propuesta Socialista
por la Revolución Socialista Mundial
Opinión
A propósito de un artículo de Bernardo Kliksberg en La Nación y un poema de Jorge de Bravo
Escribió: Hernán Martínez

Hace algún tiempo escribió el costarricense Jorge de Bravo, un poema llamado “Hijos”, que versa así:

Por la hija que ríe estoy doliente,

por el hijo que llora estoy en pena,

porque los dos me han puesto la colmena

del alma toda abierta y toda ardiente.

Porque los dos han hecho que ese diente

con que la vida muerde y envenena,

me clave más veneno entre la vena

y me vuelva el espanto incandescente.

Porque los dos son chorros de esperanza.

Porque los dos me pedirán mañana

un mendrugo de paz que no se alcanza.

Porque tendré que darles la campana

de la muerte, del odio y la venganza

y nutrirles la voz con sangre humana.

En esta obra del turrialbeño se describe de una hermosa manera, a través de los ojos de un padre, el trágico destino que se vislumbra para los hijos, “los que viene pa’ arriba” como se diría por estos lares.

No hay duda que la subjetividad siempre rodea la interpretación de un texto, mucho más en tanto el texto pertenece al espectro de la literatura, la cual despierta pasiones y emociones. No obstante, me doy el permiso de interpretarlo como lo siento y de relacionarlo con el mundo como lo veo; y estoy seguro que cualquiera que ame la poesía estará de acuerdo que me es lícito decir que: “cuando alguien lee un poema, no solo lee lo que el autor ha querido decir, sino que construye un mundo nuevo junto con el autor, en una tensión dialéctica entre reconstrucción y creación.

Para interpretar el poema utilizaré como referencia un artículo publicado en el periódico La Nación el 28 de mayo del presente año, cuyo autor es Bernardo Kliksberg y titulado “Sin Trabajo”, y algunos elementos teóricos del marxismo acerca de la enajenación. 

Efectivamente, vivimos en un sistema económico y social en el cual pareciera que la única herencia que dejamos a los jóvenes es “darles la campana de la muerte, del odio y la venganza y nutrirles la voz con sangre humana”, ¿Cómo interpretar a lo que refiere el poema?

1.      Darles la campana de la muerte: Dice Federico Engels en su artículo “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre” (1876) que “El trabajo es la fuente de toda riqueza, afirman los especialistas en Economía política. Lo es, en efecto, a la par que la naturaleza, proveedora de los materiales que él convierte en riqueza. Pero el trabajo es muchísimo más que eso. Es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre.”

Es decir, el trabajo es la esencia misma de la estructura humana, con él y en él es que se entiende la unidad compleja del hombre con la naturaleza, del hombre con su obra y del hombre consigo mismo. Al decir de Carlos Marx en su tercer Manuscrito filosófico-económico (1848):

“La vida genérica, tanto en el hombre como en el animal, consiste físicamente, en primer lugar, en que el hombre (como el animal) vive de la naturaleza inorgánica, y cuanto más universal es el hombre que el animal, tanto más universal es el ámbito de la naturaleza inorgánica de la que vive. Así como las plantas, los animales, las piedras, el aire, la luz, etc., constituyen teóricamente una parte de la conciencia humana, en parte como objetos de la ciencia natural, en parte como objetos del arte (su naturaleza inorgánica espiritual, los medios de subsistencia espiritual que él ha de preparar para el goce y asimilación), así también constituyen prácticamente una parte de la vida y de la actividad humano. Físicamente el hombre vive sólo de estos productos naturales, aparezcan en forma de alimentación, calefacción, vestido, vivienda, etc. La universalidad del hombre aparece en la práctica justamente en la universalidad que hace de la naturaleza toda su cuerpo inorgánico, tanto por ser (l) un medio de subsistencia inmediato, romo por ser (2) la materia, el objeto y el instrumento de su actividad vital.”   

La campana de muerte, la podemos interpretar como la transmisión de una situación de enajenación en la cual, el trabajo en lugar de construir y magnificar las cualidades humanas del hombre, lo alejan de él, lo convierten en esclavo de los objetos que produce y en vacían su naturaleza humana.

“Como quiera que el trabajo enajenado (1) convierte a la naturaleza en algo ajeno al hombre, (2) lo hace ajeno de sí mismo, de su propia función activa, de su actividad vital, también hace del género algo ajeno al hombre; hace que para él la vida genérica se convierta en medio de la vida individual.” (Marx 1848”)

Otra de las consecuencias claras de esta herencia de muerte, es la negación misma del trabajo en el sentido enajenado, como ya lo hemos expresado en otros artículos en esta misma revista, la máxima concreción de la enajenación del trabajo es el desempleo; la negación misma de la posibilidad de que los seres humanos trabajen, incluso en condiciones de esclavitud.

El artículo de Klinsberg plantea que “(…) la caída de numerosos Gobiernos en un corto tiempo, la renuncia del mismo Gobierno holandés, los resultados antisistema de las elecciones griegas, la elección de un presidente socialista, el primero en décadas, en Francia, indican que el divorcio entre las políticas ortodoxas y la ciudadanía se está pronunciando cada vez más.”

Este es un resultado evidente de la lucha del ser humano frente a las condiciones inhumanas (por tanto antinaturales) a las que se ve sometido el ser humano en esta sociedad.

2.      del odio: ¿Qué mayor manifestación de odio que la consciente destrucción de las posibilidades del ser humano para seguir existiendo? El desempleo, objetivamente corta la posibilidad, no solo de trabajar sino de existir como parte del mundo de lo humano, excluye de la participación de la cultura  y convierte en objeto de “uso y desecho” al hombre, no solo en específico sino como totalidad.

En Este sentido es importante referirse al artículo de Kliksberg, este plantea algunos datos interesantes:

-       Hay 50 millones de trabajos menos que lo que había antes del estallido de la crisis de Wall Street 2008-2009, donde ya las cifras estaban muy distantes de las necesarias.

-       Se estima que en los próximos dos años, 80 millones más de personas buscarán ingresar al mercado del trabajo, con lo cual el déficit laboral crecerá mucho más aún.

-       La situación es totalmente preocupante en Europa, donde el desempleo creció en dos tercios desde el 2010, y la desocupación actual es 10,8%

-       El desempleo joven creció en 80% en las económicas avanzadas y en dos tercios en las en desarrollo. Las mujeres y los jóvenes están siendo especialmente afectados por el desempleo y la precariedad laboral.

-       En promedio más del 40% de los solicitantes de empleo en las economías desarrolladas han estado desempleados por más un de un año.

-     En estos mercados con tan amplios márgenes de desocupación, crecen formas degradadas de empleo, como el empleo por tiempo limitado, y los trabajos temporarios.

Qué mayor manifestación de odio que sostener y profundizar un sistema que no tiene otra perspectiva que la negación de la condición humana, de las generaciones jóvenes, que los ve como objetos descartables, como basura que no puede acomodar en los botaderos.    

Odio significa destruir al otro en su humanidad y convertirlo en objeto por su utilidad.   

3.      La venganza: Plantea Kliksberg en el mencionado artículo que, “(…) las políticas de austeridad extrema, están significando que en animo de alentar a los mercados financieros, se están relajando o desmantelando regulaciones laborales, y debilitando instituciones de control laboral.”

Tal vez la mayor muestra del carácter inhumano del sistema capitalista sea su capacidad de venganza. Es capaz tomar venganza por la crisis que le aqueja a consecuencia de sus propias contradicciones contra los sectores que han sido las víctimas de ese sistema.

Las leyes de austeridad, que se han aplicado a Grecia por ejemplo, reformulando legislación laborar a favor de flexibilizar las responsabilidades laborales de los patronos para con sus trabajadores, eliminando garantías sociales y recortando el gasto en servicios básicos para la población como salud y educación, son ejemplos claros de una herencia de venganza que este sistema encausa en especial contra la población más joven según la siguiente fórmula: “Tu eres mi esclavo y debes enriquecerme, cuando ya no te necesite no tendrás razón de existir, pero yo no soy responsable por tu vida; y si tu existencia no me enriquece me vengare, borrando tu existencia”.   

4.  Nutrirles la voz con sangre humana: Plantea el artículo de Kliksberg que “(…) La OIT recomienda políticas amigables con el empleo. Por ejemplo más impuestos a los niveles de mayores ingresos, mayor gasto en la inversión pública, prestaciones sociales, podrían ayudar a generar 2 millones de empleos en Europa en el 2013”.

Esta bella formulación literaria empata perfectamente con los argumentos de la burguesía mundial acerca de la “resolución de la crisis”, que podemos explicarlas así: Con sangre humana se bañan los ríos de la crisis, bebiendo de ella te salvarás.

Las opciones de la burguesía no contemplan la transformación del componente profundamente sacrificial de la economía capitalista, aunque el sistema se reproduce constantemente a través del asesinato de las capacidades humanas, destruyendo literalmente la vida humana y la naturaleza, tomando así en un sentido general, la forma de un “bebedor de sangre humana”; la opción capitalista es modificar “los hábitos con los que se bebe la sangre”, “cambiar los modales con los que se sirve la mesa”, no dejar de beberla.

Incorporar 1, 2 o 3 millones de personas al empleo es, con un sentido de ética mínima, sacar a esas personas de la situación desesperante de la falta de medios para su supervivencia física; no obstante, dadas las características del sistema esta incorporación adquiere la forma de un ritual para el sacrificio de vírgenes, son 1, 2 o 3 millones de bolsas de sangre para ser chupadas por el capitalismo que destruye la condición humana de los trabajadores.   

La tristeza con la que narra en tono paternal el poema de Jorge de Bravo la inevitable situación de “tendré que darles”; nos plantea un profundo conocimiento de la situación humana que se vive en este sistema y un vaticinio fatídico de la única herencia que en este sistema se le puede heredar a los hijos: “muerte, odio, la venganza y sangre humana.”   
 

         Volver a Palabra Socialista