propuesta Socialista
por la Revolución Socialista Mundial
La CCSS y la UCR pactan la muerte lenta para el Plan PAIS y los 45 EBAIS, a nombre de aquel.
Escribió: Marionne

Los Programas de Ajuste Estructural, condición necesaria para que el Banco Mundial, en su momento, financiara el empréstito dirigido a la reestructuración del aparato estatal y productivo, tenían entre tantas condiciones las siguientes:

• Implementación de políticas de privatización y fomento de la iniciativa privada:
• Conclusión de la venta de las empresas públicas.
• Ley de concesión de obra pública.
• Aumento del ahorro público.
• Limitación en la inversión pública, para fortalecer la inversión privada.
• Inversión pública dirigida a apoyar actividades agrícolas e industriales del sector privado; sobre todo aquellas dirigidas a la exportación.
• Incentivos y exención de renta e impuestos a la iniciativa privada.
• Política de empleo público y pensiones:
• Nuevo programa de movilidad laboral de empleados públicos.
• Reducción del empleo público mediante la privatización de empresas y servicios.
• Reformas a la C.C.S.S. y la ley del régimen de pensiones.

Estas políticas, profundizadas con el TLC, son el referente de lo que se ha venido aplicando en nuestro país, desde hace algunas décadas, dadas las necesidades de la burguesía y sus concepciones respecto al trabajo, a la salud y a la educación. En los últimos años, debido a la crisis sistémica en la que nos encontramos, dichas políticas se han visto intensificadas, a tal punto que estamos presenciando casi la completa privatización de entidades como la C.C.S.S. y la U.C.R.
Dicho esto, resulta bastante sencillo explicar el cierre del plan PAIS de la Universidad de Costa Rica, ya  que mediante éste la Universidad funcionaba como un actor de bien social, sin fines de lucro, que brinda un servicio de atención en salud integral y en el cual la investigación, por tanto el conocimiento, se pone a favor del desarrollo de las fuerzas productivas y de las necesidades del pueblo.

Obviamente un plan tan revolucionario como este, está completamente en contra de los intereses burgueses, para los cuales el seguro social debe brindar únicamente la salud necesaria que garantice la participación de la mano de obra en el proceso de reproducción de capital; además requieren una seguridad social paupérrima y muy por debajo de lo que ofrece actualmente la medicina privada, para que los trabajadores se vean obligados a pagar si desean obtener un servicio de salud de mejor calidad. La educación corre con la misma suerte, para la burguesía, esta no debe alejarse de los parámetros de rentabilidad y competitividad, y por lo tanto no debe ser vista la universidad como un actor al servicio de la sociedad, sino de la empresa privada. Por último, y en completa concordancia con lo estipulado en los PAES, a la burguesía no le sirve que existan proyectos garantes de empleo público y con garantías sociales; sino que requieren generar movilidad laboral dentro del empleo público y su gradual reducción mediante la privatización de las instituciones sociales; esto para asegurar aquello por lo que tanto pugna el B.M. el clima de negocios favorable y la homogeneización del sector.
Ante esta jugada de la burguesía, de quitarse de enfrente lo que le estorba, es necesario sacar a relucir la complicidad de los jerarcas de la caja, la universidad de costa rica, el gobierno y los sindicatos; pues la U.C.R. desde un principio avaló la privatización de la C.C.S.S. y de sí misma al tomar los EBAIS en licitación, cuál si fuera entidad privada. Además de esto Hennin Jensen adoptó como excusa para abandonar el PAIS la no rentabilidad del mismo dada una deuda de ¢5000 millones que se niega a cancelar la Caja. Por su parte la C.C.S.S. utilizó todo un mecanismo legal para que la U.C.R siguiera haciéndose cargo de los EBAIS, mientras que estos le son entregados a manos privadas. No hay realmente ninguna contradicción en estos dos planteos, ya que ambas instituciones abalan la privatización de los 45 centros de salud, por lo tanto el juego legal que le hace la Caja a la UCR no es más que una pantomima para disgregar al movimiento de masas y enfrentar a estudiantes con trabajadores del seguro social.

Las direcciones sindicales y las organizaciones de “izquierda” cayeron en este juego, y no sólo invisibilizaron la complicidad de Jensen con los planteos de la burguesía y el Banco Mundial; sino que además dejaron de lado el problema de la dignidad humana y salieron a reivindicar que los trabajadores del plan PAIS son los que ganan
menos, por lo tanto los más rentables y competitivos.

Dado el descontento de los trabajadores del Plan, y para calmar las aguas hasta las próximas elecciones, la UCR se hará cargo de los EBAIS por un año más; sin embargo esto es justo lo que burguesía necesita, un plazo hasta junio para dar la licitación a alguna de las cooperativas que pretende chupar sangre de la C.C.S.S y que los empleados públicos sientan el golpe un poco más suave, para que no se sigan movilizando.

No hubo ningún triunfo para el movimiento de masas en esta ocasión, y nosotros como socialistas no podemos permitir que adormezcan al pueblo una vez más, ni que lo recluyan con planteos burgueses y burocráticos. Debemos llevar la lucha a nuestro terreno, ahí donde prima la humanidad, la racionalidad social, la lucha por la desalienación y la reivindicación del trabajo, la salud y la educación. Es desde estos parámetros que debemos proponer y potenciar una organización de base de trabajadores, estudiantes y comunidades que exijan a la UCR retomar el plan PAIS y a la C.C.S.S. hacerse cargo del costo del mantenimiento y fortalecimiento del mismo con el cobro de impuestos a los grandes capitalistas que lucran con el pueblo. La salud, el trabajo y la educación son un derecho ¡no una mercancía! ¡Fuera las manos sucias del capital de todo lo que le pertenece al pueblo!

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