propuesta Socialista
por una República de Trabajadores

Nota de tapa: Por una propuesta socialista y liberadora para la mujer.

Nota central: ¡Guerra NO! Salida bilateral y pacífica para el conflicto bajo el control de los mismos pueblos.

Nota de contratapa: A 100 años de la Revolución Mexicana.

Panorama internacional

Noticia. Los neofascistas de UNO-América reunidos en “congreso” en Bogotá.

Opinión. La desigualdad llevó al “crash”.

Opinión. El imperio no descansa.

Comentarios a “Una propuesta socialista para la actual crisis”. Nº 1: Distribución del trabajo entre todos para que todos tengamos el derecho a trabajar.

Colaboración. El Mar Amarillo está violeta.

Otros panoramas

Ciencia. Diálogo con el astrofísico francés Jean Pierre Luminet.

Con humor. La Gomera declara la guerra a la OTAN.

Cristianos por el socialismo. La Revolución Cubana se mueve críticamente sobre sí misma.

Página de la cultura. Crisis del “arte”.

Editorial

Contrabandistas

Cuando en Costa Rica se discutía ardorosamente sobre el significado del TLC con EEUU, afirmábamos que se trataba de un acuerdo político antes que un acuerdo comercial. Por lo tanto, se debía discutir  políticamente; la respuesta también debía tener esa característica.

Consecuentes con esa opinión, afirmábamos que, ante la propuesta política de los TLCístas, se debía levantar una propuesta alternativa. El TLCísmo presentó un programa de cambio al estado social de derecho; en consecuencia, lo que correspondía era un programa que presentara un nuevo estado social de derecho.

Para tal fin, hicimos pública nuestra propuesta alternativa. La presentamos en el movimiento estudiantil, en el magisterio, en los Comités Patrióticos. No cuajó.

En oportunidad de las recientes luchas por el Fondo Especial de la Educación Superior (FEES), hicimos un planteo similar; afirmamos que no era una lucha financiera, que era una lucha política por cuanto lo que ofrecía el gobierno era el reflejo del TLC  en la educación universitaria. Ganó el gobierno y los rectores, agrupados en el Consejo Nacional de Rectores (CONARE), terminaron aceptando. El movimiento estudiantil, que en todo momento entregó la dirección de la lucha al mencionado CONARE, no tuvo otra salida que patalear.

Hace muy poco, para las elecciones en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Coata Rica (FEUCR), aquellos sectores políticos, llamados de izquierda [Frente Amplio (FA), Partido Acción Ciudadana (PAC), Alianza Patriótica (AP) y Partido Vanguardia Popular (PVP)], todos antiTLCístas que no entendieron la verdadera naturaleza del TLC, constituyeron un partido llamado PROGRE pero nunca denunciaron el acuerdo gobierno-rectores como una derrota  y nunca se pronunciaron respecto del papel jugado por los rectores. Es decir, se constituyeron como representantes del gobierno y del CONARE. ¡A pesar de su condición de izquierda!

Ahora nos encontramos con el conflicto fronterizo entre Costa Rica y Nicaragua. ¿Cómo actuaron los antiguos enemigos del TLC? Apoyaron, sin cortapisas, la política del gobierno.

El problema  fronterizo debe ser analizado desde dos ángulos. El democrático formal que, según es práctica común en todo conflicto de esta naturaleza,  es llamar a la discusión entre las partes involucradas en una mesa de diálogo, en el mejor escenario posible y con la asistencia de mediadores, de ser necesario.

Nada de esto hizo el gobierno costarricense. Más bien, presentó la situación ante la opinión pública de tal suerte que se estableció un cuadro político en el que brotaron el patrioterismo, la xenofobia, los llamados a reconstituir el ejército o,  en su defecto, que se aplicara el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) o que el Consejo de Seguridad de la ONU enviara sus clásicos cascos azules.

El otro ángulo, que llamaremos político de la época actual, tiene que ver con dos elementos.  Y en ambos aparece, en letras de piedra, el mismo argumento que llevó a la burguesía imperialista yanqui a plantear el TLC y a la burguesía TLCecísta costarricense (socia minoritaria de aquella) su total acuerdo: en el actual período de la fase imperialista del capitalismo –capitalismo agotado– lo único que pueden hacer esas burguesías es: 1. concentrar el capital, 2. restringir las libertades democráticas y los derechos y, 3. como consecuencia necesaria, prepararse para la guerra.

Nunca lo dijeron con esos términos. Pero eso es lo que persiguen, objetivamente, los TLC, porque esa es la dinámica del capital.

Si alguien se proclama de izquierda (aunque en algún momento dijimos que eso no significa mucho) debe tener presente que la esencia de la política imperialista es crear las condiciones que hagan posible y aceptable, a escala mundial, la generalización de las guerras focalizadas y larvadas que existen. Veamos si no lo que sucede en el Cercano Oriente, en Asia Central, el golpe en Honduras, el intento golpista en Ecuador, la precisa definición de quienes constituyen “el eje del mal”, y otros.

En consecuencia, la consigna de No a la Guerra Imperialista, debe instalarse como primer punto de cualquier programa que se diga anticapitalista, antimperialista, democrático. Es la primer gran tarea que debe llevar adelante el movimiento de masas si quiere defender la vida. En ese caso, es la primera obligación de quien se reivindica “de izquierda”.

Si esto es así, acudir presurosos a apoyar la política del gobierno es apoyar  la política reinante en el mundo, en la mayoría de los gobiernos, en casi todos los medios de prensa y que se manifiesta en la llamada política antiterrorista, contra el narcotráfico, por la seguridad nacional.

¡Política antiterrorista! ¿Y que pasa con Kissinger, Posadas Carriles o los dictadores sudamericanos?  ¡Combate al narcotráfico! ¿Cuántos peces gordos narcotraficantes ha capturado EEUU, con toda su fuerza militar, sus aparatos de inteligencia y su tecnología de punta? ¡Seguridad nacional!  ¿El mismo argumento que usaron Videla, Pinochet, Álvarez, Bánzer, Castello Branco, Stroessner, Somoza, Franco, Mussolini?

Estos izquierdistas son contrabandistas. Contrabandean política de derecha en nombre de la izquierda o, lo que es peor, del socialismo.

Igual que aquellos otros que también son de izquierda y que pertenecen a otras organizaciones: Movimiento al Socialismo (MAS), Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Partido Socialista de los Trabajadores (PST), Liga por la Revolución Socialista (LRS), Partido Socialista CentroAmericano (PSOCA),  que se callan la boca o entienden el problema como una pelea entre dos burguesías que, tal cual la describen, parecen burguesías aisladas en un mundo capitalista globalizado, mundializado, o como lo quieran llamar.

         Volver a Palabra Socialista