Estados Unidos: Giro estratégico de Obama

Desglobalización militar de EEUU y contención de China

 

Escribió: Alfredo Jalife-Rahme en La Jornada, México

El 5 de enero el presidente Barack Obama acudió en forma imprevista al Pentágono para anunciar su nuevo giro estratégico, que viene asentado en el documento de 8 páginas “Sostener el liderazgo global de EEUU: prioridades para la defensa del siglo XXI”.

 

Obama sostuvo que se daban por concluidas las largas guerras de la pasada década, en alusión nada velada al fracaso del bushismo bélico que, a mi juicio, significó el suicidio unipolar de Estados Unidos.

 

A vuelo de pájaro puedo comentar que tanto la derrota militar estratégica de Estados Unidos en Irak (donde resultó triunfador Irán sin disparar una sola bala) como el empantanamiento de Estados Unidos en Afganistán obligaron a un reajuste de Obama para concentrarse en la región Asia-Pacífico con el triple propósito de contener a China, fracturar a los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y seducir a India.

 

El costo del aventurerismo militar del bushismo durante una década en Medio Oriente –que Joseph Stiglitz (premio Nobel del Economía y ex funcionario clintoniano) calcula en más de 2 billones de dólares– mermó considerablemente las arcas de Estados Unidos y profundizó tanto su deuda impagable como sus déficit descomunales.

 

El recorte del presupuesto militar –anunciado por Leo Panetta, secretario del Pentágono, y el general Martin Dempsey, jefe de las fuerzas armadas conjuntas– asciende a casi medio billón de dólares escalonado en 10 años (sin contar otro tanto que deberá promover el Congreso a inicios de 2013), disminuye tanto el número de efectivos terrestres como de la marina y se concentra en el despliegue de los drones (aviones automatizados teledirigidos), con mayor énfasis en la ventaja tecnológica de Estados Unidos mediante la seguridad cibernética (que dispone ya de un centro de comando propio, a la par de los otros en los cuatro rincones del planeta y sus mil bases militares).

 

A mi juicio, todo el nuevo giro estratégico de Obama abandona a su triste suerte a Europa, retrae su presencia en Medio Oriente, con una ubicación ultracondensada en el golfo Pérsico para el despliegue de sus portaviones (que gozan de supremacía global), y se redespliega (con el retiro de las tropas de Irak y Afganistán) en la región Asia-Pacífico para cercar y contener a China. De la fracasada globalización militar del bushismo, Obama emprende la graciosa huida mediante la desglobalización militar en la fase de decadencia de Estados Unidos.

 

Donna Miles, del servicio de prensa del ejército, resume el documento de marras: Creciente importancia estratégica de Asia y el Pacífico; los intereses económicos y en materia de seguridad de Estados Unidos están inexorablemente vinculados al desarrollo de la región Asia/Pacífico de 39 países; la emergencia de India y China como dos gigantes asiáticos; inversiones para una asociación estratégica de largo plazo con India que sirva como ancla económica regional que mejore la seguridad en la amplia región del océano Índico; ascenso de China como poder regional y la preocupación por la falta de transparencia de China sobre sus intenciones estratégicas; 330 mil miembros del Comando del Pacífico de Estados Unidos permiten el libre flujo de comercio; mantener la paz en la península coreana, en particular con el nuevo liderazgo norcoreano.

 

David Ignatius, de The Washington Post (7/1/12), aduce que Obama cierra el libro de la era 11/9 y considera que los recortes presupuestales del Pentágono hacen una diferencia, tanto hacia el interior como al exterior. Marcan un giro genuino, uno de los más importantes desde 1945: un verdadero cambio con grandes consecuencias estratégicas en los que las fuerzas terrestres son recortadas considerablemente.

 

¿Ya no podrá, entonces, Estados Unidos invadir simultáneamente dos países para ahora consagrarse de lleno a su destrucción automatizada desde los cielos? ¿Mediante el control del Internet global pretende Estados Unidos con la guerra cibernética controlar las redes electrónicas de sus adversarios, quienes ingenuamente compraron los dispositivos de las trasnacionales de Estados Unidos para ser mejor espiados?

 

Según David Ignatius, se trata del fin de la era 11/9, cuando la muerte de Osama Bin Laden desembocó en que en el mundo árabe Estados Unidos dialogue con los Hermanos Musulmanes y los salafistas (ultrafundamentalistas islámicos), mientras las tropas de Estados Unidos regresarán de Europa a casa, probablemente en mayores números a lo esperado. Europa puede sentirse abandonada y pregunta si los alemanes replicarán acercándose a Rusia.

 

David Ignatius refiere que con el giro de Obama China se siente nerviosa comprensiblemente y aduce que los chinos no son tan estúpidos (sic) y saben bien que Estados Unidos se les va a la yugular.

 

Vaticina que está a la vista un periodo de rivalidad y tensión en el Pacífico, con tres puntos nodales: 1) la reciente expansión de Estados Unidos a Burma, donde hipócritamente dejó de lado los derechos humanos; 2) la delicada transición del liderazgo en Norcorea, donde la cooperación o la colisión de Estados Unidos y China están en el aire, y 3) la Asociación Transpacífica (TPP por sus siglas), para arrebatarle la supremacía comercial a China y a lo que pretende incorporarse estérilmente el “itamita México neoliberal” en la fase del panismo calderonista. ¿TPP contra BRICS?

 

La asociación estratégica de largo plazo que propone Estados Unidos a India ha sido puesta en relieve por The Times of India (5/1/12), que lo resume estupendamente: Estados Unidos identifica a China como una amenaza a su seguridad y busca la asociación con India.

 

Obama, Panetta y el general Dempsey insisten en que Estados Unidos mantendrá la superioridad militar global (Robert Burns, AP, 5/1/12).

 

La feroz crítica del Partido Republicano no se hizo esperar. El representante Howard Buck McKeon, jefe de los Servicios Armados de la Cámara de Representantes, en una declaración oficial sentenció que es una estrategia de liderazgo en retroceso para un Estados Unidos rezagado, mediante una retirada del mundo con el disfraz de una nueva estrategia.

 

No anda tan errado McKeon, a grado tal que Panetta como el general Dempsey han pasado mucho tiempo en la televisión en forma conjunta para intentar convencer a los escépticos de que Estados Unidos todavía tiene el ejército más poderoso del mundo a pesar de los recortes (China Daily, 9/1/12).

 

El general Dempsey comentó estar preocupado de que algunos países puedan malinterpretar el debate que los estadunidenses tienen sobre el cambio de estrategia y la necesidad de recortar los gastos militares: Puede haber algunos en el mundo que nos vean como un país en decadencia y, peor, como militares en decadencia. Y nada está más alejado de la verdad.

 

El secretario del Pentágono, Panetta, recalcó que un mal cálculo sobre la fortaleza de su país puede ser perturbador en el trato con naciones como Irán o Norcorea: Estados Unidos es el mayor poder militar e intentamos permanecer como el mayor poder militar, y agregó que su presupuesto de defensa todavía sería de lejos el mayor del mundo, casi del tamaño de los 10 siguientes mayores presupuestos de defensa combinados del planeta.

 

La próxima vez abordaré la reacción tanto de Rusia como de China al giro estratégico de Obama” que marca la lucha por la supremacía multipolar del siglo XXI.

 

Reacción de China y Rusia al nuevo giro estratégico de Obama

 

Escribió: Alfredo Jalife-Rahme en La Jornada, México

Antecedentes: a partir de mediados del año pasado Estados Unidos (EEUU) acentuó su giro estratégico, desde el punto de vista teórico y práctico, con el fin de contener a China mediante su redespliegue militar en la región Asia-Pacífico, lo cual ha sido plasmado por Project Institute 2049 y los respectivos periplos de Obama y Hillary Clinton a la zona (ver mis artículos del 4 y 18/12/11 y 4 y 8/1/12).

 

Hechos: el reciente giro estratégico oficial del 5 de enero (ver mi artículo del 11/1/12) causó diversas reacciones de Rusia y China. La más afectada es esta última, a la que se pretende contener con ayuda de India –empujada teóricamente a la contienda regional como ancla económica–, al unísono del proyecto comercial de Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés) al que incrustaron al México neoliberal.

 

Rusia aún no se pronuncia en forma oficial, con la salvedad de notables referencias tangenciales de Russia Today (RT, 5, 8 y 9/1/12) que informa las advertencias de China –recordando que el tamaño de China es casi la tercera parte del continente entero– y que las relaciones entre Pekín y Washington se bambolean en una zona entre lo neutral y lo negativo que se ha intensificado en parte por la reciente militarización de Taiwán por EEUU. Agrega que la salud y las pensiones serán drásticamente reducidas por el recorte presupuestal de EEUU y condensa que EEUU deja Afganistán y ahora el turno es de China.

 

Su analista militar, Evgeny Khrushchev, refiere que el ejército de EEUU cambia el enfoque de sus tropas a sus tecnologías y resume que los principales vencedores son los contratistas de armas de EEUU. Juzga que se trata de “una clásica carrera armamentista de guerra fría” librada por EEUU contra la percepción de una amenaza imaginaria de China y destaca que la estrategia de poder blando (soft power) de EEUU fracasó en Irak, Afganistán y Pakistán, por lo que Obama cambia su estrategia del centro y sudeste asiáticos a la región Asia-Pacífico, donde planea concentrar su poderío militar de alta tecnología contra China.

 

Será interesante seguir la evolución de Rusia cuando lleva una relación de altas y bajas (como el yoyo) con EEUU, el cual, por un lado, interfirió flagrantemente en las elecciones rusas y, por otro, obligó a Georgia a levantar el veto del ingreso de Rusia a la OMC.

 

La diplomacia China ha elevado el tono en forma gradual contra un ataque a Irán –que juzga como un desastre para la economía global– y a Siria, que resultaría en un desastre regional (China Daily, 11/1/12).

 

A mi juicio, tras el doble error que cometieron Rusia y China frente a la intervención de la OTAN en Libia, ahora intentan limitar los daños en Siria e Irán, quizá tardíamente.

 

Jim Canrong, experto en estudios estadunidenses de la Universidad Renmin de China, señala que el giro claramente tiene como objetivo a China y aduce que tanto el desarrollo de ésta como la situación de Irán pueden dañar las relaciones bilaterales por lo que Pekín debe permanecer tranquila y continuar su desarrollo, aunque permanecer en alta alerta, ya que el giro de la política muestra que EEUU es incapaz de desplegar sus militares en varias regiones, pero todavía desea mantener el control sobre los temas de seguridad global.

 

China Daily (11/1/12) resalta que EEUU atiza las tensiones para ganar un papel regional. Cita a varios analistas que comentan que EEUU puede acelerar la militarización de la región –interesante punto de vista que se complementa con mi tesis de la desglobalización que se (con)centra en las regionalizaciones, en este caso en materia militar.

 

Yang Yi, contralmirante y anterior geoestratega de la Universidad de Defensa Nacional del ejército chino, comentó que EEUU busca revitalizar su liderazgo global mediante el estímulo de tensiones regionales. Considera que EEUU ha explotado varios hechos en la península coreana y en el mar del sur de China para atraer exitosamente a sus aliados del este de Asia: Japón, Sudcorea y Filipinas. Aduce que, con una lógica invertida, EEUU pretende mantener la seguridad regional con el fin de socavar la modernización militar de China. Rechaza que EEUU sea un proveedor de seguridad (sic) y un ancla (sic) económica regional cuando se posiciona como enemigo en la región y socava la estabilidad y paz regional. Fustigó que los conflictos regionales se generaron cuando EEUU inició su estrategia de regreso a Asia en 2009: queda claro quién es el verdadero provocador.

 

El portal chino cita a Andrew Biller, de la Sociedad Asia-EEUU, quien refiere que el conflicto en la región se incrementó por la presencia de los marines en Australia y debido al aumento de la cooperación militar de EEUU con algunos países en la región.

 

Cita también al mayor general Luo Yuan, quien indicó que EEUU ha reforzado sus cinco principales alianzas militares en la región Asia-Pacífico y ajusta el posicionamiento de sus cinco mayores conglomerados de bases militares, mientras busca más bases militares para cercar a China. Sugiere que China debe mejorar la forma de cortejar amigos en la región para sacarlos de la órbita de EEUU, además que China debe mantener un alto grado de vigilancia, sin necesidad de estar alarmada, y adaptarse a maniobrar.

 

Un editorial del portal chino Global Times (5/1/12) arguye que el plan del Pentágono cambia el juego en Asia que pone de relieve la importancia de Irán con China. Resume que los cambios en estrategia del Pentágono están principalmente dirigidos contra Irán y China. ¡Pues sí!: si se cae Irán sigue China.

 

El editorial aconseja que China debe guardar algunas (sic) iniciativas estratégicas contra EEUU, para contrarrestar su contención. Pekín debe reforzar sus capacidades ofensivas de largo alcance con mayor persuasión militar contra EEUU para que éste se percate de que no puede detener el ascenso de China y que le convenga más ser su amigo. ¡Cómo no!

 

Ubica dos carriles en juego: el económico y el militar, cuando, en el primero, China lleva la ventaja y en el que difícilmente EEUU puede provocar a China, mientras, en el segundo, EEUU lleva la batuta con su poderío militar que le otorga justificaciones (sic) para suprimir(sic) a China. Concluye que “China debe tratar de evitar una nueva guerra fría con EEUU, lo cual no significa que deba ceder su seguridad periférica a cambio del confort de EEUU en Asia”.

 

Conclusión: llaman la atención las posiciones cada vez más nítidas de Rusia y China respecto a las graves crisis en Siria e Irán, donde la triada EEUU/Israel/Gran Bretaña amenaza desatar una tercera guerra mundial nuclear.

 

A mi juicio, el avance del nuevo giro estratégico de Obama dependerá en gran medida del epílogo de su casi guerra contra Irán, donde China, más que Rusia, parece estar dispuesta a trazar una de sus líneas rojas periféricas. Si cae Irán seguirán Venezuela y luego el mar del sur de China: relevantes zonas de reserva y abastecimiento de hidrocarburos a China. La guerra contra Irán, como ha destacado Zbigniew Brzezinski, beneficiaría a Rusia (por el alza de los hidrocarburos) y dañaría a China en primer término.