Declaración de POLO (Panamá), LUCHA (Venezuela), PRT (México). 01/06/2017

 

Motiva la presente declaración conjunta, de organizaciones socialistas y revolucionarias de América Latina, la pérdida de referencias principistas que están sufriendo una serie de intelectuales y partidos de izquierda, algunos de ellos de origen trotskista, respecto a la actual crisis de la República Bolivariana de Venezuela.  Ejemplo de este tipo de análisis unilateral que termina llevando agua al molino de la derecha interna y el imperialismo yanqui es la declaración de académicos e intelectuales autodenominados de "izquierda" ("Un llamado internacional urgente a detener la escalada de violencia en Venezuela". Aporrea 28/5/17).

 

Las organizaciones y activistas firmantes de esta declaración sostenemos que:

 

1. No es posible tener una cabal comprensión de los procesos políticos del siglo XXI, sin conocer la realidad concreta del marco internacional y, dentro de ese marco, de la política de los centros rectores del imperialismo, empezando por el gobierno de Estados Unidos.  

 

2. Este es un método que nos enseñaron Carlos Marx y Federico Engels, desde el siglo XIX, que siempre llevaban en cuenta en sus análisis el papel de la Rusia zarista, que por entonces era el centro de la reacción mundial y europea. Son harto conocidos los trabajos de Vladimir I. Lenin sobre el imperialismo que le permitieron una posición de principios en medio de  la Primera Guerra Mundial y dirigir la Revolución Rusa de 1917. Método seguido por intelectuales, revolucionarios y marxistas de todo tipo a lo largo de los últimos dos siglos.

 

3. Para analizar la actual situación venezolana hay que empezar por preguntarse: ¿Cuál es la política del imperialismo norteamericano frente al gobierno del presidente Nicolás Maduro? ¿Respetarlo o propiciar un golpe de Estado? ¿Podemos ignorar que el gobierno norteamericano ha intentado por todos los medios cortar de raíz el llamado "Proceso Bolivariano" iniciado por Hugo Chávez? ¿Podemos pasar por alto el golpe de 2002 contra Chávez, en el que actuaron con complicidad la embajada yanqui, la alta dirección empresarial (que acapara y sabotea la economía y el abastecimiento de insumos básicos) y la oposición de derecha que ahora dirige las protestas violentas contra el gobierno de Maduro? ¿Que existe una campaña internacional de desprestigio y mentiras dirigida por los grandes medios de comunicación controlados por la burguesía mundial? ¿Carece de relevancia la declaración del gobierno de Obama de 2015, que sigue vigente, de declarar a Venezuela "un peligro para su seguridad nacional"? ¿Las maniobras en la OEA dirigidas por el Sr. Almagro y gobiernos ilegítimos, golpistas y de derecha, como los de México, Brasil, Paraguay, Colombia y Argentina, tratando de sancionar a Venezuela, qué significan?

 

4. Las respuestas a las preguntas anteriores dan el primer marco de referencia de la realidad concreta de la actual crisis de Venezuela, del que hay que partir. Y todas las respuestas conducen a una conclusión: el gobierno imperialista norteamericano intenta forzar un golpe de estado, de cualquier tipo, contra el presidente Nicolás Maduro forzando su salida antes que se cumpa su período e imponiendo elecciones anticipadas que supone ganará la oposición de derecha.

 

5. ¿Por qué esta actitud visceral y golpista del imperialismo yanqui, los medios de comunicación a su servicio, la pléyade políticos entreguistas y oligarcas antidemocráticos, contra el gobierno de Nicolás Maduro? Porque el Proceso Bolivariano venezolano, pese a sus debilidades, limitaciones e inconsecuencias, ha sido una verdadera revolución popular, democrática, antioneoliberal y antiimperialista, que empezó a gestarse desde el "Caracazo" de 1989, prosiguió bajo la fallida insurrección de 1992 dirigida por Hugo Chávez y finalmente se canalizó por vías electorales en 1998.

 

6. Este proceso dio origen a un gobierno independiente de la tutela del imperialismo yanqui, así se haya quedado en los límites capitalistas con un socialismo más retórico que real. Pero el imperialismo norteamericano nunca ha estado dispuesto a tolerar un gobierno independiente en un continente que considera su "patio trasero", como lo prueban las decenas de golpes de estado sangrientos e incruentos en todo la región a lo largo de la historia.

 

7. Todos aquellos que, aunque se digan de "izquierdas", empiezan por ignorar el marco internacional de la crisis venezolana para responsabilizar exclusiva y principalmente de ella al presidente Maduro y su gobierno, le hacen el juego al proyecto golpista del imperialismo norteamericano y la derecha venezolana. Especialmente aquellos que en una simpleza inexcusable alegan que la "única salida es democrática" y que por eso exigen "elecciones ya", coincidiendo la propuesta de la derecha.

 

8. Definirse de "izquierdas" y argüir que el gobierno del presidente Nicolás Maduro lleva un curso "totalitario" y "dictatorial", como sostiene la Sociedad Interamericana de Prensa y Almagro, es faltar a la verdad y llevar agua al molino del golpe derechista. Por el contrario, salta a la vista la libertad con que actúan los líderes opositores, la proliferación de medios de comunicación privados y opositores, el respeto a la propiedad privada de la gran burguesía venezolana pese a reiterada actitud saboteadora de la economía.

 

9. Acusar al gobierno exclusivamente por la represión es ignorar que la ultra derecha venezolana ha creado grupos facistoides que cometen desmanes, linchamientos e intentos de quemar edificios y propiedad pública. Acusar al gobierno de desconocer la Constitución y la democracia, es ignorar que la oposición del MUD ganó la mayoría del Congreso Nacional en las elecciones de 2016, pero que ha usado esa mayoría para bloquear el funcionamiento del estado, hasta que enero de 2017 intentó un golpe parlamentario declarando en "acefalía al gobierno". Llamar a una salida "dialogada" y rechazar la convocatoria a Asamblea Constituyente como el mecanismo adecuado por encontrar esa salida, es alimentar a una posición de derecha que, por boca de su líder Capriles, ha instado a los militares al golpe de estado.

 

10. Quienes firmamos esta declaración no damos una carta blanca al presidente Nicolás Maduro y la cúpula dirigente del PSUV, pues consideramos que se han cometido muchos errores, omisiones y desviaciones de los objetivos declarados del Proceso Bolivariano. Pero nuestras críticas no son, ni pueden ser, las mismas del imperialismo yanqui, la OEA y el MUD, pues nuestras organizaciones sostienen que la única salida a la actual crisis de Venezuela es profundizando el proceso revolucionario hacia el socialismo: con una real movilización popular y obrera al margen de la manipulación burocrática; con la creación de comités populares de autodefensa; con verdaderas medidas de corte socialista como la nacionalización de la banca y el comercio exterior para cortar el flujo de dólares preferenciales a los que fugan capitales y acaparan; con la desarticulación y castigo de los grupos empresariales que roban al pueblo, tanto de oposición como de la llamada "boliburguesía"; con una verdadera salida democrática a la crisis que tenga por base la Asamblea Constituyente.