propuesta Socialista
por la Revolución Socialista Mundial

Nota de tapa: Los somníferos del gobierno no alejan la pesadilla de la crisis en el pueblo.

Nota central: Ni Khadafi ni intervención imperialista. Por el triunfo de la revolución libia. Todo el apoyo militar a la rebelión armada libia para la caída de Khadafi.

Nota de contratapa: A 8 años de la agresión-invasión-ocupación de Irak.
 

Panorama nacional

Juventud construyendo vida.

1948-2010: 62 años de ocultamientos y mentiras. Contenido y alcances de la reforma social.

El stalinismo y el proceso revolucionario de los años 30s y 40s en Costa Rica.


Panorama internacional

Colaboración: El software libre en una sociedad capitalista.

Colaboración: Dialéctica capitalismo-movimientos ambientalistas.

Entrevista: "Las revoluciones en el mundo árabe trascienden y  superan las categorías tradicionales de la izquierda".

Opinión: Del estadio nacional al hospital San Juan de Dios.


Otros Panoramas

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Editorial
Para verdades… Las Revoluciones

Es un lugar común, en nuestra vida cotidiana, el empleo de refranes para salir al cruce de alguna situación.  Uno de ellos, de clara connotación campesina es el que dice: para verdades, el tiempo. Nosotros hemos resuelto adaptarlo a la coyuntura que vive el movimiento de masas y lo modificamos tal cual dice el título de este editorial.

La adaptación vine a cuento porque, al comenzar los hechos políticos del norte africano en Túnez, una red mundial de simpatía los acompañó. Si bien es cierto que nos agarró "fuera de base", los únicos discordantes y que manifestaron preocupación fueron algunos dirigentes imperialistas y -por lógica- los gobernantes y la prensa israelíes.

Cuando la marea se extendió  a Egipto, Mubarak se resistió a más no poder y la simpatía mundial estuvo del lado de los insurrectos. Se hablaba, en la llamada izquierda marxista, de la necesidad del triunfo de la revolución (no se tuvo empacho en definirla en ese sentido al igual que ocurrió con  Túnez). Los dirigentes imperialistas fueron más cautelosos y llegaron a soltarle la mano al que hasta entonces fue su mejor aliado, cuando pudieron asegurar la continuidad del sistema con un cierto tratado facial al régimen. En este caso tampoco escucharon las quejas y los lamentos de su gran enclave: el estado sionista.

Al llegar la misma situación a las desérticas tierras de Libia, hubo un cambio sustancial. En primer lugar, por parte de un sector de esa izquierda,  empezaron a manifestarse reparos a definir los hechos como una revolución. El hecho -cierto- de la existencia de petróleo en Libia, hizo cambiar el enfoque. Aunque no lo dijeron abiertamente, explícitamente, caracterizaron los alzamientos como el resultado de una doble manipulación: 1) de las masas tunecinas y egipcias sobre las masas libias y, 2) de la CIA sobre los burgueses proimperialistas que se sumaron a la rebelión para hacerse del poder y realizar la "división de los petróleos" entre los diferentes amos.

Llegó a tal grado la ofensa proferida a las masas libias y del mundo que, una vez tomada la resolución de la ONU de declarar el cierre del espacio aéreo libio y comenzado los bombardeos, gritaron que Yemen y Bahrein no eran sujeto de la resolución de la ONU, porque no tenían petróleo.

Aquí, llegados a esta situación, es donde se aplica el refrán mencionado con su modificación.  Para esos sectores de la izquierda (son más que Castro y Chávez, aclaramos) la presencia de petróleo en el subsuelo es la divisoria de aguas. Si no existe,  es una revolución; si existe, es una conspiración de la CIA y sus congéneres.

A todo esto, ninguno de ellos ha sido capaz de decir en qué elementos hay que apoyarse para diferenciar una revolución de una burda manipulación burguesa aunque en ambas haya movilizaciones mayúsculas.

Y es tan grave la cosa que hay grupos políticos que dicen estar a favor de la caída revolucionaria de Khadafi pero que están en contra de la intervención imperialista que persigue , solamente, el petróleo.  Es decir, resuelven la lucha política de las masas (por lo tanto por el poder) según sea el recurso natural que posea el país en el que se da tal lucha política. Confunden la lucha política (parte de la lucha de clases) con la lucha economicista por los recursos (que también forma parte de la lucha de clases pero que, cualitativamente hablando, es de mucha menor calidad).

Es decir, si no estuviera en juego el petróleo, ¿no habría intervención imperialista?

Nosotros opinamos que quienes así razonan, no se animan a echar mano del argumento de los Castro, los Chávez, Los Evo, los Ortega. No se animan pero son, conceptualmente hablando, concubinos de todos ellos. Y trataremos de demostrarlo.

Punto primero: ¿en qué se diferencian Túnez, Yemen, Bahrein, Marruecos, Argelia, Siria, Jordania, Irak y Egipto de Libia? Lo planteamos en términos de la movilización de las masas.

Punto dos: las agresiones imperialistas, ¿sólo se entienden como necesidad propia de recursos naturales -petróleo, gas, minerales, agua, biodiversidad- otras materias primas y, llegado el caso, recursos humanos?

Punto tres: el imperialismo se entiende según Lenin o según los que opinan que la suya es una causa por los recursos.

Punto cuatro: Nosotros opinamos que a los rebeldes libios hay que darles armas y recursos económicos. Que todo aquel que quiere meterse con sus recursos militares debe hacerlo bajo la dirección político-militar de la dirección política rebelde. Lo que ocurre en Libia, ¿no recuerda lo que ocurrió en la revolución española?

Punto cinco: Supongamos que están en lo cierto los que plantean que el petróleo está detrás de toda esta intervención militar imperialista que se suma a la rebelión popular.  En ese caso, la política correcta, la única con perspectiva revolucionaria, ¿no debería ser frente único de Khadafi y los rebeldes contra la voracidad imperialista para defender los recursos nacionales? Mao Tse-tung lo hizo contra los japoneses al llamar al frente único al fascista Chiang Kai-shek.

Punto seis: Es llamativo que todos los que se esconden detrás del petróleo no mencionan nunca que el movimiento de masas está a la ofensiva y que lo que hay son revoluciones democrático-burguesas que deben triunfar. ¿No le tienen miedo a la revolución?

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