Surge un nuevo partido centrista en Reino Unido gestado en secreto

El proyecto, que aglutina figuras procedentes de izquierda y derecha, cuenta con acceso a una financiación de 57 millones de euros

PATRICIA TUBELLA

El germen de un nuevo partido de perfil centrista está fructificando en Reino Unido con el apoyo de un grupo de empresarios y filántropos que buscan “romper el molde” de la actual política británica y su “naturaleza tribal”. Promovido por un antiguo donante del laborismo, pero aglutinador de figuras procedentes tanto de la izquierda como de la derecha, el proyecto cuenta con el acceso a una financiación de 50 millones de libras (57 millones de euros).

En un contexto de crisis interna en el seno de las dos grandes fuerzas que dominan la política británica, los conservadores en el poder y la oposición laborista, The Observer desvelaba este domingo los planes de entrada en escena de un nuevo movimiento dispuesto a presentar candidatos en las elecciones generales de 2022. Las fuentes consultadas por el dominical apuntan al multimillonario, filántropo y fundador de la plataforma de streaming LoveFilm, Simon Franks, como uno de sus principales impulsores.

Franks ha creado una compañía (Project One Movement for the UK) como vehículo para poner en marcha ese proyecto político, que reniega de la polarización generada por el referéndum a favor del Brexit y de la falta de liderazgo sólido entre las filas de los tories y del Labour. Cuenta con un equipo estable desde hace más de un año y ha conseguido atraer a empresarios, responsables de ONG y también a nombres de filiación diversa, que incluyen a antiguos donantes del Partido Conservador. A falta de consenso entre los involucrados sobre la conveniencia o no de mantenerse como grupo de presión, en lugar de transformarse en un partido tradicional, sí se ha impuesto la decisión de presentar aspirantes a las próximas legislativas.

La plataforma que los avalaría presenta un carácter centrista, que asume ideas tanto de la izquierda, entre ellas una contribución más justa en los impuestos de las rentas más altas o la mejora en la financiación de la sanidad pública, como de los conservadores y su acento en fomentar la riqueza a través de la creación de empresas. Se apuesta, asimismo, por “controles más duros de la inmigración”.

Las especulaciones sobre la irrupción de un nuevo partido británico vienen siendo una constante desde la elección de Jeremy Corbyn como líder del laborismo (primero en otoño de 2015, y luego refrendado un año más tarde). Un sector importante del partido recela de la orientación marcadamente izquierdista de Corbyn, pero hasta la fecha se ha impuesto la estrategia de dar un paso atrás a la espera de una oportunidad para desbancarlo. En el bando conservador, entretanto, la autoridad de la primera ministra, Theresa May, es contestada indistintamente por los del sector eurófobo y el más minoritario proeuropeo.

Si bien el sistema político británico concede gran ventaja a los dos grandes partidos tradicionales, ni laboristas ni conservadores parecen tener hoy posibilidades de obtener victorias contundentes en unas nuevas elecciones. May forzó legislativas anticipadas (2017), en un intento de rentabilizar el resultado del plebiscito del Brexit favorable a una salida de la Unión Europea, y acabó perdiendo la ventaja de veinte puntos que hasta entonces procuraba a los tories una cómoda mayoría absoluta en el Parlamento. El sistema uninominal británico, sin embargo, sigue jugando a la contra de eventuales nuevos partidos: incluso si una plataforma atractiva y dotada de recursos económicos para su promoción consigue obtener una cuota importante de votos a nivel nacional, ese éxito podría fácilmente traducirse en sólo un pequeño puñado de escaños en caso de dispersión de los sufragios por el territorio.

La cuña de una nueva forma de hacer política está penetrando, no obstante, en el anquilosado panorama británico, tomando como inspiración el movimiento que aupó a Emmanuel Macron a la presidencia de Francia en mayo del año pasado. El Brexit y su implementación es la gran cuestión nacional capaz de catalizar al electorado. Hace sólo unos meses, se anunciaba en el Reino Unido el lanzamiento de la formación Renew con el objetivo de propiciar un segundo referéndum sobre el desengarce de Europa. Ese propósito es compartido por otras plataformas que plantean desde el voto táctico a favor de candidatos europeístas en las próximas elecciones, hasta la movilización de los votantes para que presionen a los diputados de su circunscripción (exigiéndoles una oposición al Brexit), pasando por la alternativa defendida por Renew de plantarles cara y presentar a rivales con una agenda proeuropea.

El futuro partido del que da cuenta The Observer no ha precisado su ideario respecto a Europa, aunque la presencia de conservadores desafectos con su partido y el énfasis puesto en el mundo empresarial sugiere un alineamiento poco proclive al Brexit.