Francisco anima a América Latina a “perseguir grandes objetivos” en su bicentenario

El diario vaticano L’Osservatore Romano publicó este martes el prólogo, escrito por el papa Francisco, de la segunda edición del libro ‘Memoria, coraje y esperanza. A la luz del Bicentenario de la Independencia de América Latina’, escrito por el uruguayo Guzmán Carriquiry, secretario de la Pontificia Comisión para América Latina.

En el prefacio -que lleva por título ‘Hacia horizontes más amplios’- el pontífice anima a América Latina a “perseguir grandes objetivos” tras el bicentenario de su independencia.

“Urge poder definir y perseguir grandes objetivos nacionales y latinoamericanos, con fuertes consensos y movilizaciones populares, más allá de las ambiciones e intereses mundanos, y lejos de maniqueísmos y exasperaciones, de aventuras peligrosas y explosiones incontrolables”, señala el pontífice.

Y añade: “Más que acomodarnos en la indiferencia y la insignificancia, somos desafiados a elevar utopías de auténtica libertad y liberación integrales, apoyadas por renovadas ‘gestas patrióticas’ (como concluye bien este libro)”.

El papa recuerda que hace seis años, cuando se presentó la primera edición de este volumen, también prologado por él (entonces arzobispo de Buenos Aires), “América Latina estaba concluyendo un ciclo de fuerte crecimiento económico en condiciones internacionales favorables”.

Sin embargo, Francisco asegura que “una gran oleada de depresión provocada por la crisis económica mundial, unida a cadenas de corrupción y violencia, ha marcado una transición hasta el momento actual”.

Un contexto en el que, considera, “América Latina parece vivir en la angustia y la incertidumbre, con estructuras políticas mermadas, con un nuevo incremento de la pobreza y con una profundización de los abismos de la exclusión social para muchos”.

“¿Qué está sucediendo en América Latina? ¿Qué queda del apelativo de ‘Continente de la esperanza?’ ¿Quizá nos hemos resignado a un pragmatismo de muy poca envergadura en medio de la confusión? ¿Nos limitamos a operaciones de cabotaje sin rutas seguras? ¿Hemos vuelto a confiar en ideologías que han demostrado fracasos económicos y devastaciones humanas?”, cuestiona.

En su opinión, “el Bicentenario de la Independencia es una buena ocasión para alzar el vuelo y mirar hacia horizontes más vastos”. Por esa razón, estima, “hay una necesidad de debates serios y apasionados sobre nuestro pasado, presente y futuro”.

“Debemos desarrollar y debatir proyectos históricos que miren con realismo a una esperanza de vida más digna para las personas, las familias y los pueblos latinoamericanos”, recomienda.

Francisco concluye el prólogo recordando que conmemorar el bicentenario “o sirve para recoger la herencia interpelante y las cuestiones no resueltas que nos ha dejado la independencia (…) o no sirve para nada”.

“Solo sería un nuevo motivo de distracción y de manipulación folclórica. No desaprovechemos los grandes acontecimientos de nuestra historia”, concluyó Francisco.


Memoria, coraje y esperanza.

Texto de la Presentación del Papa Francisco. «¿Qué es lo que está pasando en América Latina? ¿En qué queda el apelativo de “continente de la esperanza”? ¿Acaso nos resignamos a un pragmatismo de muy corto aliento en medio de la confusión? ¿Nos limitamos a maniobras de cabotaje sin rumbos ciertos? ¿Volvemos a confiar en ideologías que han demostrado fracasos económicos y devastaciones humanas? El Bicentenario de la Independencia es una buena ocasión para levantar vuelo y mirar horizontes más grandes. Hacen falta serios y apasionados debates sobre nuestro pasado, presente y futuro. Necesitamos cultivar y debatir proyectos históricos que apunten con realismo hacia una esperanza de vida más digna para las personas, familias y pueblos latinoamericanos.Urge poder definir y emprender grandes objetivos nacionales y latinoamericanos, con consensos fuertes y movilizaciones populares, más allá de ambiciones e intereses mundanos y lejos de maniqueísmos y exasperaciones, de aventuras peligrosas y explosiones incontrolables. Más que acomodarnos en la indiferencia y la chatura, se nos desafía a levantar utopías de auténtica libertad y liberación integral, sostenidas por una renovada “gesta patriótica” (como bien concluye este libro). (…) Conmemorar el Bicentenario sirve hoy para recoger el legado interpelante y las cuestiones irresueltas que nos dejó la Independencia y afrontar todas las “tareas pendientes” —como lo plantea este libro— o no sirve para nada; solo sería un nuevo motivo de distracción y manipulación folklórica. No desperdiciemos los grandes acontecimientos de nuestra historia.Vaticano, 16 de julio de 2017, Francisco.