Declaración del POScr y la JOS. 26 de enero del 2019

No es el petróleo. No soportan la diferencia,

 y deciden aplastarla

El argumento de que la agresión a Venezuela es por el petróleo es equivocado y tramposo, en tanto evita la necesidad de profundizar los procesos revolucionarios de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba al socialismo y hacia la Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina y el Caribe. Ni es el petróleo o el litio o algún recurso natural. Esa no es la razón. Eso es encubrir el fondo político del conflicto. Lo que no acepta EEUU, el imperialismo, es que subsista una Revolución en Venezuela que independientemente que tenga o no un curso al socialismo, es una Revolución antimperialista de reclamo de independencia y soberanía ante los dictados y dominio de EEUU. Menos lo puede aceptar cuando ésta es una ofensiva por derrotar hasta las más tibias expresiones de independencia política y económica de EEUU como la de los Kirschner o Lula. Y lo vemos ahora con lo que le están haciendo a AMLO en México para que se arrodille. Para Rusia y China el asunto es, también, político.

Si los yankis derrotan la rebelde Revolución Bolivariana, avanzarían más fácil sobre Bolivia y Cuba y sobre otros conflictos en el mundo. China y Rusia no son socialistas ni tampoco están por impulsar revoluciones ni antimperialistas ni mucho menos socialistas. Estas dos potencias vienen de procesos por restablecer el capitalismo en economías con propiedad social y estatal producto de la Revolución de Octubre de Lenin y Trotsky y de la Revolución de 1949 con Mao. Su enorme fuerza las ha colocado como competidores intolerables. En su lucha por sobrevivir y avanzar en su fórmula de economía mixta pero como variante capitalista chocan con un imperialismo norteamericano en decadencia.

Ni China, ni Rusia, quieren revoluciones, pero en su confrontación con el imperialismo yanky necesitan de las que existen y de todo lo que sea oposición a este. Los procesos de resistencia al imperialismo como los de Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, son aliados por ahora, en su estrategia de enfrentar al imperialismo yanky para hacer valer ya no la coexistencia pacífica de los otrora Estados Obreros sino la coexistencia pacífica entre la utópica economía mixta o propiedad mixta de Rusia y China y la capitalista neoliberal de las burguesías mundiales en cuenta la yanki. Pero para las masas y la Revolución mundial el enfoque es particular. La necesidad del imperialismo de aplastar Venezuela es vital porque este y otros procesos de resistencia y lucha contra el imperialismo y el gran capital retrasan y obstaculizan su plan de hacerse de nuevo con la hegemonía mundial y de aplicar las políticas de sobreexplotación para sacar a flote al capitalismo en crisis crónica.

Venezuela, Bolivia, Cuba, Irán y la pertinaz lucha de los palestinos son un ejemplo y motivación a otras luchas de las masas en América y en el mundo. Aplastar estos referentes es aplastar la resistencia de las masas a nivel mundial a las políticas y al poder de la burguesía y el imperialismo. EEUU no tiene otra política que prepararse ante la III guerra mundial contra China y Rusia (hay que ver con quien se alinea Europa o si se parte) porque China viene desde hace décadas avanzando en la competencia de mercados y capital y Rusia viene consolidándose como potencia militar mundial.

Ni Atilio Borón ni los analistas que hacen a esa tesis economicista toman en cuenta la geopolítica ni la lucha de clases a nivel mundial y reducen el conflicto a un asunto de recursos cuando es absolutamente político. Así, trataron de abordar la Guerra de Irak. Y ya hemos visto que EEUU no tiene como su interés primordial el petróleo iraquí sino cómo aplastar la Revolución iraní que abrió una etapa de rebeldía y ascenso de las luchas en Medio Oriente y Asia.

No es el petróleo. Es, si se mantiene viva la Revolución o si la aplastan.

Es, si se mantiene la esperanza o triunfa la Barbarie, la creciente barbarización.