Países Bajos. Un primer balance (heterodoxo) de las elecciones generales

Derrota de Wilders, pero derechización política y colapso socialdemócrata.

Entrevistados: Pepjin Brandon y Romaric Godin 

Opina: Pepjin Brandon

Toda Europa contemplaba preocupada, la noche anterior, las elecciones en los Países Bajos. La gran pregunta era si el ascenso de la extrema derecha y de la derecha extrema, que es bastante general, recibiría una nueva confirmación. Pero no hay ninguna razón para celebrar los resultados de las elecciones, si hemos de creer al historiador Pepjin Brandon, a quién entrevista Benjamin Oprakto, editor del blog austríaco Mosaik. Por el contrario, la extrema derecha se ha fortalecido, la incitación al odio y el racismo han marcado profundamente el sistema político holandés.

Benjamin Opratko: El partido de Geert Wilders, el PVV (Partido por la Libertad), se mantuvo muy por debajo de sus expectativas de voto (en las encuestas) para las elecciones del 15 de marzo. Wilders ha recibido poco más del 13% de los votos y ha sido derrotado en gran medida por la derecha de los liberales del VVD (Partido Popular Liberal y Demócrata) del primer ministro Mark Rutte. ¿Podemos interpretar esto como una señal de que el crecimiento de las fuerzas de derecha ha tocado techo? ¿Fueron exagerados nuestros miedos?

P. Brandon: No, no creo que nuestros temores fueran exagerados. Sin duda, es una buena noticia que el PVV no se haya convertido en la primera fuerza política. Pero no hay ninguna razón para celebrar los resultados de las elecciones, por dos razones. La primera es que el PVV ha obtenido más votos que en 2012 (y más escaños). Esta formación ha obtenido 20 escaños en lugar de 15 en el parlamento y es la segunda fuerza.  [ 1 ]

La segunda razón es que se ha producido una enorme radicalización de las llamadas derechas moderadas. Esta tendencia ya se había observado en el anterior Parlamento y es muy pronunciada en las últimas semanas. Mark Rutte, que ganó las elecciones con su partido VVD - que redujo sus resultados en comparación con 2012 - ha hecho abiertamente una campaña populista de derechas. Rutte ha declarado públicamente que los migrantes deben "volver a casa" si no les gustan los "valores" holandeses - o, para usar sus palabras, si no son capaces de "comportarse normalmente". Rutte ha escalado el conflicto con Turquía e incluso provocado manifestaciones anti-turcas, con un único propósito electoral.

La radicalización no afecta sólo al VVD, sin embargo. La formación conservadora-cristiana CDA (Llamamiento Demócrata-cristiano), que también se encuentra entre los ganadores de las elecciones [en comparación con 2012], incita abiertamente al odio contra los musulmanes. Su líder afirma que la "tradición judeocristiana" ha estado durante miles de años a favor de la liberación de la mujer. Esta es una posición al menos extraña para un partido que hasta hace poco, defendía una prohibición total de los derechos al aborto y sigue oponiéndose al matrimonio para todos y todas. Así que somos testigos de una apropiación total del discurso de los populistas de derecha por los partidos de centro-derecha. Los resultados electorales, que hay que estudiar, suponen ante todo la consolidación de las derechas extremas y una acentuación de la incitación al odio y el racismo.

Sin embargo, ¿no es sorprendente que Wilders no haya podido rentabilizar la atmósfera tensa del conflicto con Turquía?

P. Brandon: Hay que reconocer que después de Trump, se puede esperar cualquier cosa. Habría sido absurdo decir que estábamos seguros de que el PVV no quedaría el primero. Lo que hace que las elecciones resulten tan impredecibles en el período actual es la fragmentación total del electorado. El dramático colapso de la social-democracia [Partido del Trabajo, PvdA] es evidente [en 2012 tenía 38 escaños y ha caído a 9 en 2017]. Un factor significativo, evidentemente, ha sido el propio Donald Trump. La victoria electoral de Trump ciertamente dio impulso a los partidarios de Wilders, pero muchas personas que tenían previsto votar al PVV como un "voto de castigo" están empezando a dudar. Ven que su voto de protesta puede ser utilizado para algo mucho más perjudicial, que puede tener consecuencias graves, de hecho, si la extrema derecha llega al poder. Hay que añadir que la victoria electoral de Trump ayudó a movilizar a votantes que no querían en absoluto un gobierno de extrema derecha. La participación fue muy alta, superior al 80% [82%], lo que definitivamente perjudica al PVV, el partido de Wilders.

La otra gran sorpresa es el resultado sensacional de Izquierda verde (GroenLinks). Han sido capaces de cuadruplicar su voto, y ahora tienen 16 escaños en el parlamento. Su líder, el joven Jesse Klaver, ya ha sido declarado con gran entusiasmo el Justin Trudeau europeo. ¿Cómo se explica este éxito?

P. Brandon: En primer lugar, hay que reconocer que la izquierda en general, ha perdido votos. El socialdemócrata PvdA se ha quedado prácticamente en nada, con solo el 5,7% de los votos. Un hecho absolutamente histórico. El PvdA fue durante un siglo la institución más significativa de la izquierda moderada en los Países Bajos.

En los últimos años, el Partido Socialista (SP), de izquierda, se ha presentado como la alternativa lógica para los votantes decepcionados con el PvdA. El SP tiene un programa que es social-demócrata en el sentido histórico [no social-liberal] y organiza campañas contra la privatización de la sanidad. Sin embargo, el SP ha intentado aparecer como un partido "normal" durante la campaña, hasta el punto de que no pudo convertirse en alternativa. Ha disgustado a muchos votantes potenciales por su silencio ante las expresiones de odio racista difundidas por la derecha, o lo que es peor, por su adaptación a la retórica racista [consiguió el 9,2% de los votos y perdió un escaño]. Esto ha dejado un espacio considerable a un partido como GroenLinks. Jesse Klaver ha rentabilizado esta situación haciendo una campaña inteligente. Su lema era "¡vota por mí - vota por el cambio! ". Su partido parece firmemente anclado a la izquierda, teniendo en cuenta su gran avance en la opinión pública cuando se trataba de defender los derechos de los inmigrantes.

No hay que subestimar el hecho de que GroenLinks forma parte del espacio político "normal".

P. Brandon. El partido GroenLinks surgió en 1980 a partir de una alianza entre las fuerzas de la izquierda radical, incluso del Partido Comunista y el movimiento ecologista. Pero en la década de 1990, esta formación se ha desplazado considerablemente hacia la derecha. En los últimos años, GroenLinks ha apoyado la intervención militar en Afganistán. Además, pidió la abolición de las becas para la universidad – un elemento central de los ataques neoliberales contra el sistema universitario - y se ha consolidado como un partido social-liberal.

Durante los últimos meses, la dirección de GroenLinks, sin duda, ha hecho un giro a la izquierda retórico, pero el partido en sí no ha cambiado realmente en términos de contenido. Aunque no existe una verdadera ruptura con la "normalidad" política, la nueva retórica [utilizada por la dirección del partido y Jesse Klaver] ha provocado un gran entusiasmo en su base. El partido fue visto como una respuesta de izquierdas a la "trumpification" de la política y el auge de Geert Wilders. Esto ha llevado a muchas personas a participar en la campaña electoral, muchos voluntarios participaron en acciones de marketing electoral, distribución de folletos, etc. Pero en los movimientos sociales, GroenLinks esta completamente ausente, y esto desde hace muchos años.

Ha hecho mención a la dramática caída del partido socialdemócrata PvdA, del 24,8% al 5,7% de los votos. Es difícil imaginar tal desarrollo en un país como Austria, que tiene un partido socialdemócrata cuya importancia fue históricamente comparable. ¿Cuáles son las razones para el colapso de la socialdemocracia en los Países Bajos?

P. Brandon: Este resultado muestra que las instituciones históricamente dominantes del movimiento obrero también puede colapsar, si abandonan las políticas socialdemócratas por el social-liberalismo. El resultado del PvdA debe ser una lección para todos los que quieren “re-centrar” aún más el partido. En el centro, sólo pueden perder. En las elecciones anteriores, el PvdA todavía tuvo buenos resultados. Había prometido durante su campaña electoral evitar que el Rutte - el líder de la derecha liberal del VVD - llegase al gobierno. Al día siguiente de las elecciones, el PvdA formó un gobierno de coalición con el mismo Rutte y el VVD.

Sin embargo, hay causas más profundas que tienen una larga historia. Durante 30, 40 años, el Partido Socialdemócrata ha sido responsable de la aplicación de las políticas neoliberales en los Países Bajos. Sin embargo, antes al menos intentaba hacer las reformas [neoliberales] soportables socialmente, pero en la anterior legislatura ha hecho suya por completo la agenda neoliberal [ 2 ]. El PvdA ha ayudado a aplicar una austeridad fiscal sin precedentes, recortando las políticas sociales en alrededor de 50 mil millones de euros. Esto implicó recortes presupuestarios en el ámbito de la sanidad y las prestaciones por desempleo. Apoyó el acuerdo racista [negociado con el gobierno de Erdogan para "contener" a los 3 millones de refugiados, que fue una prioridad tanto de Merkel como de Rutte] con el régimen represivo que gobierna en Turquía para la "gestión de los refugiados". Y el Partido Socialdemócrata [holandés] ha estado en vanguardia en el chantaje de la Unión Europea al gobierno griego. No hay que olvidar que Jeroen Dijsselbloem, del partido socialdemócrata PvdA, sigue siendo la cabeza del Eurogrupo. Es, en este sentido, interesante que un miembro del VVD [derecha liberal] sugiriese anoche que se dejase a J. Dijsselbloem [a la cabeza del Eurogrupo], ya que, según él, hace un trabajo fantástico.

El partido socialdemócrata holandés juega un papel principal en la aplicación de las políticas neoliberales, tanto en los Países Bajos como internacionalmente. Esta es la razón principal por la que su base electoral simplemente desapareció. En Amsterdam, una ciudad tradicionalmente a la izquierda, el partido es ahora el cuarto. Y Rotterdam, la ciudad que tiene uno de los mayores puertos industriales de Europa y donde la socialdemocracia era hegemónica todavía hace unos años, el PvdA ha quedado en estas elecciones el séptimo. ¡El séptimo en Rotterdam!

Es increíble. ¿Cuáles son las lecciones que puede sacar la izquierda de estos desarrollos, en su opinión? Al parecer hay dos modelos diferentes en reacción a la caída de la socialdemocracia. Por un lado, el proyecto social-liberal de GroenLinks y, en segundo lugar, la de la izquierda tradicional del PS, que al parecer no pudo rentabilizar la caída del PvdA.

P. Brandon: desde fuera de los Países Bajos debe parecer incomprensible el elevado número de pequeños partidos surgidos en los últimos años y que han experimentado un crecimiento real [28 formaciones concurrieron en las elecciones]. No es sólo el caso de GroenLinks. Sólo menciono dos ejemplos: el partido "en defensa de animales” (Marianne Thiemme-PVDD) ganó cinco asientos (3 más y 3,1%) con una campaña basada exclusivamente en temas ecológicos. Y la formación muy compleja Denk ha obtenido un poco más del 2% de los votos, es decir, tres escaños - se trata de un" partido de los inmigrantes ", que se define principalmente por su luchar contra el racismo, pero que al mismo tiempo está estrechamente relacionado con el régimen de Erdogan en Turquía [dirigido por Tunahan Kuzu, un ex miembro del PvdA; diputado de ese partido en 2012, con el que rompió en 2014].

Estamos asistiendo a una fragmentación de los votos de los electores que votaban tradicionalmente a la izquierda institucional, a partir de diferentes temas de movilización. Es principalmente un síntoma del fracaso del SP, que no ha sido capaz de construir una alternativa para rentabilizar la ira contra los ataques neoliberales a los sistemas de sanidad y sociales, o simplemente tener propuestas alternativas reales en todos los ámbitos de la vida - especialmente en relación con el tema más urgente y más peligroso en la política holandesa: el racismo y la xenofobia. La fragmentación del electorado de izquierda proviene de la incapacidad de construir un partido de izquierda que sea a la vez fuerte en asuntos sociales y económicos, y al mismo tiempo sea visto como la fuerza impulsora en la lucha contra Wilders. Estos son los desafíos a los que nos enfrentamos.

Notas:

1 ] A esta extrema derecha hay que agregar la formación dirigida por Thierry Baudet - Foro para la Democracia - que es una versión holandesa de "alt-right" de EE UU. Durante la campaña electoral llamó a poner fin a la "dilución de la sangre holandesa por los extranjeros" y en sus escritos afirma que "todas las mujeres quieren secretamente ser violadas". El FVD obtuvo 2 escaños y el 1,8% de los votos.

2 ] Con razón, a diferencia de los análisis mayoritarios, Romaric Godin, en La Tribune de 15 de marzo de 2017, destacó la pérdida electoral masiva de la coalición PvdA-VVD. Llega a la conclusión, en contraste con las "explicaciones culturalistas:"Al centrarse en el aumento del PVV se evita mencionar este hecho. Lo que da lugar a una pseudo "explicación cultural" del crecimiento del populismo en "un país que esta bien económicamente." Pero la realidad es que la gente ha rechazado la política económica de la coalición, que la ha condenado y que, además, el país no va tan "bien" como sugiere una tasa de crecimiento inflada por las reexportaciones de Rotterdam y los efectos relacionados con las ventajas fiscales para las multinacionales. El paro ha vuelto a su nivel de 2012, mucho más alto que en la década anterior y ha aumentado en 2014. El trabajo a tiempo parcial alcanzó cifras récord, la desigualdad ha crecido, así como el riesgo de pobreza [oficialmente un crecimiento de 312.000 personas afectadas por esta situación entre 2008 y 2015]. El problema de muchos holandeses no es el Islam o la inmigración, es su nivel de vida. Esto es lo que expresaron en las urnas este 15 de marzo. "

http://alencontre.org/europe/pays-bas/pays-bas-au-dela-de-la-defaite-de-wilders-la-droitisation-du-champ-politique.html

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El problema de muchos holandeses no es el Islam o la inmigración, es su nivel de vida

Opina: Romaric Godin

La extrema derecha no ha hecho avances significativos en los Países Bajos durante las elecciones legislativas de este 15 de marzo. Sin embargo, la coalición saliente ha sido fuertemente castigada, incluyendo los socialdemócratas que pierden tres cuartas partes de sus escaños.

La lección no ha sido quizás la que esperábamos. La extrema derecha holandesa no ha obtenido mas que unos resultados decepcionantes en las elecciones para los 150 escaños se la Segunda Cámara de los Estados Generales, la cámara baja del parlamento del Reino, este 15 de marzo de 2017 [ 1 ] . El Partido por la Libertad (PVV) de Geert Wilders, aliado incondicional del Frente Nacional Francés, islamófobo y antieuropeo, no obtendría, según las encuestas realizadas a pie de urna, más que 20 escaños y el 13,1% de los votos, 5 escaños y 3 puntos más que en 2012. un aumento modesto, que no le permite igualar su récord de 2010 (15,7% de los votos) y menos aún luchar por el primer puesto, ocupado por el saliente primer ministro liberal del VVD Mark Rutte, con 21,3% y 33 escaños.

Un PVV sin resortes

Las encuestas de los últimos días mostraron claramente una disminución significativa del PVV, cuyos resultados ya había sido sobreestimado en 2012 y 2014. Sin embargo, todos los medios de comunicación, especialmente los extranjeros, habían seguido haciendo hincapié en el "riesgo" de una "victoria" de la extrema derecha. Este riesgo es aún menos probable ya que el PVV habría sido incapaz de gobernar dado el "cordón sanitario" de los otros partidos y la fragmentación del electorado, reforzada por el sistema proporcional pleno de los Países Bajos. El peligro del PVV no era real. Pero ha sido agitado, olvidando el hecho real, comprobado este 15 de marzo de 2017 en las elecciones holandesas: la derrota de la coalición saliente, una de las más ortodoxas de la historia fiscal holandesa, que aplicó una política de austeridad con consecuencias desastrosas para la sociedad holandesa.

La coalición rechazada

Esta derrota es evidente: el VVD perdió 5,5 puntos y 8 escaños y el partido obrero socialdemócrata PvdA, el partido del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, 19 puntos, pasando del 24,8% al 5,7%. El partido nunca ha obtenido unos resultados tan bajos en los Países Bajos. Los laboristas tendrán que conformarse con 9 escaños de los 38 que habían logrado en 2012. No es un castigo: es una bofetada. En total, la coalición gobernante perdió 24 puntos, ¡casi la mitad de sus votos de 2012! Este es el único hecho obvio de estas elecciones, mucho más que el aumento del PVV. Sin embargo, esta derrota, obviamente, tiene su origen en el rechazo de la coalición política, mitigado en el caso del VVD por la posición de Mark Rutte, que aprovechó la crisis con Turquía. Pero la esencia de la política de esta coalición se puede resumir en una frase: la vuelta a un presupuesto equilibrado.

Balance económico

Al centrarse en el aumento del PVV se evita mencionar este hecho. Lo que da lugar a una pseudo "explicación cultural" del crecimiento del populismo en "un país que esta bien económicamente." Pero la realidad es que la gente ha rechazado la política económica de la coalición, que la ha condenado y que, además, el país no va tan "bien" como sugiere una tasa de crecimiento inflada por las reexportaciones de Rotterdam y los efectos relacionados con las ventajas fiscales para las multinacionales. El paro ha vuelto a su nivel de 2012, mucho más alto que en la década anterior y ha aumentado en 2014. El trabajo a tiempo parcial alcanzó cifras récord, la desigualdad ha crecido, así como el riesgo de pobreza [oficialmente un crecimiento de 312.000 personas afectadas por esta situación entre 2008 y 2015] [ 2 ] . El problema de muchos holandeses no es el Islam o la inmigración, es su nivel de vida. Esto es lo que expresaron en las urnas este 15 de marzo..

Derrota socialdemócrata

Una vez más, por lo tanto, un partido socialdemócrata que ha aplicado la política de austeridad (Jeroen Dijsselbloem, como ministro de Finanzas, la ha aplicado en su totalidad) es penalizado. Esta derrota es una reminiscencia de la del Laborismo en Irlanda en febrero de 2016, que también redujo al 6% sus votos o, evidentemente, la del Pasok griego, que también está en ese nivel actualmente. Estos resultados deberían necesariamente hacer reflexionar a los defensores de la "izquierda moderna" que aplica las "reformas estructurales" y la austeridad por el "bien" de la "gente de a pie".

En realidad, el PvdA no ha sabido defender a sus votantes tradicionales y, por el contrario, los ha sacrificado en el altar de la disciplina fiscal y el "equilibrio general". Su electorado ha disminuido constantemente. Ciertamente, el Partido Socialista (SP), euro-escéptico y anti-austeridad, no se ha beneficiado y ha tenido ligeras pérdidas (14 escaños frente a 15), pero los ecologistas de GroenLinks (GL) han recuperado gran parte de los votos laboristas, pasando de 4 a 14 escaños. Este partido anti-austeridad pero pro- UE, se sitúa donde el PvdA estaba hace cinco años con un programa similar. También ha hecho suyos sus bastiones en el norte. Lo mismo se puede decir de la "izquierda" liberal del D66 que obtiene 19 escaños, siete más que en 2012, con un 12,1% y que, también, ha sido muy crítico con las políticas económicas de la coalición.

Fragmentación

Por otra parte, como en muchos otros países sometidos a la austeridad, las elecciones holandesas han mostrado una fuerte fragmentación del electorado y el fortalecimiento de los partidos pequeños. El Partido para los Animales (PvdD) pasó de 3 a 5 escaños; el partido que defiende el multiculturalismo Denk, un recién llegado, consiguió tres escaños; el Partido de los Pensionistas 50 + pasa de 2 a 4 escaños ... En total, 8 escaños arrebatados a las grandes formaciones y que demuestran que las políticas sociales duras provocan una sensación de desorientación que llevan a apoyar a partidos "marginales".

El verdadero desafío

El desafío de estas elecciones no era la que los observadores internacionales habían señalado durante semanas: no se trataba de un debate sobre el Islam o la inmigración, sino sobre la naturaleza de la política económica y social . Es cierto que los holandeses saben que su economía abierta tiene poco que ganar con una salida del euro o de la Unión Europea. Y esto es lo que explica los limites del PVV y del SP. Pero también exigen una política económica más equilibrada y menos imbuido del fundamentalismo neoliberal que ha representado en Europa Jeroen Dijsselbloem frente a Grecia desde 2015. Los holandeses son moderados y la política de la coalición no lo ha sido. Han rechazado al PVV y al SP, al VVD y al PvdA también. De ahí la fuerza de la democristiano CDA, una de las madres del modelo social holandés, que ha conseguido 19 escaños, del D66 y de GroenLinks: partidos pro-europeos, pero críticos con la política del gobierno saliente. Se formará una nueva coalición, probablemente con 4 partidos, por lo menos, que tendrá que tener en cuenta esta lección, la auténtica, de estas elecciones holandesas.

Notas:

[1http://tmgonlinemedia.nl/consent/consent/?return=http%3A%2F%2Fwww.telegraaf.nl%2F&clienttime=1489659833388&version=0&detect=true

[2http://www.latribune.fr/economie/union-europeenne/pays-bas-des-elections-marquees-par-l-atomisation-de-l-electorat-655768.html

http://www.latribune.fr/economie/union-europeenne/pays-bas-la-vraie-lecon-des-elections-663106.html

Pepjin Brandon 

historiador del Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam. Trabaja en la historia del capitalismo, la guerra y el desarrollo económico, así como la esclavitud.

Correponsal del diario francés La Tribune