Crece temor a que se firme un “mal acuerdo” en COP25 en Madrid

Escribió: Armando G. Tejeda, 05 dic 2019

 

 

En Madrid, España se realiza la Cumbre Climática de la ONU (COP25), en donde acusan a potencias de presionar malos acuerdos para el ambiente.


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Madrid. La lucha contra el cambio climático también se ha convertido en una batalla fratricida por controlar la llamada “nueva economía verde”, en la que no sólo están en juego las llamadas “energías limpias” sino también los polémicos bonos de emisiones de carbono que se cotizan al mejor postor en el mercado internacional. Precisamente este punto es uno de los más conflictivos de cara a las conclusiones que se están negociando a puerta cerrada en la Cumbre del Clima de Chile, que se desarrolla estos días en Madrid (COP25), y en donde varias organizaciones no gubernamentales y observadores denunciaron “presiones” y “maniobras perversas” por parte de las potencias más contaminantes del mundo -Estados Unidos, China y Rusia-para firmaar “un mal acuerdo” que supondría una mera solución “cosmética” y “sin contenido” a los graves problemas que enfrentamos.

El consenso en la comunidad científica es casi absoluto; de hecho, recientemente, más de 11 mil expertos de todo el mundo respaldaron un artículo publicado en la revista Bioscience en el que se alertaba de que el cambio climático provocará estragos y un sufrimiento extremo. También los representantes de las comunidades indígenas que acudieron a la COP25 también coinciden en su llamada de alerta ante la devastación de sus territorios y el control cada vez más violento y represor que se ejerce sobre ellos en pos de la explotación de los recursos naturales.

Pero, al mismo tiempo, en el esquema empresarial de la llamada “economía verde” o “economía del futuro” las grandes empresas que financian cumbres como la que auspicia Madrid o que controlan los llamados mercados internacionales de emisiones de CO2 son a su vez las empresas más poderosas del planeta. Por ejemplo, en Madrid entre las principales patrocinadoras de la COP25 destacan Iberdrola, Acciona, Endesa y las principales entidades financieras. Que, a su vez, pretenden influir en la toma de decisiones que se adoptarán de forma multilateral de cara a la protección del ambiente y que en teoría deberán asumir las delegaciones de los 196 países representadas, que trabajan estos días a puerta cerrada y exponiéndose lo mínimo a las críticas cada vez más duras de los observadores y representantes de la sociedad civil. Así como la de los jóvenes y pueblos indígenas, que este viernes expresarán a través de una manifestación en Madrid que se prevé multitudinaria.

La plataforma “Friends of Earth International” alertó precisamente de las maniobras de las grandes economías del mundo para perpetrar un “mal acuerdo” en la COP25 que les garantice a su vez que sus empresas más contaminantes y más poderosas en el sector siguen enriqueciéndose precisamente con el polémico mercado de emisiones de carbono. Precisamente el objetivo que pretenden, y al que se oponen frontalmente científicos, activistas y los representantes de los pueblos indígenas, es que los mercados de emisiones de carbono acaben por estar controlados por grandes empresas, lo que debilitaría aún más los planes nacionales de regulación y control de la contaminación.

Precisamente presentaron un informe específico, Los mercados de emisiones de carbono en la COP25 de Madrid: Una amenaza para los pueblos, la política y el planeta, en el que advierten precisamente de los peligros de llegar a un “mal acuerdo” respecto al artículo 6 del Acuerdo del Clima de París, que es, precisamente uno de los asuntos centrales que negocian en la Cumbre de Chile que se celebra estos días en Madrid. En concreto, el citado artículo incluye tres aspectos que son la cooperación directa, es decir que las emisiones que se reduzcan en un país se puedan contabilizar en las metas de mitigación de otro; el mecanismo de desarrollo sostenible (MDS) que es una figura multiestatal que algunos tratan de desarrollar con el "fallido" Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), que era gestionado por un órgano que designaban los países.Según la ONG los MDS intentan desarrollar como algo similar al fallido MDL, pero incluso este sería "más amplio" que el anterior en su alcance y más accesible a más países y podría promover supuestamente la mitigación y el desarrollo sostenible.

Los activistas denuncian que cada vez hay mayor presión de los negociadores de los países más desarrollados para dejar a un lado este artículo 6.8, para buscar avanzar en materia de mercados de emisiones de carbono, precisamente para evitar uno los puntos conflictivos del artículo 6, que es la posibilidad de que los derechos de emisión no vendidos (CER) puedan ser usados por los países para cumplir sus metas del Acuerdo de París y, con ello, que los actuales compromisos nacionales del acuerdo se “diluirían aún más”. En definitiva, “daría a los gobiernos amparo para seguir contaminando y abriría las puertas a una mayor influencia empresarial en la política climática nacional a la hora de ejecutar actividades de compensación de emisiones”.

En otro informe elaborado por expertos, ¿Pueden llegar a ser justos los daños y pérdidas provocados por el cambio climático?, realizado para la plataforma Civil Society Review, se estima que para 2030 el costo global anual de reparar las pérdidas y daños causados por el cambio climático totalizará 300 mil millones de dólares, aumentando a mil 200 millones de dólares anuales para 2060. El informe demuestra que poner fin a los subsidios estatales para los combustibles fósiles y un impuesto progresivo sobre la industria del petróleo y el gas permitiría recaudar los miles de millones necesarios para adaptarse y reparar los efectos nocivos del calentamiento global.

Mientras que desde la Organización Mundial de la Salud informó que en sus más recientes trabajos con participación internacional se desvela, por ejemplo, que el calentamiento global podría triplicar el volumen de población expuesta a inundaciones, hasta los 300 millones de personas. Otros adelantan que los posibles daños de la crisis climática sobre una especie cuyas funciones son claves para moldear el suelo y crear ecosistemas nuevos, como son las lombrices, hacen prever un impacto en cascada en todos los ecosistemas terrestres, o que el daño para la salud pulmonar por el aire contaminado puede equipararse en ciertas situaciones al consumo diario de un paquete de cigarros.