“Puede afirmarse sin exageración, que nunca como hoy nuestra
civilización ha estado amenazada por tantos peligros. Los vándalos, usando sus
medios bárbaros, es decir, extremadamente precarios, destruyeron la antigua
civilización en un sector de Europa. En la actualidad, toda la civilización
mundial, en la unidad de su destino histórico, es la que se tambalea bajo la
amenaza de fuerzas reaccionarias armadas con toda la técnica moderna. No
aludimos tan sólo a la guerra que se avecina. Ya hoy, en tiempos de paz, la
situación de la ciencia y el arte se ha vuelto intolerable.” 1 León Trotsky,
Andre Breton, Diego Rivera
La crisis del “arte” burgués no es otra cosa que la crisis
del capitalismo expresada en la producción artística
Además del secuestro capitalista de los mercados, del
monopolio para la producción, para la distribución y para el consumo…además de
la crisis de “contenido”, además de la saturación formal producida por el
empobrecimiento de la capacidad creadora, por el plagio, la imitación y la
suplantación… además de la reducción de espacios para la enseñanza, la
reducción de espacios para la crítica y de los espacios para el debate… además,
si no fuese suficiente, está en crisis la capacidad, que alguna vez se
pretendió para el “arte”, como fuerza crítica y como fuerza emancipadora. ¿RIP?
Algunos creen que la crisis del “Arte” es sólo crisis en las
billeteras de los “artistas”. Que todo es cosa de superar un “mal rato”
económico en el que descienden las habilidades creativas… que ya pasará.
Algunos creen que es sólo un bache… que si el Estado, los empresarios, los
bancos y las iglesias invierten dinero la cosa se zanja. Que una buena beca
palia pesares y que nunca faltarán las fundaciones, las burocracias ni los
amigotes para sacar de la crisis al “Arte”, es decir a las finanzas de quienes
dicen ser sus productores. Pero la crisis es mucho más compleja que no puede ser comprendida al margen de la lucha de clases.
Su crisis es, también una crisis de sobre-producción. Con
los disfraces más inopinados, se han refugiado en el “arte” todas las
variedades de la ideología de la clase dominante. Constituyen un repertorio,
generoso, de camuflajes burgueses para toda ocasión y en el que, según sus
modas propias, se alternan los caprichos decorativos, las abstracciones más
inútiles y los idealismos más retrógrados. Compiten por garantizar las
“inversiones” y por ser prenda de prestigio en simultáneo.
El único arte que tiene futuro es aquel comprometido con la
libertad social, no sólo la del “artista”. Y hoy la palabra libertad sólo
adquiere vigor si es fundamentalmente anticapitalista. No pocos artistas
defienden, con dientes y uñas, su “libertad” mientras son incapaces de fijar
los precios de su obra, no tienen control sobre sus
herramientas de producción, dependen de que otros les permita exhibir su
trabajo y aceptan mansamente suavizar los temas para no ofender al comprador.
Para estos, no pocos, artistas su “libertad” se reduce a un enjambre de
disquisiciones abstractas con, no pocos, debates mentales silenciosos. Libertad
para el solipsismo.
No hay “libertad” subjetiva que valga en un mundo amenazado
por las guerras burguesas, el hambre, la miseria, la crisis económica
planetaria, la destrucción de los ecosistemas y la censura estructural de la
ética, la moral y la estética burguesas. No hay “libertad” que valga si ha de
defenderse, sólo para algunos, con la moral del avestruz. No son pocos los
artistas honestos que han sido victimados ideológicamente por la charlatanería
escolástica de algunos santones eruditos autoproclamados “profesores”,
“teóricos”, sabihondos o “maestros”. No
son pocos los estudiantes honestos sometidos a la hegemonía a-crítica del
pensamiento alienante que endiosa platónicamente a “la técnica” como si de eso,
y sólo de eso, dependiera la objetivación estética del “estado actual del
espíritu”. La revolución no se detiene a las puertas de las escuelas de “Arte”.
“La necesidad de expansión del espíritu no tiene más que
seguir su curso natural para ser llevada a fundirse y fortalecer en esta
necesidad primordial: la exigencia de emancipación del hombre.” Manifiesto por
un Arte Revolucionario e Independiente
Fue previsto que, en un sistema como el capitalismo, el
“arte”, una de las conquistas humanas más extraordinarias, quedase convertida,
como otros muchos logros del pensamiento, en emboscada mercenaria para el
tráfico ideológico, hermoseado con el gusto del patrón. Quedó de manifiesto.
¿Hay alguien que pueda llamarse “sorprendido”?
Es inexcusable emprender una revolución en los campos del
arte para que asuma su lugar “natural” en los procesos de liberación y ascenso
de la conciencia. Liberar las herramientas, liberar las ideas y liberar los
gustos. Es indispensable derrotar los parámetros y las condiciones de
producción burgueses para iniciar una transformación profunda de las
definiciones y de las funciones del arte como expresión nueva de una etapa
nueva para la humanidad. Pero nada de eso se logrará si el arte, y sus
revoluciones, no son obra misma de la revolución socialista y mundial. No se
trata de someter a los artistas a un mandato propagandista, se trata de
demostrar que sólo en la revolución socialista los artistas podrán encontrar la
libertad que necesitan, y sobre todo, la libertad que necesita la humanidad en
ellos. “La finalidad de este manifiesto es hallar un terreno en el que reunirá
los mantenedores revolucionarios del arte, para servir a la revolución con los
métodos del arte y defender la libertad del arte contra los usurpadores de la
revolución”. Manifiesto por un Arte Revolucionario e Independiente.