Declaración de la LSR de Argentina.13 de noviembre del 2019

Bolivia y la necesidad de APLASTAR el Golpe

 

Frente al Golpe de Estado en Bolivia, el pueblo ha decidido bajar de los cerros y resistir, ha resuelto no rendirse ante la oligarquía racista y los milicos asumiendo los riesgos de la represión. Con ese pueblo estamos. A ese pueblo apoyamos en su lucha para derrotar el golpe patronal, militar y blanco. De esa lucha dependerá en buena parte la suerte inmediata no solo de los explotados de Bolivia sino de las luchas populares en la región, sobre todo la que llevan adelante millones de hermanos chilenos contra el gobierno represivo de Sebastián Piñera, representante del “inmaculado” modelo económico y político heredado del generalísimo genocida Augusto Pinochet.

Todo lo previsto resultó de “imprevisto” en Bolivia. La rica burguesía pro occidental, históricamente asociada a los capitales del imperialismo norteamericano y al Brasil consumó un golpe de estado a través de la Policía y las Fuerzas Armadas (con alguna puntual excepción en su jerarquía) forzando la renuncia y el exilio de Evo Morales y García Linera.

Fue la culminación de veinte días de hostigamiento político contra el gobierno de Morales utilizando una bandera democrática –contra el supuesto fraude electoral– mientras soltaban a las turbas fascistas a incendiar locales del MAS, sindicatos, organizaciones sociales y linchar indígenas. Las calles de La Paz se encuentran hoy militarizadas, la caza de brujas de funcionarios del MAS se profundiza, y la derecha golpista representada por Mesa y Camacho proclamó presidenta, biblia en mano, a Jeanine Añez, entre sillones vacíos de una Asamblea Legislativa completamente ilegítima.

El golpe de estado se “coló” en Bolivia en medio –y en contra– de una escalada acelerada de luchas populares, primero en Ecuador y luego en Chile, sumadas a la derrota electoral de Macri en Argentina, la liberación (parcial) de Lula en Brasil y el inminente armado del Grupo de Puebla que se daba en Buenos Aires. Ese mismo día, luego del llamado de Morales a nuevas elecciones, los militares dejan de respaldarlo y le exigen la renuncia. Es un golpe claramente preventivo, contrarrevolucionario en su esencia, apoyado públicamente por Donald Trump y su ministerio de colonias llamado OEA (Organización de Estados Americanos) más los golpistas de antaño Mauricio Macri y Jair Bolsonaro.

Hoy, luego de la inicial respuesta de los trabajadores del campo y los pobres de El Alto, se suman más sectores, crecen las protestas, los bloqueos de rutas y el abastecimiento del gas para resistir el golpe.

Los trabajadores y pueblos democráticos del continente debemos apoyarlos. Bregamos por que la resistencia en Bolivia se expanda, logre mayor unidad de todos los sectores populares crezcan hasta lograr una masividad contundente en pos de rechazar el golpe y aplastar, no solo a las Fuerzas Armadas y policiales, sino a los mismos grupos fascistas civiles. En ese camino de la pelea, apostaremos a que nuestros hermanos de clase del país vecino puedan construir un poder político y social ampliamente masivo y democrático de todas las clases explotadas, de la ciudad y el campo, respetando a todas las comunidades originarias y creencias, para, desde un poder opuesto al actual, derrotar a los golpistas y expulsar de sus tierras a sus patrones imperialistas.


¡Fuera Trump de América Latina!

¡ABAJO el golpe patronal, clerical, militar-racista!

¡Viva la rebelión de Bolivia y Chile!

¡ARRIBA el poder popular!

Liga Socialista Revolucionaria