propuesta Socialista
por una República de Trabajadores

Editorial: Contrabandistas.

Nota de tapa: Por una propuesta socialista y liberadora para la mujer.

Nota de contratapa: A 100 años de la Revolución Mexicana.

Panorama internacional

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Opinión. La desigualdad llevó al “crash”.

Opinión. El imperio no descansa.

Comentarios a “Una propuesta socialista para la actual crisis”. Nº 1: Distribución del trabajo entre todos para que todos tengamos el derecho a trabajar.

Colaboración. El Mar Amarillo está violeta.

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Página de la cultura. Crisis del “arte”.

Nota central

¡Guerra NO!

Salida bilateral y pacífica para el conflicto bajo control de los mismos pueblos

Defensa del derecho democrático de la recuperación del Río San Juan

Ninguna recuperación ni utilización de las aguas del los ríos del norte significa soberanía o solución a las necesidades de ambos pueblos si no es una recuperación socialista

Por un gobierno de los trabajadores y el pueblo en Costa Rica y Nicaragua

Por la Federación de Repúblicas Socialistas de Centroamérica

Escribió: Pablo Hernández A.

La decisión del gobierno de Nicaragua de recuperar el cauce del río San Juan, realizando un dragado en los cerca de 40 kilómetros del  llamado Delta donde el río se bifurca dando origen al Río Colorado, hasta la desembocadura del río en el Atlántico y la limpieza de sus caños, ha generado un conflicto de grandes dimensiones con el gobierno de Laura Chinchilla.

Chinchilla, que no había objetado en un inicio la operación de dragado del citado río, cambió de posición en dos meses (ver recuadro titulado Quien paga la música...) y de una aceptación, pasó a una condena  de la operación de dragado aduciendo una “invasión” con tropas del Ejército de Nicaragua de la llamada Isla Calero y del presunto daño ecológico en los humedales involucrados en tal limpieza del río.

En el escenario del conflicto aparecen cuestiones como el derecho de Nicaragua de limpiar su río o de cuál es la verdadera frontera, para definir si hay o no  invasión o por lo menos violación de la soberanía territorial de Costa Rica. Así como están en escena las apelaciones al patriotismo, a las amenazas de confrontación bélica, a la xenofobia activa, pasiva y permisiva a la que en mayor grado  que el Gobierno de Ortega, el de Chinchilla recurre.

También están los actores externos como la OEA, los gobiernos bolivarianos, la Corte Internacional de Justicia de la Haya y lo que más interesa para una correcta ubicación del conflicto, los intereses del imperialismo norteamericano que es lo que interesa más para caracterizar este conflicto.

¿Qué hizo cambiar la situación de acuerdo y hacer estallar este conflicto?

Las condiciones del Río San Juan, fundamentalmente en sus últimos 30 kilómetros es de tal grado de sedimentación y reducido caudal que es casi imposible su navegación. Muy por el contrario, el Río Colorado que nace en el San Juan y se adentra en territorio costarricense goza de muy buena salud porque recoge la mayor parte del caudal en el llamado Delta donde nace. Sin embargo esto no es producto de los cambios por fenómenos naturales como sismos y huracanes, (esto último lo afirma el oceanógrafo  Guillermo Quirós para quien un huracán de 1959 habría modificado el cauce de las aguas del San Juan direccionándolas al Colorado http://www.elpais.cr/articulos.php?id=36446) sino fundamentalmente de las decisiones políticas que a través de la historia han sido tomadas por los gobiernos y burguesías de ambos países.

Como lo señala el historiador del Museo Nacional Juan Santamaría de Alajuela (ver recuadro al final) hubo antes del período de la Independencia nacional modificaciones al cauce del río. Como lo señala este historiador y las crónicas de los años en que la Compañía Accesoria del Tránsito utilizó el río como vía trans-ístmica hasta principios de 1860 para transportar mercadería y pasajeros del Atlántico al Pacífico y viceversa, el río San Juan era navegable en su totalidad.

El abandono del Río como ruta interoceánica significó su paulatino deterioro en el mantenimiento del cauce, sin embargo, entre 1949 y 1955 el Gobierno de José Figueres llevó adelante un megaproyecto de dragado del Río Colorado para el proyecto de riego en la zona atlántico norte y para construir los Canales de Tortuguero. Tal dragado y  la decisión de los distintos gobiernos somocistas de abandonar el río a su suerte, fueron factores fundamentales  para que el  Río San Juan, en esos últimos 33 kilómetros hacia su desembocadura, quedara con menos un 10% del caudal que tiene hasta el Delta. El derecho de plena soberanía sobre el río San Juan obedece a largas y conflictivas negociaciones que se hicieron en el siglo XIX entre Costa Rica y Nicaragua con directa participación de distintas administraciones del gobierno de Estados Unidos en donde Nicaragua aceptó abandonar sus pretensiones sobre Guanacaste a cambio del dominio absoluto del Río San Juan como lo señala la historiadora Clotilde Obregón Quesada en su libro “El Río San Juan en la lucha de las potencias” (http://www.sinabi.go.cr/Biblioteca%20Digital/-LIBROS%20COMPLETOS/ObregonClotilde/El%20Rio%20San%20Juan%20Cap%20IV%20y%20V.pdf)  20San%20Juan%20Cap%20IV%20y%20V.pdf)  y que tuvo su  mayor expresión en el Tratado Cañas-Jerez  de 1858.

Los gobernantes nicaragüenses de entonces habían suscrito un Contrato con la empresa Accesory Transit Company, norteamericana, que entre 1848 y 1868 solo en pasajeros transportó más de 80.000 personas de New York a San Francisco y viceversa según datos del historiador Folkman (ver recuadro). El canje de que Nicaragua desistiera del Guanacaste  a cambio de que Costa Rica aceptara el dominio sobre el rio San Juan (El Capítulo VI del Tratado mencionado señala: “La República de Nicaragua tendrá exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre las aguas del Río San Juan, desde su salida del Lago hasta su desembocadura en el Atlántico”), era fundamental para garantizar a los norteamericanos la explotación de la ruta trans-ístmica y la eventualidad de construcción de un canal interoceánico. El Tratado Cañas-Jerez es explícito sobre esta situación que había de intereses y compromisos con la empresa norteamericana. Los vínculos estrechos de la burguesía costarricense de entonces con el capital inglés y europeo en general fueron decisivos para que Nicaragua buscara garantizarse el pleno dominio del río y preservar el contrato con la “Accesory” (ver totalidad del texto del Tratado en sitio internet abajo referido).

Sin embargo, finalizada la empresa de transporte por el Río San Juan en 1868, la necesidad del Gobierno de Nicaragua y de Costa Rica de redefinir los términos del Tratado ya sin la presencia y el interés directo del capital norteamericano e inglés y el posicionamiento territorial dio lugar a un nuevo conflicto fronterizo entre estos dos países. El conflicto llevó a mediaciones que propiciaron el “Laudo del Presidente de los EE. UU.MR. Grover Cleveland  (22-3-1888)” y los Laudos llamados Alexander, que son las resoluciones arbitrales del Ingeniero Edward Porter Alexander comisionado por Grover Cleveland para dirimir un diferendo específicamente en la zona que hoy está en conflicto.En el Laudo número uno de Alexander éste señala las diferencias entre Costa Rica y Nicaragua en relación a los territorios en disputa: “El que reclama Costa Rica está situado en la costa del lado izquierdo, o sea en el extremo de la tierra firme (Headland) al oeste de la Bahia: el que pretende Nicaragua en el extremo, de la tierra firme. (Headland) al oriente de la boca del brazo Taura”.

Si se ve en el recuadro un segmento de un mapa del siglo XIX de la zona en disputa y para resumir las pretensiones de cada quien, debemos señalar que Nicaragua reclamaba del río o Caño Taura hasta el borde del Río Colorado, lo que es lógico pensar pues como se puede apreciar, toda esa área realmente constituye la desembocadura del San Juan, que presenta estas múltiples ramales y caños por las características de los suelos (humedales) y la característica de planicie de su orografía. Costa Rica, por su parte reclamaba que su territorio se extendía sin corte alguno por la lengua que en el gráfico el cartógrafo ubica como Punta Castilla.

Alexander va a negar las dos pretensiones. Una por considerar que las aguas a tomar en cuenta son las del río que tiene actividad comercial porque “tiene puerto en su boca” y no al Taura ni al Colorado porque no son comerciales, señala el árbitro.  Por otra parte niega la punta como está en este mapa y establece que lo que Costa Rica aprecia como tal y sin cortes está compuesta de arenas y su pretendido extremo  es realmente una isla que registra históricamente como Isla San Juan (ver en el recuadro mapa de la zona de cartógrafos alemanes en 1861). 

La duda de cuál terreno constituye Punta Castilla es analizado por Alexander en su arbitraje y por fin definida como la tierra firme que está en la extremidad de “Habor Head” (denominada en la cartografía costarricense actual como Isla Portillos).

Fijado el punto inicial, Alexander hace finalmente su formal declaración de límites y declara textualmente: “De conformidad con esto, he hecho personal inspección de este terreno, y declaro que la línea inicial de la frontera, corre como sigue, a saber: Su dirección será recta Noreste y Sureste a través del banco de arena desde el Mar Caribe hasta tocar en las aguas de la Laguna de Harbor Head. Ella pasará en su punto más próximo distante 300 pies, trescientos pies, del lado Noroeste de la cabaña que actualmente se halla en esa vecindad. Al llegar a las aguas de la Laguna Harbor Head la línea divisoria dará vuelta a la izquierda o se hacia el Sureste y continuará marcándose con la orilla del agua alrededor del Harbor Head hasta llegar al Río propio por el primer caño que encuentre. Subiendo este caño, y subiendo el Río propio la línea continuará ascendiendo como está dispuesto en el Tratado” (Laudo Número Uno del arbitraje de E. P. Alexander)

Si bien es cierto en el documento, Alexander refiere a la línea fronteriza siguiendo las márgenes del río hasta el mar lo que podría interpretarse que todo el Harbor Head o lo que llaman Isla Calero sería territorio costarricense, en la declaración final de arbitraje no señala que la línea fronteriza bordea esa tierra firme ni la refiere a la isla San Juan a la que en tal caso podía recurrir como referente. El árbitro define que la línea fronteriza que sale de Punta Castilla continúa bordeando la laguna Portillos pero busca contacto con el Río San Juan por el primer caño que encuentre, lo que descarta la posibilidad de que la línea bordeara el Headland o sea Isla Calero y que más bien atravesándola por el caño del borde de su base buscara salida por el caño más próximo de varios que se infiere existían entonces.

La precisión de la ubicación del inicio no se mantiene al direccionar la línea con un referente poco claro como decir “el caño más próximo”, sin embargo lo que sí está claro es que no es ni la extensión de la lengua de Punta Castilla hasta la Isla San Juan ni el borde  de lo que llaman Isla Calero. ¿Cuál era el caño? ¿Existía entonces y luego se modificó por la sedimentación y vegetación? No es muy claro pero si se observa actualmente los mapas de la Nasa de la zona se pueden apreciar muchos caños y trazos de caños e inclusive el que limpiaron recientemente los nicaragüenses que como registran las imágenes de la televisión nicaragüense de estas semanas era limpiado a pala lo que aumenta las pruebas para validar el argumento de que el caño Portillos existía y es al que se refiere en sitio Alexander.

Además, en el texto del Laudo Alexander este reconoce en su interpretación del Tratado Cañas Jerez que: “Nicaragua había de tener su estimado “sumo imperio” en todas las aguas de esa misma vía de comercio igualmente no interrumpida hasta el mar. Es de notarse que esta división implicó también desde luego el señorío de Nicaragua sobre la margen izquierda o margen noreste del Río y el extremo de la tierra firme (Headland)”. (ver Laudo) Y no hay entonces  forma de no ubicar este Headland en lo que sería hoy Isla Calero.

Pero vamos a los hechos porque el Gobierno de Chinchilla acusa de invasión de manera completamente tendenciosa, manipuladora y con claros objetivos en busca de un conflicto armado. No hay tropas en Isla Calero y no han podido mostrar fotos o testimonios de tales “tropas”. Nicaragua reconoce que hay una patrulla del Ejército en el Harbor Head para dar seguridad a las cuadrillas de trabajadores y a la draga que están haciendo la limpieza. La exagerada calificación de INVASIÓN no tiene asidero y cuando mucho Chinchilla podría calificar de violación de soberanía territorial pero ¿puede ser una invasión cuando Nicaragua informó del plan en detalle del dragado y limpieza de caños al Gobierno de Chinchilla por medio de su Canciller y fue no solo aceptada sino defendida en la comparecencia ante una Comisión de la Asamblea Legislativa por el mismo René Castro? Sería una invasión anunciada y con permiso de la misma Laura Chinchilla entonces.

Y si se definiera por organismo alguno, ya sea la Corte Internacional de Justicia de la Haya u otra instancia, que el Harbor Head pertenece a Costa Rica, ¿no tiene derecho de sumo imperio Nicaragua  sobre el río San Juan y garantizar su utilización comercial y limpiarlo en su cauce y sus caños? ¿Y si el caño en cuestión que limpió Edén Pastora fuera asignado como territorio de Costa Rica, no tendría derecho Nicaragua de utilizarlo, en tanto este como otros caños provienen del San Juan?

Seamos claros NO HAY UNA  INVASIÓN. Lo que hay es la ejecución del derecho de Nicaragua sobre el Río San Juan como históricamente fue: una vía absolutamente navegable y con derechos adquiridos sobre su caudal, su derecho a limpiarlo para que prevalezcan las condiciones de navegación establecidas jurídicamente en el Tratado y los Laudos arbitrales. No vemos de parte de Nicaragua ninguna intención de posesionarse ni siquiera de los menos de 3 Km cuadrados del Harbor Head y todo el operativo militar es no ofensivo sino de protección o seguridad para el trabajo de limpieza que es el operativo fundamental que vemos está realizando Nicaragua y que no solo lo reconocemos como legítimo sino que lo defendemos como derecho a la autodeterminación y soberanía nicaragüense, como derecho democrático al margen de los objetivos empresariales, comerciales, de generación eléctrica, etc. que pueda tener la obra de rehabilitación del San Juan.

Por qué tanta brincadera si el suelo está parejo

La magnificación de la presencia de la patrulla del Ejército de Nicaragua en Harbor Head y la decisión de destaquear el caño que comunica el San Juan con la Laguna Harbor Head o Portillos como agresión, invasión y devastación ecológica responde a los intereses de la burguesía costarricense ya no solo de prestar el territorio como base militar para la IV Flota norteamericana sino de protagonizar una campaña contra Nicaragua a tono con la política agresiva y provocadora del imperialismo norteamericano contra pequeñas o grandes expresiones de la lucha de los pueblos y el movimiento de masas en el mundo contra la dominación, opresión y explotación del capitalismo imperialista.

El imperialismo norteamericano como fiera depredadora toma de la manada al más débil. Así lo hizo con Honduras a penas José Manuel Zelaya se adhirió al ALBA y propició como anfitrión de la XXXIX Asamblea General de la Organización de Estados Americanos el levantamiento de las sanciones a Cuba y con un movimiento de masas  hondureño en ascenso, impulsó el golpe de Estado con un doble discurso.

Con igual doble discurso y  bajo perfil de participación en el diferendo Costa Rica – Nicaragua sobre el San Juan, el Gobierno de Estados Unidos es evidentemente el responsable de hacer de una acción de limpieza del San Juan consultada y aceptada en principio por el Gobierno de Chinchilla, una  “invasión” a la inofensiva y desprotegida Costa Rica acorde con su campaña contra  otro Gobierno centroamericano que ha suscrito el ALBA y que no es tomado como gobierno de su confianza.

Hace solo dos meses con la mirada agazapada de los Estados Unidos y con la generosa ayuda de CNN buscando crear espacios para que se asentara, un sector de la policía y el Ejército y de la oposición burguesa ecuatoriana  protagonizaron una intentona de Golpe de Estado contra el Gobierno de Rafael Correa.

Bajo la estrategia de zapa probando cuando puede asestarle golpes a los procesos de luchas y revoluciones nacionalistas democrático -burguesas con apoyo popular como las de Venezuela, Ecuador y Bolivia, el imperialismo hizo cambiar de posición al Gobierno de Chinchilla para impulsar esta deplorable campaña contra la Nicaragua del ALBA para horadar estos procesos altamente progresivos del movimiento de masas.

Los socialistas del POS no nos reclamamos más que de las luchas del movimiento de masas aunque estas sigan a direcciones que como las del ALBA no son socialistas revolucionarias pero mantienen una posición de relativa independencia del imperialismo y se apoyan en el movimiento de masas que logra importantes conquistas políticas, económicas y sociales. Sin participar de sus planteamientos políticos, métodos ni programa, los socialistas defendemos de cualquier ataque, de cualquier agresión, de cualquier intentona de golpe que venga del imperialismo o de la burguesía y sus testaferros. Defendemos el derecho de los pueblos bolivarianos de hacer sus experiencias con esas direcciones y las alentamos a continuar en la vía de que movilizadas puedan emplazar a esas dirigencias nacionalistas o  que llamándose socialistas se mantienen en el marco burgués y capitalista, para que adopten medidas superiores en el entendido que en tal proceso surjan desprendimientos y dirigencias revolucionarias que a tono con las necesidades de avance de esas revoluciones puedan agruparse y construir partidos socialistas revolucionarios con el objetivo de llevar adelante la revolución socialista y la Federación de Repúblicas Bolivarianas Socialistas en toda América Latina.

No confiamos en Daniel Ortega. Ni podemos si quiera estar de acuerdo con argumentaciones confusas y equivocadas como las de un pretendido expansionismo tico o de ubicar el problema como si Costa Rica se apropió de parte de su territorio y quiere continuar tomándose el San Juan. Tampoco la cobertura que hace Daniel Ortega de la responsabilidad de la política agresiva, boicoteadora y guerrerista del imperialismo norteamericano al ubicar el conflicto contra la generalidad de la nación costarricense. Ya henos visto como las burguesías de un lado y de otro han manejado los términos de las fronteras según la cotización imperialista norteamericana o inglesa en el pasado y según las alianzas de las respectivas burguesías con los intereses capitalistas de las empresas y bancos del imperialismo norteamericano o inglés, francés y alemán.

Tampoco podemos aceptar que se acuse a Nicaragua de deshonesta cuando el tema del dragado fue previamente comunicado y discutido entre los dos Gobiernos sin haber en principio diferencias. Tampoco es válido el argumento de las características bonapartistas del régimen nicaragüense y de su Gobierno con desplantes de Comandante o con los cálculos preelectorales Ortega y del FSLN o con posibles negocios ocultos detrás de la habilitación del cauce del Río San Juan. Todo esto para que la mayoría, sino  toda la izquierda, salvo nosotros, justifiquen la reivindicación de demandas patrioteras, de frente único reaccionario sino formal sí de hecho con la burguesía pro imperialista, Repretel y demás medios y con todos los partidos de la Asamblea Legislativa, incluyendo al Frente Amplio (Progre en la UCR) con el Gobierno de Laura Chinchilla teleceista y pro yanqui.

Llamamos a los trabajadores y al pueblo de nuestro país incluyendo desde luego a la amplia población trabajadora migrante de Nicaragua u originaria de este país para no caer en la trampa y la maquiavélica campaña del imperialismo con su marioneta el Gobierno de Laura Chinchilla y todos los partidos políticos de “izquierda” a derecha que han conformado con este una Unidad Nacional chovinista, guerrerista.

Defendemos el derecho de Nicaragua de ejercer plena soberanía sobre el Río San Juan y recuperarlo como vía navegable hasta su desembocadura, independientemente de la utilización que quieran darle en el marco del derecho a la autodeterminación que tiene este país. Los socialistas del POS llamamos a enfrentar la campaña guerrerista, provocadora y xenofóbica de la burguesía y el Gobierno de Unidad nacional de Chinchilla contra Nicaragua así como la campaña patriotera y confusa con la que responde el Gobierno de Nicaragua dejando de lado el problema principal que tiene que ver con  el derecho democrático que como nación tiene Nicaragua sobre el San Juan y de la ofensiva antibolivariana del imperialismo y sus socios incluyendo la OEA y Naciones Unidas y su Corte de la Haya.

Si Daniel Ortega y Edén Pastora realmente quieren recuperar el Río San Juan deben ser claros con el pueblo porque tal propósito solo puede servir si es en beneficio de solventar las necesidades del pueblo nicaragüense y en razón de un plan obrero campesino y popular  y en la única perspectiva realista: Un Gobierno de los trabajadores, campesinos y del pueblo nicaragüense que retome las conquistas de la revolución sandinista y las direccione al socialismo.

Y sin embargo para una real solución de los recursos y de la pobreza y miseria de uno y otro país solo hay una salida la revolución socialista en toda Centroamérica para reconstruir la Federación de Repúblicas Centroamericanas sobre las bases socialistas. Solo así la administración de los recursos y la utilización de los mismos como en el caso del Río San Juan, sus caños, brazos y humedales podrían bajo planificación social y en razón de las necesidades de los dos pueblos darle un verdadero trato ambiental de protección y desarrollo de todo lo relacionado con la vida, desde la materia inorgánica hasta la orgánica incluyendo, lo que no hace el ecologismo burgués, a los seres humanos que somos parte del ambiente.

Rechazamos todas las acciones que supuestamente buscan resolver el conflicto cuando desde la supuesta neutralidad, de la que Luis Alberto Monge hizo gala mientras prestaba el territorio nacional para la agresión de los “Contras” y las acciones encubiertas yanquis en los años 80s, de organismos internacionales como OEA, Naciones Unidas y Corte de la Haya o parecidos definen sus acciones y resoluciones a favor o en tolerancia  con los objetivos imperialistas en Latinoamérica y el mundo.

Llamamos al arreglo directo entre partes y a la resolución pacífica de este conflicto bajo el control y supervisión del movimiento de masas y de sus organizaciones en ambos países con base a los acuerdos y laudos ya suscritos.


Lo que opina el historiador del  Museo Nacional Juan Santamaría de Alajuela, Costa Rica.

 “Posteriormente, en el siglo 17, los españoles comenzaron a construir edificaciones defensivas en la parte baja del río San Juan con el fin de resguardarse de los constantes ataques de piratas. Con ese objetivo, el ingeniero encargado Fernando de Escobedo, mandó a ensanchar la boca del río Colorado para que disminuyera el caudal de agua que pasaba por el río San Juan. Para eso tuvo que cortar la llamada “punta de Concepción”. De esta manera, se formó la “isla Concepción”, que servirá para desviar las aguas hacia el Colorado; al mismo tiempo una parte se-guía trascurriendo hacia la ba-hía de San Juan de Nicaragua. El Colorado no solamente se ensanchó, sino que pasó a ser el más caudaloso de los brazos del río San Juan. A pesar que el caudal del río San Juan se ve disminuido, todavía para 1780 la bahía seguía siendo amplia y los barcos atracaban sin mayor problema. (http://www.prensalibre.cr/pl/comentarios/35990-de-fernando-de-escobedo-a-john-leefe-o-por-que-no-se-deben-talar-arboles.html).


Quien paga la música…

René Castro Salazar, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica: “… expertos costarricenses elaboraron un modelo de cálculo de caudales que hace proyecciones del impacto sobre el caudal del río Colorado que ten-drían diferentes escalas de proyectos y de obras de dragado en el San Juan. Sin entrar en detalle, puedo decir que los resultados de estos estudios son en general tranquilizantes para el país, ya que todos los modelos analizados calculan reducciones de caudal menores al 12%. Más aún, para la escala de $7 millones de inversión anunciada la reducción del caudal sería incluso menor y por tanto no se producirá el alarmante impacto ambiental y económico que han sugerido algunos medios. Nadie ha podido mostrar cálculos o sustentar reducciones de caudal cercanos al 80%, como se publicó en algunos medios”. ESTEBAN A. MATA emata@nacion.co 11:02 P.M. 08/Setiembre/2010.

Nota: Laudo Alexander Nro 1: http://www.manfut.org/cronologia/laudo1.html

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