Para Trump, Rusia y China desafían el poder y los intereses de Estados Unidos

Publicaron: Varias agencias

El presidente estadounidense presentó su Estrategia de Seguridad Nacional. Sostiene que el desafío pasa por el frente económico y la competitividad.

La primera “Estrategia de Seguridad Nacional” presentada por el gobierno de Donald Trump implica en gran medida un regreso a los planteos de la Guerra Fría. Coloca a China y Rusia como los grandes enemigos de Estados Unidos, calificándolos de “rivales poderosos” que buscan debilitar la “prosperidad” del gigante norteamericano.

El documento, presentado por el propio mandatario, contiene unas 60 páginas y propone poner a “Estados Unidos Primero” en todos los planos. Se estipula que el desafío en materia de seguridad pasa por el frente económico y la competitividad a nivel global.

“China y Rusia desafían el poder, la influencia y los intereses de Estados Unidos y están tratando de socavar la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos”, asegura el documento, que usa un lenguaje particularmente incisivo contra Moscú y Beijing, algo que se contradice con la postura de acercamiento que el propio Trump tuvo estos meses con ambas potencias.

Los dos países “están decididos a hacer las economías menos libres y abiertas, a incrementar sus ejércitos y controlar la información para reprimir a sus sociedades y expandir su influencia”, señala, para luego agregar: “China y Rusia quieren crear un mundo que sea la antítesis de los valores y los intereses de EE.UU.”

Según el texto, China quiere expulsar a Estados Unidos de la región Indo-Pacífico y controlar gran parte de Latinoamérica a través de préstamos e inversiones, mientras Rusia busca debilitar la influencia estadounidense en el mundo y crear divisiones con sus aliados y socios.

Trump aprovechó para criticar duramente a sus predecesores, acusándoles de no haber protegido adecuadamente a la nación. “Nuestros líderes se dedicaron a desarrollar otros países, en vez de velar por nuestro propio país”, aseguró el mandatario, señalando como prueba que la economía marcha bien y vaticinando que bajo su gobierno mejorará aun más.

Insistió en que primero hay que reconocer “los errores del pasado para colocar a Estados Unidos en el lugar que merece”, y enfatizó la necesidad de “crear fronteras”, “proteger la patria” e incluir un plan económico internacional que defienda también sus intereses.

En la nueva estrategia de seguridad nacional, Trump identificó además como temas prioritarios varios de los que utilizó durante su campaña electoral, como la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México. “Una nación sin fronteras no es una nación, una nación que no protege la prosperidad en el país no puede proteger sus intereses en el extranjero”, justificó, para enfatizar luego que “una nación que no está preparada para ganar una guerra es una nación que no es capaz de prevenir una guerra”.

Durante su discurso Trump condenó los recortes presupuestarios en materia de defensa experimentados en los últimos años: “Nos defenderemos a nosotros mismos y a nuestro país como nunca antes lo hicimos”, afirmó.

También invitó a los países americanos a sumarse a la iniciativa de “aislar a gobiernos que rehúsen actuar como socios responsables para el avance de la paz y la prosperidad”. “Los Estados democráticos del hemisferio tienen un interés compartido en confrontar amenazas a su seguridad”, sostiene el documento.

El presidente estadounidense vislumbra a las naciones en constante competencia, y sus políticas revierten las de gobiernos anteriores sobre cambio climático. Asevera que Estados Unidos se defenderá unilateralmente, aún si ello perjudica acuerdos que se han forjado con otros países y que han sido pilares de la política internacional desde la Guerra Fría.

La estrategia subraya la necesidad de adelantar una reforma para promover la migración a Estados Unidos por méritos profesionales y no vínculos familiares.

El plan del presidente republicano, que podría alterar significativamente las relaciones internacionales de Estados Unidos de implementarse completamente, tiene cuatro pilares: proteger el territorio, promover la prosperidad estadounidense, demostrar paz a través de la fuerza y promover la influencia estadounidense en un mundo competitivo.

El planteo de Trump es sumamente diferente al de su antecesor, Barack Obama, quien en 2015 había calificó al calentamiento global como “una amenaza creciente y urgente contra nuestra seguridad nacional”.

La estrategia actual no menciona ese tema, y de hecho Trump ha pedido que Estados Unidos abandone el Acuerdo de París que se enfoca en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En este sentido sólo dice que Estados Unidos “debe dominar en el área del desarrollo de combustibles” y se debe “reconocer la importancia de ser líder en la defensa del medio ambiente”.