Palabra Socialista

Por la Revolución Socialista Mundial

Nuestros Principios Programáticos

El Partido Obrero Socialista POS es una organización política que funda y desarrolla los núcleos revolucionarios  para impulsar y construir el Partido  Mundial de la Revolución Socialista y su expresión local en Costa Rica. Nuestro objetivo es la total liberación, material y espiritual, de los trabajadores y de los explotados por medio de la revolución socialista mundial de la que la revolución socialista en nuestro país hace y hará parte.

Nuestra existencia se justifica en la necesidad de aportar en la resolución del principal obstáculo para la consecución de la revolución socialista mundial: La crisis de dirección de los trabajadores y de los explotados en este sistema capitalista mundial en su fase imperialista y senil.

Manifestamos que no hay  entre las organizaciones internacionales que se reclaman socialistas revolucionarias en el país y a nivel mundial  una que no se adapte a la democracia burguesa, capitule a las concepciones objetivistas, capitule a las direcciones nacionalistas burguesas de nuevo cuño o al reformismo, centrismo o al sindicalismo o hagan del control de los aparatos en el movimiento de masas su fin último.

Constatamos que  no hay tampoco una organización internacional que  se planteé la necesidad de reorganizar el movimiento obrero revolucionario sobre la base de retomar la experiencia histórica  de la revolución bolchevique abortada por el triunfo del estalinismo y su política de liquidar esta historia durante más de 60 años de corrupción y traiciones al movimiento obrero.

Nuestra organización se propone  entonces, impulsar la tarea hacia la resolución de la crisis de dirección revolucionaria  entendiendo que la resolución de la misma solo es posible en el curso de la movilización,  la lucha económica,  la lucha política, la lucha ideológica y las experiencias que aportan las masas, en su firme combate contra el capitalismo y la burguesía Esta lucha inclusive ha llegado a concretarse en revoluciones en el mundo y en particular en América Latina,  aunque no socialistas triunfantes por la misma ausencia de una dirección revolucionaria.

Manifestamos  nuestra disposición de aportar en esta reconstrucción del movimiento obrero revolucionario y en la resolución de la crisis de dirección, buscando  promover  relaciones, discusiones, acuerdos y fusiones con otras tendencias y organizaciones  locales o que surjan en otros países o  internacionales que se comprometan en la lucha  contra el capitalismo en su fase imperialista y por el socialismo revolucionario y contra los aparatos  de la democracia burguesa, los aparatos contrarrevolucionarios estalinistas, socialdemócratas, las burocracias sindicales y las corrientes oportunistas pequeño burguesas, nacionalistas y contra el revisionismo de derecha y ultraizquierda que se reivindica trotskista pero que acaba capitulando a  algunos o a todos los anteriores.

Reconocemos como propia la experiencia internacional del movimiento revolucionario marxista, en particular la que es el resultado de las experiencias socialistas de la I Internacional, la Tercera y la Cuarta Internacional y de la revolución de Octubre de 1917 en Rusia y asimilamos y nos basamos en todas las experiencias sociales progresivas de la humanidad, que conducen a la expropiación de la clase capitalista y a la supresión final de las clases. Nos apoyamos en el marxismo revolucionario y en todos sus aportes como la más acertada concepción de mundo, abierta, en proceso de construcción, deconstrucción y reconstrucción. Hacemos nuestro el concepto consecuentemente marxista del carácter del marxismo revolucionario que no define verdades absolutas o dogmatismo alguno y que está en permanente movimiento y enriquecimiento  con todas las experiencias  propias del movimiento social, del conocimiento y progresivas de la humanidad que conducen a  la liberación de la explotación, de la enajenación y   de la alienación de la humanidad  así como a la derrota de la burguesía, del  imperialismo y a la supresión definitiva de las clases.

Esta definición no es, sin embargo, impedimento alguno para no contar con la participación militante de revolucionarios que no se reclamen marxistas, que  tienen otra filosofía, creencia o religión, en el tanto y cuanto coincidan en los objetivos expresados en estos fines, en las normas organizativas y en el Programa Socialista.

El régimen interno a escala local y que promovemos también para cualquier experiencia mundial, está determinado por los principios y la práctica del centralismo democrático sobre la base de una correcta relación entre ambos y donde el elemento democrático será  el más dinámico y el que se procurará resaltar. Agotadas las posibilidades de información, espacios y tiempos para la más amplia discusión se procederá según el criterio democrático de que la minoría se someterá a la decisión de la mayoría y lo resuelto será aplicado leal y respetuosamente por el conjunto, promoviendo posteriormente el balance y la práctica principista de la autocrítica.

El POS se propone la lucha por la liquidación del poder político de las burguesías “local” e internacional y la creación de la república internacional de los organismos democráticos independientes de la burguesía (soviets) que en su proceso de lucha crea y desarrolla el movimiento de masas, primera etapa en la vía de la supresión total de todo régimen gubernamental. Consideramos  la  formulación de “dictadura  revolucionaria de los trabajadores contra la burguesía” como el único medio disponible para sustraer a la humanidad de los horrores del capitalismo. Tal formulación solo debe ser interpretada como la acción revolucionaria de los trabajadores por la defensa y consecución de los intereses de los trabajadores, los explotados y oprimidos combatiendo ideológica, económica, política y militarmente a la burguesía.  Y consideramos al poder de los organismos democráticos que crea el movimiento de masas como la alternativa al poder burgués  como la forma de esta “dictadura revolucionaria  del proletariado” que impone la historia. Nuestro partido no concibe  ningún gobierno de partido o de dirigentes y hace suyo el planteo de que quienes dirigen solo lo pueden hacer obedeciendo a quienes los eligieron (mandar obedeciendo) y que los organismos y las asambleas o mecanismos democráticos de organización, de gestión y conducción están por encima de cualquier aparato o institución. Privilegiamos la organización por asambleas  y organismos propios de las luchas a las estructuras sindicales o a cualquier estructura “normal” y conservadora del movimiento de masas que funciona dentro del sistema y la sociedad capitalista.               

 5 de agosto del 2009