EE UU despliega 400 soldados para acelerar la ofensiva contra el feudo del ISIS en Siria

El contigente eleva a 900 efectivos la presencia militar estadounidense en el país árabe

Escribió: John Faus, AFP

Estados Unidos prosigue su expansión militar en Siria en la lucha contra el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas inglesas). El Pentágono ha desplegado en los últimos días a alrededor de 400 soldados adicionales en el norte del país árabe. El contingente se suma a los 500 uniformados estadounidenses que ya hay en Siria, principalmente con funciones de asesoramiento a milicias rebeldes. El objetivo es pacificar la zona y preparar la caída de Raqa, la autodenominada capital del califato yihadista.

Se trata de una unidad de artillería de los Marines y otra de los Rangers del Ejército de tierra. El despliegue es temporal pero supone un nuevo punto de inflexión en la cada vez menos cauta estrategia de Washington en el país: no estarán en la primera línea de combate pero sí podrían acabar entrando en acción. Su objetivo es “proporcionar más artillería y acelerar la derrota del ISIS en Raqa”, según dijo este jueves a la agencia Reuters el coronel John Dorrian, portavoz de la coalición internacional que lidera EE UU.

El despliegue estaba previsto desde hace semanas y, en principio, no está relacionado con los posibles cambios de estrategia contra el ISIS que pueda recomendar el Pentágono al nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, que ha pedido “acelerar” la derrota del grupo yihadista.

Los nuevos militares estarán sobre el terreno junto a combatientes de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) y la Coalición Árabe Siria, dos de las amalgamas de fuerzas locales, kurdas y árabes, que luchan contra el ISIS en Siria y con las que EE UU lleva meses colaborando en la preparación del asalto a Raqa.

Los Marines están situados sobre todo en los alrededores de Raqa, mientras que los Rangers en la ciudad de Manbij, de la que el ISIS fue expulsado el año pasado. Los Rangers tienen una función pacificadora: crear “garantías” de estabilidad, según Dorrian, para apaciguar las tensiones en esa ciudad entre varias milicias que colaboran con EE UU pero que Turquía ve con recelo por contar con combatientes kurdos.

En los últimos días, han circulado fotografías de vehículos blindados militares con grandes banderas estadounidenses en Manbij. También se han visto fuerzas rusas. El despliegue visual, según el Pentágono, era intencionado para demostrar la presencia estadounidense en la zona, pero la necesidad de calmar los ánimos entre aliados también evidencia las tensiones entrecruzadas en el polvorín sirio.

Las fuerzas rebeldes se sitúan a unos ocho kilómetros de Raqa y recientemente han conseguido cortar varias carreteras que comunicaban esta ciudad con otras urbes bajo el control de los yihadistas, como Deir al Zur.

La fuerza rebelde Unidades de Protección del Pueblo (YPG, en sus siglas en kurdo), integrada por unos 25.000 combatientes del Kurdistán de Siria (hombres y mujeres), constituye el grueso de la coalición FDS, en la que participan también insurgentes árabes suníes y turcomanos (minoría de origen otomano).

Dorrian dijo que la estrategia de aislar Raqa está “yendo muy muy bien” y que podría completarse en unas pocas semanas al acentuarse la campaña de ataques aéreos de la coalición. Una vez aislada la ciudad, se iniciará su asalto. Se desconoce si, como en el caso de la ofensiva a Mosul (Irak), los militares estadounidenses se quedarían en segundo plano o podrían entrar directamente en combate.

En septiembre de 2014, EE UU inició su campaña de bombardeos contra posiciones del ISIS en Siria, un mes después de hacerlo en Irak. A finales de 2015, desplegó por primera vez a militares sobre el terreno. A diferencia de Irak, EE UU actúa en Siria sin el permiso del Gobierno de Bachar el Asad, del que oficialmente sigue pidiendo que abandone el cargo pero con el que comparte en el ISIS un enemigo común.