propuesta Socialista
por la Revolución Socialista Mundial

Editorial: Demofascismo a la vista.

Nota de tapa: Luces y sombras de la huelga de la CCSS.

Nota central: EEUU: una estafa de 16 billones de dólares.

Nota de contratapa: A 116 años de la muerte de Federico Engels.

Panorama nacional

La crisis de la CCSS es la crisis de la concepción burguesa sobre la salud y de la prestación de sus servicios.

1948-2010. 62 años de ocultamientos y mentiras. Ulate no ganó legalmente las elecciones.

Panorama internacional

La juventud chilena dijo: No a la educación de mercado

"Esta violencia continua se frenará. No permitiremos que en nuestras calles exista una cultura del miedo", dijo Cameron.

Fuera de programa

Página de la cultura: "Los géneros populares de la novela han sido los grandes críticos del capitalismo".

La balanza se inclina hacia la derecha en América Latina: Venezuela y Cuba no son la excepción
Escribe: Hernán Martínez

En este artículo nos dedicaremos a tratar de dar unas primeras apreciaciones y principios de análisis acerca de lo que para nosotros es un evidente proceso de derechización del panorama político latinoamericano, que se manifiesta de manera particular en Venezuela, Cuba y los demás países del bloque “Bolivariano”.  

La primera pregunta que debemos hacernos es: ¿Por qué se da esta derechización en América latina?

La respuesta debemos darla en términos de otra pregunta: ¿Por qué se derechiza el mundo?

El problema central que influye en todo esto es la extrapolación y profundización de la crisis del sistema capitalista en todos los planos de la vida social, a nivel mundial. Presenciamos, como los componentes de la sociedad capitalistas manifiestan graves síntomas de colapso:

·         Crisis económica que empieza a llevar a países europeos como Grecia y España al borde de la quiebra, peor aún, crisis del déficit estadounidense que conduce a que la antaño potencia hegemónica imperialista, entre en una grave situación de endeudamiento que la obliga a inventar artilugios jurídicos para no declararse en “default”.

·         Crisis política que se manifiesta de muchas maneras, pero más claramente en la ingobernabilidad a nivel mundial; como ejemplos de esto está la situación de Bélgica en donde no hay gobierno desde hace 6 meses y las elecciones en España donde por un lado los fascistas del PP ganan terreno, mientras que al mismo tiempo Bildú (partido de la izquierda aberchale (nacionalista) y por tanto relacionados con ETA) ganan todas los municipios del País Vasco. Lo mismo podemos decir de la aparición y progresiva consolidación del Tea Party en los Estados Unidos, poco ortodoxa versión del Partido Nazi en el seno de la mentirosa “democracia” yanqui.          

·         Crisis social que se muestra en la explosión de luchas de las masas por todo el mundo: Libano, Túnez, Irán, España, Grecia, Chile, Costa Rica, etc.     

Ahora bien, en este contexto convulso, de intensificación de la lucha de clases, las circunstancias de la política mundial reflejan esa convulsión. Las distintas clases sociales que componen la sociedad, los distintos sectores que componen a sus vez esas clases se ubican ante la crisis objetiva del sistema capitalista, no motivadas directamente por ese contexto objetivo, sino por razones y análisis subjetivos; que se entrelazan con la realidad objetiva dándole sentido, eso es, a través la ideología y las instituciones que componen el elemento subjetivo de la sociedad (superestructura).

Bien, la lucha de clase opera objetivamente, pero dirigida subjetivamente por ideologías e instituciones, estás reflejan la lucha objetiva de las clases y determina su ubicación política frente a los acontecimientos. Entonces, ¿Por qué se derechiza el mundo?

Porque la situación de crisis objetiva del sistema genera que las masas luchen por sobrevivir a la crisis; dentro de este fenómeno objetivo, buscan elementos ideológicos e institucionales que les permitan motivar y dirigir sus acciones. En este momento, ante la incapacidad de los sectores llamados de izquierda para generar una propuesta ideológica, política, organizada y coherente; el único discurso que le queda a las masas es el de la derecha, que si dispone de una ideología coherentemente organizada y de instituciones para reproducirla.

La derechización en América Latina

El fenómeno anteriormente descrito, es el mismo que determina la situación política de América Latina, y principalmente la de las naciones donde en un periodo anterior (de ascenso de las luchas e intervención de sectores de izquierda), las masas se habían dotado para dirigir sus luchas de direcciones políticas nacionalistas o estalinistas, que se reivindicaban de izquierda y que en el proceso han demostrado tener un tope en cuanto a su capacidad de conducir a las masas a nuevas victorias. De esto tenemos 2 ejemplos, cualitativa y cuantitativamente diferentes. Hablaremos de los dos, según su importancia, de menor a mayor:

1.      Venezuela:

En Venezuela, el ascenso al poder de Hugo Chavéz, fue sin duda producto de la lucha objetiva de las masas oprimidas impulsadas por la necesidad objetiva de cambiar las circunstancias de su vida, y que tomaron como dirección a un sector de la burguesía nacionalista venezolana, representada en Hugo Chavéz, Es más, el carácter revolucionario del movimiento que origina el bolivarianismo en Venezuela es tan claramente antiimperialista y progresivo, que en 2002 cuando con apoyo yanqui, la burguesía pro-imperialista venezolana organiza un golpe de Estado contra Chavéz; es el mismo pueblo enardecido y convencido de su dirección el que lo restituye en el poder, frustrando el intento de golpe.

Pero la burguesía nacionalista tiene un límite en cuanto a su capacidad de responder a las necesidades objetivas de las masas frente a una crisis como a la que asistimos en la actualidad:

  1. Mantener una posición antiimperialista desde una política pequeño-burguesa de economía mixta, nacionalización pagada, contención de las oligárquicas, respeto a la institucionalidad burguesa, etc. Solo puede tener un éxito relativo en periodos de un incremento de la tasa de ganancia y por lo tanto de prosperidad del sistema capitalista. En medio de la crisis actual, donde el imperialismo lucha por recomponer su ganancia y para conseguirlo trata de imponer su hegemonía política sobre el mundo; donde además se empiezan a presentar fuertes luchas entre distintos imperialismos por el control de los mercados, etc. Un  proyecto como el del chavismo es imposible.
  2. La lucha imperialista por la hegemonía se manifiesta en un recrudecimiento de la reacción interna dentro de Venezuela, es decir, las clases ligadas al imperialismo y la derecha política aumentan su lucha por hacerse de nuevo con el poder; esto bajo el auspicio de los espacios que Chavéz ha permitido para estos sectores; pues al no impulsar (dado su carácter burgués) organizaciones de poder de la clase trabajadora y el pueblo, permite que la institucionalidad burguesa mine progresivamente el proyecto bolivariano.
  3. En función de sus límites políticos e ideológicos,  de la presión que la agudización pone sobre él; al chavismo no le queda otra opción que derechizar su política, retrocediendo en sus propuestas y asumiendo cada vez más su carácter burgués.
  4. Es decir, el fenómeno de derechización en Venezuela empieza a tomar forma dentro del mismo gobierno de los bolivarianos; producto de la presiones objetivas de la crisis del imperialismo, y de los límites que subjetivamente tiene la ideología y el programa chavista; que no pretende ni pretendió nunca avanzar en función de neutralizar a su burguesía para acabar con el capitalismo y crear una sociedad de nuevo tipo. 

2.      Cuba

 En Cuba el problema de la derechización también es evidente, pero antes de abordar directamente este tema, es necesario dejar en claro que posición tenemos ante el régimen cubano y su dirección.

Somos socialistas revolucionarios, hacemos a las tesis del materialismo dialéctico y del marxismo-leninismo, somos trostskistas, pues adscribimos a las tesis centrales de Trotsky sobre la Revolución Permanente, la crítica al estalinismo y sus definiciones sobre el carácter de la URSS y muchas otras de sus tesis. Pero no somos anticubanos, jamás concebiremos que alguien que se diga revolucionario pueda abstenerse de defender a Cuba frente a los ataques del imperialismo y por principios revolucionarios tenemos la aspiración de que todas nuestras críticas a Cuba sean entendidas en función de profundizar el Socialismo Cubano, de extender la Revolución Socialista por América Latina y de emancipar a las masas trabajadoras.

En este sentido, somos críticos del castrismo, porque al adscribir al estalinismo y a sus tesis centrales de convivencia pacífica y socialismo en un solo país, ha favorecido conscientemente con la derrota de revoluciones como la nicaragüense, y porque como producto de esto la Revolución Cubana fue condenada a la derrota que hoy día tenemos más cerca que nunca.

Pero tenemos claro algo que la mayor parte del trotskismo olvida; El concepto de revolución política que Trotsky utilizó para plantear la necesidad de que en la URSS se levantara una nueva dirigencia revolucionaria que aplastara a la burocracia estalinista no se podía aplicar a los traidores restauracionistas, que se vestían de demócratas bajo el Sindicato Solidaridad de Lech Walesa, o como lo hizo Mandel, al decir que Boris Yelsin caminaba por las botas de Trotsky. La revolución política en la URSS debía ser obra de la clase trabajadora, pero la clase trabajadora era estalinista.

En Cuba el análisis es el mismo, la LIT-ci, en su análisis sobre el VI Congreso del PCC (Partido Comunista Cubano), plantea que “el descontento en Cuba es una bomba de tiempo” y aplauden este descontento, las preguntas que debemos hacerle a la LIT-ci son: ¿Quién inspira este descontento? ¿Marx o la Mafia de Miami? ¿Va el pueblo de  Cuba a levantarse para reconstruir el socialismo cubano (porque para ellos ya esta completada la restauración) o para exigir Mcdonald’s y Centros comerciales?

La llamada disidencia cubana no tiene nada de progresivo, nada de revolucionario, la disidencia cubana que dirige a los trabajadores y al pueblo anticastrista es más restauracionista que Fidel y Raúl Castro, y es muy peligroso que los grupos que nos decimos revolucionarios, pongamos nuestros ojos en esta disidencia.

Somos críticos al castrismo, porque sabemos que el único camino por el que pueden llevar a Cuba es a la restauración capitalista; pero sabemos que lo único que puede poner a Cuba de nuevo en el camino hacía construir y profundizar sus logros socialistas es la vinculación con otros países que están en procesos revolucionarios como Venezuela, sobre la base de que la clase trabajadora se organice por sus propios medios y genere direcciones revolucionarias, no sobre la base de las críticas desde Miami o a partir de los descontentos de los sectores más atrasados como Orlando Zapata o los sectores que aspiran al “American Dream”.

Cuba dentro de la derechización de América Latina

A partir del posicionamiento anterior y de lo que hemos podido conocer acerca de las resoluciones tomadas por el VI Congreso del Partido Comunista Cubano, vemos en Cuba las características de este proceso de derechización en fenómenos como los Siguientes:

1.      Se profundiza el proceso de restauración capitalista a partir del recambio político con Raúl Castro a la cabeza, que acelera el planteo de llevar adelante un procesos parecido (dicen ellos) al de Vietnam, con participaciones del capital privado y economía mixta.

2.      Dada la magnitud de la crisis que vive el sistema capitalista de conjunto, las condiciones para mantener el pie las garantías y derechos del pueblo cubano se hacen cada vez más insostenibles para el régimen, a no ser a partir de una alianza revolucionaria con otros países como Venezuela; pero está claro que la política del PC es convertir a Cuba en algo parecido a Venezuela, más que convertir a Venezuela en algo parecido a Cuba.

3.      La política de reducción del Estado a través del despido y la “reubicación” de trabajadores en el sector privado y el intento de generar pequeña propiedad urbana.

4.      La derechización de la política de la dirección cubana consiste en que su estrategia actual no es otra que amoldar su política a partir de la crisis del capitalismo como sistema; no preparando medidas para extender y profundizar la revolución, sino para mantenerse en el poder aun después de lo que (con su política) es inevitable, la restauración capitalista completa.

5.      Tanto los Estalinistas cubanos como los trotskistas de la LIT-ci cometen el mismo error: piensan que la resolución de los problemas en Cuba son de índole económico; mas casas, más comida, más canales de televisión, etc. Pero la varadera resolución del problema cubano es de índole político: más revoluciones, profundización de las garantías socialistas, más democracia de base, etc.

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