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La situación política
que atraviesa Costa Rica, no es fácil.
No por crónica, es manejable.
Creemos que estamos atravesando momentos graves que pueden
agravarse más, todavía.
Se trata del pasaje de gobierno reaccionario a gobierno demofascista.
Hace exactamente dos años (propuesta Socialista Nº 36) el
editorial que escribimos terminaba con esta afirmación: "… Con ese
panorama político, el TLCísmo gana bocanadas de aire".
Al hablar de panorama político, nos referíamos a lo que
ofrecían los otros partidos burgueses distintos del PLN, la burocracia
sindical, las direcciones estudiantiles universitarias y ese amplio espectro llamado "la
izquierda".
En estos dos años ocurrieron muchas cosas. En primer lugar,
determinante, la crisis recesiva iniciada en el 2008, se mostró mucho más
importante de lo que se estimaba en un principio (aclaremos, de una vez, que
nuestra posición afirmaba sobre tal gravedad).
En segundo lugar, el TLC no le dio a TODOS los sectores
burgueses, los beneficios que esperaban.
Ello dio lugar a una fractura del TLCísmo que se manifestó en el paso a
la oposición del Movimiento Libertario (ML) y el Partido Unidad Social
Cristiana (PUSC) y en la división del PLN entre aristas y chinchillistas. A su
vez, en la mayoría de los sectores anti-TLC, la parálisis política los asedió.
En tercer lugar, en las elecciones del 2010, triunfa Laura
Chinchilla que aparece prohijada por el arismo que deseaba el continuismo
("… la mesa servida…" según la expresión de Oscar Arias). Chinchilla,
mostró sus diferencias (en la táctica, no en la estrategia) y se estableció la
ingobernabilidad.
En cuarto lugar, el PLN cede su lugar en el directorio de la
Asamblea Legislativa (al iniciarse el segundo año de gobierno de Chinchilla) al
grupo denominado Alianza por Costa Rica. Este es un heterogéneo conglomerado
que abarca desde la derecha neoliberal más
ortodoxa (ML) hasta la izquierda vergonzosamente bolivariana, Frente
Amplio (FA).
En quinto lugar, el mayor partido político burgués que
estuvo contra el TLC, Partido Acción Ciudadana (PAC), refirma su carácter
centrista, renuncia concientemente a
encabezar la propuesta política que ponga al país a tono con los aires
centro-izquierdistas que envuelven a importante parte de los países
sudamericanos y se asume parte de Alianza por Costa Rica especulando en que se
transforme en un frente electoral para las próximas elecciones presidenciales.
Mientras esa intención-deseo navega a los tumbos, suma su voz a la
indeterminación que caracteriza a dicho conglomerado aunque FA hace enormes
esfuerzos por encarrilarlo.
Sexto; Una vez en las poltronas del directorio e la Asamblea
Legislativa, la tal Alianza trató de abrir su espacio a los liberacionistas
identificados con Chinchilla.
Séptimo: pasaron tres meses desde que la Alianza se decidió
a piropear a Laura. Las respuestas que recibió (porque fueron varios los
piropos) fueron el desprecio y la altanería de tal suerte que todos los ámbitos
institucionales de los tres poderes están paralizados. La ingobernabilidad se
asienta en varios soportes que reflejan la división de la burguesía tica: el
chinchillismo que cree (ilusa creencia) que puede ser independiente de los
aristas y de los "aliancistas". El arismo que se sigue mostrando
(como viene ocurriendo desde hace casi tres décadas) en el sector que mejor
interpreta a la burguesía imperialista en su etapa de agotamiento; no es en
vano que se viene orientando, desde hace años, en reproducir el capital en el
mundo de los servicios en general con fuerte énfasis en el sector financiero,
que es lo que caracteriza la realidad capitalista de la actualidad.
Octavo: La heterogeneidad ideológica y política de la
Alianza, ofrece un panorama de enorme pobreza. Por diferentes razones (magros
resultados del TLC, reparto desigual de los "beneficios" que deparó,
necesidad de reorientar la economía hacia el mercado interno, deseos de
mantener un estado social de derecho light, etc.) tratan de bloquear el ascenso
del arismo. Su drama es que el único
punto en común es el antiarismo (y, en algún caso, pasajero). El FA, su gran
hacedor, no es -no puede- ser su dirección; ni siquiera el gran orientador.
Noveno: Como lo demuestra y confirma la reciente huelga de
los trabajadores de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), la
burguesía quiere aplicar -a raja tabla- soluciones dignas del FMI. Pero, ante
el panorama económico del sistema capitalista (por lo tanto mundial) lo que se
avecina es más de lo mismo. Grecia, Italia, Inglaterra, España, Irlanda,
Portugal, EEUU, señalan el camino. ¿Por qué Costa Rica debería ser distinta?
Décimo: Así planteada las cosas, la burguesía tica debe
ordenarse y tomar una definición. No la vemos en el sentido bolivariano; sí, en
dirección neoliberal a paso redoblado. ¿Puede aplicarse con procedimientos políticos
respetuosos del ordenamiento, las tesis y las prácticas democrático burguesas?
. Nuestra respuesta es contundente: NO. Pero hay un atajo y le pusimos nombre y
apellido: Demofascismo. Es decir severo cercenamiento de las libertades y los
derechos pero con visos de legalidad burguesa, interpretaciones sin sentido de
los artículos constitucionales, intencionada deformación de los hechos para
trasladar a las espaldas de los trabajadores todo el peso de la crisis derivada
del modo de organización social capitalista. En términos prácticos, a la CCSS
le seguirán los puertos, la electricidad, la telefonía, el agua, los seguros,
la educación. Para ello la respuesta
política adecuada es el retorno del arismo en la dirección de los asuntos
públicos. Laura Chinchilla se presta a allanarle el camino.
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