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Escribe: Amalia Vargas
A casi un año del Gobierno de Laura Chinchilla el país sigue
transitando por una crisis política, económica y social. El que parecía un
Gobierno de continuismo del Arismo se enfrascó en una lucha de este por marcar
la dirección del gobierno luego que Chinchilla buscara cierto distanciamiento
o márgenes de acción para impulsar un proyecto más consensuado que incorporara a sectores de la burguesía
que en la gestión de Arias no se vieron favorecidos parcial o completamente.
Las dimensiones de la crisis económica en EE UU y en el
mundo dejaron las expectativas del TLC con ese país en una desilusión en muchos sectores de la burguesía, acentuada
por el sorpresivo cambio de timón del “Capitán” (Oscar Arias) de abrir las relaciones con China una vez que
las perspectivas con Estados Unidos se ensombrecieron.
Por encima de las supuestas bondades de las aperturas de
mercado en las que creía un sector de la burguesía y de las clases medias e
inclusive de la población, el capitalismo muestra una realidad de hierro: no
tiene otra dinámica que la concentración de capital y para nada busca
democratizar las ganancias, en medio de una constante cíclica de crisis cada
vez más extensas y recuperaciones
frágiles cada vez más cortas.
“A febrero 2011 el déficit comercial fue de $367,1 millones,
87% superior que los $196,7 millones de febrero 2010 (…) se nota que las
importaciones tienden a subir, mientras que las ventas al exterior están
prácticamente estancadas. Desequilibrio acumulado en los últimos 12 meses
alcanzó los $4.534 millones (Patricia Leitón
10:23 a.m. 21/03/2011, nación.com).
Tal situación no solo se debe a la devaluación del dólar que ha decidido
EEUU y que se profundizará con los
600.000 millones de dólares inyectados por la Reserva Federal (banco central
norteamericano) para un plan de reactivación de la economía norteamericana que no solo sostiene un dólar bajo sino que
busca una aumento de la penetración de productos y servicios de ese país, por
el conducto de los Tratados de Libre Comercio especialmente, hacia los países
que entraron en esa variante.
Pero no solo la devaluación del dólar incide en la pérdida
de los exportadores por el cambio de divisas sino que la crisis capitalista,
que continúa en el mundo sin remontar,
hace que se estanquen las exportaciones costarricenses como ha ocurrido con los
componentes electrónicos y los productos exóticos, frutas postre como piña y
banano por ejemplo.
Los esfuerzos por buscar nuevas posibilidades de colocación
y del negocio de la importación han obligado al sector burgués que representa
Oscar Arias y su hermano a dirigirse a la apertura con China y otros países
asiáticos, así mismo que con la región del Medio Oriente.
A Arias se le acabó la cancha en el esfuerzo que hizo por
imponer el TLC con EEUU y en tener en el punto de inflexión de la crisis
económica norteamericana que dar el golpe de mano hacia China y otros confines.
Le faltó tiempo para adecuar internamente hacia el proyecto de exportaciones y
plataforma de servicios y al de participar fuertemente en el negocio de las
importaciones. Las resistencias de algunos sectores que vieron la mano cargada
hacia los que representan los Arias han obstaculizado el proceso de
desmantelamiento del Estado y la entrega abierta de recursos y de todo lo que
se pudiera negociar que estuviera todavía en manos de éste.
Los escándalos de la Carretera a Caldera y otras concesiones
públicas como los puertos de Limón; la pérdida de los compromisos hechos para
la explotación minera con el fracaso de Crucitas y las denuncias por tráfico de
influencias y corrupción se explican porque la burguesía se ha dividido al no
ver claro una distribución más “equitativa” del botín y porque el movimiento de
masas no frenó su dinámica de lucha o de resistencia pasiva pero real al calor
o influencia de un movimiento de masas que en el mundo no deja de luchar y que
es determinante para que aun luego de la derrota de la lucha contra el TLC se
mantenga la llamada ingobernabilidad de la burguesía y su régimen.
El forcejeo por redefinir lo que algunos sociólogos llaman
“Contrato social” entre las distintas clases de la sociedad costarricense y entre la burguesía y los distintos
imperialismos no solo crea fracturas y choques sino que hace profundizar la
ingobernabilidad. Muy posiblemente Obama no consideró darse un poco de brillo
visitando Costa Rica o reuniéndose con Laura Chinchilla por la política de
apertura hacia China de los Arias y continuada por este Gobierno que le resta
confiabilidad. Pero a nivel interno el sector de Arias no ceja en retomar el
control político en aras de continuar la tarea inconclusa sin permitir el
espacio para una política de consenso o de pactos sociales.
El nivel de confrontación con Chinchilla y sectores del
figuerismo y demás oposición interna tiende a resolverse a favor de los Arias
en los últimos meses. El Arismo se ha hecho del control casi total del
Ejecutivo y del Directorio del Partido de Gobierno, el PLN, y presiona por
cambios en el gabinete para colocar sus fichas u otras más afines de tal manera
que una negociación con el ceño fruncido
pero negociación al fin y al cabo se va a imponer entre el arismo y los
sectores que representa Chinchilla.
En todo caso tales diferencias entre la burguesía no significan
una división respecto de la política hacia el movimiento de masas. A pesar de
las diferencias en el conflicto con Nicaragua sobre el río San Juan, la
burguesía de todos los sectores cerró filas y alentó este conflicto como un
recurso pirotécnico de distracción para apuntalar al Gobierno en medio de la
situación de crisis económica y de divisiones internas que creaban
inseguridad especialmente en la clase media.
El conflicto con Nicaragua fue la muestra de desesperación
por crear un sentimiento de unidad nacional
tratando de darle dimensiones más
allá de las posibilidades y de las condiciones internacionales de la lucha de
clases, terminando en un nuevo fiasco al tener que recurrir a la Corte
Internacional de Justicia y al quedar en entredicho la validez de la tesis del
gobierno de la propiedad del territorio de la llamada Isla Calero que ha
quedado en litigio y afirmándose la soberanía nicaragüense sobre el San
Juan. La maniobra por buscarle una
oportunidad para que EEUU cerrara más el cerco a la amenaza de las revoluciones
bolivarianas y de Nicaragua que coquetea con este grupo del Alba no fue
considerada por los EEUU como tal,
quedando sin sustento la provocación del Gobierno y obligándolo a recurrir a la
diplomacia y al sometimiento a un órgano de arbitraje y no a una instancia política y
militar como estaba calculado.
Cerrado lentamente el diferendo con Nicaragua en razón de
que no quede una sensación de derrota, las celebraciones del Estadio Nacional , regalo de los chinos al
espaldarazo a la política de esta potencia a su incursión en esta zona de
América, busca desviar la atención y sedar al pueblo que ve como el desempleo
continúa galopante, los salarios de los que tienen trabajo a medias o en
amenaza constante de perderse se reducen
más y el costo de vida se incrementa ahora con la reducción de casi 300
productos de la canasta básica a poco más de la mitad y a un deterioro de los
servicios públicos y una perspectiva de aumento de los impuestos sin que ello
pueda verse traducido en un mejoramiento de la situación económica y social.
Como a Chinchilla no le queda otra que seguir el guión de
quien la puso ahí, los Arias, se apresta a impulsar las medidas anti-obreras y
antipopulares como insistir en concesionar nuevos puertos en Limón para
entregarlos a una multinacional holandesa, a continuar con la concesión de obra
pública a pesar del fiasco de estas como lo ha mostrado el caso de la Carretera
Caldera, a impulsar el salario único en el sector público y la movilidad
laboral así como las sub ejecuciones presupuestarias y el congelamiento de
plazas.
Al mismo tiempo, debe buscar como le salva la ropa a los
Arias para que no se les obstaculice el proceso de campaña electoral para un
nuevo periodo pero de poder directo pues estos tres años que faltan solo serán
de transición y de espera para retomar a fondo sus proyectos y planes sin que
por ello no vayan a dejar de sacar lo que puedan a su favor.
La perspectiva de un Pacto Social o concertación social es
imposible sin antes dirimir las diferencias entre los sectores burgueses detrás
de Arias y los que se ven representados
en Chinchilla y en Figueres. Es lo que veremos en los próximos meses sin
que por ello quiera decir que se acabarán las diferencias pero sí parece asomar
un espacio de negociación entre los sectores burgueses en pugna terciando con
ellos el Movimiento Libertario que buscará también sacar “agua para su molino”
de su aporte para una mayoría en la Asamblea Legislativa.
Los sectores sindicales
apabullante sino totalmente burocráticos por su parte saben que no hay
espacios abiertos para una concertación tan ansiada por ellos y tratarán de
hacer alguna presión a su manera, con tiros al aire para advertir de la
necesidad de un Pacto Social pero sin mayor resonancia.
La clave está en el movimiento de masas que sigue esperando
un cambio o una mejoría en la situación que no se descalabra a una velocidad
alarmante pero que se deteriora inexorablemente. Aletargada y bajo los efectos
somníferos de la distracción anda como en una nube hasta que la cuerda se acabe
y explote. Para esa perspectiva, la burguesía se viene preparando militarizando
a los órganos represivos, capacitándolos y armándolos especialmente con todo el
equipo antimotín. Difícilmente puedan replantearse un nuevo pretexto de conflicto
con Nicaragua y como todavía los márgenes de la crisis económica no son como los de los países europeos y ya
habían tomado una serie de medidas anti cíclicas con el Plan Escudo y con las
políticas de apertura y desmantelamiento del Estado, van administrando la
crisis con un parche por aquí y otro por allá, como los 250.000 millones de
colones para obra pública (concesionada desde luego) por lo que esperan reducir
el desempleo y generar alguna reactivación esperando algún vientecillo en la
situación norteamericana , europea o asiática en donde colocaron sus cálculos o
apuestas.
La descomposición de la situación, aunque no explosiva, va
minando la paciencia y resignación del movimiento de masas y especialmente de
su juventud pero la sociedad sigue revolviéndose y la juventud no tardará en
pasar de expresiones atomizadas de descontento y malestar a explosiones más
masivas porque son precisamente los sectores más golpeados.
Las fuertes dosis de evasión que el sistema y la burguesía
les inyecta llegarán en algún momento a agotar al movimiento de masas y a pesar
de tantos mecanismos de contención que tiene la burguesía y el régimen burgués
de Costa Rica no dudamos que el fantasma
de la irrupción del movimiento de masas no tardará en aparecer. Ya lo hizo al
no seguir incautamente las provocaciones y políticas pro guerra o confrontación
con Nicaragua que alentó el Gobierno, el Ministro de Seguridad y la burguesía y
lejos de salir a celebrar el supuesto triunfo en La Haya unos días después de
la Resolución de tal órgano de Justicia Internacional respondió con una gran
marcha de protesta por las calles de San José contra la política salarial y el
Plan Fiscal.
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