The Economist predispone a la 'próxima guerra' de EEUU contra Rusia y China

Escribió: Alfredo Jalife-Rahme

La revista británica The Economist, añeja de 174 años, predispone de forma ominosa en su reciente portada a 'La próxima guerra' de EEUU contra Rusia y China, con el subtítulo del "creciente peligro de un conflicto entre las superpotencias" y "cómo los cambios en la tecnología y la geopolítica recrudecen la amenaza".

Las portadas de The Economist suelen ser polémicas y han recurrido hasta al esotérico tarot para enviar mensajes hieráticos.

Para el portal estadounidense 'Politico', los banqueros globalistas Rothschild, encabezados por Lynn de Rothschild —muy activa en Twitter, aunque mucho menos que Trump— han sido los custodios de The Economist a través del Grupo Pearson y "están decididos a proteger su inversión y asegurar que la empresa no caiga en las manos de otro propietario".

El Grupo Pearson también controlaba al The Financial Times, portavoz del neoliberalismo global.

La revista portavoz de este grupo de banqueros oligárquico-plutocráticos muy influyente a escala global considera que "una colisión devastadora entre las superpotencias", que era "inimaginable" en el pasado cuarto de siglo, "ya no lo es".

La misma semana de la portada bélica del The Economist, el jefe de estado mayor británico advirtió de un ataque ruso. El general sir Nick Carter, jefe de gabinete del Centro de CiberSeguridad Nacional, aduce que existen asombrosos paralelos entre la situación anterior a la Primera Guerra Mundial en 1914 y ahora.

Su paranoia, proferida ante la elite geoestratégica de Chatham House de Londres, es un buen pretexto para incrementar el gasto militar en momentos de desasosiego económico debido al Brexit: llegó hasta aseverar un ataque inminente a la infraestructura británica mediante una "guerra electrónica".

The Economist se centra en la nueva estrategia nacional de defensa de EEUU delineada por el Pentágono, que coloca a China y Rusia como las principales amenazas para el país norteamericano, mucho antes que el yihadismo.

A juicio de la revista "aun ahora EEUU y Corea del Norte se encuentran de forma peligrosa muy cercanos a un conflicto que corre el riesgo de jalar a China o de escalar a una catástrofe nuclear".

Advertencias no faltan tampoco cuando el solvente Boletín de los Científicos Atómicos de Estados Unidos colocó el 'Reloj del Juicio del Día Final' a menos de dos minutos de la fatal medianoche.

En un extenso reporte especial sobre el "futuro de la guerra", la pugnaz revista arguye que "los poderosos cambios a largo plazo en geopolítica y la proliferación de nuevas tecnologías erosionan el extraordinario dominio militar que EEUU ha gozado con sus aliados".

Pues tal dominio militar se ha desvanecido con el derroche militar de Washington en varios teatros de batalla desafortunados.

The Economist aduce que "un conflicto en una escala e intensidad no vistos desde la segunda guerra mundial es de nuevo plausible" cuando el "mundo no está preparado para ello".

El 'reporte especial' consta de 9 rubros:

1. El futuro de la guerra: nuevos campos de batalla;

2. El conflicto de superpotencias: orgullo y prejuicio;

3. La guerra de información: mi verdad contra la tuya;

4. La guerra híbrida: sombras grises;

5. La guerra urbana: de casa en casa;

6. La proyección de poder: estate bien atrás;

7. Las amenazas a la estabilidad nuclear: ni tan loco;

8. La robótica militar: guerra a hipervelocidad y

9. Las armas autónomas: el hombre y la máquina.

Destaca en el 'reporte especial' que The Economist incite a EEUU a invertir exorbitantes sumas en nuevas armas nucleares y sistemas de armas convencionales —desde la robótica hasta la Inteligencia Artificial— que garanticen que Washington mantendrá su superioridad militar que ha infligido "temor en sus enemigos".

Ni tardo ni perezoso EEUU invierte ya 1, 2 billones para potenciar todo su letal arsenal nuclear.

Reconoce que el 'máximo peligro' radica en "un error de cálculo por no entender las intenciones del adversario que desembocaría en una escalada sin planificar que se salga de control". ¡Un Armagedón nuclear por error de cálculo!

Sintetiza los ocho rubros y comenta que el peligro apremiante se ubica en la península coreana donde EEUU sopesa un "incapacitante 'golpe preventivo' contra los sitios nucleares de Corea del Norte", aunque reconoce la "baja confianza en su éxito". No emite loa alguna sobre la inesperada participación conjunta de un equipo de Corea del Norte con Corea del Sur en los Juegos Olímpicos de Invierno.

El escenario de una guerra, aún limitada, de EEUU contra Corea del Norte es dantesco con un gigantesco número de víctimas que es inaceptable para la conciencia universal. El mismo Steve Bannon, ideólogo defenestrado del 'trumpismo', llegó a confesar que una guerra del país norteamericano en la península coreana era inviable debido al número de víctimas en juego.

The Economist propone que en caso de que "fracase la diplomacia", Corea del Norte debe ser doblemente "contenida y disuadida mediante el terror", por lo que "la guerra es una posibilidad real".

¿Qué significa que "fracase la diplomacia"? ¿Que se rinda sin condiciones Corea del Norte? Nonsense!

Trump, si es que no está haciendo un 'bluff' como apostador y dueño de casinos que fue, pretende operar solo imponiendo su caduca voluntad unipolar sin la colaboración de China y Rusia (que tiene 18 kilómetros de frontera con Corea del Norte) cuando el mundo ha entrado a su fase multipolar debido a la decadencia de EEUU.

A mi juicio, el 'éxito diplomático' en la península coreana pasa por la diplomacia 'tripolar' conjunta de EEUU/China/Rusia.

Son otras épocas y EEUU —desde Clinton, pasando por el nepotismo de los Bush (padre e hijo), hasta Obama— no supo resolver el contencioso coreano cuando tuvo la oportunidad dorada y dilapidó un irrepetible tiempo precioso.

The Economist azuza a EEUU a acabar con "20 años de deriva estratégica" de las anteriores administraciones republicanos y demócratas, lo cual supuestamente "benefició a Rusia y China".

Viene la parte relevante de The Economist que exhibe su neoimperialismo démodé e inoperante en la fase 'tripolar' del planeta, al menos que EEUU busque una guerra nuclear contra la nueva alianza de Rusia y China que no podrá ganar: "Aún si China no participa en la segunda guerra de Corea, tanto China como Rusia están entrando en una renovación de competencia de superpotencias con Occidente".

¿Qué significa 'Occidente' para los lingüistas anglosajones cuando el país sede de The Economist, Reino Unido, optó por el Brexit y/o cuando Trump maltrata a la Unión Europea que se ha acercado a China y, de paso, a Rusia?

La plutocrática revista arremete contra Rusia que "paradójicamente necesita afirmarse ahora porque se encuentra en un declive de largo plazo". Se ha de referir a la obsesión demográfica de los estrategas anglosajones que sustentan que Rusia implosionará debido a su natalidad negativa —que, por cierto, ya se estabilizó—.

Tilda a Rusia y a China —sin mencionar su alianza estratégica— de "Estados revisionistas" que desean desafiar el 'statu quo' y ven a sus regiones como esferas de influencia para ser dominadas. Para China, significa Asia del Este; para Rusia, Europa Oriental y Asia Central.

Alega que "ni China ni Rusia desean un confrontación militar directa con EEUU que seguramente perderían". A mi juicio, si es nuclear sería pírrica y nadie vencería.

Para The Economist, China y Rusia explotan una "zona gris" donde la "agresión y la coerción operan justo debajo del nivel que corre el riesgo de una confrontación militar con Occidente".

The Economist incita a EEUU a "invertir en nuevos sistemas basados en la robótica, Inteligencia Artificial, grandes datos ('big data') y armas de energía dirigida".

Y concluye que "el mejor garante de la paz mundial es un EEUU fuerte".

La desmienten tantas guerras y, más que nada, la situación abismal en la que Washington tiene secuestrado al mundo por su decadente unipolaridad. En lo que queda del siglo XXI, el mundo será 'tripolar' (EEUU/Rusia/China) o no lo será.