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Cuando el Alto de Ochomogo separaba a los dos
ejércitos combatientes y parecía aproximarse la más sangrienta y enconada
batalla decisiva, Manuel Mora buscó entrevistarse con Figueres. Se convino en
que se verían en la noche en un lugar de aquel Alto que distanciaba a los
combatientes, sin guardia de protección de ningún lado. Para Manuel Mora era
una acción muy arriesgada, dado el odio anticomunista levantado contra él.
Figueres llegó acompañado del sacerdote
Benjamín Núñez; Manuel Mora con Carlos Luis Fallas, en un jeep conducido por un
joven voluntario de apellido Rivero. Mora no llegó a tratar de garantizarse
granjerías o impunidad para crímenes o robos en una eventual victoria de
Figueres, sino a conocer sus propósitos con respecto a la legislación social
promulgada. Dígase lo que se diga, se le prometió respetarla lo mismo que la
vida de las personas.
Ya en el poder, en que lo puso no su victoria
sino la imposición yanqui, el Partido Comunista, Vanguardia Popular, fue
ilegalizado, su Dirección encarcelada y estuvo a punto de ser asesinada, de lo
que la salvó la intervención del Arzobispo Sanabria y otras personas. La
principal militancia calderonista y comunista fue víctima de innumerables
vejaciones. La central sindical CTCR fue ilegalizada y su sede y la de otros
sindicatos asaltada y saqueada. Cinco líderes sindicales de la Bananera y un
particular confundido con otro de esos líderes, fueron sacados de noche de la
cárcel de Limón y metidos en un moto-car con rumbo a San José. Después de pasar
Siquirres, en un tétrico lugar de 1a vía férrea llamado El Codo del Diablo
fueron bajados del vehículo y sin quitarles las esposas los ametrallaron y
lanzaron sus cadáveres por el barranco hacia el cauce del río, pero se quedaron
enredados en la vegetación. Al preguntarle a Figueres por este hecho, contestó
que "Dura lex, sed lex." Zúñiga Jirón, jefe de la patrulla que
cometió materialmente este hecho, fue condenado por los Tribunales, pero Fránk
Steinford ( luego Marshall), mimado de Figueres, lo sacó de la cárcel y en una
avioneta lo fue a dejar a la frontera con Nicaragua y nunca fue recapturado. A
Steinford nunca lo acusaron.
En la última administración de Figueres, en
1972, tres jóvenes sandinistas secuestraron un avión de La Nica cuando despegó
en San Salvador con rumbo a Managua y lo hicieron aterrizar en el Santamaría
exigiendo combustible para viajar a Cuba. El avión era de Somoza. Todas las
personas a bordo eran nicaragüenses. Figueres llegó al aeropuerto, tomó una
ametralladora para asaltar "él" el avión, diciendo que quería muertos
a todos esos “hijueputas”. Luego, el primero de los secuestradores que se
rindió fue asesinado en el acto y los otros dos que fueron protegidos por La
Cruz Roja, Figueres se los mandó a Somoza al día siguiente, en un avión de la
Fuerza Pública, violando la norma constitucional de que a los perseguidos
políticos no se les debe entregar al país que los persigue. Cuando la Corte
Suprema de Justicia falló a favor de los sandinistas el recurso de amparo que
se le presentó, o sea, condenó a Figueres, éste dijo que la Corte era "un
alcalde".
Según el Código de Trabajo, los salarios
mínimos eran fijados por Comisiones Mixtas, formadas por representantes del
Estado, de los patronos y de los sindicatos en cada rama de producción. La
Junta de Gobierno sustituyó esas Comisiones y en su lugar creó el Consejo
Nacional de Salarios para que fijara todos los salarios mínimos, el cual está
integrado por representantes del Gobierno, de las patronos y de los
trabajadores, estos últimos escogidos por las autoridades gubernamentales. Se
le quitó así protagonismo a los sindicatos, que de todas maneras no volvieron a
ser permitidos en la empresa privada y de paso, el gobierno en alianza con los
patronos, se garantizó el control de la política sobre los salarios, porque en
cuanto a la representación de los trabajadores, está siempre en minoría y como
es el gobierno quien la nombra, pues ya se sabe a quienes nombra.
Como la Ley de Poseedores en Precario, sin duda
maltrataba mucho a los acaparadores de tierras, su vigencia fue suspendida por
la Junta-de Gobierno de Figueres.
Ulate le vendió a la SICA (Sociedad Italiana de
Colonización Agrícola), diez mil hectáreas de terreno en lo que hoy es el
Cantón de Coto Brus, a diez colones la hectárea. Figueres le perdonó el pago
porque habían hecho un camino de acceso y dijo que había que estimular la
traída de sangre nueva, porque los campesinos de aquí no servían.
El Lic. Otto Fallas Monge, Ministro de Trabajo
de Figueres en la Administración de 1953 a 1958, denunció al terminar esa
Administración que los últimos gobiernos no le habían pagado a la Caja las
cuotas que les correspondía, lo que debilitaba mucho los seguros sociales. Y en
1971, en la última Administración de Figueres, violando claramente la ley, las
cuotas del Estado para la Caja, fueron rebajadas de dos colones y medio por
ciento sobre todos los salarios, como venía siendo desde el principio, a sólo
veinticinco céntimos por ciento, para que el gobierno se apropiara de los
impuestos respectivos. Así, el robo a la Caja asciende hoy en día a billones de
colones.
En tiempos de la Junta de Gobierno se presentó
un problema con la desaparición de tres millones de colones. El Dr. Juan
Bautista Ortiz, Jefe del Tribunal de Probidad nombrado por Figueres, le
preguntó a éste en que se había gastado esa suma y la respuesta fue que
"en confites".
En enero de 1949 se hizo una emisión de cédulas
bancarias por más de diez millones de colones a la cual Alberto Martén se
oponía porque no tenía fines correctos, pero Figueres insistió y eso produjo el
abandono de Martén del Ministerio de Hacienda.
La historia de los cincuenta mil dólares que le
dieron a Figueres para la Sinfónica Juvenil es bien conocida. Figueres invirtió
menos de la mitad en la compra de una finca y se dejó el resto y una de sus
hijas se dejó la finca.
La lista de maleantes internacionales con los
cuales Figueres se relacionó o asoció y protegió, es larga, pero entre todos
destacan los McAlpin, el hindú Teja que sacó de los Estados Unidos cuando
estaba a punto de ser extraditado a la India para que respondiera por un
cuantioso robo y por último, el más célebre de todos, Robert Vesco, autor de un
desfalco a los fondos mutuos por más de doscientos millones de dólares. Para
que Vesco no pudiera ser extraditado a los Estados Unidos, a petición de
Figueres, una Asamblea Legislativa dócil y corrupta, reformó la Ley de
Extradición. Y como algunas personas protestaban par su presencia en el país,
Vesco mandó a los periódicos varios artículos insultantes para aquellas
personas, los cuales él firmaba pero Figueres redactaba.
Tal es una ligera e
incompleta semblanza de este personaje, al que la gente corrupta, degenerada y
traidora del Partido Liberación Nacional, se ha empeñado en presentar durante
62 años, como gran estadista y salvador de la Patria y al que el periódico La
Nación designa como "El hombre del siglo", cuatro palabras con las que
estoy plenamente de acuerdo si me permiten agregarle una para que se diga
"El MAL hombre del siglo."
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