3500-2.Declaración del POScr ante las provocaciones de Trump. 06 de enero del 2020
Las bravuconadas de Trump, ¿son serias?

En muchas oportunidades, el presidente de EEUU, Trump, amenazó con la vaina, según reza uno de los tantos dichos populares.
En esta oportunidad no amenazó y, de a callado, actuó.
No con el cuchillo de la vaina. Sí con un dron que, en territorio ajeno, mató -misil mediante- al general iraní Ghassem Soleimani; otras personas más, casi todas iraquíes, también fueron asesinadas.
Posteriormente, contento como güila con juguete nuevo, desemplovó una lista de "52 objetivos iraníes definidos y ubicables" que, dijo, estaban en reserva por si los iraníes osaban  atacar objetivos yanquis en la nunca mansillada tierra del espacio protegido por los varios dioses del olimpo capitalista.
Irán, todavía no dio respuesta. Si la da, creemos, pegará allí donde más le duele al ciudadano estadounidense: el ver, escuchar, leer, el recatado y sacro comentario con que son recibidos al retornaro a casa los militares, sin sus condecoraciones pero sí en sacos plásticos -por lo general negros- convenientemente cerrados con ziper que asegura un seguro cierre, de buena calidad.
¡Viet Nam
remember.!

¿Responderá Trump avanzando hacia la Tercera Guerra Mundial?

Si es así, ¿qué dirán y qué harán Rusia y China?
¿Se rearmará el eje OTAN (por lo tanto EEUU, Reino Unido, Alemania, Francia, España, Italia, Turquía, Etc.), Arabia Saudita, Israel, Japón?
¿Se sumarán los latinoamericanos del Grupo de Lima, la OEA de Almagro, los Guaidó, el boliviano Camacho, Bolsonaro, el boy scout siempre listo, el vapuleado Duque, el más que cacheteado Piñera, el todavía no repuesto Macri, etc.?
¿Y el papa Francisco y los conmilitones prelados de variopintas religiones en trance ecuménico?
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No vemos que este sea el momento adecuado para lanzar una guerra de tamaña magnitud. Pero, bien lo dice el refrán, al mono más pintado se le cae el zapote.
Sin embargo, desde el 2010, venimos diciendo que hemos entrado en la época que se caracteriza por el gran olor a Gran Tercera Mundial.
Pero, lanzarla, exige un mínimo recaudo probabilístico de triunfo o, en su defecto, una enorme desesperación ante el abismo como futuro.
Y debemos decir que, en pocas veces, en los ciento y tantos años que tenemos de vivir en la fase imperialista del sistema capitalista, la situación general -para los de arriba y para los de abajo- se ha presentado tan cargada de negros nubarrones.

Los socialistas, no queremos, no deseamos una nueva guerra, sea esta local o mundial. Queremos una revolución. Más, no  paree ser este el moento para ello. En consecuencia, no podemos hacer otra cosa que no sea condenar la atrocidad trumpeana -como gusta decir Nicolás Boeglin a la vez que hacemos un llamado al pueblo en general, de aquí y acullá, a preparase porque el sunami no pide permiso.
Y prepararse no es otra cosa que, sin fatiga pero también sin descanso, construyamos los embriones de partidos socialistas revolucionarios que son laúnica respuesta posible a un capitalismo cada vez más sin brújula, dando palos de ciego.