30 de octubre del 2018. Declaración de la JOScr

Bolsonaro: capitalismo agotado, guerra social y la necesidad de una dirección socialista revolucionaria

Brasil ha pasado en los últimos años, tiempos de gran convulsión social, los cuales se acrecentaron con el golpe de estado a la entonces presidenta Dilma Rousseff. La elección muestra un país dividido en dos, pero con un panorama de ascenso del neofascismo junto a programas de austeridad y recorte, donde un gran sector de la burguesía brasileña, ha cerrado filas con Bolsonaro, para derrotar lo poco que queda de "progresismo" que tenía su bandera en el PT.

Si bien, el PT triunfó por un corrimiento a la izquierda de un gran sector de la población, lo que ha visibilizado realmente la coyuntura desde su ascenso es la pelea de diferentes burguesías por hacerse con el país. Por un lado, la burguesía que se ha puesto atrás del PT y que apuesta a la mundialización (colocar a Brasil en el mercado con sus propios productos), hay otra burguesía, la que hoy alza a Bolsonaro, que pretende quitar las barreras del progresismo y así hacer de Brasil un país totalmente alineado con la globalización, lo que se traduce en hacer de Brasil una nación que cumpla con todas las leyes del mercado mundial y firme la totalidad de los tratados que vayan en esta línea. Con el agravante, de tener a la cabeza del país, a un personaje que alaba la dictadura y está en contra de los derechos democráticos.

Hoy, Brasil, es la muestra del mundo. El fenómeno de la ultraderecha tiene detrás de sí, la desesperación de muchos sectores de la población que no ven que las condiciones mejoren y la cara de un capitalismo agotado, que sigue vivo, por la falta de una dirección socialista revolucionaria que le haga frente a las "propuestas" burguesas de mundialización o globalización, las cuales llevan, independientemente de cual sea, a la barbarie. Bolsonaro es la cara más fascista de lo que hemos caracterizado como el fenómeno demofascista actual; la burguesía apela a un discurso pseudodemocrático mientras aplica políticas antiobreras y populares, incentiva la guerra y carga contra toda resistencia a la destrucción de la fuerza productiva: tanto del ser humano como de la naturaleza. 

La enseñanza de todo el fenómeno progresista, no puede ser pasada por alto dentro de la resistencia al capitalismo en el mundo. Sectores descontentos pusieron gobiernos con cierta autonomía del imperialismo, pero no sus propios gobiernos, donde quienes tomaran las riendas del país fueran ellos mismos. No podemos dejar de quitarle responsabilidad al PT de este desenlace debido a que alzó a un sector burgués que hasta tuvo que ver con el golpe de estado a Dilma. Hay que decirlo con todas las letras NO EXISTE LA POSIBILIDAD DE CAPITALISMO CON ROSTRO HUMANO.

Hoy, como socialistas revolucionarios, llamamos a la unidad de acción contra el ascenso del neofascismo, contra el gobierno de Bolsonaro, como siempre lo hicimos defendiendo al PT de los ataques de la burguesía imperialista porque sabíamos que esto era lo que se avecinaba. Pero, llamamos a conformar, con urgencia, una dirección internacional que apunte al socialismo revolucionario y levante un programa propio. La burguesía, de toda índole, aplica sus políticas, a pesar de la crisis, por la ausencia de esta dirección.

 

¡Abajo el fascismo!
¡Socialismo o más barbarie capitalista!