Argentina: un octubre con ganadores y perdedores

Escribió: Carlos Abel Suárez en Sin Permiso

Las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) realizadas el pasado 13 de agosto mostraron un nuevo cuadro político del país. Sin embargo, para que tome vida habrá que esperar dos meses, hasta octubre, porque las PASO, en realidad, no decidieron nada. No eligieron a nadie. Son una muy costosa encuesta nacional diseñada por Néstor Kirchner y apoyada entonces por algunos dirigentes de la oposición como una herramienta para ordenar los arreglos entre “punteros”, intendentes y algunos gobernadores, lo que quedaba de partidos políticos en proceso de extinción. Al mismo tiempo establece la proscripción de aquellos candidatos que no superan el 1,5% de los votos. 

Hubo algunos cabildeos para suprimirlas, pero tanto desde el gobierno de Mauricio Macri como de la oposición abandonaron la idea. Cada uno en lo suyo, pensaron que era conveniente a sus tácticas electorales realizarla, por lo menos una vez más. 

La misma escenografía Zen de la campaña electoral de 2015, cuyos derechos de autor percibe el ecuatoriano Durán Barba, desplegó la alianza oficialista Pro-Cambiemos. Todo suave, bajas caloría, excepcionalmente una frase subida de tono. Macri y la gobernadora María Eugenia Vidal aparecían por TV tocando el timbre de la casa de un vecino humilde y conversando en el comedor, todo como si fuese una cálida visita familiar. La novedad es que los más bailaron el mismo ritmo. Cristina Fernández de Kirchner evitó también los actos públicos, las consignas de barricada, al tiempo que limpiaba su entorno de personajes cuestionados durante su gestión, como Luis D´Elía o Guillermo Moreno, el ex secretario de Comercio y socio del Gral. César Milani (actualmente en prisión por delitos de lesa humanidad), también al ex vicepresidente Amado Boudou (que en pocos días enfrentará el segundo juicio oral y público). Cristina optó por spots televisivos donde platicaba con amigas sin cartel, una campaña descafeinada.  

Con una participación que superó el 70% de los registrados en el padrón electoral (unos puntos menos que en las PASO 2015) los resultados depararon no pocas sorpresas. De repetirse en octubre, comicios para renovar diputados, senadores nacionales y legislaturas provinciales, estaríamos ante un cambio importante en la relación de las fuerzas políticas. Para encontrar un acontecimiento similar tendríamos que remontarnos a 1985, las primeras elecciones de renovación parlamentaria del gobierno de Raúl Alfonsín. 

Las fuerzas propias y aliadas de Macri obtuvieron números relevantes, que anticipan una consolidación del gobierno y la posibilidad de convertir a Propuesta Republicana (PRO) – que hasta ahora era un fenómeno casi de la ciudad de Buenos Aires - en una fuerza de alcance nacional.

Las PASO no dieron una buena noticia a la ex presidenta CFK. Un empate o una victoria pírrica en Buenos Aires, contra un porteño, apresuradamente injertado en el conurbano, como Esteban Bullrich Ocampo, no es ninguna hazaña para quién manejó el país durante 12 años. Menos para liderar un peronismo hoy atomizado, que pudiese constituirse en una alternativa de poder en 2019.  El kirchnerismo y CFK lograron el peor resultado porcentual del justicialismo en la provincia de Buenos Aires desde 1983. Tampoco compensa el avance obtenido por el candidato kirchnerista en Santa Fe, otro distrito electoral muy importante, que perderían los socialistas. Un final cabeza a cabeza entre el candidato del kirchnerismo y Pro-alianza Cambiemos o, tal vez, una provincia dividida en tercios.

La voluntad expresada por el electorado en las PASO jaquea a feudos provinciales. En Neuquén perdió el Movimiento Popular Neuquino (MPN), que maneja la provincia casi sin interrupción desde cuando el dictador Juan Carlos Onganía le propuso en los años 70 a su fundador Felipe Sapag – dirigente del primer peronismo -  asumir como interventor federal para contener los conflictos sociales de la época. Pareciera que el MPN tiene en octubre fecha de vencimiento. Igual destino podría esperar la dinastía de Adolfo y Alberto Rodríguez Saá, que gobierna San Luis desde el retorno de la democracia. Los Rodríguez Saá, que fueron masseristas (confidentes del contralmirante Emilo Massera) en los 70, arrasaron en todas las elecciones - “el Adolfo” fue designado presidente por una semana en el tumulto de la caída de Fernando de la Rúa en 2001- aliados de Moyano en las presidenciales de 2003, terminan ahora como laderos de Cristina en la derrota. Paradójicamente con ella, cuando estuvieron distanciados durante los 12 años del kirchnerismo.  En Santa Cruz, la suerte está echada para los Kirchner, en la tierra que los vio nacer. En la provincia que gobierna Alicia Kirchner no funcionan las escuelas, ni los tribunales, ni hospitales, deben sueldos atrasados a los empleados públicos. Santa Cruz fue asistida por el Tesoro nacional como casi ninguna otra en más de una década y ahora está quebrada. En las PASO los Kirchner cosecharon la bronca social, que pudo ser postergada en las elecciones de 2015, mediante el ilegal recurso de las listas colectoras. La Pampa es otro distrito, que fue peronista, en todas sus versiones, desde 1983 y se enfrentaría a un relevo en los próximos comicios.

En el Norte del país, los riojanos volvieron a consagrar a Carlos Menem, por amplia diferencia - como siempre – para que siga siendo senador nacional. Una elección que tiene derecho a la categoría de realismo mágico, porque Menem está inhabilitado por una condena a siete años de prisión en la causa por venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador. Sin embargo, es la Corte Suprema de Justicia quien dictaminará sí Menem puede continuar usufructuando del Senado - un cómodo aguantadero - como lo viene haciendo durante los últimos años.

Juan Manuel Urtubey revalidó sus títulos en Salta y emerge claramente como una de las figuras para liderar la reestructuración del peronismo, suspendiendo las aspiraciones de Juan Schiaretti, un histórico, varias veces diputado y gobernador de Córdoba, que fue sorpresivamente vencido por Héctor Baldassi (Pro) un árbitro de fútbol y novato en las lides políticas.

Las PASO confirmaron al Frente de Izquierda(FIT) como una agrupación nacional, con presencia en 22 distritos electorales. Registró cierto estancamiento en las votaciones de distritos importantes, pero también incremento en otros. La coalición trotskista, Izquierda al frente (MST- Nuevo MAS) superó el umbral y estaría en condiciones de presentar candidatos en 12 distritos electorales. Varias candidaturas de la izquierda y la centroizquierda quedaron en el cedazo de las PASO. Queda como responsabilidad de todos alguna explicación sobre la fragmentación e incapacidad de tejer frentes y acuerdos que, de estar, unificados, permitirían superar con amplitud el 10 por ciento de los votos. 

En la lista de perdedores, figuran asimismo Sergio Massa, Margarita Solbizer y Federico Randazzo. Diría que es prematuro conjeturar sobre su destino político y el comportamiento de su electorado en octubre.  

Las PASO, como borrador de octubre, responden al juego de la polarización que comenzó cuando CFK alentó un campo de batalla ideal. Macri era el mejor contrincante, un hijo de rico, pero cuyo padre era aliado público en varios proyectos del gobierno nacional. Macri hijo, había fundado un partido con jóvenes empresarios cuya influencia no pasaba los límites de la Ciudad de Buenos Aires y en sus comienzos inimaginables caminando el conurbano bonaerense. El Pro era el adversario ideal para colgarle el cartel de partido de derecha, en un país que ni padre del neoliberalismo, Álvaro Alsogaray, aceptaba definirse como tal porque era de “centro” Y donde Menem- Cavallo, se autoproclamaban como de centro izquierda. 

Sin embargo, Macri ganó las presidenciales, y con el agregado de un triunfo valioso en la provincia de Buenos Aires. Usó en su beneficio la polarización. Especialmente cosechó la imagen negativa que fue acumulando Cristina durante su segundo mandato, que terminó con 29% de pobres, economía estancada y alta inflación, 

Dos años después, sin cambiar radicalmente el cuadro de estancamiento, inflación y acrecentando algunos puntos la pobreza, Macri continúa usufructuando políticamente de esa polarización. Miguel ángel Pichetto, veterano jefe del bloque mayoritario del peronismo, menemista, luego kirchnerista y ahora en la búsqueda de nuevos arreglos, confesó a pocas horas de las PASO: “Creo que este ha sido un escenario que el gobierno nacional fabricó

Según encuestas y focus group una mayoría significativa de la sociedad argentina rechaza volver al pasado, a cualquier pasado. Ni a De la Rúa, ni a los años K, mucho menos al de los militares genocidas. Al mismo tiempo una contundente mayoría se pronuncia contra las medidas económicas implementadas por el gobierno de Macri-Cambiemos. Pese a que se mantienen y hasta en algunos casos se han ampliados los subsidios focalizados en tiempos del kirchnerismo, como cooperativas, Planes Trabajar y la Asignación Universal por Hijo, no hay un día sin protestas sociales y conflictos, que seguramente continuarán más allá de octubre próximo. Un hecho tan conmovedor como la manifestación y reclamo de aparición con vida de Santiago Maldonado, un joven evaporado en un conflicto con mapuches en tierras de Benetton, en Chubut, no tuvo ni tiene un correlato político.     

Milcíades Peña, intelectual marxista que legó una obra fecunda, aunque desgraciadamente inconclusa por su prematura muerte, hablaba de la Argentina del como sí. Anotaba numerosos como si. Como si fuese antiimperialista, pero Perón entregó la Patagonia a la Californian Company.

Algo de eso nos queda. Demasiados como si fuesen progresistas, como si fuesen neoliberales. Estamos desde hace tiempo y todo indica que continuaremos en una era de política descafeinada, parafraseando al sociólogo Juan Carlos Torre.

A Macri, de no desatarse un tsunami, le puede ir bien o mejor en octubre. La economía muestra leves signos de recuperación, luego de un largo período de estancamiento y recesión, de acuerdo con el último informe de la Unión Industrial Argentina (UIA) la actividad industrial se incrementó en junio último el 6,4 % con respecto a igual mes del año pasado, y la tendencia es creciente. Lilita Carrió arrasó en Capital Federal y estaría asegurada una mayoría de Cambiemos en Córdoba, Mendoza, Jujuy Santa Cruz, Entre Ríos, La Pampa, San Luis, Neuquén y Corrientes. 

Los gobernadores peronistas y los intendentes sobrevivientes trabajarán desde octubre para tejer un acuerdo capaz de revertir este mapa político y presentar una batalla exitosa a Macri en 2019. Varios adelantaron que todo nuevo proyecto no girará en torno a la jefatura de CFK. Para el cordobés Schiaretti el proyecto de Cristina “está agotado”, mientras que Juan Manuel Urtubey fue más gastronómico: “El peronismo no puede ser una gran ensalada de frutas, donde estamos todos juntos, pero no tenemos gusto a nada". 

¿Desparecerá Cristina Fernández de Kirchner de la política? Seguramente que no. El primer interesado es sin duda Durán Barba, el “marquetinero” de Macri.  Luego porque tendrá que asumir la jefatura de su bloque en el Senado, lo que le dará algún poder y fueros para enfrentar varias causas penales. Finalmente cuenta con el apoyo electoral y militante de su núcleo duro. Habrá que ver cuánto le queda a nivel nacional, compuesto en buena parte por un neoestalinismo, coautores del relato K, pero que más temprano que tarde espantarán a los intendentes del conurbano que todavía la sostienen. 

Carlos Abel Suárez. Miembro del comité de redacción de Sin Permiso.

Fuente: www.sinpermiso,info, 22 de agosto 2017