propuesta Socialista
por la Revolución Socialista Mundial
¿Guerra en el Extremo Oriente?
Escribió: Martín Pos

El conflicto militar, todavía no concretado, que se desarrolla en el Lejano Oriente, debe ser analizado desde dos ópticas:

1. Los principios generales de quien se reclama socialista y,

2. De acuerdo al cuadro que ofrece la geopolítica internacional.

Desde los principios: con carácter determinante, un principio rector: colocarse en el bando del pequeño, agredido por el imperialista. Al igual que en una huelga, nunca se debe estar del lado de la patronal, aunque la dirección de los obreros sea la más alta expresión burocrática. En esa situación, es moralmente obligatorio proponer una metodología democrática de discusión, toma de decisiones y control de las tareas resultantes así como (también) proponer  un programa de lucha que por ser el más conveniente para los obreros en cuestión, será, implícitamente, objetivamente, socialista.

Pero, si hablamos de burócratas sindicales, debemos establecer un símil con los burócratas políticos, es decir aquellos que con fraseología de izquierda (por lo tanto no revolucionaria) establecidos en el poder político, se desenvuelven con la concepción y los métodos aparatistas y nunca a favor de desarrollar una perspectiva socialista. Ese es el caso de la dirección política de Corea del Norte.

Su discurso es, formalmente, superficialmente, antimperialista pero dirige el país como si fuese un aparato; el movimiento de masas es dirigido con mano de hierro, no tiene ninguna autonomía y se moviliza cuando la dirección política lo cree conveniente, con las consignas y actividades que esa misma dirección decide.

En consecuencia, debemos estar en contra de la agresión yanqui que lidera una coalición en la que están involucrados, además de los yanquis, los coreanos del sur, los japoneses, los filipinos y los australianos. Aunque lo que diga y haga la dirección de Corea del Norte no pase de ser retórica acompañada de actos aparentemente amenazantes y bravuconerías.

Como podemos observar, en nada se diferencian de las amenazas de la burocracia sindical.

Hay otro aspecto principista que debemos reivindicar. Se trata del carácter del país en relación con el imperialismo: si es independiente, semi-independiente o lacayo. En el caso de Corea del Norte, no cabe duda que, al margen de estar dirigida por una burocracia política que ideológicamente es stalinista, el país es independiente del imperialismo.

Desde ese punto de vista, tiene todo el derecho del mundo a desarrollar la energía atómica con el propósito que sea: pacífico o militar. Si es pacífico, no deben pedir permiso a nadie para desarrollar una tecnología que puede resolver una necesidad. Si es militar, no debemos olvidar que es un país independiente del imperialismo, por lo tanto sujeto a agresiones constantes que involucran, además, a instituciones como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Todo país independiente tiene derecho a tomar todo tipo de recaudo ante esas agresiones. Pero el análisis debe ir más allá: ¿quién define cuáles países y por qué pueden desarrollar la tecnología atómica?

En segundo lugar: hay muchos países que poseen armas nucleares que, recordemos, son armas de destrucción masiva; entre esos países están: EEUU, Rusia, China, Israel, China, Paquistán. ¿Por qué esos países pueden tener ese tipo de armamento y los demás, no? ¿Cuál democrática resolución se encuentra detrás de esa realidad?

Debemos agregar que no sólo deben tener el derecho a desarrollar esas tecnologías, sino que, aquellos que sí lograron hacerlo, debe-rían transferir el conocimiento requerido. Esto también es una cuestión principista: rechazar la propiedad del conocimiento y estimular la transferencia de lo que se llama Know how.

La segunda gran cuestión que debemos analizar es lo que llamamos enfoque socialista de la geopolítica. Es decir, si el sistema capitalista es eso, un sistema, debemos analizarlo como una estructura en cambio permanente como consecuencia de las contradicciones desatadas en su interior por las particularidades que lo conforman o por la relación con factores externos también contradictorios. En otras palabras, como totalidad.

Y hoy, la totalidad es el sistema capitalista, en su fase imperialista, agotado en el desarrollo de las fuerzas productivas, sumergido, coyunturalmente, desde el 2007-2008 en una doble crisis: de sobreproducción y de sobreacumulación.

Si la conducta histórica de la burguesía ha sido salir de situaciones de crisis destruyendo fuerza productiva y riqueza acumulada, hoy esa conducta se reafirma con la perspectiva de una guerra descomunal que tendrá como principales actores a yanquis y chinos con mayoritaria responsabilidad por parte de los primeros.

La perspectiva, entonces, es la tercera guerra mundial y la toma de posición ante cualquier situación debe estar enfocada en ella, sus limitaciones, sus provocaciones, sus matráfulas, su evolución y su desplazamiento geográfico.

Y los socialistas, esto también es principista, debemos estar en contra de toda guerra en la que el imperialismo tenga responsabilidad.

Sin embargo, ni yanquis ni chinos están por desarrollar la guerra en las presentes circunstancias.

Los yanquis, tomaron la decisión de postergar la iniciación de la guerra. Por eso eligieron a Barack Obama y no a Mitt Romney.

Pero el triunfo de Obama no quiere decir que el gobierno yanqui se haya desentendido de que ese es el futuro. En realidad, está definiendo varias circunstancias que son necesarias y anteriores a la gran guerra.

Vayamos por parte. Debe definir, en primer lugar, el bando de sus aliados. No todo está definido; tenemos la impresión que esos potenciales aliados no han definido con claridad su parte en el botín. Los yanquis, tampoco. Recordemos que China es la potencia productora con más crecimiento, desde hace años y amenaza a EEUU que lidera este departamento; China posee la mayor cantidad de bonos de la deuda yanqui y que hasta ahora no amenazó con cobrarla; China posee un enorme territorio, variado en recursos y posee la más grande población (casi el 25% de la mundial); posee, también, la mayor concentración de fuerza de trabajo que, por añadidura, es la que tiene una de las menores retribuciones. Es un postre realmente apetecido.

Los yanquis deben arreglar conflictivas situaciones en varias partes del mundo: América, cercano Oriente y Asia central (todo indica que reconoce a Europa, “dere-chos” en África).

Debe, también, resolver varias cuestiones internas: la producción, el desempleo, el asunto migratorio, reforzar el sentido nacional. Repetimos no están para ir a la guerra, ya. Pero están trabajando para resolver todos esos inconvenientes.

China por su parte tiene algunos problemas parecidos (definir sus aliados –el único país que parece claro es Rusia- homogeneizar la situación interna, desarrollar algunas tecnologías en especial las militares).

Este análisis nos lleva a pensar que este no es el momento para iniciar la guerra, por parte de los dos principales adversarios.

¿Cómo se entiende, entonces, lo que está realizando Corea del Norte?

Antes de estos episodios, Norcorea se veía como aliado en primera fila de China. Hoy parece que no lo es tanto; evidentemente, las resoluciones condenatorias del Consejo de Seguridad –donde China no ejerció su poder de veto– puede ser motivo de “independencia”.

 Lo cierto es que, el resultado neto de la agresión de los yanquis y sus acólitos los surcoreanos, de el desamparo en que queda en la ONU, obliga a Corea del Norte a amenazar y, como suele ocurrir con las burocracias –sindicales o políticas, es lo mismo– hacer retórica o papelón.

En ambos casos, el triunfante es EEUU.  ¿Porqué?

1. EEUU, refuerza  sus lazos militares con Corea del Sur, Japón, Filipinas y Australia. 2. Ocupa espacio para actividades militares en el Océano Pacífico y, en especial, el Mar de China. 3. Comprueba cuan aceitado está el mecanismo militar de respuesta. 4. Obliga a China a proceder de tal suerte que se distancia de la antigua relación con su vecino “comu-nista” (recordemos que EEUU y China se pusieron de acuerdo en llevar adelante acciones conjuntas para alejar el peligro). 5. En ese sentido, el más importante acuerdo logrado es el objetivo de la desnuclearización de Corea del Norte (que, en caso de ser logrado, abre la misma perspectiva para enfocar la cuestión atómica iraní).

Queda para los acontecimientos posteriores, qué logrará China, de parte de EEUU,  a cambio.

Lo que si queda claro es que ninguno de los “grandes” quiere la gran guerra  en este momento; pero que, si se da el conflicto local, puede desencadenarse el mayor.

La bola está en el campo de la burocracia, que –por su naturaleza– no sabe ni entiende como responder a las provocaciones a que es sometida.

¿Tirará la bomba?

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