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La decisión del gobierno de
Nicaragua de recuperar el cauce del río San Juan, realizando un dragado en los
cerca de 40 kilómetros del llamado Delta
donde el río se bifurca dando origen al Río Colorado, hasta la desembocadura del
río en el Atlántico y la limpieza de sus caños, ha generado un conflicto de
grandes dimensiones con el gobierno de Laura Chinchilla.
Chinchilla, que no había
objetado en un inicio la operación de dragado del citado río, cambió de
posición en dos meses (ver recuadro titulado Quien paga la música...) y de una
aceptación, pasó a una condena de la
operación de dragado aduciendo una “invasión” con tropas del Ejército de
Nicaragua de la llamada Isla Calero y del presunto daño ecológico en los
humedales involucrados en tal limpieza del río.
En el escenario del conflicto
aparecen cuestiones como el derecho de Nicaragua de limpiar su río o de cuál es
la verdadera frontera, para definir si hay o no
invasión o por lo menos violación de la soberanía territorial de Costa
Rica. Así como están en escena las apelaciones al patriotismo, a las amenazas
de confrontación bélica, a la xenofobia activa, pasiva y permisiva a la que en
mayor grado que el Gobierno de Ortega,
el de Chinchilla recurre.
También están los actores
externos como la OEA, los gobiernos bolivarianos, la Corte Internacional de
Justicia de la Haya y lo que más interesa para una correcta ubicación del
conflicto, los intereses del imperialismo norteamericano que es lo que interesa
más para caracterizar este conflicto.
¿Qué hizo cambiar la situación
de acuerdo y hacer estallar este conflicto?
Las condiciones del Río San
Juan, fundamentalmente en sus últimos 30 kilómetros es de tal grado de
sedimentación y reducido caudal que es casi imposible su navegación. Muy por el
contrario, el Río Colorado que nace en el San Juan y se adentra en territorio
costarricense goza de muy buena salud porque recoge la mayor parte del caudal
en el llamado Delta donde nace. Sin embargo esto no es producto de los cambios
por fenómenos naturales como sismos y huracanes, (esto último lo afirma el
oceanógrafo Guillermo Quirós para quien
un huracán de 1959 habría modificado el cauce de las aguas del San Juan
direccionándolas al Colorado http://www.elpais.cr/articulos.php?id=36446) sino
fundamentalmente de las decisiones políticas que a través de la historia han
sido tomadas por los gobiernos y burguesías de ambos países.
Como lo señala el historiador
del Museo Nacional Juan Santamaría de Alajuela (ver recuadro al final) hubo
antes del período de la Independencia nacional modificaciones al cauce del río.
Como lo señala este historiador y las crónicas de los años en que la Compañía
Accesoria del Tránsito utilizó el río como vía trans-ístmica hasta principios
de 1860 para transportar mercadería y pasajeros del Atlántico al Pacífico y
viceversa, el río San Juan era navegable en su totalidad.
El abandono del Río como ruta
interoceánica significó su paulatino deterioro en el mantenimiento del cauce,
sin embargo, entre 1949 y 1955 el Gobierno de José Figueres llevó adelante un
megaproyecto de dragado del Río Colorado para el proyecto de riego en la zona
atlántico norte y para construir los Canales de Tortuguero. Tal dragado y la decisión de los distintos gobiernos
somocistas de abandonar el río a su suerte, fueron factores fundamentales para que el
Río San Juan, en esos últimos 33 kilómetros hacia su
desembocadura,
quedara con menos un 10% del caudal que tiene hasta el Delta. El
derecho de
plena soberanía sobre el río San Juan obedece a largas y conflictivas
negociaciones que se hicieron en el siglo XIX entre Costa Rica y
Nicaragua con
directa participación de distintas administraciones del gobierno de
Estados
Unidos en donde Nicaragua aceptó abandonar sus pretensiones sobre
Guanacaste a
cambio del dominio absoluto del Río San Juan como lo señala la
historiadora
Clotilde Obregón Quesada en su libro “El Río San Juan en la lucha de
las
potencias”
(http://www.sinabi.go.cr/Biblioteca%20Digital/-LIBROS%20COMPLETOS/ObregonClotilde/El%20Rio%20San%20Juan%20Cap%20IV%20y%20V.pdf) 20San%20Juan%20Cap%20IV%20y%20V.pdf) y que tuvo su
mayor expresión en el Tratado Cañas-Jerez de 1858.
Los gobernantes nicaragüenses de
entonces habían suscrito un Contrato con la empresa Accesory Transit Company,
norteamericana, que entre 1848 y 1868 solo en pasajeros transportó más de
80.000 personas de New York a San Francisco y viceversa según datos del
historiador Folkman (ver recuadro). El canje de que Nicaragua desistiera del
Guanacaste a cambio de que Costa Rica
aceptara el dominio sobre el rio San Juan (El Capítulo VI del Tratado
mencionado señala: “La República de Nicaragua tendrá exclusivamente el dominio
y sumo imperio sobre las aguas del Río San Juan, desde su salida del Lago hasta
su desembocadura en el Atlántico”), era fundamental para garantizar a los norteamericanos
la explotación de la ruta trans-ístmica y la eventualidad de construcción de un
canal interoceánico. El Tratado Cañas-Jerez es explícito sobre esta situación
que había de intereses y compromisos con la empresa norteamericana. Los
vínculos estrechos de la burguesía costarricense de entonces con el capital
inglés y europeo en general fueron decisivos para que Nicaragua buscara
garantizarse el pleno dominio del río y preservar el contrato con la “Accesory”
(ver totalidad del texto del Tratado en sitio internet abajo referido).
Sin embargo, finalizada la
empresa de transporte por el Río San Juan en 1868, la necesidad del Gobierno de
Nicaragua y de Costa Rica de redefinir los términos del Tratado ya sin la
presencia y el interés directo del capital norteamericano e inglés y el
posicionamiento territorial dio lugar a un nuevo conflicto fronterizo entre
estos dos países. El conflicto llevó a mediaciones que propiciaron el “Laudo
del Presidente de los EE. UU.MR. Grover Cleveland (22-3-1888)” y los Laudos llamados Alexander,
que son las resoluciones arbitrales del Ingeniero Edward Porter Alexander
comisionado por Grover Cleveland para dirimir un diferendo específicamente en
la zona que hoy está en conflicto.En el Laudo número uno de Alexander éste señala
las diferencias entre Costa Rica y Nicaragua en relación a los territorios en
disputa: “El que reclama Costa Rica está situado en la costa del lado
izquierdo, o sea en el extremo de la tierra firme (Headland) al oeste de la
Bahia: el que pretende Nicaragua en el extremo, de la tierra firme. (Headland)
al oriente de la boca del brazo Taura”.
Si se ve en el recuadro un
segmento de un mapa del siglo XIX de la zona en disputa y para resumir las
pretensiones de cada quien, debemos señalar que Nicaragua reclamaba del río o
Caño Taura hasta el borde del Río Colorado, lo que es lógico pensar pues como
se puede apreciar, toda esa área realmente constituye la desembocadura del San
Juan, que presenta estas múltiples ramales y caños por las características de los
suelos (humedales) y la característica de planicie de su orografía. Costa Rica,
por su parte reclamaba que su territorio se extendía sin corte alguno por la
lengua que en el gráfico el cartógrafo ubica como Punta Castilla.
Alexander va a negar las dos pretensiones.
Una por considerar que las aguas a tomar en cuenta son las del río que tiene
actividad comercial porque “tiene puerto en su boca” y no al Taura ni al
Colorado porque no son comerciales, señala el árbitro. Por otra parte niega la punta como está en
este mapa y establece que lo que Costa Rica aprecia como tal y sin cortes está
compuesta de arenas y su pretendido extremo
es realmente una isla que registra históricamente como Isla San Juan
(ver en el recuadro mapa de la zona de cartógrafos alemanes en 1861).
La duda de cuál terreno
constituye Punta Castilla es analizado por Alexander en su arbitraje y por fin
definida como la tierra firme que está en la extremidad de “Habor Head”
(denominada en la cartografía costarricense actual como Isla Portillos).
Fijado el punto inicial,
Alexander hace finalmente su formal declaración de límites y declara
textualmente: “De conformidad con esto, he hecho personal inspección de este
terreno, y declaro que la línea inicial de la frontera, corre como sigue, a saber:
Su dirección será recta Noreste y Sureste a través del banco de arena desde el
Mar Caribe hasta tocar en las aguas de la Laguna de Harbor Head. Ella pasará en
su punto más próximo distante 300 pies, trescientos pies, del lado Noroeste de
la cabaña que actualmente se halla en esa vecindad. Al llegar a las aguas de la
Laguna Harbor Head la línea divisoria dará vuelta a la izquierda o se hacia el
Sureste y continuará marcándose con la orilla del agua alrededor del Harbor
Head hasta llegar al Río propio por el primer caño que encuentre. Subiendo este
caño, y subiendo el Río propio la línea continuará ascendiendo como está
dispuesto en el Tratado” (Laudo Número Uno del arbitraje de E. P. Alexander)
Si bien es cierto en el
documento, Alexander refiere a la línea fronteriza siguiendo las márgenes del
río hasta el mar lo que podría interpretarse que todo el Harbor Head o lo que
llaman Isla Calero sería territorio costarricense, en la declaración final de
arbitraje no señala que la línea fronteriza bordea esa tierra firme ni la
refiere a la isla San Juan a la que en tal caso podía recurrir como referente.
El árbitro define que la línea fronteriza que sale de Punta Castilla continúa
bordeando la laguna Portillos pero busca contacto con el Río San Juan por el
primer caño que encuentre, lo que descarta la posibilidad de que la línea
bordeara el Headland o sea Isla Calero y que más bien atravesándola por el caño
del borde de su base buscara salida por el caño más próximo de varios que se
infiere existían entonces.
La precisión de la ubicación del
inicio no se mantiene al direccionar la línea con un referente poco claro como
decir “el caño más próximo”, sin embargo lo que sí está claro es que no es ni
la extensión de la lengua de Punta Castilla hasta la Isla San Juan ni el
borde de lo que llaman Isla Calero.
¿Cuál era el caño? ¿Existía entonces y luego se modificó por la sedimentación y
vegetación? No es muy claro pero si se observa actualmente los mapas de la Nasa
de la zona se pueden apreciar muchos caños y trazos de caños e inclusive el que
limpiaron recientemente los nicaragüenses que como registran las imágenes de la
televisión nicaragüense de estas semanas era limpiado a pala lo que aumenta las
pruebas para validar el argumento de que el caño Portillos existía y es al que
se refiere en sitio Alexander.
Además, en el texto del Laudo
Alexander este reconoce en su interpretación del Tratado Cañas Jerez que:
“Nicaragua había de tener su estimado “sumo imperio” en todas las aguas de esa
misma vía de comercio igualmente no interrumpida hasta el mar. Es de notarse
que esta división implicó también desde luego el señorío de Nicaragua sobre la
margen izquierda o margen noreste del Río y el extremo de la tierra firme
(Headland)”. (ver Laudo) Y no hay entonces
forma de no ubicar este Headland en lo que sería hoy Isla Calero.
Pero vamos a los hechos porque
el Gobierno de Chinchilla acusa de invasión de manera completamente
tendenciosa, manipuladora y con claros objetivos en busca de un conflicto
armado. No hay tropas en Isla Calero y no han podido mostrar fotos o
testimonios de tales “tropas”. Nicaragua reconoce que hay una patrulla del
Ejército en el Harbor Head para dar seguridad a las cuadrillas de trabajadores
y a la draga que están haciendo la limpieza. La exagerada calificación de
INVASIÓN no tiene asidero y cuando mucho Chinchilla podría calificar de
violación de soberanía territorial pero ¿puede ser una invasión cuando
Nicaragua informó del plan en detalle del dragado y limpieza de caños al
Gobierno de Chinchilla por medio de su Canciller y fue no solo aceptada sino
defendida en la comparecencia ante una Comisión de la Asamblea Legislativa por
el mismo René Castro? Sería una invasión anunciada y con permiso de la misma
Laura Chinchilla entonces.
Y si se definiera por organismo
alguno, ya sea la Corte Internacional de Justicia de la Haya u otra instancia,
que el Harbor Head pertenece a Costa Rica, ¿no tiene derecho de sumo imperio
Nicaragua sobre el río San Juan y
garantizar su utilización comercial y limpiarlo en su cauce y sus caños? ¿Y si
el caño en cuestión que limpió Edén Pastora fuera asignado como territorio de
Costa Rica, no tendría derecho Nicaragua de utilizarlo, en tanto este como
otros caños provienen del San Juan?
Seamos claros NO HAY UNA INVASIÓN. Lo que hay es la ejecución del
derecho de Nicaragua sobre el Río San Juan como históricamente fue: una vía
absolutamente navegable y con derechos adquiridos sobre su caudal, su derecho a
limpiarlo para que prevalezcan las condiciones de navegación establecidas jurídicamente
en el Tratado y los Laudos arbitrales. No vemos de parte de Nicaragua ninguna
intención de posesionarse ni siquiera de los menos de 3 Km cuadrados del Harbor
Head y todo el operativo militar es no ofensivo sino de protección o seguridad
para el trabajo de limpieza que es el operativo fundamental que vemos está
realizando Nicaragua y que no solo lo reconocemos como legítimo sino que lo
defendemos como derecho a la autodeterminación y soberanía nicaragüense, como
derecho democrático al margen de los objetivos empresariales, comerciales, de
generación eléctrica, etc. que pueda tener la obra de rehabilitación del San
Juan.
Por qué tanta brincadera si el suelo está parejo
La magnificación de la presencia
de la patrulla del Ejército de Nicaragua en Harbor Head y la decisión de
destaquear el caño que comunica el San Juan con la Laguna Harbor Head o
Portillos como agresión, invasión y devastación ecológica responde a los
intereses de la burguesía costarricense ya no solo de prestar el territorio
como base militar para la IV Flota norteamericana sino de protagonizar una
campaña contra Nicaragua a tono con la política agresiva y provocadora del
imperialismo norteamericano contra pequeñas o grandes expresiones de la lucha
de los pueblos y el movimiento de masas en el mundo contra la dominación,
opresión y explotación del capitalismo imperialista.
El imperialismo norteamericano
como fiera depredadora toma de la manada al más débil. Así lo hizo con Honduras
a penas José Manuel Zelaya se adhirió al ALBA y propició como anfitrión de la
XXXIX Asamblea General de la Organización de Estados Americanos el
levantamiento de las sanciones a Cuba y con un movimiento de masas hondureño en ascenso, impulsó el golpe de
Estado con un doble discurso.
Con igual doble discurso y bajo perfil de participación en el diferendo
Costa Rica – Nicaragua sobre el San Juan, el Gobierno de Estados Unidos es
evidentemente el responsable de hacer de una acción de limpieza del San Juan
consultada y aceptada en principio por el Gobierno de Chinchilla, una “invasión” a la inofensiva y desprotegida
Costa Rica acorde con su campaña contra
otro Gobierno centroamericano que ha suscrito el ALBA y que no es tomado
como gobierno de su confianza.
Hace solo dos meses con la
mirada agazapada de los Estados Unidos y con la generosa ayuda de CNN buscando
crear espacios para que se asentara, un sector de la policía y el Ejército y de
la oposición burguesa ecuatoriana
protagonizaron una intentona de Golpe de Estado contra el Gobierno de
Rafael Correa.
Bajo la estrategia de zapa
probando cuando puede asestarle golpes a los procesos de luchas y revoluciones
nacionalistas democrático -burguesas con apoyo popular como las de Venezuela,
Ecuador y Bolivia, el imperialismo hizo cambiar de posición al Gobierno de
Chinchilla para impulsar esta deplorable campaña contra la Nicaragua del ALBA
para horadar estos procesos altamente progresivos del movimiento de masas.
Los socialistas del POS no nos
reclamamos más que de las luchas del movimiento de masas aunque estas sigan a
direcciones que como las del ALBA no son socialistas revolucionarias pero
mantienen una posición de relativa independencia del imperialismo y se apoyan
en el movimiento de masas que logra importantes conquistas políticas,
económicas y sociales. Sin participar de sus planteamientos políticos, métodos
ni programa, los socialistas defendemos de cualquier ataque, de cualquier
agresión, de cualquier intentona de golpe que venga del imperialismo o de la
burguesía y sus testaferros. Defendemos el derecho de los pueblos bolivarianos
de hacer sus experiencias con esas direcciones y las alentamos a continuar en
la vía de que movilizadas puedan emplazar a esas dirigencias nacionalistas
o que llamándose socialistas se mantienen
en el marco burgués y capitalista, para que adopten medidas superiores en el
entendido que en tal proceso surjan desprendimientos y dirigencias
revolucionarias que a tono con las necesidades de avance de esas revoluciones
puedan agruparse y construir partidos socialistas revolucionarios con el
objetivo de llevar adelante la revolución socialista y la Federación de
Repúblicas Bolivarianas Socialistas en toda América Latina.
No confiamos en Daniel Ortega.
Ni podemos si quiera estar de acuerdo con argumentaciones confusas y
equivocadas como las de un pretendido expansionismo tico o de ubicar el
problema como si Costa Rica se apropió de parte de su territorio y quiere
continuar tomándose el San Juan. Tampoco la cobertura que hace Daniel Ortega de
la responsabilidad de la política agresiva, boicoteadora y guerrerista del
imperialismo norteamericano al ubicar el conflicto contra la generalidad de la
nación costarricense. Ya henos visto como las burguesías de un lado y de otro
han manejado los términos de las fronteras según la cotización imperialista
norteamericana o inglesa en el pasado y según las alianzas de las respectivas
burguesías con los intereses capitalistas de las empresas y bancos del
imperialismo norteamericano o inglés, francés y alemán.
Tampoco podemos aceptar que se
acuse a Nicaragua de deshonesta cuando el tema del dragado fue previamente
comunicado y discutido entre los dos Gobiernos sin haber en principio
diferencias. Tampoco es válido el argumento de las características
bonapartistas del régimen nicaragüense y de su Gobierno con desplantes de
Comandante o con los cálculos preelectorales Ortega y del FSLN o con posibles
negocios ocultos detrás de la habilitación del cauce del Río San Juan. Todo
esto para que la mayoría, sino toda la
izquierda, salvo nosotros, justifiquen la reivindicación de demandas
patrioteras, de frente único reaccionario sino formal sí de hecho con la
burguesía pro imperialista, Repretel y demás medios y con todos los partidos de
la Asamblea Legislativa, incluyendo al Frente Amplio (Progre en la UCR) con el Gobierno
de Laura Chinchilla teleceista y pro yanqui.
Llamamos a los trabajadores y al
pueblo de nuestro país incluyendo desde luego a la amplia población trabajadora
migrante de Nicaragua u originaria de este país para no caer en la trampa y la
maquiavélica campaña del imperialismo con su marioneta el Gobierno de Laura
Chinchilla y todos los partidos políticos de “izquierda” a derecha que han
conformado con este una Unidad Nacional chovinista, guerrerista.
Defendemos el derecho de
Nicaragua de ejercer plena soberanía sobre el Río San Juan y recuperarlo como
vía navegable hasta su desembocadura, independientemente de la utilización que
quieran darle en el marco del derecho a la autodeterminación que tiene este
país. Los socialistas del POS llamamos a enfrentar la campaña guerrerista,
provocadora y xenofóbica de la burguesía y el Gobierno de Unidad nacional de
Chinchilla contra Nicaragua así como la campaña patriotera y confusa con la que
responde el Gobierno de Nicaragua dejando de lado el problema principal que
tiene que ver con el derecho democrático
que como nación tiene Nicaragua sobre el San Juan y de la ofensiva
antibolivariana del imperialismo y sus socios incluyendo la OEA y Naciones
Unidas y su Corte de la Haya.
Si Daniel Ortega y Edén Pastora
realmente quieren recuperar el Río San Juan deben ser claros con el pueblo
porque tal propósito solo puede servir si es en beneficio de solventar las
necesidades del pueblo nicaragüense y en razón de un plan obrero campesino y
popular y en la única perspectiva
realista: Un Gobierno de los trabajadores, campesinos y del pueblo nicaragüense
que retome las conquistas de la revolución sandinista y las direccione al
socialismo.
Y sin embargo para una real
solución de los recursos y de la pobreza y miseria de uno y otro país solo hay
una salida la revolución socialista en toda Centroamérica para reconstruir la
Federación de Repúblicas Centroamericanas sobre las bases socialistas. Solo así
la administración de los recursos y la utilización de los mismos como en el caso
del Río San Juan, sus caños, brazos y humedales podrían bajo planificación
social y en razón de las necesidades de los dos pueblos darle un verdadero
trato ambiental de protección y desarrollo de todo lo relacionado con la vida,
desde la materia inorgánica hasta la orgánica incluyendo, lo que no hace el
ecologismo burgués, a los seres humanos que somos parte del ambiente.
Rechazamos todas las acciones
que supuestamente buscan resolver el conflicto cuando desde la supuesta
neutralidad, de la que Luis Alberto Monge hizo gala mientras prestaba el
territorio nacional para la agresión de los “Contras” y las acciones
encubiertas yanquis en los años 80s, de organismos internacionales como OEA,
Naciones Unidas y Corte de la Haya o parecidos definen sus acciones y
resoluciones a favor o en tolerancia con
los objetivos imperialistas en Latinoamérica y el mundo.
Llamamos al arreglo directo
entre partes y a la resolución pacífica de este conflicto bajo el control y
supervisión del movimiento de masas y de sus organizaciones en ambos países con
base a los acuerdos y laudos ya suscritos.
Lo que opina el historiador del
Museo Nacional Juan Santamaría de Alajuela, Costa Rica.
“Posteriormente, en el siglo 17, los españoles
comenzaron a construir edificaciones defensivas en la parte baja del río San
Juan con el fin de resguardarse de los constantes ataques de piratas. Con ese
objetivo, el ingeniero encargado Fernando de Escobedo, mandó a ensanchar la
boca del río Colorado para que disminuyera el caudal de agua que pasaba por el
río San Juan. Para eso tuvo que cortar la llamada “punta de Concepción”. De
esta manera, se formó la “isla Concepción”, que servirá para desviar las aguas
hacia el Colorado; al mismo tiempo una parte se-guía trascurriendo hacia la
ba-hía de San Juan de Nicaragua. El Colorado no solamente se ensanchó, sino que
pasó a ser el más caudaloso de los brazos del río San Juan. A pesar que el
caudal del río San Juan se ve disminuido, todavía para 1780 la bahía seguía
siendo amplia y los barcos atracaban sin mayor problema.
(http://www.prensalibre.cr/pl/comentarios/35990-de-fernando-de-escobedo-a-john-leefe-o-por-que-no-se-deben-talar-arboles.html).
Quien paga la música…
René Castro Salazar, Ministro de
Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica: “… expertos costarricenses
elaboraron un modelo de cálculo de caudales que hace proyecciones del impacto
sobre el caudal del río Colorado que ten-drían diferentes escalas de proyectos
y de obras de dragado en el San Juan. Sin entrar en detalle, puedo decir que los
resultados de estos estudios son en general tranquilizantes para el país, ya
que todos los modelos analizados calculan reducciones de caudal menores al 12%.
Más aún, para la escala de $7 millones de inversión anunciada la reducción del
caudal sería incluso menor y por tanto no se producirá el alarmante impacto
ambiental y económico que han sugerido algunos medios. Nadie ha podido mostrar
cálculos o sustentar reducciones de caudal cercanos al 80%, como se publicó en
algunos medios”. ESTEBAN A. MATA emata@nacion.co 11:02 P.M. 08/Setiembre/2010.
Nota: Laudo Alexander Nro 1:
http://www.manfut.org/cronologia/laudo1.html
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