grandes fábricas de mano de obra barata y con importantes recursos propios surten de cuanto producto pueden colocar para ser adquiridos por una cada vez más limitada población con capacidad de compra para la que hay  mercancías relativamente baratas de rápida reposición (o sea mala calidad o desechables).

Otros países como el nuestro se insertan fabricando componentes y partes, sirviendo de recurso para la actividad de turismo y servicios controlado por grandes compañías que están afincadas en los grandes centros económicos del mundo y para los tradicionales postres como el café y banano y de alguna ocurrencia de fruta o producto que esté temporalmente de moda en Europa o Norteamérica (ayer macadamia, yuca, plantas ornamentales, flores, mangas, melones y que son de corta duración o acaparadas por las grandes multinacionales de frutas y alimentos como Del Monte, Dole o Chiquita).

Sin embargo no renuncia, el capital financiero internacional, a echar mano de las nada despreciables fuentes de recursos como energía, combustibles fósiles, riquezas marina y del suelo y subsuelo de nuestros países y en particular de la enorme riqueza biológica concentrada en el territorio que ocupa Costa Rica.

El TLC es uno de los instrumentos pero no es el único para que el imperialismo eche mano de todo. Están los acuerdos que los grandes países imperialistas toman en sus organismos como la Organización Mundial de Comercio y los planes de financiamiento amarrado que dan instituciones como el banco Mundial, el Banco de Integración Económica, el Banco Centroamericano de Integración Económica  y otros como el Fondo Monetario Internacional.

Las políticas para moldear el país a imagen y semejanza del gran capital pero para su exclusivo beneficio requieren de violentar las leyes y los moldes jurídicos entre los que están los principios de soberanía nacional. Ya hemos visto como se brincan con garrocha la misma Constitución Política para validar el TLC y los espurios procedimientos de aprobación. Pero no nos confundamos. La ofensiva del capitalismo agotado va más allá de la violación de la soberanía y quiere la expropiación del trabajo y de lo que este genera. Es decir: la expropiación o apropiación de la riqueza que generan los trabajadores y los pequeños y medianos productores.

La bandera que ondean va más allá de las barras y las estrellas. Tiene el símbolo del dólar, del euro, del yen; el símbolo de la extracción a mansalva del salario, de la fuerza de trabajo de los que realmente producen en esta sociedad crecientemente más fracturada y dividida entre los que tienen cada vez más y los que cada vez menos poseen.

Ni para los trabajadores y el pueblo norteamericano y canadiense, ni para los trabajadores y los pueblos de México y Centroamérica, los Tratados de Libre Comercio han significado desarrollo económico y social. Al contrario, los mismos han significado mayor pérdida de empleos, mayor pérdida del nivel adquisitivo en el caso de los primeros. Para los segundos hemos tenido un aumento de la pobreza y una tendencia a la pérdida de las condiciones de vida o deterioro de las mismas con trabajos informales, trabajos precarios donde no se respetan ni las normas de los Códigos de Trabajo.

La lucha contra el TLC incorpora la lucha por la soberanía nacional pero es más profunda y va mucho más allá. Es la lucha contra este capitalismo insostenible, agotado y senil que está firmemente resuelto a continuar profundizando la barbarie para sobrevivir.

 

La alternativa al TLC

Para enfrentar el TLC y el modelo de país que significa solo hay una alternativa: el socialismo. Es decir, la sociedad de los trabajadores y el Gobierno de los únicos que mantienen la capacidad creativa y productiva: el Gobierno de los Trabajadores. Solo el socialismo es la salida a la barbarie por donde nos está arrastrando el gran capital.

Una alternativa al TLC es una alternativa al capitalismo y debe comenzar por donde podamos preservar nuestros signos vitales. Hace falta un programa que convoque a las masas, que permita orientarlas desde sus trincheras de lucha y movilización por la solución de sus necesidades apremiantes y actuales hasta la lucha por la revolución socialista.

Es necesaria una propuesta de reivindicaciones que partan de sus necesidades y de su nivel de conciencia concreto para llevar a las masas a la comprensión y concreción de la toma del poder.

No es posible dirigirse a los trabajadores y al pueblo con un planteamiento de reivindicaciones mínimas porque el capitalismo no tiene posibilidad de solventar ni la más pequeña de éstas y crearíamos falsas ilusiones en que esas reivindicaciones mínimas son posibles de alcanzar dentro del capitalismo senil. No es posible sostener las conquistas del llamado Estado Social de Derecho porque las mismas son administradas por la parte de la burguesía local que es socia de la burguesía imperialista y en la administración de esas conquistas e instituciones sociales están los saboteadores de las mismas que las aprovechan desesperadamente para entregárselas al mejor postor y para saquearles con los “chorizos”. 

Tampoco podemos, a riesgo de quedar aislados y hablando a la luna, plantear solamente las tareas de expropiación de la burguesía y las tareas socialistas que las masas todavía no tienen claro y no son concientes de llevar adelante. 

Sin dejar de plantear nuestra estrategia general, se impone la necesidad de un Programa alternativo al TLC

Es por eso que debemos plantearnos las reivindicaciones más mínimas en tanto tengan algo de su “fuerza vital”, es decir de conmover y accionar a los trabajadores y el pueblo. Desde los derechos democráticos, formales, y las conquistas sociales pero en la perspectiva revolucionaria de cuestionar las bases mismas del capitalismo decadente.  Este programa tiene como objetivo impulsar la movilización sistemática de las masas para derrotar el TLC, en lo inmediato, el próximo 7 de octubre y garantizar que ese posible triunfo no retroceda y, para ello, encarar la necesaria revolución socialista

La disputa por un mismo mercado, con una misma táctica, por parte de diferentes burguesías imperialistas, lleva a la creación de portillos que hacen posible la diseminación de ideas, propuestas y programas alternativos al lánguido mundo capitalista. Ese es el sentido último de lo que se presenta como alternativa al TLC. Puente entre una sociedad destinada a ser reemplazada por la construcción de una sociedad solidaria, de trabajadores, con respuestas dignificantes para cada necesidad humana o ambiental.

Partimos  de responder a las necesidades más apremiantes para la subsistencia de la clase trabajadora y de los explotados porque los trabajadores tienen que defender su bocado de pan, a falta de aumentarlo o mejorarlo. Para impulsar la misma debemos reorganizar la sociedad sobre las base de los intereses de las grandes mayorías. Definir qué interesa producir; para quién y cómo de tal suerte que desarrolle a los trabajadores y al pueblo y que sea integrada e integradora con el medio ambiente.

Esto es una nueva forma de producción y las relaciones derivadas de ésta, deben armonizar con las fuerzas productivas: 1) el bienestar y desarrollo de los seres humanos, 2) la preservación y sostenibilidad de los recursos naturales y, 3) el desarrollo de técnicas , tecnología y ciencia que articule armoniosamente la sociedad humana y la naturaleza.

Definido esto, el país requiere del desarrollo de sus capacidades y recursos para garantizar alimento, vivienda, salud, educación, cultura a la mayoría de nuestra población.

De ahí que debemos empezar planteando la lucha de la escala móvil de salarios, del ajuste automático del salario en proporción al aumento de los precios de bienes y servicios.

Contra la descomposición a la que arrastra a los trabajadores no podemos permitir nuestra propia desintegración, sufriendo la condición de indigentes y parias que buceamos en los desechos de esta sociedad que se cae a pedazos. Por eso demandamos la escala móvil de horas de trabajo. De tal manera que todo el trabajo disponible se distribuya entre los trabajadores según se defina la jornada semanal y con el mismo salario.

Levantamos la lucha por el pleno empleo  con demandas como:

Jornada laboral de 35 horas con el mismo salario que el que se tenía por la jornada de 48 horas.

Plan jubilatorio a partir de los 50 años de edad y 30 años de trabajo que permita indefinidamente que los jubilados puedan laborar 12 horas semanales en las mismas actividades o en otras de servicio social y cultural.  Jubilación con el mejor salario del último año y con un tope no mayor al de un trabajador calificado.

Definición del salario mínimo que permita la vida digna del trabajador, ajustado automáticamente a las alzas de precios y tarifas.

Ante la mentira del libre comercio y competencia y ante la característica irracional, convulsiva y desordenada del capitalismo en esta fase demandamos la eliminación del secreto comercial  y del secreto bancario y de todo secreto discrecional de parte de la burguesía, así como del control de los trabajadores y usuarios.  Los trabajadores y la sociedad en su conjunto deben saber cuales son las ganancias, los robos, las manipulaciones, los fraudes y “chorizos”  de los capitalistas en sus empresas privadas y públicas. Los comités de control de los trabajadores serían los que llevarían el control de la producción y los que informarían en asambleas convocadas para tal efecto a los trabajadores y a la sociedad  de sus resultados. Estos comités tendrían acceso a las contabilidades de las empresas y bancos, privadas y públicas, a sus libros y números

Desconocimiento de la deuda interna privada y de la deuda externa que permita financiar un programa de trabajo y obra pública que sirva para crear miles de puestos de trabajo sobre la base de un Plan quinquenal de desarrollo en función de creación de fuerzas productivas y en función del beneficio e interés social, o sea de las mayorías: los trabajadores, los campesinos pobres, los explotados y oprimidos.

Renacionalización de las empresas y actividades privatizadas. Re-estatización de esas empresas bajo control de los trabajadores y con participación de los usuarios bajo mecanismos democráticos. Renacionalización sin indemnización alguna. Planteamos la expropiación de las grandes empresas monopólicas y de las empresas estratégicas que tienen un gran componente social.

Renacionalización de la banca de tal forma que concentre en el Estado el ahorro nacional que permita ofrecer créditos ventajosos a los pequeños y medianos campesinos, industriales y comerciantes y para sectores medios así como para que el Estado pueda desarrollar proyectos que incrementen las fuerzas productivas: Construcción de plantas, represas, edificaciones públicas de servicio como hospitales y centros de recreo y cultura para el pueblo. Banca nacionalizada para las necesidades del pueblo y no para financiar los negocios especulativos como los de Quintavalle.

Reforma agraria con nacionalización de la tierra sin indemnización de las grandes áreas no cultivadas o trabajadas. Desarrollo de la pequeña propiedad  y de la cooperativización agraria para el trabajo de las tierras nacionalizadas entregadas en administración a los campesinos.

Comités de pequeños y medianos productores campesinos que velarán por los precios, comercialización, financiamiento y asistencia técnica de su actividad y junto con los comités de control de los trabajadores  y de los bancos controlarán lo concerniente al crédito, transporte y comercialización de la actividad agropecuaria.

Comités de vigilancia de los precios conformado por los propios trabajadores, usuarios y los comités campesinos

Creación de unidades poblacionales alrededor de la actividad productiva del campo donde se ubiquen también actividades productivas industriales y de servicios y construcciones habitacionales  y de educación y cultura, que permitan una distribución racional de los recursos y de la relación con el medio natural y bajo el criterio de autoabastecimiento hasta donde sea posible. Todo esto sobre la base de un Plan Nacional de Desarrollo definido democráticamente y en función del desarrollo de las fuerzas productivas

Eliminación de la actividad agrícola y agropecuaria de plantación y extensiva que no respeta al medio natural, deteriora los recursos y contamina el ambiente diversificando la producción y descentralizando en otras zonas la actividad concentrada.

Nacionalización del comercio exterior que pueda controlar el flujo de comercio importador y exportador e impida el fraude fiscal y el despilfarro.

Rompimiento de todo tratado y vínculo que someta y comprometa la soberanía nacional.

Desconocimiento del derecho de propiedad intelectual.

Relaciones comerciales, de exportación e importación, sobre la base de la nacionalización del comercio exterior que racionalice y canalice las ventajas del comercio según el plan económico para el desarrollo del país.

Alianzas con otras economías que respeten el libre intercambio sin condiciones ni cláusulas leoninas, cautivas o de cualquier otra naturaleza desventajosa.

Expropiación de todo capital de empresas que boicotee la actividad productiva para generar los bienes y servicios que necesita el pueblo.

 

No estamos solos en esta lucha

Esta lucha nuestra es la lucha de los pueblos del mundo, empezando por el pueblo palestino y el pueblo iraquí. En esa región se implementa por parte del conjunto del imperialismo la más álgida confrontación para aplastar la resistencia popular y armada de estos pueblos. Un triunfo de esa guerra reaccionaria e invasora será un triunfo de los mismos que ahora nos aplican el TLC y que luego harán lo mismo que hacen a esos pueblos cuando nos rebelemos.

La lucha solidaria y para que los pueblos de América se liberen es también nuestra lucha. Defendemos la revolución bolivariana y el tremendo ascenso de los pueblos luchadores de Bolivia, Ecuador, Perú, México, Argentina y de toda Latinoamérica. Defendemos la revolución cubana ahogada en el bloqueo y atacada sistemáticamente por el imperialismo y sus cortesanos aunque no compartamos con las direcciones de estos movimientos como Fidel Castro y el Partido Comunista de Cuba, o con Hugo Chavez. Nuestra crítica es que no toman las acciones para defender lo conquistado y profundizarlo en el sentido socialista, es decir en el proceso de revolución permanente y en la democracia obrera donde no haya burócratas, ni partido único ni privilegios para los que mandan y donde estos  solo puedan “mandar”  OBEDECIENDO, es decir respetando la democracia obrera y popular. El socialismo solo puede entenderse como la expropiación de la burguesía y del imperialismo para que los trabajadores y el pueblo sean los legítimos propietarios en la más amplia democracia y libertad.

 

La concepción socialista del verdadero libre comercio

Nuestro objetivo debe ser la satisfacción de las necesidades del pueblo, definidas por el pueblo  mismo en organismos democráticos de gestión y de poder. No definimos entonces el comercio como la actividad central de nuestra sociedad. Pero en tanto no estamos aislados y requerimos de diversos productos no suntuarios para una vida digna definimos los criterios del intercambio comercial:

a) Lo que se debe buscar con el comercio es que todos los habitantes accedan a aquellos bienes o servicios que no se producen u ofrecen en su lugar de residencia.

b) Tales bienes y servicios, para poder satisfacer las necesidades, deben tener como condición fundamental el ser de la mejor calidad que la tecnología y el conocimiento permiten lograr para una dada época.

c) El conocimiento y la tecnología involucrados en su obtención, deben ser de libre acceso y disponibilidad ya sea para su aplicación, ya sea para su mejora.

d) El concepto de calidad deberá estar sometido al grado de satisfacción que resulte de su uso. Tal calificación, en consecuencia, no deberá ser obra de burócrata alguno, ni explicitada por su fabricante, hacedor o proveedor; deberá estar sujeta a la opinión del usuario. Ello significa que el usuario dejará de ser un ente pasivo, aplastado por las llamadas leyes del mercado y pasará a jugar un papel activo. En otras palabras, se introducen criterios y conceptos que conllevan una re-definición de lo que se entiende por democracia.

e) En consecuencia, el comercio no debe estar regido por el lucro, el precio o ambos.

f) Por lo tanto, conceptos tales como productividad y competitividad deben ser desechados. El primero por cuanto no tiene en cuenta la tecnología de producción, la calidad de los insumos y la calidad del bien o servicio. El segundo por cuanto implica, además de los factores ligados a la productividad, un uso inadecuado de los insumos que genera sobreproducción y altas cantidades de desechos y de basura. La producción estará determinada por la evidencia estadística de la cantidad de uso del producto lo que supone la planificación del empleo de los recursos naturales, de la fuerza de trabajo y del número de productos a obtener.

g) Para que dicho comercio pueda ser realmente libre, efectivamente libre, debemos partir de los puntos precedentes, en particular del e). Bajo esas condiciones, el ejercicio de la libertad debe partir del concepto de que, puestos todos los actores en igualdad de condiciones, lo determinante es la calidad del bien o servicio.

h) Los trabajadores deberán tener igualdad de condiciones y oportunidades. Deberán tener las mismas condiciones laborales (horarios de trabajo, entorno ambiental en el trabajo, normas de seguridad y procedimientos, empleo de tecnologías, herramientas, equipos y maquinarias), idénticas condiciones contractuales (salario monetario, salario social, derechos y garantías sociales, aspectos preventivos y provisionales), capacitación tecnológica y libre acceso a la información, participación en la discusión de uso tecnológico, estado financiero de la empresa, fijación de precios,  determinación de costos, análisis del impacto ambiental del producto de su trabajo y los materiales empleados, etc.

i) En esas condiciones de no restricción a las libertades relacionadas con el trabajo, serán posibles, necesarias y recomendables, la libre circulación de mercancías, de la información y de las personas; el libre uso de los recursos naturales y la libre creación de técnicas y tecnologías así como equipos y herramientas para la mejor obtención de los mencionados bienes y servicios.

Medidas como estas y otras son las que deben implementarse y que van dirigidas a garantizar la producción de bienes y servicios en función de las necesidades de los trabajadores y el pueblo y no en función de la tasa de ganancia que quieren los capitalistas. Las mismas definen la organización de la actividad económica.

Es una propuesta de mercado interno, pero en la perspectiva de una producción y economía globalizadas con base en los intereses y necesidades de los trabajadores y los que hoy son explotados y oprimidos. Desarrollo y crecimiento económico para una justa distribución. Una forma de iniciar la necesaria construcción de una sociedad y economías internacionalizadas cuya formulación política, para Centroamérica, pasa por la construcción de la Federación de Repúblicas Socialistas de Centroamérica.

Estas medidas solo pueden ser levantadas por un Gobierno de los trabajadores y el pueblo y demandan de la organización de los trabajadores en un partido propio que las encarne y luche por ellas.

El TLC y el ALCA no son otra cosa que la intensificación inevitable del carácter depredador del capitalismo en su decadente fase imperialista.

Ante estas expresiones no hay otra salida realista que la del socialismo y el Gobierno de los Trabajadores.

La gran tarea que tiene el movimiento de masas es derrotar a los TLCeístas, tirando abajo su objetivo de aprobar, como sea, el TLC. Con referéndum o sin referéndum.

Pero, además de ese gran objetivo, número uno de entre los muchos que debemos conquistar, tenemos un enorme reto que debe ser un ejercicio de imaginación, por un lado y, una manifestación de creatividad, voluntad y coraje por el otro.

Nos referimos a la urgente necesidad de lograr, una vez aplastado el TLC, una nueva sociedad, asentada en nuevas reglas de juego que reemplacen la explotación del hombre por el hombre y la depredación de la naturaleza.

La propuesta que presentamos pretende aportar en esa constructiva perspectiva.

San José, Costa Rica, Agosto del 2007.