propuesta Socialista
por una República de Trabajadores

Editorial: Contrabandistas.

Nota de tapa: Por una propuesta socialista y liberadora para la mujer.

Nota central: ¡Guerra NO! Salida bilateral y pacífica para el conflicto bajo el control de los mismos pueblos.

Panorama internacional

Noticia. Los neofascistas de UNO-América reunidos en “congreso” en Bogotá.

Opinión. La desigualdad llevó al “crash”.

Opinión. El imperio no descansa.

Comentarios a “Una propuesta socialista para la actual crisis”. Nº 1: Distribución del trabajo entre todos para que todos tengamos el derecho a trabajar.

Colaboración. El Mar Amarillo está violeta.

Otros panoramas

Ciencia. Diálogo con el astrofísico francés Jean Pierre Luminet.

Con humor. La Gomera declara la guerra a la OTAN.

Cristianos por el socialismo. La Revolución Cubana se mueve críticamente sobre sí misma.

Página de la cultura. Crisis del “arte”.

Nota de contratapa
A 100 años de la Revolución Mexicana

En el año del bi-centenario de muchas de las repúblicas latinoamericanas, destaca con perfil propio, el centenario de la Revolución Mexicana.

Todas las luchas por la independencia que libraron los pueblos de América Latina por su independencia respecto de la potencia colonialista de su época, tenían un mismo significado: sumarse a la construcción del mundo capitalista (pujante en Europa y lo que hoy es EEUU); en las intenciones era sumarse como repúblicas democráticas y burguesas, con libre participación en el mercado mundial de entonces.

Para esos años era imposible saber que el mundo capitalista exigiría la división internacional del trabajo y que, en esa perspectiva, esas jóvenes repúblicas entrarían a formar parte de lo que hoy se llama periferia con un destino inmodificable: ser proveedores de materias primas para satisfacer las necesidades productivas de las europeas.

México, también pasó por las mismas vicisitudes. Luchas intestinas entre diferentes sectores burgueses, búsqueda sangrienta de diferentes formas de estado, relaciones independientes o semi-independientes con sus ex imperios o con los emergentes, secesionismo o robo de parte de su geografía, etc.

Lo cierto es que el México unificado bajo el férreo poder de Benito Juárez, resultante de esas convulsiones, tuvo la misma característica que todos los otros países independizados con excepción de Costa Rica: no realizó la más importante tarea política (luego de la independencia): la Reforma Agraria. De alguna manera, esa negativa marcó el futuro mediato y presupuso el futuro inmediato. En lo mediato ser nada más que país de segunda en esa división internacional del trabajo. En lo inmediato, no resolver la madre de los problemas que aquejaban a la mayoría de su población, de asentamiento rural y con historia de pueblo originario.

Más allá de los vericuetos históricos por los cuales transcurrió la Revolución Mexicana, queda claro que dos de los personajes resonantes de esas historias ocupan lugar de privilegio: el general Doroteo Arango, conocido como Pancho Villa, y Emiliano Zapata.

Fueron, cada uno por su lado y ambos al mismo tiempo, los símbolos, los dirigentes político-militares de los campesinos alzados en armas. Fueron, también, el programa por cuanto su único objetivo era el cumplimiento del plan del presidente Madero de repartir las tierras.

Pero la Reforma Agraria, en nuestros países, contra todos los pareceres, dichos y suposiciones, era una consigna burguesa contra los intereses de la burguesía llevada adelante por los sectores más atrasados de la población.

Todos los países latinoamericanos, independientemente de si la potencia colonialista fuera española, portuguesa o francesa, fueron –desde el vamos– formaciones económico-sociales burguesas. Aunque algunos aspectos formales de la super-explotación a que fueron sometidos sus pueblos, tuvieran apariencia feudal.

Si se comparte esta caracterización (los únicos que durante años la negaron fueron los partidos comunistas) la Revolución Mexicana (de base social campesina de origen originaria) se inscribe en los tres hechos políticos y sociales de relevancia de principios del siglo XX junto con la Reforma Universitaria argentina (de base social pequeño burguesa, clase media y alcance latinoamericana) y la Revolución Rusa (de base social obrera y campesina con dirección política obrera y socialmente de mayoría campesina).

La Revolución Mexicana se prolongó hasta la presidencia de Lázaro Cárdenas y fue la base del desarrollo capitalista semiautónomo que éste llevó adelante. Sus efectos duraron menos tiempo que la Revolución Rusa y más que la Reforma Universitaria.

Es que, para enfrentar a la burguesía, ser campesino o clase media no alcanza.

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