Elevada volatilidad e incertidumbre en el mercado bursátil mundial

Temor a una guerra comercial

La amenaza de un mayor proteccionismo de Estados Unidos, en especial dirigido hacia China, puso a la defensiva a los inversores bursátiles. Es un contexto que no favorece a los negocios en la plaza local.

Por Federico Kucher

 

Wall Street es el termómetro del negocio bursátil global. 

El mundo se muestra difícil para la Argentina. Los indicadores bursátiles de los países desarrollados registraron retrocesos en las últimas semanas y están marcando el pulso de las tensiones financieras que se observan en el mercado local. El monitor de acciones tecnológicas de la bolsa estadounidense muestra números en rojo: Google acumula una caída del 12 por ciento en los últimos 30 días, mientras que Facebook retrocedió 18 por ciento, Oracle 12 y Microsoft 6 por ciento. Se trata de muchos miles de millones de dólares perdidos en capitalización para estas empresas. El efecto se repite en el resto de los sectores de la bolsa: finanzas, servicios, bienes de consumo, materias primas y bienes industriales.

El clima financiero internacional esta raro. Es tiempo de apuestas. Algunos piensan que es el momento de hacer compras de oportunidad en acciones de granes empresas y otros se posicionan a corto una parte cada vez más importante de su patrimonio, es decir compran derivados de las acciones previendo una baja más importante de los precios de las acciones. En donde no hay dudas es en que el conflicto entre Estados Unidos y China por las reglas del comercio internacional están generando una fuerte volatilidad e incertidumbre.  

La puja de poder entre ambas potencias generó la alerta de especialistas. La semana pasada, el premio Nobel Paul Krugman aseguró que “las guerras comerciales son malas y casi todos pierden económicamente”. El economista planteó que los intentos de Trump de imponer medidas proteccionistas contra el China no van por el buen camino. Estados Unidos tiene un rojo comercial con los chinos de 375 mil millones de dólares anual y que no disminuye hace años. “Trump puede pensar que nuestro déficit comercial con China significa que ellos están ganando y Estados Unidos perdiendo, pero no es así. El comercio chino no es la cuestión que debemos atender en el mundo de 2018”, escribió Krugman.

La explicación del economista es que buena parte del rojo comercial de Estados Unidos con China es la contraparte del déficit de China con países que le venden insumos a su industria. “China es como algunos dicen el gran ensamblador: muchas exportaciones chinas en realidad se componen de partes que se produjeron en otros países, sobre todo en Corea del Sur y Japón”. Esto implica que el proteccionismo de Estados Unidos impactará fuertemente sobre otros países proveedores de China. “Trump se confunde. El superávit comercial chino no representa problema importante ni para Estados Unidos ni para el mundo en general”, concluyó.

Krugman puede o no tener razón. Poco importa. Trump está obsesionado con reducir el déficit comercial. La guerra comercial refleja un mundo que hace rato viene acumulando tensiones pero que no se habían hecho tan explícitas hasta ahora. Países pequeños como la Argentina no puede seguir sin plan b para enfrentarla. Pero por el momento no parece que el equipo económico tenga un as bajo la manga.

El resultado de las acciones de las empresas locales que cotizan en el exterior reafirma la falta de estrategia para enfrentar el clima más hostil en el mundo financiero internacional. La incertidumbre de los inversores se adueñó de las firmas argentinas. La petrolera YPF anota en el año una baja del 6 por ciento, al tiempo que Banco Macro lo hizo en 7 por ciento, Pampa energía retrocedió 2 y Edenor, 1. Los informes de analistas bursátiles no colaboran para generar optimismo y adelantan que seguirá la tendencia en rojo en las próximas semanas.