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Publicó:
elclarin.cl
El escritor argentino
y ganador del Premio Internacional de la Novela Rómulo Gallegos 2011, Ricardo
Piglia, consideró este martes que los géneros populares de la novela han sido
críticos en gran nivel del sistema capitalista.
En entrevista
exclusiva con teleSUR, Piglia también sostuvo que los referidos géneros han
permitido, de alguna manera, que la sociedad establezca con mayor claridad una
relación entre la literatura y la política.
“Yo tengo la sensación
que esos géneros como el policial, los géneros populares, la ciencia ficción,
han sido los grandes críticos del capitalismo. Podríamos decir que esos géneros
nos han ayudado a definir de otra manera la relación entre literatura y
política, son géneros populares, de llegada muy amplia”, sostuvo el escritor en
su diálogo con teleSUR.
Esta opinión del
escritor se produjo luego de que expresara que ha sido siempre muy cercano al
género policial, respecto a lo que resaltó haber estado al frente de una
importante colección de novelas policiales norteamericanas.
“Siempre he estado muy
cercano al género policial, en los años 60 yo dirigí una colección una
colección de novelas policiales norteamericanas, de serie negra, muy serie
negra, que fue la primera colección que tradujo de un modo orgánico a los
grandes novelistas norteamericanos”, dijo Piglia.
El autor también
afirmó al escribir su obra Blanco Nocturno, la gual le valió el galardón Rómulo
Gallegos, quiso “ser claro, contar una historia que tenga muchos matices, pero
que al mismo tiempo la prosa acompañe a los hechos y sea lo suficientemente, no
diría transparente pero sí clara”.
Confesó sentirse ''un
poco avergonzado por los elogios de los amigos'' sobre su obra.
A continuación,
teleSUR ofrece el texto de la entrevista realizada al escritor argentino
Ricardo Piglia
tS - Escritor, su novela fue escogida de 194 participantes,
doce finalistas, un jurado calificado de talla internacional. Si me permite,
quiero leer palabras textuales de lo que ha dicho el jurado sobre su obra.
Dicen, por ejemplo, “por su gran talento para situar la trama en un mundo
preciso, su rigurosa observación de hechos y personajes, la nitidez de su
lenguaje, la sabiduría literaria que le permite cautivar al lector y mantener
la atención del relato con subterránea fuerza poética” ¿Usted cómo recibe estos
análisis sobre su obra?
RP - Bueno, me siento un poco avergonzado por los elogios de
los amigos. Una de las cosas que dicen ahí es que uno siempre aspira, ojalá yo
me haya acercado en el sentido de ser claro, contar una historia que tenga
muchos matices, pero que al mismo tiempo la prosa acompañe a los hechos y sea
lo suficientemente, no diría transparente pero sí clara, es una buena metáfora,
lo que buscamos muchos de los que escribimos, tratar de dar todos los matices
complejos de la realidad, pero al mismo tiempo utilizar una lengua que esté
conectada con el modo en el que hablamos y que, por lo tanto, pueda ayudarnos a
transmitir sentimientos.
tS - ¿Cómo podríamos definir qué es Blanco Nocturno?
RP- Es difícil para mí definir la novela, porque fueron
muchos años de trabajo, podríamos comenzar por el título quizá, el título que
por un lado remite a una experiencia muy fuerte de mi infancia, he pasado
muchos veranos de mi infancia en el campo, en un pueblo de la provincia de
Buenos Aires y creo que me ha quedado el sentimiento, la cualidad que tiene la
noche en la llanura, que es una experiencia de la noche muy distinta a la experiencia
que uno tiene en la ciudad, donde tenemos con la noche una relación más
artificial, no sólo por las luces que amortiguan la presencia, sino también
porque estamos en un mundo más construido, mientras que cuando uno está en el
campo y sale a caminar durante la noche tiene una experiencia muy fuerte.
La otra cuestión que descubrí o que recuerdo haber
descubierto con gran interés es la idea de que las noches son muy claras, que
tienen algo que tiende a la blancura a la que el título se refiere.
El otro sentido del título es algo que en la novela está
aludido, es que cuando se estaba por desencadenar la Guerra de Las Malvinas, la
guerra entre Inglaterra y Argentina, nosotros recibíamos algunos periódicos
ingleses y yo vi que los soldados ingleses venían con algunos anteojos que le
permitían ver de noche y entonces eso nos dio mucha pena en relación con los
soldados argentinos que estaban muy mal armados, entonces la idea de Blanco
Nocturno es también la idea de ver en la noche algo que está cazando, como quien
dice voy a salir a cazar de noche y el blanco es aquello a lo cual uno apunta,
entonces eso también es el sentido del título, entonces los títulos son las
síntesis más elíptica de la obra, podrían decir que los títulos de Cien Años de
Soledad, en fin, los títulos de las novelas luego toman un sentido, luego que
uno ha leído la novela toman otro sentido y antes de que la novela sea leída
funcionan como un enigma.
Dicho esto la novela es una novela que comienza como una
novela policial porque hay un crimen y luego hay una investigación , pero
lentamente se va transformando en una historia más amplia que tiene que ver con
una familia, y básicamente el protagonista está basado en una historia
personal. Como contaba yo la semana pasada, es un primo mío, que puso una
fábrica, y la fábrica, como sucede tantas veces en América Latina, no funcionó
muy bien, porque era demasiado moderna, entonces él no aceptó la quiebra, no
aceptó lo que había pasado económicamente, se encerró en esa fábrica,
produciendo unos objetos muy extraños, entonces un poco esa imagen de ese primo
que yo quería mucho y que trataba de persistir en ese proyecto, fue para mí un
puntapié inicial del libro.
tS - Usted nos ha dicho varias cosas, una que se desarrolla
en la pampa argentina, una provincia, que tiene parte de hechos policiales y
hay complicidad en las historias familiares ¿existe un género particular en el
que usted pueda decir de esta manera es?
RP - Salvo la idea de una novela que si hay podríamos decir
que es un género, que como sabemos es un género móvil, la novela es muy difícil
definir, hay novelas muy diferentes desde el Quijote hasta el presente, el
género ha ido cambiando pero ha mantenido siempre un elemento que está también,
me parece a mí, en el origen del libro, que es que las novelas se asientan en
los personajes. Entonces si hubo un punto de partida para escribir esta novela
fue este personaje, Luca, entonces los personajes son los que sostienen la
trama de la novela.
tS - De hecho hay un personaje, Emilio Rensi, que aparece
también en otras novelas suyas ¿Esto es un hecho absolutamente intencional, por
qué aparece allí?
RP- A esta altura luego de tantos libros, es ya un elemento
deliberado, comenzó como un personaje que fue apareciendo en mis primeros
cuentos y luego fue el narrador de mi primera novela Respiración Artificial, y
al poco empecé a ver que él tenía ciertas características de mi propia
experiencia, muchos elementos de mi vida están trasladados a Emilio Rensi.
Pero él tiene la particularidad de vivir las vidas que yo no
pude vivir, uno siempre piensa qué otras vidas pudo uno haber vivido, muchas
veces la vida está definida por encuentros muy fortuitos, que le cambian de
pronto a uno la ruta, y entonces muchas de las rutas que yo no tomé, las toma
Emilio Rensi, las vive como yo las pude haber vivido, por ejemplo, él es
periodista, que yo nunca he sido periodista pero me hubiera gustado quizá ser
periodista.
Entonces quiero decir que Rensi, por un lado funciona como
algo muy íntimo para mí, pero a la vez es un personaje que aparece en tramas
diversas, a veces como un personaje lateral, a veces , en este caso, como un
personaje más central, él es enviado por su diario al pueblo a cubrir la
noticia de este crimen porque el que es asesinado es un puertorriqueño que es
tomado por un norteamericano, todos piensan que es un norteamericano que ha
llegado allí, en fin, el hecho toma trascendencia y Rensi desde Buenos Aires
llega.
tS - Ahora, usted ha obtenido el premio Hammett, de novela
negra, que se refiere específicamente a novelas de carácter policíaco ¿También
hay una intencionalidad en ese sentido?
RP - Siempre he estado muy cercano al género policial, en
los años 60 yo dirigí una colección una colección de novelas policiales
norteamericana, de serie negra, muy serie negra, que fue la primera colección
que tradujo de un modo orgánico a los grandes novelistas norteamericanos, como
(Samuel Dashiell) Hammett, (Raymond Thornton) Chandler, en fin, y yo tengo la
sensación que esos géneros como el policial, los géneros populares, la ciencia
ficción, han sido los grandes críticos del capitalismo, podríamos decir que
esos géneros nos han ayudado a definir de otra manera la relación entre
literatura y política, son géneros populares, de llegada muy amplia.
tS - Borges escribió sobre la novela policíaca ¿Cuál es esa
relación con Borges? usted como crítico literario ha escrito sobre Borges.
RP- Bueno, Borges es al mismo tiempo un milagro y una
maldición, es un milagro porque el hecho de que exista Borges nos da a todos un
estándar, un respaldo notable, pero es una maldición porque cualquier cosa que
uno haga se acerca a Borges y si se escapa de Borges quiere decir que también
se está acercando a él, quiero decir que Borges ha sido para la literatura
argentina un escritor con un peso específico tan fuerte que todos hemos estado
dialogando.
tS - Que seguramente le ha planteado mayores exigencia a
usted
RP- Exactamente, entonces él fue el primero que hizo una
colección policial, a él le gustaban mucho las novelas inglesas, las novelas de
enigma, las novelas más de casa de campo inglesa, no le gustaban tanto las
novelas que nos gustaban a nosotros los de nuestra generación que eran las
novelas urbanas de los escritores norteamericanos.
tS - ¿Cómo empezó usted a escribir? Revisamos en parte su
biografía cuando hacía el comentario de que su padre fue peronista y hacía el
comentario de que fue muy influyente en su vida ¿Fue él el que sembró esa
semilla o existió otro hecho particular en ese momento?
RP- Yo veía siempre leer a mi padre, él estaba siempre en
discusiones políticas, por lo tanto, había un clima de discusión cultural en
casa, lo que yo asocio con el comienzo tiene que ver con que mi padre con la
caída de Perón en 1955 fue preso, estuvo preso unos meses.
Cuando salió de la prisión decidió que nos íbamos a mudar
del lugar donde yo había nacido porque había mucha tensión política y la
situación no era clara, entonces nos fuimos a Mar de Plata, que es una ciudad
balnearia que está a 400 kilómetros de Buenos Aires; y yo vivo esa mudanza como
si fuera un destierro total, yo tenía 16 años, a esa edad uno vive todo como si
fueran grandes dramas, como tenía que dejar a la novia que tenía en el colegio,
esas cosas.
Entonces yo recuerdo que en el momento en que la casa había
quedado desarmada teníamos todos los muebles listos para viajar, yo empecé a
escribir un diario, como si hubiese querido fijar esa situación , y a partir de
allí he seguido escribiendo seguido hasta ahora.
tS - ¿Y que va a pasar con ese diario?
RP- Bueno yo siempre he dicho que he escrito algunos libros
para hacer posible la publicación de ese diario, porque uno no puede publicar
un diario si uno no ha hecho algo que justifique que se publique, entonces yo
he publicado algunas novelas para hacer posible que se publique.
tS - Pero usted dijo alguna vez en una entrevista, la leímos
para esta justamente, que esperaría que ese diario fuera póstumo ¿Eso no va a
ser así entonces, no ha cambiado de idea?
RP- Bueno, tiendo a no pensar en la situación de ser
póstumo, pero me parece un poco antipático que uno publique su propio diario en
vida, previamente debo tener la precaución de morirme o de tirar el diario para
olvidarme de la muerte.
tS - Escribió Blanco Nocturno, usted tardó 14 años en
publicarla, ha dicho en otras entrevistas que salía y que entraba de ella ¿Qué
lo llevaba a escribir, qué lo llevaba a dejarlo, que lo llevaba a volver a
retomar la escritura?
RP- Yo siempre tengo la precaución de decir que no estuve
trece años escribiéndola todo el tiempo, sino que, efectivamente, escribía una
primera versión, en general he hecho eso siempre con las novelas que he
escrito, es un mecanismo de trabajo que yo no le recomiendo a nadie, pero que a
mí me ha funcionado bien siempre.
Escribo una primer versión y la dejo un par de años, y
cuando la retomo tengo la ilusión de que la novela ha decantado y que me
permite ver con mayor claridad el camino de cómo continuarla y profundizar y
luego a veces escribo una segunda versión y vuelvo a dejarla, así ha sido el
modo de trabajar que voy a tener que cambiar ahora porque no creo que me queden
14 o 15 años para escribir otra novela con la misma calma que escribí ésta, así
me voy a apurar un poco más ahora.
tS - ¿Un principio sería entonces la calma?
RP - Bueno creo que es importantísimo, la calma, la
paciencia, y la ironía, me parece que son los instrumentos básicos de un
escritor.
tS - Ahora volviendo sobre el tema del tiempo ¿Qué opina
usted sobre los escritores que se demoran un año dos años escribiendo un libro?
RP - Bueno también depende, depende un poco de los
escritores, hay escritores que han escrito obras rápidamente, de modo que no
podemos hacer un juicio general sobre esta cuestión, cada escritor tiene su
tiempo interno y debemos darle a las obras el tiempo que necesitan a veces más
rápido y a veces no, lo que sí creo que debemos discutir es los escritores que
responden al mercado, muchos escritores escriben y publican muchos libros
porque sino dicen que van a olvidarlos, van a desaparecer y yo digo que es
mejor que nos olviden un tiempo, no, no hay porque estar allí todo un día,
adelante de las narices de la gente.
tS - ¿Cree que hay de hecho un tema comercial cuando se toma
la decisión de hacerlo?
RP- A veces ¿no? a veces sucede que hay una demanda de los
editores para mantener una producción con la idea de que el escritor es como
una marca , entonces reproducir aquello para lo cual se supone que hay demanda,
en general, los buenos escritores no resisten ese tipo de solicitud, trabajan
más bien con su tiempo interno y con sus propia noción de lo que debe ser una
obra.
tS - Usted es crítico literario y me he encontrado con
críticas literarias de usted. Quiero que compartamos algunas de ellas para
saber qué opina. Por ejemplo, en el Independence, se resalta la obra de Ricardo
Piglia porque ha heredado la desconfiada inteligencia de Borges, su incansable
y gozosa exploración de la literatura. ¿Cómo recibe este reconocimiento?
RP- Con muchas satisfacciones, en un sentido, no? Como le
decía hace un rato, siempre hay escritores en cada literatura con los cuales
las relaciones son muy íntimas. Entonces me gustó mucho la adjetivación de
“confiada inteligencia de Borges”.
Me parece que es efectivamente. Borges tenía una
inteligencia desconfiada y por eso me parece que es una buena lección para los
críticos literarios.
El crítico literario tiene que tener una inteligencia
desconfiada, tiene que tratar de sacar conclusiones por sí mismo, no guiarse
por las versiones que circulan a su alrededor, tratar de dar su propia opinión
sobre el libro.
El libro puede ser exitosos o puede ser un libro desconocido
pero uno tendría que conseguir esa actitud de respeto hacia el libro, para ver
que es lo que uno piensa de él. Esas son las lecciones que uno tendría que
practicar en relación a la crítica.
tS - Usted es el conductor de un documental sobre Macedonio
Fernández. Era reverenciado por Borges, admirado por usted. ¿Qué sucede con
Macedonio Fernández?
RP- Bueno, Macedonio es un personaje extraordinario, uno de
los escritores más extraordinarios que uno puede imaginar. Como sabemos él fue
juez en un momento determinado, luego murió su mujer y tuvo una crisis y se
aisló del mundo.
Se recluyó en pensiones, en hoteles muy módicos y se dedicó
a escribir una obra extraordinaria, una combinación de filosófica con
literautura, que influyó de modo directo en Borges. Sería muy difícil entender
la obra de Borges sino hubiera sido por la presencia de Macedonio.
Nosotros valoramos mucho en él la actitud de distancia
respecto a la demanda social. En ese sentido, su personaje tiene una ética que
todos valoramos mucho.
tS - Para este Premio Internacional de Novela Rómulo
Gallegos fueron 194 los participantes, 12 los finalistas, tres participantes
coterráneos suyos, argentinos. ¿Estaríamos hablando de un renacer de la
literatura Argentina , hay una nueva narrativa?
RP- Sí, yo creo que la literatura argentina, la narrativa ha
tenido siempre mucha energía, ha estado siempre muy activa y, por lo tanto,
podemos decir que hay generaciones sucesivas muy importantes.
Hay que llamar la atención en el modo que los jóvenes
escritores enfrentan situaciones con respecto a las grandes editoriales y
empiezan a construir sus pequeñas editoriales para distribuir sus libros. De
modo que miro con mucho optimismo la situación de la literatura actual.
tS - Ha planteado un tema que preocupa a las casas
editoriales. ¿Tiene que ver con lo que han llamado los “últimos días” de la
novela, del papel físico?
RP- Es evidente que son visibles movilizaciones,
distinciones y diferencias. Yo pongo el ejemplo del teatro. Del mismo modo de
la aparición del cine, la televisión, todos los medios del espectáculo
contemporáneo no dejaron, sin embargo, de lado la experiencia de ir al teatro
que es una experiencia muy arcaica. Estoy seguro que más allá de la utilización
de todos los medios digitales para acceder a la cultura, el libro seguirá
siendo un objeto apreciado porque básicamente los libros son bellos, son
objetos bellos, útiles, que tienen funciones múltiples, pueden circular, se
pueden utilizar de modos muy diversos, se puede escribir en ellos.
De modo que no veo que las técnicas nuevas anulen la
existencia de las anteriores, mas bien las completan. Quizás el libro deje de
tener el lugar central que tiene hoy y tenga un lugar un poco menos visible,
pero estoy seguro que la cultura del libro persistirá.
tS - ¿El papel de la cultura en la transformación de América
Latina?
RP - La cultura es un elemento históricamente muy dinámico.
Me parece que hoy esa relación con la cultura está muy activa. Tampoco hacemos
una distinción muy tajante entre el mundo de la cultura y el mundo político,
estamos tratando de establecer conexiones para que cada uno aprenda del otro.
Los mundos deben siempre estar conectados.
tS - ¿Cuál es su juicio sobre esa conexión?
RP- Me parece muy dinámica. Creo que estamos viviendo un
momento muy importante en América Latina. Hay una serie de países que han
empezado a definir culturas nuevas, distintas tomando elementos del pasado pero
transformándolos para ponerse a la altura de los tiempos. Estamos incorporando
las nuevas tecnologías en las discusiones culturales. Insistimos mucho en la
importancia de lectura porque pensamos que mas allá de todo estamos leyendo
siempre el internet, estamos leyendo siempre en relación a los nuevos medios y
por lo tanto la lectura literaria es una manera tan sofisticada, tan sutil de
lectura que luego nos ayuda y nos permite leer con fluidez cualquiera de los
múltiples textos que leemos todos los días.
tS - ¿Usted que le recomienda a las organizaciones
culturales de América Latina para que esto siga creciendo?
RP- Podría dar alguna opinión muy personal sobre ciertos
criterios de educación. Por ejemplo, a mi me parece que seria importante
encarar los cursos de literatura en colegios secundarios o primarios trabajando
sobre un sólo libro. No me parece que haya que insistir sobre la acumulación
sino sobre la intensidad y la profundidad.
Si se toma un libro que realmente tenga interés y si los
trabajas cinco o seis meses con los chicos, estoy seguro que si los chicos se
pasan cinco o seis meses leyendo Cien Años de Soledad, no sólo se trata del
aprendizaje de lo que esa novela es, sino cómo es que se lee, qué es lo que
surge de esa lectura.
Me parece que no tenemos que caer en la noción cuantitativa
de la cultura sino en una noción más cualitativa.
tS - ¿El hecho político que ha permeado de alguna manera su
vida, también ha permeado su vida literaria, sus obras? RP- Yo he estado siempre muy ligado, me ha
interesado siempre en la vida el modo en que la política puede cambiar la vida
personal de alguien.
No la política común y eso creo que nos pasa mucho en
América Latina. La política no es algo externo de lo cual hay que hablar como
algo que no tiene que ver con uno, sino que la política interviene y ha
intervenido en la historia Argentina a través de dictaduras, a través de
persecuciones, a través de luchas, de manera muy directa en las vidas privadas
más allá de que uno tuviera o no en esos momentos intenciones políticas.
Entonces, siempre me ha interesado contar la política de esa
manera. El modo en que actúa en las relaciones personales, interrumpe
relaciones apasionadas, provoca exilios, provoca situaciones múltiples. Más que
tematizar la política como tal, me interesa tematizar el efecto que la política
tiene en la vida personal.
tS - ¿Cree usted que en este movimiento de América Latina
existe ese tipo de literatura?
RP- Sí, hay una gran tradición, estamos aquí. Rómulo
Gallegos, es un gran maestro para poder narrar la vida política, económica y
cultural de América Latina a partir de dramas personales, de situaciones que
están muy conectadas a las pasiones. De modo que la política nunca debe ser
abstracta a la literatura, nunca debe ser una consigna o una obligación. Tiene
que ser una de las actividades más de los hombres, deben tratar de narrarla
teniendo siempre en cuenta este modo en que la política funciona como un
elemento más de la vida.
tS - ¿Un libro clásico?
RP- Don Quijote
tS - ¿Un libro contemporáneo?
RP- Los cuentos de Fran O` Connor, La Lectura Americana
tS - ¿Un libro que nunca dejaría de leer?
RP- El diario de Kafka
tS - ¿Una mujer importante en su vida?
RP- Mi mujer actual. Siempre la mujer con la que uno vive es
la más importante
tS - Actualmente ¿Qué lee?
RP- La autobiografía de Doris Lessing. Una novelista inglesa
que se crió en Sudáfrica y que cuenta la experiencia de vivir en países de
América Latina, países que no pertenecen a la tradición central.
tS - ¿Qué le falta por hacer?
RP- Muchísimas cosas. Esa figura de un escritor que circula
por distintos modos de ser, de hacer, es una figura muy contemporánea. Me
parece que los chicos jóvenes hoy todavía son más diversos de lo que éramos
nosotros. Estamos disponibles para ser cosas muy distintas desde la literatura.
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