Stephen Hawking y el fin del mundo

 

Escribió: Renán Vega Cantor en Rebelión

 

 

Stephen Hawking es un científico que ha estudiado el tiempo, de los agujeros negros y numerosos aspectos de la física teórica y la cosmología. Es conocido porque ha superado sus impedimentos físicos y desde su silla de ruedas y con un sintetizador de voz transmite sus ideas. En los últimos años viene hablando del fin del mundo y el 7 de noviembre de este año señaló con precisión la fecha en que desaparecerá la tierra: en el 2617.

Por el rigor intelectual de Hawking resulta prioritario examinar la contradicción evidente de aquellos científicos que, pese a ser muy competentes en un campo específico del conocimiento, son analfabetas políticos, porque desconocen el funcionamiento del capitalismo, la fuerza que aniquila el planeta.

Predicciones

Stephen Hawking menciona grandes amenazas para los seres humanos, entre las que incluye cinco:

Virus aniquiladores: En el 2001 advirtió sobre la posibilidad de que, por accidente o por diseño consciente, se puedan crean productos de ingeniería genética que nos destruyan.

Guerra nuclear: Por la gran cantidad de armas nucleares existentes, la mayor parte de ellas en manos de los Estados Unidos y Rusia, cada vez es más probable el estallido de una guerra de dimensiones planetarias.

Cambio climático: El científico ha indicado que, por la quema de combustibles fósiles y actividades que generan gases de efecto invernadero, “el peor escenario para la Tierra sería convertirse en algo como… Venus, con una temperatura de 250 °C, y lluvia de ácido sulfúrico".

Alienígenas: Aunque las tres primeras razones son evidentes o potencialmente factibles, la de los alienígenas si cae en el reino de la especulación fantasiosa, ya Hawking concibe la existencia de seres inteligente en otros lugares del universo y presiente que ya han agotado sus recursos y están buscando nuevos lugares para conquistar, entre estos la tierra. En tal caso, "si los alienígenas nos visitaran, el resultado sería parecido a cuando Colón arribó a América, que no fue muy bueno para los nativos americanos…". Resulta poco creíble suponer que los eventuales habitantes de civilizaciones no terrestres tengan la misma lógica destructiva del capitalismo, y además quieran conquistar un lugar cada vez más invivible.

Robots e inteligencia artificial: Se avanza rápido en la generación de inteligencia artificial que, para Hawking sería el logro más grande de la humanidad y el último “a menos que aprendamos cómo evitar los riesgos". Puede suceder que los robots inteligentes superen a sus creadores, los seres humanos, manejen los mercados financieros, inventen cosas imprevistas, manipulen a los dirigentes y desarrollen armas inimaginables. Esto no necesita de mucha “inteligencia artificial”, puesto que el capitalismo con su “brutalidad real” ya ha creado cosas terriblemente destructivas, que no requieren del monstruo de Frankenstein salido de su botella para que sean realidad. El capitalismo ya es un Frankenstein para la especie humana.

La solución: huir de la tierra

Hawking ha dicho que “nuestro planeta es un viejo mundo, amenazado con una población cada vez mayor y con recursos finitos”. El científico plantea como solución al colapso la huida del planeta tierra, y para ello es imprescindible construir naves espaciales que puedan llevarnos muy lejos, algo posible por los avances de la ciencia en el último medio siglo. Hay que huir de la tierra porque en ella no existe futuro y se tornara invivible, máxime que está agobiada, como lo repite el mencionado científico, por el crecimiento incontrolado de la población. Así, "en un mundo de caos político, social y medioambiental, ¿cómo puede la raza humana sobrevivir otros cien años?" se preguntaba Hawking en el 2006. Y para él la única respuesta posible radica en salir de la tierra y colonizar otros mundos, algo así como crear una copia de seguridad de nuestra civilización, puesto que “la raza humana no debería tener todos sus huevos en la misma canasta, o en el mismo planeta”.

Con una buena dosis de especulación cósmica, Hawking ha dicho que debemos mirar a las estrellas para sobrevivir al colapso y se ha atrevido a decir que la mejor opción es huir a nuestro vecino más próximo Alpha Centauri. Este es el sistema estelar más cercano al sol, que se encuentra a 4.37 años luz de distancia de nuestra tierra. Para completar, ha propuesto que los dueños del mundo, encabezados por las corporaciones financieras, inviertan en patrocinar los vuelos tripulados hacia el espacio. Como para que no queden dudas de los disparates que puede generar la actitud antropofuga que genera el capitalismo, Hawking ha dicho que "gracias a la migración espacial, algún día podríamos llegar a Marte en una hora y a Plutón en pocos días" y además la luna será colonizada dentro de 50 años y Marte en el 2100. Según Hawking, “si la especie humana quiere sobrevivir más allá de los próximos cien años, es imperativo que atraviese la negrura del espacio para colonizar nuevos mundos a través del cosmos”.

La realidad negada

Hawking puede ser un brillante físico, pero en términos políticos parece ser un analfabeto, puesto que no asume el problema de fondo del probable colapso del planeta tierra, como es la preservación del capitalismo. Esta es la realidad que ni se menciona, porque cada vez es más cierto que la lógica capitalista se ha convertido en nuevo sentido común, que podemos imaginar el fin del mundo, pero no el del capitalismo. En lugar de abordar las verdaderas dimensiones de la destrucción de la tierra, resulta fácil plantear la huida hacia mundos imaginarios, como si eso fuera sencillo. Una sola pregunta al respecto es suficiente para poner en duda las predicciones delirantes de Hawking: ¿Con qué combustible se van a abastecer las naves espaciales que viajen a través del cosmos, si el petróleo se está agotando? Ante la magnitud de los problemas en la tierra, Hawking se mueve como un naturalista en el mundo de los espíritus, según la frase de Federico Engels, o, como ha dicho José Saramago, “para millones de personas en el mundo, ninguno de los problemas esenciales de la vida está resuelto, mientras nos divertimos en enviar un aparatito a Marte…”.


Publicado en papel en El Colectivo (Medellín), diciembre de 2017.