|
La sobreexplotación
de la materia prima es la causa primera y más determinante del colapso
ambiental actual, pues la exagerada disminución de árboles y plantas, provoca
que no se pueda transformar el dióxido de carbono emitido en oxígeno. Está
causa tiene sus autores y su base sistemática llamados respectivamente,
burguesía y capitalismo. Por la dinámica que posee este sistema, la competencia
por el apoderamiento del mercado lleva consigo la negación de la
racionalización de la materia prima, esto debido a que una racionalización de
la materia prima derribaría una de las bases que asegura la plusvalía y la
posibilidad de competir por el mercado: la sobreproducción.
Ante este problema
surgen movimientos “ambientalistas” reivindicando propuestas que no van más
allá de aplicar las tres R (reducir, reciclar, reutilizar), a la que se le puede agregar una cuarta,
reproducción del sistema. Grupos que al parecer deberían ir en contra del
sistema, mediante su propuesta de juntar basura, salvar especies (la cual no es
la solución), provocan un movimiento
contradictorio entre la sobreexplotación y su propuesta, ya que mientras todos
juntamos basura y reciclamos, la burguesía no se harta de seguir destruyendo el
ambiente y de esa forma lo único que se está haciendo es pintar la pared que la
burguesía está demoliendo. En consecuencia el movimiento ambiental da
sostenibilidad al autor principal del desastre ambiental, debido a que sus
reivindicaciones no lo señalan y tampoco lo afectan, lo que hace es desviar la
raíz del problema a cuestiones redundantes.
Este movimiento,
hacia esas reivindicaciones manifiesta la dirección burguesa que posee el
mismo. Está dirección tiene un carácter burgués, en tanto que, “la solución”
que se presenta está dentro de las posibilidades de un sistema burgués, que por
ende, es una reproducción del sistema.
Por otra parte, el
capitalismo como base y condición fundamental del problema, da un sentido al
movimiento ambientalista, ya que sin este, no hubiera existido un colapso
ambiental, que excusa a una necesidad de defensa del medio. El problema toma un
carácter de profundización dialéctica en el punto que los que generan el
problema, le dan sentido a los que creen solucionarlo y estos le permiten a los
que lo generan, tapar su condición de autores del problema y por lo tanto,
seguir permitiendo está dinámica
capitalista.
Ante este panorama
de relación de contrarios, adquiere sentido una propuesta que detenga la
sostenibilidad del sistema, que por consecuencia nos llevaría a plantear un
cambio en las consideraciones que trazan los ambientalistas y trasladar la
lucha a un ámbito político, donde realmente podríamos tomar en cuenta
soluciones reales y concretas.
¡No a la sobreexplotación de la materia prima!
Eliminar la propiedad de los medios de producción.
Racionalización de la materia prima, por medio de asambleas
sociales para regular la producción.
|