propuesta Socialista
por una República de Trabajadores

Editorial: Contrabandistas.

Nota central: ¡Guerra NO! Salida bilateral y pacífica para el conflicto bajo el control de los mismos pueblos.

Nota de contratapa: A 100 años de la Revolución Mexicana.

Panorama internacional

Noticia. Los neofascistas de UNO-América reunidos en “congreso” en Bogotá.

Opinión. La desigualdad llevó al “crash”.

Opinión. El imperio no descansa.

Comentarios a “Una propuesta socialista para la actual crisis”. Nº 1: Distribución del trabajo entre todos para que todos tengamos el derecho a trabajar.

Colaboración. El Mar Amarillo está violeta.

Otros panoramas

Ciencia. Diálogo con el astrofísico francés Jean Pierre Luminet.

Con humor. La Gomera declara la guerra a la OTAN.

Cristianos por el socialismo. La Revolución Cubana se mueve críticamente sobre sí misma.

Página de la cultura. Crisis del “arte”.

Nota de tapa

POR UNA PROPUESTA SOCIALISTA Y LIBERADORA DE LA MUJER

Escribió: Amalia Vargas R.

Como lo ofrecimos en el artículo anterior, hoy plantearemos nuestra posición en relación con ciertas políticas que desde la óptica burguesa, procuran disminuir la “brecha” entre hombres y mujeres en relación con el salario y el papel de segunda categoría que juegan las mujeres en esta sociedad.

Además, incursionaremos en algunas propuestas socialistas, fruto de la reflexión colectiva, a la luz de los artículos anteriores publicados en la revista.

1. El sistema capitalista con rostro de mujer y de explotación de todos los trabajadores y trabajadoras

Reiteradamente, hemos afirmado en los anteriores artículos que presenciamos la crisis del capitalismo más barbarizante y explotadora como nunca se había vivido en todos los aspectos: desempleo, guerras en todos los confines, miseria, depredación del ambiente, alienación exacerbada ya que procuran hacer de cada ser humano un mequetrefe, pero con boca tapada. Hombres y mujeres sufrimos el avasallamiento fruto de un sistema que solo le interesa apropiarse y arrasar con todo lo que se le coloque por delante para extraer ganancias y lograr la concentración de capitales en forma privada, cada vez en manos de menos burgueses. El rol de la mujer cada vez se hace más explosivo y asombroso en el proceso de acumulación capitalista, como productora de valores de cambio (mercancías) y como objeto invisible en el hogar (valor de uso). Sin lugar a dudas, el rasgo distintivo y significativo de la sociedad dividida en clases está simbolizada por la opresión hacia la mujer y  el sistema capitalista es el único responsable de la precariedad laboral y salarial, de la sobreexplotación, desempleo y enajenación de nosotras (constituimos el 70% de los 1.500 millones de personas que viven en la pobreza absoluta en todo el mundo), aspectos que han sido desarrollados en anteriores revistas (Nº 38 y 39) por lo que no creo conveniente retomarlo.

2. Las políticas burguesas persiguen un fin: mayor explotación y enajenación de las mujeres

La burguesía, casi siempre en unidad de acción con las feministas y mujeres burócratas de las ONG´s cautivan a las mujeres trabajadoras con planes y programas que según ellas, las van a beneficiar. Este panorama irrumpe en los escenarios políticos sobre todo cada cuatro años, porque la conquista de votos, muchas veces la logran, mediante la “venta” de placebos y engaños y así atraen a muchas mujeres que por su condición de trabajadoras (formales e informales) y de sobreexplotadas necesitan de una “ayuda” para que su vida no se torne tan oscura y arrebatadora de derechos.

No debemos caer en las trampas de la burguesía cuando emite leyes “a favor de las mujeres” porque son legalistas, burdos reformismos, reduccionistas y fragmentados de la realidad pues permiten que el sistema capitalista siga avasallando a las mujeres haciéndolas cada día más alienadas de su papel histórico y político.

Brevemente mencionaré tres propuestas que conllevan las características antes mencionadas.

Sello de equidad en empresas: El Instituto Nacional de la Mujer (INAMU) promueve un reconocimiento especial para las empresas públicas y privadas que respeten los derechos de las mujeres. Los factores que se miden son: número de mujeres en la junta directiva y puestos administrativos; facilidades que les brindan en los procesos de producción. El sello consiste en poder presentar a la empresa como una entidad promotora de la equidad de género y de la justicia social. ¿Podemos creer semejante patraña? Queda muy claro que existe un irrespeto de los derechos de las mujeres porque si fuera lo contrario, es decir, si existiese ese respeto no tendría por qué premiarse. Otro eje de esta propuesta por supuesto tiene que ver con la productividad: se debe lograr una mayor sobreexplotación de las mujeres pero teniéndolas contentas: pueden permanecer más minutos en el baño, cada mes se escogerá la “mejor empleada” sinónimo de la más explotada porque por ejemplo hará más piezas en menos tiempo. ¿Cuál justicia social? Si el mismo gobierno ha dado cuenta que en la mayoría de las empresas privadas no se paga el salario mínimo. No nos conformemos con sellos de equidad, transformemos nuestra cotidianeidad en una lucha por desenmascarar todos estos engaños.

Licencia remunerada por paternidad: El expediente 17.611 presentado en la Asamblea Legislativa procura que el padre tendría la obligación de gozar de una licencia remunerada por paternidad, durante los 15 días naturales anteriores al parto de la madre de su hijo y el primer mes posterior a él. Este confite fue archivado porque la Caja Costarricense del Seguro Social adujo que la propuesta tendría un efecto negativo en las arcas de la institución así como en el sistema productivo nacional. Cuando una sociedad está organizada en función de las necesidades de los patronos, de la burguesía, parches como el anterior jamás serán respaldados. Llama la atención dos aspectos: 1. No se dio ninguna lucha al respecto, a las burócratas feministas no les interesó este plan y su archivo fue inmediato. 2. Se le sigue concediendo a la mujer única y exclusivamente la responsabilidad del cuido de su hijo o hija y todo lo que esto significa además, el recargo de las funciones hogareñas.

Red de cuido y desarrollo infantil y red del adulto mayor: Hasta el cansancio, en la última campaña electoral escuchamos las “bondades” que acompañaban a estas dos iniciativas. Poco tiempo bastó para que este proyecto se desenmascarara: apela al voluntariado, a la reducción de programas en vivienda y en cultura para pellizcar el dinero y a la privatización de los servicios de cuido. Es notoria la improvisación y la necesidad que tiene la burguesía del trabajo barato de las mujeres.

3. Por una propuesta socialista en relación con el trabajo de las mujeres

Reconocemos que la mujer lleva un gran peso de explotación, discriminación, humillación en todos los aspectos que permiten su inserción: el trabajo: (triple jornada) las condiciones salariales, las relaciones de afecto, la familia y la comunidad para mencionar algunas. Sin embargo, consideramos que nuestras batallas y nuestras propuestas no las podemos dar ni solas ni aisladas de la lucha por el poder político porque estamos claras que solo hombro con hombro, mujeres y hombres, con un programa socialista y con un gobierno de trabajadoras y de trabajadores y sus aliados naturales, podemos iniciar el proceso de liberación de la especie humana y eso significa recuperar la dignidad y la verdadera libertad que nos merecemos aquellos y aquellas que sí creemos que un mundo socialista y revolucionario sí es posible.

La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases con estructuras jerárquicas que imponen el poder burgués, en este momento. Por lo tanto, nuestra gran lucha es por la liberación de la especie humana porque la opresión de la mujer y su consecuente liberación no es un problema de género o de moral sino es un asunto de clase, del poder, de las subjetividades y de las inter subjetividades, es en suma, un problema político. Para lograr la dignificación humana de nuestro trabajo y del salario tenemos que perseverar en la lucha política derrotando a la burguesía e imponiendo una sociedad socialista en donde los hombres y las mujeres en forma  democrática, creativa y revolucionariamente, organizaremos esa sociedad, construyendo las bases materiales para satisfacer las necesidades en función de nuestra humanización, sin represiones individuales y colectivas y no en función de la ganancia y el enriquecimiento de unos pocos.

¡Todas y todos debemos luchar por la conquista de la emancipación del género humano, nuestra especie! Es por ello que la incorporación de las mujeres y de los hombres al partido revolucionario es imperativa.

Una política del estado socialista es el respeto a los derechos de las mujeres. Con una estructuración diferente de la sociedad se revertirá la explotación y la  desocupación. Se procurará el pleno empleo, el trabajo estable y categorías como el trabajo informal o el subempleo, no serán parte de la cotidianeidad socialista. Tampoco se permitirán mecanismos de explotación como la flexibilización laboral, la terciarización o la precarización. Las jornadas serán de ocho horas y las mujeres tendrán el tiempo suficiente para disfrutar de la convivencia comunitaria y para el desarrollo creativo de la sociedad, sin los apuros de hoy en día en que tienen que ir a cumplir con otra jornada laboral en su casa.

Las relaciones  sociales también se transformarán y el cuido no estará supeditado a la mujer y menos aún, como una responsabilidad individual que solo a nosotras nos debe incumbir. Por lo tanto, el cuido poseerá un carácter social y no tendrá únicamente, rostro de mujer.

Las mujeres tendremos libertad para trabajar, para vivir y para amar. No se nos pondrán trabas ni burocráticas ni de clase, para escoger el espacio de trabajo. La remuneración que el conjunto de la sociedad decida por cada labor no llevará implícita la desigualdad entre hombres y mujeres. A igual trabajo, igual remuneración. Obviamente, la sociedad socialista aportará  los medios necesarios para que todo ser humano se apropie del conocimiento en forma científica, democrática y gratuita por lo tanto, las mujeres gozarán y disfrutarán, al igual que los hombres de una educación pública y liberadora, lo que implicará la no diferenciación de los trabajos. En la agricultura, en la pesca, en la industria, en la construcción, centros educativos, oficinas públicas, en cualquier espacio que se despliegue trabajo no habrá diferencias entre hombres y mujeres.

Las mujeres tendrán derecho a una licencia por maternidad 2 meses antes del parto y dos años después del mismo para acompañar y nutrir a su hijo o hija en su desarrollo infantil, con la totalidad del salario, pero el padre también disfrutará de este beneficio pues será la pareja la que decida quién se incorporará al trabajo después del año de nacido del hijo o de la hija.

Como la satisfacción de las necesidades humanas tendrá respuestas colectivas, tanto las mujeres como los hombres disfrutarán del trabajo, la recreación y el ocio creativo beneficiándose de almacenes, lavanderías comunales,  comedores populares en sus centros de trabajo y en sus comunidades y mientras realizan su trabajo u otra actividad revolucionaria, sus infantes estarán compartiendo el proceso de aprendizaje con mediadores del conocimiento y la cultura en general en centros educativos públicos y gratuitos. El uso de la tecnología estará al servicio del aprovechamiento del tiempo y del espacio hogareño y comunal. Reforzaremos la producción de objetos para el consumo interno. Ninguna mujer permanecerá aislada dentro de su núcleo familiar. Todas aportarán su conocimiento, habilidades y experiencias al servicio de la sociedad. El trabajo del hogar no será una carga para la mujer pues será asumido colectivamente por todos y cada uno de los miembros.

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