Trump retrocede y archiva su plan para un pacto militar con Rusia

Es debido a los escándalos por los contactos de sus funcionarios con el Kremlin. 

Publicó: Clarin de Argentina

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está inquieto. Un nuevo revés contra su gabinete que vincula con Moscú a su ministro de Justicia y hombre de máxima confianza, Jeff Sessions, esta obligando a un veloz cambio de su agenda y su cuadro de alianzas. Es que las relaciones del Kremlin con los funcionarios del magnate durante la campaña presidencial llegaron a punto tal que un sector de los republicanos se unió con los demócratas para investigar el accionar del mismo hombre de Trump. Fue así como el presidente, para disipar más dudas sobre el asunto, ahora ha decidió archivar un ambicioso acuerdo militar de seguridad mutua con Rusia que tenía el pretexto de luchar contra el ISIS.

Obligado a retroceder, este esfuerzo para despegar su imagen del ruso Vladímir Putin pone en relieve los crecientes costos de una relación cercana con el Kremlin cuestionada por el tronco de los dos mayores partidos de EE.UU. En medio de las investigaciones del FBI y el Congreso sobre los ciberataques rusos en las elecciones presidenciales de EE.UU., Trump le informó a sus asesores que dejaría en pausa el acuerdo de cooperación militar con Rusia. Aunque en varias ocasiones el magnate elogió “el liderazgo” de Putin y hasta llegó a plantear tener una relación “más cálida”, el escenario que hoy enfrenta desbarata esa construcción.

La controversia alrededor de los vínculos de su gabinete e incluso familiares con Rusia, fue definitoria. El último gran golpe fue contra Sessions, al revelarse que había ocultado al Senado sus reuniones con el embajador ruso, Sergei Kislyak, en pleno ciberataque de Moscú contra el partido de Hillary Clinton. A pesar de sus intentos de respaldarlo y defenderlo como “un hombre honesto”, el fiscal tuvo que inhibirse en todas las investigaciones sobre la conexión entre el Kremlin y es poco claro si podrá conservar el cargo. Los demócratas exigieron el nombramiento de un inspector especial que garantice la independencia necesaria para investigar el caso e insisten en que el fiscal general (ministro) renuncie.

Sessions no fue el único soldado perdido en la batalla. El asesor de Trump sobre política exterior durante su carrera hacia la Casa Blanca, el teniente retirado Michael Flynn, se vio obligado a dimitr también por sus vínculos poco claros con Rusia. En su caso, el ex asesor conversó con Kislyak varias veces durante los dos meses previos a la asunción del magnate, en especial sobre las sanciones impuestas a Moscú por Barack Obama. Aunque Flynn le insistió en privado al vicepresidente Mike Pence que no había mencionado el tema de las sanciones, las grabaciones filtradas de los llamados mostraron lo contrario. “Ofrecí información incompleta”, admitió Flynn en su carta de renuncia.

El nuevo escepticismo de Trump en torno al acuerdo de seguridad con Rusia también nace de sus dos nuevos miembros del gabinete: el ministro de Defensa Jim Mattis y el asesor de seguridad nacional Herbert M. McMaster. Ambos funcionarios han adoptado una posición más enérgica en contra del Kremlin y hasta llegaron a considerar a Rusia “como un país que busca cambiar drásticamente el actual orden mundial, como China”.

En una reunión en su despacho, Trump también dejo entrever que la reciente violación de Rusia a un tratado de control de armas, firmado durante la Guerra Fría, también complicarían un deshielo en la relación. Es que el gobierno de Putin desplegó un sistema de misiles de crucero que desbordaría el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, firmado por ambos países en 1987.

Aunque en 2014 Obama había presentado una acusación formal contra el accionar ruso, el programa siguió en pie y actualmente, según informes de inteligencia publicados por la revista Times, hay dos batallones de tropas capacitadas para lanzar misiles.