DESBARRANQUE POLÍTICO

El escandaloso seguidismo “crítico” del PSL a la derecha venezolana

Llamando a apoyar las marchas de la MUD, participando en el plebiscito del 16J y apoyando el paro patronal del próximo jueves 20, este grupo de compañeros claudica a uno de los bandos reaccionarios de la crisis nacional.

Escribió: Ángel Arias

Ángel Arias, dirigente de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) de Venezuela, polemiza con las posiciones del Partido Socialismo y Libertad (PSL), organización hermana de Izquierda Socialista de Argentina y miembros de la Unidad Internacional de Trabajadores (UIT-CI). El escandaloso apoyo crítico de esta corriente al plebiscito de la derecha venezolana y al paro patronal de este jueves 20, entre los temas centrales de la polémica.

La situación nacional está atravesada no solo por la agobiante crisis económica que se descarga contra los trabajadores y el pueblo pobre, sino por una profunda crisis de Estado en la disputa por una transición hacia un régimen político postchavista. En esta crisis política, con origen en la muerte de Chávez y la debacle del chavismo –que corre a la par y retroalimentada por la crisis económica–, los dos contendientes que polarizan la disputa son el chavismo en el gobierno y la reacción de derecha respaldada por los imperialismos estadounidense y europeo, así como la derecha continental.

Mantener la más absoluta independencia política de clase en estas condiciones es de suma importancia, en lugar de ir a la zaga de alguno de esos dos polos, así sea “críticamente”, que es lo que lamentablemente hace el PSL.

La clase obrera aún no tiene expresión política propia en esta contienda, no hay irrupción de las masas obreras y populares con sus demandas y métodos, por lo que la impronta la siguen colocando estos dos bandos reaccionarios, el gobierno en su giro abiertamente bonapartista y represivo, que junto a los empresarios descarga la crisis sobre las masas trabajadoras y pobres, y la oposición de derecha proimperialista que aprovecha el amplio descontento para postularse como recambio en el poder.

Es en estas circunstancias en que la orientación política de quienes nos reivindicamos revolucionarios socialistas implica oponerse tanto al gobierno de Maduro con su farsa de “Constituyente” como también a la MUD y su demagogia “democrática”. La derecha se sirve del giro autoritario y militarista del gobierno para presentarse como la abanderada de la “democracia”, la minoría electoral en que quedó el chavismo y su negativa a medirse en las elecciones correspondientes le permiten a la derecha abrogarse para sí el “argumento democrático” y, al ser la única alternativa política opositora de alcance nacional y de masas, sin tener competencia alguna en este terreno, busca poner bajo su manto todo el descontento social existente.

Se trata pues de una situación en la que los trabajadores se encuentran aprisionados entre estas dos opciones contrarias a sus intereses, una situación bastante cuesta arriba porque no hay ascenso de luchas obreras y populares que incorpore nuevos valores a la correlación de fuerzas. Mantener la más absoluta independencia política de clase en estas condiciones es de suma importancia, en lugar de ir a la zaga de alguno de esos dos polos, así sea “críticamente”, que es lo que lamentablemente hace el PSL.

Llamaron a votar “críticamente” en el reciente plebiscito que de la derecha, y ahora llaman a incorporarse al paro patronal, llamado “Paro Cívico” de 24 horas, convocado por la MUD

Ya en un artículo reciente –al que remitimos al lector para ampliar este aspecto– polemizamos con el hecho de poner como eje central de su política el “Fuera Maduro”, una consigna aparentemente radical, pero que no hace sino llevar agua al molino de la derecha. Aunque declarativamente dicen estar también contra la MUD, al poner en el centro de su política la caída de Maduro bajo una lógica de “todos contra el gobierno”, capitulan objetivamente a la política de la oposición de derecha, enemiga mortal de las masas trabajadoras. Como señalamos: “La agudización de la crisis política no ha venido dada por el surgimiento de alguna fuerza de izquierda relevante o por un ascenso de la lucha de clases que ponga en jaque al gobierno, sino fundamentalmente por la ventaja que ha sabido sacar la derecha de la desaparición de Chávez y la veloz impopularidad de Maduro. Ha sido la derecha la que se fijó como objetivo la salida de Maduro del gobierno desde el mismo momento del anuncio de la muerte de Chávez”.

Para justificar su política, tal como explicamos en el artículo que referimos, el PSL se ve obligado a forzar el análisis de la realidad, metiendo en un mismo saco las todavía minoritarias luchas genuinas de trabajadores, o acciones desesperadas de los sectores populares (saqueos), con las manifestaciones convocadas por la derecha, todo dentro de una misma “rebelión popular democrática”. Es cierto que el repudio al gobierno no es solo de la clase media acomodada, sino que alcanza a sectores obreros y populares, pero la confrontación política sigue siendo polarizada entre el gobierno y la MUD. Quien dirige el actual movimiento opositor en las calles es la reacción concentrada en la MUD, respaldada por el imperialismo y la derecha latinoamericana.

Ninguna de las tres consignas centrales que sostienen el PSL, “¡Fuera Maduro! ¡Basta de ajuste hambreador! ¡No a la constituyente fraudulenta!”, va dirigida contra la derecha, quizás porque el PSL se concibe en “unidad de acción” dentro de amplio “frente antibonapartista”. Pero nada puede ser más nefasto que una política que se limite a plantear la caída de Maduro cuando la otra fuerza contendiente real que se postula para gobernar es la derecha, en lugar de poner todas las fuerzas en la organización y la lucha por una política independiente de los trabajadores.

Por eso, en estas condiciones, Maduro saldría no por la acción de una rebelión obrera y popular triunfante, o un ascenso de la lucha de clases de los explotados y oprimidos, sino por la presión de la derecha que cabalga el descontento popular, y es respaldada para sus objetivos de volver al poder por los gobiernos imperialistas y de la derecha regional. Si esto es así y la salida de Maduro en estas circunstancias no es sino un paso para la vuelta de la derecha neoliberal y proimperialista al poder, no parece mayor problema para el PSL.

 “Críticamente” tras las iniciativas de la derecha

Es con esta lógica limitadamente antigubernamental, pero no anticapitalista, que han pasado de reivindicar las marchas de la derecha al desbarranque político de sumarse a las principales iniciativas políticas de la derecha. Es así que llamaron a votar “críticamente” en el reciente plebiscito que, como denunciamos claramente, no era sino el uso de un artilugio “democrático” para objetivos reaccionarios, y ahora llaman a incorporarse al paro patronal, llamado “Paro Cívico” de 24 horas, convocado por la MUD. Bregar para que los trabajadores no sumen a las políticas de la derecha y en cambio tengan las suyas propias, es algo que no parece pasar por las opciones del PSL.

El plebiscito buscaba no solo un ejercicio demostrativo del rechazo a la “Constituyente” del gobierno sino también aumentar la presión sobre las FF.AA. para que intervengan en favor de la oposición, sacándole la silla a Maduro u obligándolo a negociar en los términos que quiere la derecha, así como legitimar la “derecho” de la MUD a conformar un eventual nuevo gobierno de “unidad nacional”, es decir, con sus empresarios amigos y demás aliados, algún que otro ex funcionario chavista descontento y la bendición de los EE.UU. Mientras lo elemental era denunciar de conjunto la maniobra, preservar a los trabajadores de no acudir a legitimar semejante trampa, el PSL planteó críticas a las preguntas que se referían a estos aspectos, pero igual la legitimó y respaldó llamando “a votar sólo a favor de la primera pregunta, la cual plantea el rechazo a la Constituyente de Maduro, y a votar NO en las otras dos”. Una manera “crítica” de claudicar abiertamente a una política que no es sino una jugada más de la derecha en su camino hacia el poder político.

Ahora profundizan su capitulación al sumarse al paro patronal. En una nota con la posición de Orlando Chirino, su principal referente, aunque reconocen que entre los objetivos de este “Paro Cívico” convocado por la derecha está avanzar en la presión hacia ese llamado “gobierno de unidad nacional”, de igual forma se suman al mismo. En la cuenta de Twitter del compañero Miguel Ángel Hernández, que funge como vocero, llegan al extremo del embellecimiento de esta juga de la derecha al decir que con eso se “comienza a colocar la lucha contra Maduro en el terreno de la clase obrera”... vaya, vaya, es decir, la derecha antiobrera y antipopular ha tenido una iniciativa para llevar la lucha contra el gobierno al terreno propio de los trabajadores, no faltaba más.

Luchar por la más completa independencia de clase

Como planteamos en la polémica anterior: “La ausencia de independencia política de la clase trabajadora es la debilidad más importante del ciclo histórico del chavismo en el poder, es el problema fundamental por el cual hemos llegado a la situación actual, donde la gran energía y disposición a la lucha de los trabajadores y sectores populares fue canalizada por el chavismo en los marcos del reordenamiento del mismo capitalismo rentístico dependiente, y ante su debacle es la derecha quien capitaliza y aparece como opción de recambio político. No plantear una política propia, para bregar por la independencia de clase, o el caso extremo de llamar a sumarse a las movilizaciones de la derecha, es profundizar el problema, es hacer exactamente lo contrario a lo que se necesita hacer”.

De nada vale declarar contra los objetivos de la reacción de derecha si se termina sumando a cada una de sus iniciativas políticas. La crítica y la independencia política deben expresarse en la práctica, la independencia de clase de los trabajadores implica tener agenda y política propia, acciones e iniciativas totalmente independientes de las acciones de la derecha. Lo que hace el PSL hoy es una manera vergonzante de subordinarse “críticamente” a uno de los bandos reaccionarios que se disputan el mando del país.