propuesta Socialista
por la Revolución Socialista Mundial

Editorial: Para verdades… Las Revoluciones.

Nota de tapa: Los somníferos del gobierno no alejan la pesadilla de la crisis en el pueblo.

Nota de contratapa: A 8 años de la agresión-invasión-ocupación de Irak.
 

Panorama nacional

Juventud construyendo vida.

1948-2010: 62 años de ocultamientos y mentiras. Contenido y alcances de la reforma social.

El stalinismo y el proceso revolucionario de los años 30s y 40s en Costa Rica.


Panorama internacional

Colaboración: El software libre en una sociedad capitalista.

Colaboración: Dialéctica capitalismo-movimientos ambientalistas.

Entrevista: "Las revoluciones en el mundo árabe trascienden y  superan las categorías tradicionales de la izquierda".

Opinión: Del estadio nacional al hospital San Juan de Dios.


Otros Panoramas

Página de la mujer: Discriminación "Tijerina" con visos fascistas y otras sandeces berlusconianas.

Página de la cultura: Fausto al teclado. Una crítica de la película "La Red Social".

Nota central

Segunda declaración del POScr, sobre Libia

 Ni Khadafi, ni intervención imperialista

Por el triunfo de la revolución libia

Todo el apoyo militar a la rebelión armada libia para la caída de Khadafi

La llamada Operación “Odisea al amanecer” de una coalición de fuerzas militares lideradas por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, lleva varios días aplicando la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU que tiene como objetivo la pretendida protección de la población libia, estableciendo una zona de exclusión aérea, tratando de imponer un cese al fuego al Régimen de Khadafi y con el derecho de “hacer todo lo necesario” para garantizar el objetivo planteado. Pero una vez iniciadas las acciones con espectaculares bombardeos por aviones de tecnología militar avanzadas y de lanzamiento de misiles desde buques de guerra, las disenciones han vuelto a aparecer en el campo imperialista.

Ya habían tenido que circunscribir sus acciones a la protección civil y planteando una coalición, excluyendo a la OTAN de escena, para que China y Rusia no vetaran el acuerdo y solo habían obtenido no solo de estas dos potencias sino de la misma Liga Arabe un apoyo crítico y condicionado muy frágil, además de oposiciones directas como las de la misma Alemania.

El fantasma de la guerra de Irak y Afganistán y los resultados desfavorables que han tenido ha hecho que el imperialismo en sus distintas versiones actúe con mucha inseguridad y confusión.

No pueden no hacer nada ante la voluntad manifiesta del Régimen dictatorial de Khadafi de asaltar casa por casa la ciudad rebelde de Benghazi  y las otras posiciones controladas por la rebelión. Khadafi se refirió a la ofensiva que estaba en curso cuando el Consejo de Seguridad de la ONU votó la resolución de intervención en Libia, aludiendo a una categoría (quinta columna) utilizada por Francisco Franco en el asalto a Madrid en la guerra civil española, refiriéndose a la población de Benghazi, ciudad sobre la cual anunció una entrada inminente de sus fuerzas y un bombardeo inmisericorde (EL UNIVERSAL, jueves 17 de marzo de 2011  03:12 PM).

Sin duda la situación en Libia ha variado en relación a los primeros días de la rebelión y el régimen de Khadafi pudo recomponer sus fuerzas con una represión brutal en su principal reducto de Trípoli, la capital. El plano militar de la confrontación entre las fuerzas de la rebelión y el Ejército puso en una polarización  la situación que favorecía a Khadafi. A la recomposición del Ejército y la puesta a raya de la rebelión en Trípoli, se agregaba las limitaciones de una insurrección que tenía que conformar su fuerza militar para esta etapa precipitada de confrontación y el aislamiento mundial sin recibir ayuda, armas y pertrechos en general para esta nueva fase. Esto hizo que Khadafi se reordenara y tomara la iniciativa para repeler el levantamiento armado.

La opción del imperialismo de intervenir en Libia ha tomado fuerza entonces en razón de evitar una vergonzosa masacre del pueblo libio en las ciudades tomadas por la rebelión que dejara a la comunidad democrática imperialista en figurillas sin actuación alguna. Pero tampoco el apoyo militar a la rebelión gozaba de consideración por parte del imperialismo pues un triunfo de los rebeldes profundizaba la revolución en esa zona con un Gobierno tumbado ya no por las movilizaciones en las plazas sino por las armas de la insurrección popular.

Es por eso que  el imperialismo se ha negado a facilitar armas a la rebelión. El diario español El país del  21 de marzo daba cuenta que los rebeldes libios pidieron armas a España en una cita secreta con  Trinidad Jiménez, ministra de Exteriores de España el 12 de marzo en El Cairo Egipto donde se reunión con representantes de la rebelión.

El imperialismo norteamericano ha sido muy reticente con respecto a la rebelión en Libia no por el abastecimiento de petróleo o el control de este, como insisten en ello la “izquierda” stalinista o neoestalinista, sino porque la rebelión está radicalizada y armada y hay influencia de sectores islamistas como Al Qaeda, argumento que Khadafi ha utilizado centralmente para denigrar y descalificar la revolución popular libia en curso.

El triunfo de esta revolución armada  alentaría no solo las luchas de los pueblos como el yemeni, marroquí, argelino, benharí, palestino,sirio etc, sino que haría profundizar las revoluciones de Tunez y Egipto triunfantes y acorralaría peligrosamente al enclave militar imperialista en la zona: El Estado sionista de Israel.

Para salvar un poco la ropa de su impasibilidad ante la masacre anunciada por Kadhafy y para no tener que apoyar militarmente a la rebelión, el imperialismo ha decidido intervenir sin una clara o por lo menos decidida  unidad de criterio. Esto es, que no se atreve a realizar una invasión con tropas estilo Irak y Afganistán para acabar con Khadafi y tener control directo del nuevo gobierno impidiendo la caída revolucionaria del mismo por las propias masas pero esperaría que con sus acciones de bombardeo sistemático y “quirúrgico” pueda tener un retiro de Khadafi y negociar un gobierno de recambio con el régimen y los sectores que están representados en el mismo (como las tribus incorporadas al Gobierno) donde la rebelión no tenga sino una representación pero no sea la principal fuerza y sobre todo dejando las fuerzas armadas incólumes.

Sin embargo este escenario no es muy claro porque la sola intervención a nivel de focalización de objetivos militares y con solo las acciones de la aviación de la coalición imperialista no es posible, como lo muestran las últimas noticias, frenar la ofensiva de las fuerzas de Khadafi sobre las posiciones rebeldes y sus ciudades.

El cálculo hecho por el imperialismo no pareciera, sin embargo, estarse concretando. En una conversación con la cadena CBS, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el almirante Mike Mullen, dijo el domingo 20 de marzo que “ el resultado de la acción militar era "muy incierto" y admitió que las fuerzas aliadas podrían quedar en un punto muerto con Gadafi”. Los analistas políticos especializados señalan que “… si bien nuestra aviación militar ha sido la herramienta ideal para el momento y la situación, como ya señalamos no puede ir más adelante por sí sola. Ha llegado de nuevo el momento de la diplomacia y de la política”. (Supremacía aérea: ¿y ahora qué?  El País Carlos Gómez Arruche 20/03/2011).

En el mismo sentido se expresan otros analistas como Jean-Yves Moisseron, jefe de Redacción de la revista “Maghreb-Machrek" en su edición del 23.03.11 quien señala la perspectiva de una negociación con el retiro posible de Khadafi a la región de Syrte bajo protección de su clan, una amnistía parcial y un gobierno concertado con los sectores afines a Khadafi y descendientes del monarca Idriss El-Senoussi con el que acabó el levantamiento de Khadafi en 1969 y que tendría apoyo de las monarquías árabes, en el marco de la Liga Árabe como intermediario.

Sin embargo, las confrontaciones no han llegado a su punto álgido o decisivo. Khadafi se juega a aplastar la rebelión, crear el pánico y la retirada de la población para liquidar a los combatientes de la rebelión y no tener que cargar con una masacre civil para un gobierno de continuidad. En todo caso su ofensiva le permite en caso de tener que negociar hacerlo en una correlación de fuerza más favorable.

El imperialismo, por su parte, no está por apoyar militarmente las fuerzas insurgentes y se juega al retiro de Khadafi por disuasión con la limitada intervención sin claridad sobre si tal cosa no es posible deba  “meter más sus pies en el tarro” y hacer un idem Irak-Afganistán, con tropas de OTAN o de una destartalada coalición al asalto de Trípoli o tener que abrir una negociación luego de propinarle algún golpe o golpes contundentes a Khadafi.

Ninguna de estos escenarios favorece la revolución libia en curso y solo el triunfo de la rebelión con el apoyo militar de los pueblos del mundo puede avanzar una caída revolucionaria de la dictadura de Khadafi.

Por eso rechazamos la intervención imperialista en Libia, no solo porque violenta el derecho de autodeterminación del pueblo libio y su soberanía, lo que no es suficiente para tomar una posición revolucionaria ante los hechos, sino porque en Libia no hay una guerra a secas sino una guerra entre el campo de la revolución y el de la contrarrevolución y pasa por apoyar el campo revolucionario para que triunfe que es el campo de la rebelión y no el del régimen de Khadafi quien hace muchos años abandonó su posición de relativa  independencia del imperialismo y se había granjeado una posición alineada con éste.

Plantear un “No a la guerra” circunscribiéndola a la intervención militar de la coalición  imperialista contra Khadafi es un descarado apoyo al dictador. Definir una posición tajante contra la intervención imperialista pero apoyando a la guerra de la rebelión contra Khadafi es estar en el campo de la revolución y de la profundización de esta en la zona de Arabia y en el mundo. Plantearse contra el bombardeo imperialista apoyando o invisibilizando el bombardeo y masacre de Khadafi sobre el pueblo en rebeldía, es un acto de traición a la revolución.

No a la intervención imperialista en Libia. Alto a los bombardeos de la Coalición.

Armas y apoyo militar para los rebeldes y por el derrocamiento revolucionario de Khadafi y su régimen. Gobierno de la rebelión sin monarcas, sin Khadafistas, que nacionalice todo el petróleo y toda la producción y los servicios estratégicos en función de las necesidades del pueblo. Asamblea Constituyente para que el pueblo libio decida qué país quieren. Pero solo un gobierno socialista libio con el pueblo en armas y bajo la perspectiva de una Federación de Repúblicas Socialistas Árabes se podrá responder a las necesidades de los trabajadores y del pueblo libio y de su desarrollo.

22 de marzo 2011

Partido Obrero Socialista de Costa Rica (POScr)

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