La Argentina Mapuche: Crónica de hectáreas llenas de sangre                                                      

Escribió: Carlos A. Villalba -CLAE

“Pretender saber quiénes son los dueños de la tierra en América Latina resulta una misión imposible. La opacidad en las transacciones, el uso de sociedades pantalla, la titulación a nombre de terceros, el secretismo y las barreras burocráticas crean un escudo que oculta la verdadera identidad de los propietarios”
OXFAM, Oxford Committee for Famine Relief

Prontuario

Constituyen la continuidad del “terrorismo de los ´70” en la Argentina, operan en acuerdo con el ISIS y están financiados por las FARC colombianas; son agentes de la corona británica, desarrollan estrategias al estilo de Sendero Luminoso, están relacionados con los independentistas vascos de la ETA y con grupos kurdos del Norte de Irak.

Son secesionistas, les declararon la guerra a Chile y Argentina, del otro lado de la cordillera provocaron incendios forestales de tal porte que Michelle Bachelet se vio obligada a decretar el  estado de catástrofe.

Trasiegan armas entre ambos países a través de los mismos pasos cordilleranos “secretos” que sus antepasados usaban para hacer invernada y veranada de ovejas y cabras antes de la llegada de europeos y criollos.

Son responsables de delitos como privación ilegítima de la libertad, intento de asesinato, abigeato, usurpación y daño a la propiedad privada, terrorismo, tenencia de arma de fuego, incendio de propiedad con habitantes adentro y violación de la ley de extranjería

Son los mapuches. Una población compuesta por 113.680 personas en todo el territorio nacional que se reconocen en ese origen, sobre el total de 43.590.368 de habitantes que tiene el país según el último censo realizado en la Argentina (2010).

En la Patagonia argentina se distribuyen en las provincias de Chubut (31.771), Neuquén (39.634), Río Negro (39.869), Santa Cruz (4.408) y Tierra del Fuego (975), para totalizar 78.534 habitantes, con un total nacional de solo 13.237 que vivenen comunidades indígenas.

Dibujando un enemigo

Están tratando de presentar a esa pequeña población originaria como un “peligro”, a partir de falsedades contra una comunidad que constituye el 0,3% de los habitantes del país, con solo el 0,09% radicados en Río Negro y apenas el 0,0033 viviendo en comunidad, un puñado de los cuales habita el Pu Lof en Resistencia del departamento Cushamen, al noroeste de Chubut que, además -según sus propios jefes-, no integra la demonizada Resistencia Ancestral Mapuche (RAM). Desde marzo de 2015 un grupo de ellos se instaló en tierras que el Estado ahora reconoce como propiedad del grupo Benetton, donde está enclavada la estancia Leleque, pero que desde finales del Siglo XIX documentó como propiedad originaria.

De las 22.322.300 hectáreas usurpadas con las matanzas de su ejército solo en la actual provincia de Chubut, el general Justo Argentino Roca impuso el reparto, en función de los rangos de cada uno de sus militares, de 4.750.741 hectáreas entre los herederos de Adolfo Alsina,su antecesor como ministro de Guerra y Marina, y de 541 oficiales y suboficiales responsables de la campaña de ocupación. Para “corregir lagunas” en el reparto, poco después se entregaron otras 2.828.317 hectáreas a 154 uniformados y algunos civiles asociados a la campaña.

Con la intención confinar a los indios a lugares restringidos, transformarlos en sedentarios para mantenerlos bajo control, evangelizarlos, aculturarlos y sumarlos al servicio militar obligatorio, al amparo de la Ley del Hogar Nº 1501 de 1884 un decreto presidencial “concedió” 50 “leguas de campo” equivalentes a 125.000 hectáreas, para la instalación de las familias lideradas por el cacique Miguel Ñancuche Nahuelquir en la “colonia aborigen pastoril” Cushamen.

Cushamen -voz mapuche que para la mayoría significa “el centro”, pero “caballo quebrado” para otros- , está enclavada en tierras áridas y fue loteada contra las costumbres ancestrales en 200 parcelas de 625 ha cada una, que la hacen no sustentable productiva y económicamente, la mayoría sin acceso a aguadas y sin diferenciación entre campos de veranada e invernada. Prácticamente rodeado por las estancias de la Compañía de Tierras del Sud Argentino Limitada, hoy en poder del Grupo Benetton, nacida como “The Argentine Southern Land Co”, empresa británica que obtuvo las mejores tierras y las más cercanas a la línea del ferrocarril, favorecida por el gobierno argentino por haber financiado el exterminio de la “Conquista del Desierto”.

La mayoría de la población vive en situación de extrema pobreza, marginación y con dificultades de acceso a salud, educación y alimentación, a pesar de lo cual se construyó una fantasía bélica, convertida en hipótesis de conflicto militar por el Ministerio de Seguridad argentino, las Fuerzas Armadas a las que incita el senador justicialista rionegrino Miguel Angel Pichetto y por los diarios de mayor circulación nacional.

Esta visión, exacerbada a partir de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, se apoya en los prejuicios, el racismo y el etnocentrismo subyacentes, reverdecidos en los últimos años,que aloja parte de la sociedad y es empujada y orientada por las patronales rurales del país, especialmente de la Patagonia, en este caso con la Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) a la cabeza.(1)

Es una construcción semejante a la del “enemigo interior”desarrollado por la Doctrina de Seguridad Nacional para enmarcar y justificar las represiones antipopulares de las dictaduras cívico-militares de los ´70, que desembocaron en genocidios y matanzas como los de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Guatemala, El Salvador… y “reordenaron” los modelos productivos nacionales en beneficio del capital transnacional, ávido en controlar e importar y en exportar mecanismos financieros.

La acumulación de acusaciones que abre esta nota, fue diseñada por el gobierno de Mauricio Macri y los dueños de las tierras, amparada por el aparato judicial y diseminada y amplificada por medios de comunicación y periodistas de sus plantillas que apuntan a estigmatizar a los indígenas, justificar su persecución, incumplir con las leyes que los protegen y confirmar  el despojo de sus tierras que lleva siglos y avanza hacia la desaparición de esos pueblos.

La vida, el patrimonio y la cultura de los pueblos originarios no es lo único que está en juego, ni es el objetivo exclusivo de la maniobra. Las tierras, el subsuelo y los bienes comunes de la Tierra -concebidos como recursos naturales por los perseguidores- constituyen la verdadera presa.

El 80% de la producción de petróleo y gas natural -una de las grandes reservas de agua dulce del planeta junto al acuífero Guaraní- y un potencial hidroeléctrico sin límites, gracias a que trece de las cuencas pluviales más importantes del mundo se encuentran en la extensión gigantesca de la Patagonia. Una región que también acuna bienes estratégicos como uranio, oro, plata, el principal yacimiento de carbón del país, plomo, cinc, cobre y arenas pesadas usadas para la obtención de concentrado de titanio.

Las acusaciones contra el pueblo mapuche, los intentos de desalojo y hasta la desaparición forzada de Santiago Maldonado se despliegan en ese tablero, tan rico como extranjerizado. Entre los objetivos intermedios de esta ofensiva figuran la anulación de un conjunto de leyes impulsadas y sancionadas durante los gobiernos kirchneristas como la 26.160,que declara la “emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas originarias del país”; la 26.737 de “protección al dominio nacional sobre la propiedad, posesión o tenencia de las tierras rurales” destinada a regular y frenar la extranjerización de la tierra, con un papel central en la regulación de compras y transferencias de tierras y ya destruida por el decreto Macri  820/2016, o la 27.118 de “Reparación Histórica de la Agricultura Familiar”, que legisla la suspensión de los desalojos a familias campesinas. (2)

La Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar de la Nación, liderada por Emilio Pérsico publicó en 2013 el “Revelamiento y sistematización de problemas de tierra de los agricultores familiares” que reflejaba 857 situaciones de conflicto en todo el país, abarcando 9.293.233de hectáreas en litigio con 63.843 familias de agricultores familiares afectadas.

“La Conquista del Desierto no ha terminado”

Fuera del libreto oficialista, las palabras de los mapuches, incluida la del líder del Lof de Cushamen, Facundo Jones Huala, incluyen propuestas para la solución del conflicto generado por la apropiación extranjera de sus tierras absolutamente lejanas de cualquier intento secesionista.

El rechazo a la colonización cultural a la que es sometido su pueblo, no niega la existencia de un Estado con Constitución y leyes, el argentino, cosa que prueba con su exigencia del cumplimiento de las mismas. Jones Huala -nacido y documentado en Bariloche, Argentina, hace 31 años- considera que “una forma de descomprimir (la situación) es la entrega de tierras, como establece la Constitución y las leyes que el mismo Estado ha legislado. Tienen que frenar los desalojos y devolver las tierras que, está probado, fueron robadas por grandes terratenientes y empresas”.

El joven lonko -“cabeza” de su comunidad- permanece dettenido en Esquel, dos veces juzgado por la misma causa por presión de la Sociedad Rural y a pedido del gobierno de Chile que pretende su deportación por “terrorismo, tenencia de arma de fuego, incendio de propiedad con habitantes adentro y violación de la ley de extranjería”, en lo que él define como un “nuevo Plan Cóndor”. Desde la cárcel en julio pasado desplegó sus argumentos ante Página 12 y resaltó que “tanto el artículo 75 de la Constitución, que habla de tierras aptas y suficientes, como el Convenio 169 de la OIT, no se cumplen. Incluso la Ley 26160, que debe frenar los desalojos, no se aplica. Si no nos han desalojado no ha sido gracias a jueces, sino a que las comunidades hemos resistido en los territorios. Está claro que solo se aplican los derechos que benefician a los poderosos”.(3)

Sus exigencias son las que lo sentencian a ser perseguido. Enfatiza que “La Conquista del Desierto no ha terminado” y reclama “dejar de regalarle tierras a las mineras y petroleras y cumplir la deuda con los pueblos preexistentes, como dice la Constitución Nacional, que estamos acá desde antes que esto se llame Argentina. Solo queremos la tierra para seguir vivos. Entre todos debemos construir un mundo más habitable, con el derecho a ser diferentes”.

Por todas esas razones, impulsan “recuperaciones” territoriales, “algo básico” como volver a la tierra en la que nacieron, y luego avanzar en recuperaciones productivas, “donde podamos ver crecer a nuestros hijos y nietos”. Porque ser mapuche “es seguir un modo de vida de respeto y armonía con el territorio, no depredador, y al mismo tiempo comunitario. El capitalismo, donde una de sus caras es el extractivismo, es todo lo contrario”.

Un desierto habitado

Los prohombres de la Argentina del siglo XIX llamaban “desierto” a toda extensión no habitada por “blancos”; las poblaciones originarias de mapuches, ranqueles y tehuelches -que vivían en esos territorios que serían integrados al mercado mundial controlado en ese momento por Gran Bretaña- no contaban como humanas.

El general Julio Argentino Roca, un tucumano que fue dos veces presidente de la República (1880/1886 – 1898/1904), como ministro de Guerra de Nicolás Avellaneda, fue el encargado del etnocidio que permitió la apropiación de esas tierras. Decenas de miles de indígenas murieron, los sobrevivientes fueron desplazados a zonas estériles de la Patagonia; más de 10.000 tomados como prisioneros y otros 3.000 enviados a Buenos Aires. La campaña de exterminio llegó incluyo a la separación de las familias por sexo, para que no pudiesen reproducirse.

Aquel “desierto” de la invasión desde el Norte, de unos 60 millones de hectáreas, en realidad era una pampa húmeda y semiárida, que fue transferida a las familias más poderosas del país en una jugada que  sirvió para imponer un modelo económico y político que se extendió a lo largo de un siglo y, una vez definidas las enormes estancias, presidentes, vices y gabinetes  nacionales estuvieron ligados a ese sector y a la banca extranjera que los respaldó.

La repartija discrecional benefició a familias como Martínez de Hoz, Unzué, Ugarte, Penco, Poviña, Del Carril, Drysdale, Cambaceres, Armstrong, Bares, Fontán, Mattaldi o Alvear, todos con 100.000 o más hectáreas adquiridas a precio vil. No faltó ninguno de  los amigos de Roca a la hora de la tómbola de tierras: Victorino de la Plaza, ex presidente de la Nación; Rudecindo Roca, hermano de Julio Argentino; Rafael Newbery,  padre del aviador; Salvador del Carril y Torcuato de Alvear, padre del ex presidente radical, entre tantos otros. Se completó el círculo poscolonial de distribución discrecional de tierras iniciado en 1826 con la Ley de Enfiteusis de Bernardino Rivadavia, primer intendente de Buenos Aires y responsable de la primera deuda externa argentina, a partir del empréstito de la banca británica Baring Brothers.

Terratenientes

La presencia de los pueblos originarios implicó un problema para el despliegue del gobierno central, interesado en allanar el camino a empresas, capitales y familias de grandes comerciantes o terratenientes.

A juicio de los investigadores del CONICET nucleados en la Sección Etnología del Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires, en el caso patagónico y mapuche, no se trató de “indios chilenos”, sino de pueblos preexistentes, que vivían en estos territorios antes de que existieran los estados. Había mapuches en lo que hoy es Argentina, así como tehuelches en lo que hoy es Chile;  las alianzas matrimoniales cruzadas y los desplazamientos producidos por el avance gubernamental sobre sus territorios dieron lugar a que “muchas familias se identifiquen en el presente como mapuche-tehuelche, como ocurre en la actual provincia de Chubut”. (4)

Con la excusa de “garantizar la soberanía”, el Estado puso todo el aparato militar y legal del que disponía para, en realidad, expandir las fronteras internas y transferir esos territorios a los privados, en carácter de donación, de pago por “servicios prestados” o de “ventas” a precios irrisorios, para su incorporación a formas capitalistas de producción.

Sin embargo, la mayoría de los primeros beneficiarios del “adelanto” de límites producido por las campañas de exterminio militar desarrolladas entre 1879 y 1885 no ocuparon ni explotaron sus campos de manera integral, los mantuvieron como inversión y a la espera de que se consolidase el control territorial. Recién en el tránsito del siglo XIX al XX los nuevos compradores de tierras, empresarios, sociedades importadoras y exportadoras y estancieros serían los encargados hacer producir esas tierras.

Desembarco pirata

El primer gobernador de Santa Cruz, Carlos Moyano (1884-1887), ofreció tierras en arriendo a malvinenses y magallánicos de Punta Arenas, Chile, con un tope de 40.000 hectáreas por persona o sociedad -reducidas en 1895 a 20.000 ha-; sin embargo las condiciones fueron transgredidas desde la primera operación, con 200.000 hectáreas arrendadas a la sociedad conformada por las familias Wood, Waldron y Greenhilds.

A partir de 1889 la Argentine Southern Land Co (ASLCo), la mayor compañía de origen británico, compró y se apropió de tierras que llegaron a las 585.000 ha en Río Negro y Chubut. Mantuvo sus intereses hasta 1975, cuando comenzó un proceso de ventas sucesivas que culminaría en 1991, con la compra de Benetton S.A de 900.000 ha operadas por la Compañía de Tierras Sud Argentina SA (CTSA) desde la estancia Leleque, hoy sospechada de cobijar una de las bases operativas de la Gendarmería Nacional en el marco de los operativos antimapuches de enero, agosto y septiembre de 2017.

Con  el avance de la explotación de ovinos en Santa Cruz se multiplicaron los establecimientos de dimensiones inconmensurables. La Patagonian Sheep Farming Company, constituida en Londres en 1897, se alzaría con las 200.000 hectáreas de la estancia “El Cóndor” en el extremo SE de la provincia. También se benefició un grupo de ovejeros escoceses y británicos provenientes de la malvinense Falkland Islands Company además de españoles y otro de alemanes y rusos, todos radicados en Punta Arenas, que se constituiría en la “capital de la colonización” de la Patagonia desde el Sur, complemento de la desarrollada a sangre y fuego por Roca desde el Norte. La localidad chilena constituyó un punto estratégico en la conexión marítima entre los océanos Atlántico y Pacífico, entre los siglos XVI y XX, hasta la inauguración del Canal de Panamá en 1914.

A partir de la sanción de la “Ley Especial” 3.053 que aprobó el contrato firmado con antelación entre el presidente Carlos Pellegrini y el prestamista alemán Adolfo Grünbein el gobierno pudo vender 1.000.000 de hectáreas, a elección del interesado, en los territorios de Chubut y Santa Cruz y en condiciones ventajosas para el comprador. Esa extensión fue distribuida entre 21 propietarios, 14 de los cuales ya poseían grandes empresas ganaderas instaladas en Chile y Santa Cruz.

Gracias a la normativa “especial”, además de las tierras mercadas a través de Grünbein, se entregaron otro 1.700.000 ha, en su mayoría distribuido entre personas y sociedades de distintas nacionalidades ya radicadas en la región. Quedaron sentadas las bases para el desembarco de la primera ola de extranjerización de las tierras patagónicas, impulsada también desde Punta Arenas, por colonos de origen europeo que impusieron la industria ovina como única opción productiva a partir de la década de 1880, con la consecuente multiplicación de las estancias y arrasando la forma de vida tradicional de los aborígenes locales. El 70% de las tierras pasaron a manos de grupos de origen británico y español y el 30% restante se repartió entre franceses y alemanes.

Es el momento de la instalación definitiva de las familias que impusieron en la Patagonia condiciones económicas, comerciales, laborales y, por supuesto, políticas, con masacres de indios primero, de trabajadores rurales después: José Menéndez, Mauricio Braun, Alejandro y José Menéndez Behetty y Sara Braun de Nogueira, dueños de las más importantes estancias ovinas del sur patagónico y padres de un emporio llamado “La Anónima”, al que el presidente Macri sentó en lo más alto del gobierno de las corporaciones que él encabeza.

El colchón XXX de “La Anónima”

Más de la mitad de los inmigrantes solteros de la zona magallánica chilena se casaron con extranjeros o extranjeras, sobre todo los británicos, seguidos por españoles, suizos, alemanes y  franceses. Como en las monarquías de sus países de origen, afianzaron sus relaciones comerciales contrayendo enlaces entre ellos o imponiendo vínculos matrimoniales a sus hijos.

Nogueira falleció a solo seis años de su casamiento con Sara; sin embargo el enlace entre las dos grandes fortunas de la región perduró. La primera mujer empresaria de la época y la región tomó el control de los negocios ganaderos, comerciales, navieros e industriales, consolidó sus dominios en sociedad, entre otros, con su hermano Mauricio y su padre y mantuvo la alianza con Blanchard. En 1908 se les sumó José Menéndez en la fundación de la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia (“La Anónima”).

Además de constituir la mayor empresa ganadera de la Patagonia, la viuda terminó la ocupación de Tierra del Fuego, basada en el genocidio del pueblo originario de la isla Grande, el selknam, los “ona” en idioma yagan.

Otro matrimonio que sobresale y que constituyó una de las cunas de la Patagonia argentina extranjerizada del Siglo XX, fue el de Muricio Braun -nacido en Ucrania y hermano de Sara- con Josefina Menéndez Behety -hija de José Menéndez y María Behety- celebrado en 1985. Logró extender sus ventas de todo tipo de mercancías a la región y convertirse en el más importante latifundista de la región con la propiedad de 1.600.000 ha y la ocupación de otras 490.000.

No se trató de un simple mercachifle con suerte y empuje. A Punta Arenas llegaban desde Inglaterra todo tipo de insumos para la instalación de las explotaciones ovejeras: alambrados, galpones o casas prefabricadas; máquinas de esquila, vehículos, estufas o cocinas y medicamentos veterinarios. Ovejas, perros y hasta pastores llegaban desde las Malvinas usurpadas por los ingleses, así como los futuros administradores de estancias, en general militares británicos retirados. Desde allí pasaban a Santa Cruz en la Argentina. De ese modo, Braun y Blanchard terminaron manejando el grueso de la importación y la exportación de todos esos rubros, en conexión con los Braun Menéndez.

La unión de Josefina Menéndez Behety, hija mayor de la pareja, con Mauricio Braun, cerró el círculo que posibilitó la diversificación del capital y el desarrollo de un oligopolio que dominó la política y la economía de la región; un grupo societario que manejaría, además, el monopolio de los negocios de importación y exportación ejercido a través de la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, más conocida como “La Anónima”.

Un mapa con banderas extranjeras

En el Siglo XXI, y desde la mitad de la centuria anterior, la conquista ya no es la de un “desierto”, no se hace a caballo y, salvo los exabruptos de la Gendarmería de Macri y Bullrich, la segunda extranjerización de la Patagonia  no se basa en el despliegue de tropas. Ahora son petroleras, multinacionales del agro, mineras, pasteras, grandes empresas constructoras, emprendimientos turísticos, generadoras de energía, los que ocupan espacios, suelos y subsuelos y operan a través de los gobiernos nacional, provinciales, municipales y departamentales y de los medios de comunicación que acompañan sus intereses.

Los indios siguen siendo sus víctimas junto a pequeños campesinos, organizaciones sociales, empresas locales, socioambientalistas o defensores de la soberanía nacional. Todos ellos están en la mira dela administración Macri y, en el caso de Chubut, de las autoridades que encabeza el gobernador Mario das Neves.

Mientras la represión y la descalificación hacia los pueblos originarios y sus representantes se multiplica, el proceso de concentración y extranjerización de tierras en Argentina no se detiene, al igual que en otras áreas de la economía, depositarias de recursos productivos muchas veces de relevancia estratégica. (5)

La acumulación de propiedades en esas áreas constituye además un problema de soberanía nacional, a partir de la compra de inmensas extensiones por capitales extranjeros, atraídos por la demanda internacional de determinadas materias primas y por su valor en el mercado global; a esas variables se suman las restricciones en el uso de esos espacios y bienes en territorio de los propios países de origen contra las ventajas que ofrecen gobiernos como el de la alianza Cambiemos en la Argentina, que incluso le quitó poder de control a la Ley 26737 de la Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales a partir del ya citado decreto presidencial 820/2016.(6)

La extranjerización de la Patagonia “desde el Sur” se agravó con el avance de  capitales trasnacionales durante la segunda mitad del Siglo XX y hasta la actualidad, un proceso que también afecta al resto del país, que cuenta con 266.707.361 de hectáreas rurales totales (Censo 2010) de las que 174.508.564 son productivas.

A ese panorama debe agregarse  la gravedad que revista la entrega de “tierras de frontera” (franja de 150 km desde la cordillera y de 50 desde las costas), que cuentan con la mayor concentración de recursos naturales estratégicos, tierras cultivables, minerales y agua dulce. Ese proceso se aceleró durante la década menemista. Solo entre 1997/98 la Secretaría de Seguridad Interior habilitó ventas de tierras a extranjeros por 8 millones de hectáreas.

Si se analiza quiénes son los dueños de la tierra, y de las 22 millones de hectáreas extranjerizadas, la conclusión es obvia: en su mayoría, son integrantes de las grandes corporaciones monopólicas transnacionales estadounidenses y europeas, y en menor medida de sectores de la burguesía doméstica, subordinada a los intereses de la primera

El cálculo de extranjerización global liderada por esos grupos llega a 22 millones de hectáreas en manos de capitales extranjeros, el 20  % de tierras de producción, aunque el porcentaje sube a 30% si se suman los 13 millones que están en venta a los 17 ya entregados formalmente a capitales extranjeros, de los que sólo el 7% figuran como tales en los registros, contra el 93% que aparece como “nacionales con capitales extranjeros”. Hay 433.634 hectáreas que pertenecen a firmas de capital anclado en diferentes guaridas fiscales del mundo y 14,5 millones (46,2% del total vendido) que permanecen hipotecadas en la banca pública.

De acuerdo al Registro Nacional de Tierras Rurales, más del 6% de la Patagonia ya está en manos de extranjeros, porcentaje que se multiplica al analizar la localización de esas tierras y acercarse a la Cordillera de los Andes, con la suma de bienes que aloja esa región. (7)

Los Reyes de la Patagonia…

De los 10 principales terratenientes de la Argentina, 6 tienen posesiones en las provincias del Sur y dos de ellos son extranjeros. Por nacionalidad los estadounidenses encabezan la lista con: 3.042.680,69 de hectáreas en su poder, seguidos por los italianos con 2.310.384,94 y los españoles, que acaparan 2.135.340,68 hectáreas.

En base a datos del Registro Nacional de Tierras Rurales y los estudios de Eduardo Halliburton y Federico Sosa se puede confeccionar la foto exacta de la situación de extranjerización patagónica (8) y (9):

1)     Grupo Benetton (Italia) 1.000.000 hectáreas; Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. Administradas por la Compañía de Tierras del Sud Argentino, cercadas y con expulsión de sus habitantes, mapuches o peones rurales –sin respetar los Códigos de Conducta de la Unión Europea-, para afincar sus negocios ganaderos, forestales y mineros. Los hermanos Carlo y Luciano Benetton son los terratenientes extranjeros más grandes de la Argentina, principales criadores de corderos y productores de lana del país. Minsud Resources Corp, empresa minera del emporio, anunció el comienzo de operaciones en la zona cordillerana de San Juan y tiene proyectos de exploración avanzada en Santa Cruz y concesiones mineras sin desarrollar en Neuquén, Río Negro y Chubut.

  1. Douglas Tompkins (EEUU, fallecido en 2015) 350.000 hectáreas; es el mayor propietario privado de recursos naturales vinculados con el agua, en Santa Cruz y Corrientes, en los Esteros del Iberá, sobre la mayor reserva de agua dulce del mundo, el Acuífero Guaraní.
  2. Grupo Heilongjiang Beidahuang (China, 330.000; hectáreas arrendadas con opción de compra. Valle Medio de Río Negro; el proyecto incluye la siembra de soja en todos los campos, intento frenado por un amparo en la justicia.
  3. Minera Vale (Brasil) 160.000 hectáreas; Neuquén y zona fronteriza del Sur de Mendoza, con concesiones del proyecto megaminero Potasio Río Colorado. En 2013 la Techint quedó a cargo del control y mantenimiento de activos del proyecto y un año después Vale puso en venta sus activos.
  4. Gold Corp (Canadá) 130.000 hectáreas; Santa Cruz. Además de las concesiones, la megaminera compra propiedad del lugar en que localizan sus explotaciones.
  5. Roberto Hiriart (Chile) 100.000 hectáreas; Neuquén, Estancia Hualcupén, que contiene íntegramente el lago homónimo, cercado por el propietario extranjero; sobrino del ex dictador chileno Augusto Pinochet.
  6. Grupo Burco (Bélgica) 80.000 hectáreas; Río Negro y Chubut, con establecimientos dedicados al turismo de elite que rodean lagos; con intento de usurpación del Parque Provincial Río Turbio (Chubut).
  7. Ward Lay sucesión (EEUU) 80.000 hectáreas compradas a Benetton. Neuquén, con la estancia Alicurá dedicada al turismo de alta gama.
  8. Ted Turner (EEUU) 56.000 hectáreas; Tierra del Fuego y Neuquén, las de esta provincia a partir de la venta operada en 1996, de modo directo, por el entonces presidente de Parques Nacionales, Felipe Lariviere. El dueño de la CNN bloqueó los pasos, cavó zanjas profundas y encadenó los accesos a los ríos Traful y Minero. Amenazas, asesinatos de caballos de los pobladores y hasta la muerte dudosa de un cuidador, rodean la vida glamorosa del empresario.
  9. Ashley Kent Carrithers EE.UU) 40.468 hectáreas; Neuquén. Dedicado al turismo de alta gama, con pista de aterrizaje, anunciando la presencia de un “río privado” en su propiedaden referencia al Trocoman. En conflicto con pobladores mapuches del lugar.
  10. Joseph Lewis (Gran Bretaña) 38.000 hectáreas; Río Negro, con el Lago Escondido cercado ilegalmente. (10)(…)26.  Heredera de Jacob Suchard (Suiza) 35.000 hectáreas; Río Negro.(…)28. Holding Salentein (Holanda) 25.000 hectáreas; Río Negro, viñedos y emprendimientos inmobiliarios.

Cabe señalar que estampida hacia las tierras del sur argentino, no es exclusiva de los extranjeros. Muchos “nuevos ricos”locales, sobre todo figuras del espectáculo y del deporte, como también de la política se sumaron a la acumulación de hectáreas y al listado de terratenientes. Entre los más famosos figuran el basquetbolista Emanuel Ginóbili, estrella de los Spurs de San Antonio en la NBA, con inversiones en proyectos turísticos de lujo en las costas del río Negro y en la ribera del lago Correntoso, en la Patagonia.

El animador televisivo argentino Marcelo Tinelli compró un paraíso a 16 kilómetros del centro de Esquel, frente a la Laguna Trafipán, construido en un sitio arrebatado a los pueblos originarios sin la autorización que exige la ley. Después del rechazo  provocado entre los vecinos de la región, el Showmatch puso en venta la propiedad.

Y los dueños de la tierra

 Al ampliar el foco, se ve que  el fenómeno de concentración de la propiedad de las tierras argentinas no es solo patagónico. En base a las mismas fuentes, el autor elaboró  la siguiente lista de propietarios de más de 200 mil hectáreas en todo el país, que muestra además los volúmenes exagerados de extranjerización:

  1. AMERICAN INTERNATIONAL GROUP (EE.UU.), 1.295.000 hectáreas. Salta.
  2. GRUPO BENETTON (Italia) 900.000 hectáreas, administradas por la Compañía de Tierras del Sud Argentino, con negocios ganaderos, forestales y mineros. Río Negro, Chubut Santa Cruz.
  3. CRESUD (EE.UU.) 856.807 hectáreas controladas  por Inversores Financieros del Sur (Steinhart y  Bronfman con Eduardo Elsztain, IRSA. Buenos Aires, La Pampa y litoral.
  4. FAMILIA MENÉNDEZ (Argentina) 750.000 hectáreas. Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
  5. GNC SRL COMBUSTIBLES/ GRUPO NIKKON (EEUU/Japón) 616.300 hectáreas a través de testaferros argentinos. Catamarca.
  6. Grupo Walbrook (Gran Bretaña) 600.000 hectáreas, administradas por Nieves de Mendoza, Mendoza.
  7. LÁZARO BÁEZ (Argentina) 470.000 hectáreas intervenidas por el Estado Nacional sin fallo judicial. Santa Cruz.
  8. FAMILIA SAPAG (Argentina) 420.000 hectáreas, en la provincia de Neuquén, con control de la obra pública provincial, la construcción y la minería.
  9. GRUPO NETTIS IMPIANTI (Italia) 418.000 hectáreas, turismo de aventura. La Rioja
  10. GRUPO HEILONGJIANG BEIDAHUANG (China) 330.000 hectáreas arrendadas con opción de compra. Río Negro.
  11. MINERA ARGENTINA GOLD (Canadá/EEUU), 274.000 hectáreas, Barrick Gold. San Juan.
  12. FAMILIA ZINGONI-ARZE (Argentina), 250.000 hectáreas. Neuquén.
  13. FORTABAT (Argentina) 220.000 hectáreas, Sucesión Fortabat administrada por Prat Gay. Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.
  14. BLAQUIER LEDESMA S.A. (Argentina) 210.000 hectáreas, ingenio azucarero. Jujuy.
  15. ADECOAGRO (Luxemburgo/Holanda) 205.000 hectáreas HaldermanFarm (Soros)/PGGM Investmens. Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe, Santiago del Estero, Entre Ríos, Corrientes, Formosa, Salta y San Luis.
  16. ACEITERA GENERAL DEHEZA (Argentina) 200.000 hectáreas. Familia Urquía, Córdoba.
  17. CAZENAVE Y ASOC (Argentina/Suiza) 200.000 hectáreas, Cazenave/Glencore

Los adelantados de la conquista de un desierto en realidad poblado de pueblos ancestrales, repartieron el botín; las mejores tierras fueron a manos de los estancieros, casi todos extranjeros, algunas “islas” de la meseta desértica de la Patagonia sirvieron para acantonar a los indios sobrevivientes de matanzas, enfermedades y del alcohol que les proveían los ocupantes.

Cushamen, donde se radicó el cacique Nahuelquircon su gente y sus miserias al morir el Siglo XIX, es el mismo lugar que la Justicia allana una y otra vez 128 años después, sin respetar siquiera las zonas sagradas de los entierros; es el sitio que la Gendarmería ocupa violando las leyes y los derechos humanos, que invade con unimogs y con drones y contra el que dispara, con balas de goma y con postas mortales.

Sobre todo, es el mismo sitio en que desapareció Santiago Maldonado el 1° de agosto de este 2017.

Notas:

1 Carlos A. VILLALBA: La Argentina Mapuche I MALDONADO ESTÁ DONDE BULLRICH LO OCULTA. http://estrategia.la/2017/09/19/la-argentina-mapuche1-el-uso-de-una-desaparicion-forzada-maldonado-esta-donde-bullrich-lo-oculta/
2 Ley de REPARACIÓN HISTÓRICA DE LA AGRICULTURA FAMILIAR. http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/240000-244999/241352/norma.htm
3 Facundo JONES HUALA: La Conquista del Desierto no ha terminado. https://www.pagina12.com.ar/51906-mi-detencion-es-un-montaje-politico-y-judicial
4 Los mapuches no son indios chilenos, sino pueblos preexistentes. http://anred.org/spip.php?breve12253
5 Eduardo HALLIBURTON: Radiografía de las Corporaciones Económicas 2003-2013. https://www.slideshare.net/IADERE/radiografa-de-las-corporaciones-econmicas-20032013
6 Carlos A. VILLALBA: La Argentina de Lewis. https://vamosavolver.com.ar/2017/09/29/piedra-libre-para-el-lago-escondido/
7 Registro Nacional de Tierras Rurales.http://www.telam.com.ar/advf/documentos/2013/07/51ef171782725.pdf
8. Eduardo HALLIBURTON: Democracia o corporaciones (pueblo u oligarquía). http://estrategia.la/2017/10/03/argentina-democracia-o-corporaciones-pueblo-u-oligarquia/
9 Federico SORIA: listado de los terratenientes de la Patagonia argentina. http://federico-soria.blogspot.com.ar/2017/09/listado-de-los-terratenientes-de-la.html
10 Carlos A. VILLALBA: La Argentina de Lewis. IDEM ANT.
11 Patricio ELEISEGUI: La lucha por la tierra. Mapa del territorio argentino en manos de extranjeros. http://www.iprofesional.com/notas/115615-extranjerizacion-La-lucha-por-la-tierra-sepa-en-detalle-el-mapa-del-territorio-argentino-en-manos-de-extranjeros

*Sociólogo y periodista argentino, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www. estrategia.la). Los