propuesta Socialista
por la Revolución Socialista Mundial

Editorial: Si no se es fascista o revolucionario, en época de crisis, es difícil tomar decisiones.

Nota de tapa: Entre la bruma londinense, la educación pública languidece abruptamente.

Nota central: Los socialistas y el plan fiscal.

Nota de contratapa: A 168 años del nacimiento de Mauro Fernández Acuña.

Panorama nacional

Balance de las elecciones en la FEUCR.

1948-2010. 62 años de mentiras y ocultamientos. Después de 1948.

Cuando un compañero se va… se va más que un amigo.

Del dicho al hecho… siempre habrá mucho trecho.

Panorama internacional

Aportes a un análisis de la situación internacional: los casos de Irán, Siria y Yemen .

Fuera de programa

Opinión. Los peligros del mundo y las ciencias prohibidas.

Cristianos por el socialismo. El reino o el concordato.

 

La crisis de la CCSS:

Los verdaderos responsables

Escribió: Salomón Matarrita

Mucho se ha agitado sobre la crisis de la CCSS. Mucho, también, se ha propagandizado que ello se debe  a dos factores muy relacionados: 1. La administración de la institución ha sido de mano blanda en su relación con el personal y, 2. los sindicatos de la Caja (son muchos… más de lo necesario) se montaron sobre esas administraciones.

Mentiras ambas. Los responsables son, por riguroso orden de importancia, los gobiernos, las Juntas Directivas de la Caja, los patrones privados y los burócratas sindicales. Veremos uno por uno.

Los gobiernos

Desde principio de los años 40, las cuotas del estado como tal para los seguros sociales en Salud y en Pensiones era el 2.5 sobre todos los salarios.

En el año 1971, en la última administración de José Figueres Ferrer, el aporte del estado fue rebajado a 0.25%, la décima parte de lo establecido 30 años antes.

Ese ridículo aporte aporte siguió vigente hasta que en el año 2005, gobierno de Abel pacheco de la Espriella, se resuelve subir dicho aporte a … ¡0.45%! pero se dispuso que tal "aumentazo" comenzara a regir …¡cinco años después … a partir de enero del 2010!

Es decir: desde el año 1971 hasta el 31 de diciembre del 2009 (¡casi cuarenta años!) el aporte estatal fue de un miserable 0.25%. ¿Qué hizo el estado costarricense durante ese tiempo con esa enorme masa de dinero que le quitó de un plumazo a la CCSS?

La respuesta es muy sencilla. Podemos contestarla, elípticamente, con otra pregunta: ¿qué hizo el estado costarricense con la enorme masa dineraria recogida de poner en subasta los bonos de la deuda externa? Podemos seguir en el mismo tipo de ejercicio y nos podemos preguntar ¿qué hizo con los capitales recolectados bajo la forma de deuda interna?

En los tres casos, la respuesta es la misma: arrimar capitales a la advenediza burguesía nacional nacida al conjuro de los tiros y la pólvora de la Revolución del 48 y cobijada bajo el alero de los gobiernos que la sucedieron y representaron durante décadas. El ejemplo más notable de tal despojo está ejemplarizado en el simple hecho de que tomó para los gastos estatales hasta un 98.5% de los recursos de la institución cuando la ley le permitía hacerlo hasta por un máximo del 20%; tengamos presente que el estado costarricense paga, en concepto de intereses por ese capital, 0.87% anual. Por otra parte recordemos que del total de la deuda interna costarricense, la CCSS es dueña del 20% de la misma.

Pero hay otras formas con las que el estado ha estafado a los trabajadores y al pueblo (que se supone son los destinatarios de tan elefantiásica institución): en la misma reforma del año 2005, se dispuso que aquellos asegurados que se pensionen, el monto de la pensión habría de oscilar entre un 52.5%  (para los que devengan bajos salarios) y un 43.0% para los más elevados; siempre respecto del salario que estuviera ganando si continuara en su trabajo.

O, más escalofriante -pero no menos actual si observamos  lo que está pasando en Europa- llevar de 120 a 180 las cuotas necesarias para pensionarse por invalidez.

Según el matemático Arias López, ex actuario de la Caja, desde 1986 (gobierno de Oscar Arias Sánchez) hasta 2006 (gobierno de Abel Pacheco) los gobiernos evadieron de sus obligaciones, un total de 14 billones de colones.

Las Juntas directivas de la Caja

A lo largo de su existencia, la Caja ha tenido en su interior una quinta columna: sus Juntas Directivas. No ha existido mayor enemigo. Enumeraremos, algunas acciones anti-ccss que lo demuestran: 1) jamás alzó la voz para defender su existencia contra el cercenamiento estatal que significó el mencionado aporte del 0.25%; 2) jamás tomó medida alguna para contrarrestar el efecto pernicioso que, sobre su economía, tenía y tiene la conducta lesiva de los sectores privados que no cotizan lo propio y sustraen la parte de los trabajadores; 3) jamás reclamó a los sucesivos gobiernos por el saqueo de su patrimonio que llevaron adelante con toda impunidad; 4) jamás enfrentaron a los gobiernos que la obligaron a comprar deuda interna, distrayendo fondos necesarios para infraestructura, equipos y materiales; 5) prohijaron la participación de sectores privados y derivaron hacia ellos prestaciones en salud que, por ley, le correspondía.

Los sectores privados

Fueron los grandes beneficiarios de tanta corrupción y lenidad.

Ahí están como mudos testigos a la vez que acusadores, los 151196 juicios presentados contra los patrones privados que retienen los aportes obrero-patronales, de los cuales, según la Defensoría de los habitantes, el 71% es incobrable por cuanto las empresas está inactivas.

Según publicó en su oportunidad el diario La Nación, el 29% restante, que están activos, se distribuyen de la siguiente forma: 74.21% tienen deudas inferiores a un millón de colones; 24.00% deben entre 1 y 25 millones; el 1.00% tiene deudas que van desde los 25 a los 100 millones; y, para gran demostración de la lenidad de las autoridades de la Caja, el 0.20% (37 deudores) deben más de 100 millones cada uno.

Los más sinvergüenzas son un call center, algunos productores agrícolas dedicados a helechos y plantas ornamentales y algunos industriales de la rama textil.

En conjunto, los 10 mayores deudores deben la friolera de 7754 millones de colones.

¿Qué hicieron las autoridades de la Caja ante tamaño desfalco?, ¿cómo permitieron que esta desgraciada aunque voluntaria situación tomara  tal dimensión?

La burocracia sindical

No es una novedad que los dirigentes sindicales de Costa Rica, al igual que la mayoría de los de los otros países, perdieron hace tiempo aquel carácter que supieron tener los que representaban (esos sí) a los trabajadores en los conflictos obrero-patronales.

Hoy se dedican a administrar los sindicatos y aparatos conexos así como aprovechar algunas gollerías que el sistema les permite: pertenencia a instituciones relacionadas con la empresa y que tienen importancia para los trabajadores, entes financieros propios, disponer de las ocho horas de trabajo a placer así como otros pequeños beneficios (horarios muy flexibles, carros y dietas, independizarse de la tiranía de los jefes y, por extensión disfrutar algunas mieles del poder).

Cuando hablamos de los burócratas sindicales, nos referimos a esos personajes. ¿Qué deben pagar por tener tales privilegios? En primerísimo lugar: maniobrar para que los patrones (estatales o privados, lo mismo da) puedan decidir a su antojo sin mayor oposición y control de sus acciones. En segundo lugar, separar su sindicato de las acciones de lucha de otros sindicatos, es decir, transformar en un cuento aquello de la solidaridad de clase.

Claro está que, con toda viveza, en determinadas circunstancias, pueden ponerle un precio de oro a su colaboración. Por ejemplo: lograr para su gremio algunas ventajas respecto del resto de los trabajadores. Lo que la prensa llama "privilegios" no son otra cosa que moneda de cambio. Obviamente que, en términos monetarios, los afiliados y no afiliados obtienen algún beneficio pero ello a costa de dos cosas: la perpetuación de tales dirigentes en el poder de sus sindicatos y, luego, algún beneficio de la patronal en su proyecto de sobrexplotación.

En la Caja hay alrededor de 20 sindicatos (si no estamos equivocados). Ninguno de ellos ha denunciado al gobierno de turno y a la directiva de la Caja que le acompañó en todo lo que explicamos en este artículo.

Ninguno de ellos acudió en solidaridad con otro sindicato de la Caja (ahí está el caso de los anestesistas). Y para gran muestra, la forma absurda y entregadora en que organizaron la última huelga de hace unos meses.

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