propuesta Socialista
por la Revolución Socialista Mundial
Editorial
Cómo se gobierna. Quién gobierna

Los episodios que ocurrieron en Costa Rica, el 11 de abril, nos permiten-y en cierto sentido nos obligan– entrar a considerar estos dos aspectos que son determinantes –a nuestro juicio– en la definición del tipo de sociedad, sistema, formación económico-social en la que nos encontramos llevando adelante nuestra cotidianeidad.

Los burgueses –de todo color y collar– dicen que el pueblo gobierna por medio de sus representantes. Es más, figura en muchas Constituciones de muchos países.

En otras palabras, el pueblo delega sus derechos y la satisfacción de sus necesidades en los mencionados representantes. Que, dicho  sea de paso, no tienen ninguna obligación legal y moral en rendir cuentas  sobre su desempeño; mucho menos pedir la opinión delos ciudadanos ante cualquier tema y, muchísimo menos, llevar adelante y respetar de esa forma el mandato del pueblo.

Es por eso que en la historia del sistema capitalista, es excepcional digno de toda excepcionalidad que se juzgue a miembros de los poderes ejecutivo, legislativo y  judicial. De la misma manera no están sujetos a verificación alguna acerca de las decisiones que tomaron, las fuerzas armadas, los dirigentes sindicales, empresariales y comunales y los que están al frente de cualquier institución, pública o privada, a las que arribaron por elección popular o por la magia dedocrática o simple matráfula.

Los socialistas, por nuestra parte, somos partidarios de exactamente lo contrario.  Nuestra propuestas en el tema que estamos abordando, se caracterizan por la transparencia en todo sentido.

Los socialistas reivindicamos, sistemáticamente, los siguientes aspectos: 1) la discusión, el análisis y la toma de decisiones ante cualquier propuesta que se presente ante cualquier necesidad, corresponde a los interesados reunidos en mecanismos asamblearios.  2) Lo decidido en tales asambleas serán llevados adelante por los delegados que se elijan al respecto por votación directa en esasa asambleas. 3) Esos delegados deberán rendir cuentas ante las mencionadas asambleas   que se reunirán al respecto y del análisis de su comportamiento, se deprenderá la continuidad o no de la representación conferida.

Ahora bien, analicemos los hechos ocurridos el 11 de abril.

Los pobladores de lo que se llama el occidente de Costa Rica  (Alajuela centro, Sarchí, Valverde Vega, Naranjo, Grecia, San Ramón, Esparza, Poás (y creemos que no se nos escapa algún cantón) respondiendo al llamado de los auto-constituidos como Foro de Occidente, resolvieron concurrir al acto central del gobierno de la república para conmemorar la Batalla de Rivas (Nicaragua) del 11 de abril de 1856.

Los pobladores fueron en buses, a pie, en carros,  aisladamente o en grupos, porque tenían la intención de darle la espalda a la presidenta Chinchilla en señal de desacuerdo con el contrato de concesión de obra pública suscripto entre el gobierno y la multinacional brasileña OAS para llevar adelante la reparación de la carretera interamericana en su tramo San José-San Ramón.  Además estaban en contra del abusivo peaje que deberían pagar los usuarios de tal carretera y catalogaron todo ello como uno más de los chorizos de los gobiernos de los últimos tiempos.

¿Con qué se encontraron? Con las calles centrales de la ciudad de Alajuela aherrojadas y con policías por todo lado. Como el bochinche fue muy grande, el discurso presidencial duró muy poco, el acto se acortó a lo necesario y…. la presidenta se dio a la fuga sin atender a los periodistas y, muchísimo menos, a los pobladores.

Al mismo tiempo, a lo largo de toda la carretera, marchas y bloqueos “hablaban” y le decían a la Sra. Presidenta, No a la concesión, no al chorizo, no a la corrupción.

En ambas situaciones, en todo lado, flotaba una pregunta no bien se afirmaba alguna de las negaciones anteriormente mencionadas: ¿cómo se hace para anular la concesión?.  Renglón seguido aparecía otra pregunta que podemos llamar subsidiaria:  ¿cómo se garantiza, se logra, nuestra voluntad?

Las respuestas a estas dos preguntas se pueden, se deben y se abordan desde dos ópticas políticas e ideológicas posibles: la capitalista y la socialista. No hay respuestas intermedias. ¿Por qué? Pues, sencillamente porque la concepción capitalista es la que vivimos y soportamos todos los días; de ahí la afirmación gubernamental de que no se puede rescindir el contrato de concesión.

La concepción socialista (la verdadera, no la de los progres y los izquierdistas autoritarios) significa un proceso en cinco etapas que se hace asambleariamente: 1. Presentación de la propuesta; 2. Análisis y subsecuente discusión de la misma; 3. Toma de decisiones; 4) Ejecución de éstas y, 5. Análisis crítico de la marcha de la ejecución.

Estas dos distintas concepciones radican en una base material: 1. Propiedad privada de los medios de producción y de cambio o, 2. Propiedad social de dichos medios.

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