LA OFENSIVA CAPITALISTA DE LA GLOBALIZACIÓN, Y LA GLOBALIZACIÓN DE LA RESISTENCIA

Opina: Aten, Liga Socialista Revolucionaria, Argentina

 

En los últimos 45 días han acontecido hechos en varias regiones del mundo que debemos atender, empezando por Europa.  

Allí, existen 16 Cumbres que se parecen mucho al juego del gran bonete: “hay que ser disciplinado frente al gasto”, “con estas medidas saldremos de la recesión”, o con el dilema de si se retira Grecia, o no, de la zona euro.  

Estados Unidos tiene su mega presupuesto estatal en rojo;  Rusia celebra elecciones parlamentarias muy cuestionadas.  

En Egipto, el nuevo alzamiento en la Plaza Tahir contra la junta militar, fue opacado por la matanza de cristianos coptos, a la par que se desarrolla el juicio a la momia de Mubarak.  

Mientras tanto se retoman las negociaciones del “cuarteto” (Estados Unidos, Rusia, la UE y la ONU) para que se destrabe, después de 3 años, el diálogo de sordos entre israelíes y palestinos.

En Siria, los medios internacionales anuncian que la dictadura de la dinastía Asad ya cometió cinco mil crímenes, aún en medio de la “visita” de los observadores de la Liga Arabe.  

Otro problema de suma importancia es el desatado por las sanciones de EEUU contra el régimen de los ayatollah, por su pretensión de fabricar la bomba atómica, cuando Israel tiene 300, provistas por los yanquis. En respuesta a este ataque, Irán ha iniciado maniobras militares en el estrecho de Ormuz, en el Golfo Pérsico, y amenaza con cerrar el grifo del 40% del petróleo que se comercializa en el mundo, si occidente insiste con las sanciones.  

En Corea del Norte asumió el Gobierno un nieto de Kim Il-sung, Kim Jong-un, tras la muerte de su padre, Kim Jong.il el 17 de diciembre, dando continuidad al régimen de este país que actúa como “tapón” favorable a China para presionar a Estados Unidos.  

Tampoco África queda fuera de este complicado tablero. A fines del 2011, Estados Unidos ordenó a Kenia invadir Somalia, donde los rebeldes resisten, desde la década de los ’90, los ataques norteamericanos (recordar la película “La caída del Halcón Negro, que muestra cómo los yanquis son repelidos y expulsados por la población somalí). En 2001, Estados Unidos había encomendado esa misma misión a Sudán. Pero Sudán se ha visto sacudido por la guerra por el petróleo y por el coltán (el mineral base para la fabricación de los teléfonos celulares), entre tribus financiadas por Estados Unidos, de un lado, y China del otro. El resultado fue la secesión “pacífica” del país… con 400.000 muertos: China se quedó con el control del norte y, Estados Unidos, con el sur. Esto explica por qué desde el año pasado Estados Unidos encomendó a Kenia las tareas que ya no podía cumplir Sudán. Somalia sigue en manos de los rebeldes y, actualmente sufre una sequía que ha diezmado a un millón de personas en el cuerno de Africa.  

Lo importante es ver y entender el mosaico de la situación internacional no como un análisis fotográfico sino como la edición de una película dinámica de acción y de reacción. Dicho de otra manera, hay que ver los temas a largo, mediano y corto plazo para no quedarnos en la parcialidad de lo inmediato. Muchas veces hemos insistido: a más crisis, más lucha interburguesa e interimperialista.  

La ofensiva que están desarrollando los capitalistas en los mercados, en las naciones, contra sus propios dominados adquiere un carácter cada vez más cruento. Y aquí hay dos elementos políticos claves que determinarán el 2012: 1) la ofensiva de los capitalistas no es lineal, y 2) habrá elecciones presidenciales en Estados Unidos y Francia; en Alemania (parlamentarias); en Rusia (ya hubo parlamentarias y van para presidenciales); en Irán (sí, parlamentarias en Irán), y lo más importante es que en China se realizará el Congreso quinquenal donde serán nombrados, por la burocracia capitalista maoísta, los nuevos Presidente y Primer Ministro. Ambos elementos políticos se relacionan dialécticamente –no mecánicamente- porque precisamente, a cada acción le corresponde una reacción y en cada momento se relaciona la política interior con la política exterior. Como en estas potencias hay procesos electorales, la política exterior estará condicionada por las relaciones internas de poder de cada potencia, en este año 2012.

Veamos. En Estados Unidos, Obama, el premio Nobel de la Paz (y de las guerras), anunció el recorte del presupuesto militar por 350.000 millones de dólares; eso sí, para los próximos diez años. “Retiró” las tropas de Irak dejando a cambio 50.000 contratistas y una nueva incipiente guerra civil entre sunitas y chiitas. Pregunto: ¿es esto un retroceso de Estados Unidos al asalto del mundo?, rotundamente no.  La ruta hacia China no es lineal por Asia. La reorganización militar del Pentágono prioriza el fortalecimiento aéreo-naval en el Océano Pacífico, reestructurando y movilizando la 6ta. Flota; también está sacando naves (de la 5ta. Flota) del Mar Mediterráneo para fortalecer la base central ubicada en Bahreim, al oriente de la Península Arábiga, en el Golfo Pérsico. Y como parte de estos movimientos está también la reactivación de la 4ta. Flota en el Océano Atlántico, o sea, para controlar Latinoamérica y Africa occidental.  Con esta movida política del presupuesto militar (que Obama dice que se reduce, pero que en realidad se invierte más en tecnología de punta, como las armas automáticas y electrónicas para utilizar menos hombres, y los drones, aviones no tripulados, para vigilancia y bombardeos) Obama se impone a los republicanos (quitándoles una bandera política). A la vez negocia con estos, ya que a los “halcones” les resulta difícil criticar este nuevo rearme tecnológico de las “palomas”. De conjunto, esta política fortalece a Obama para la reelección, ya que no puede convencer al electorado trabajador y la clase media anunciando que hay menos desocupación, porque le dio empleo a sólo 100.000 personas, es decir, al 0,1% de los desocupados. 

En Europa, cada vez más alemanizada, es precisamente a Alemania y a Europa Central a donde llega desde Rusia el oleoducto marino por medio de Dinamarca. Desde el sur le llega a la Europa mediterránea por el gran gasoducto del Cáucaso, que parte de Azerbaiyán, pasa por Georgia y, a través de Turquía, llega al Mediterráneo, con la oposición de Israel. Eso explica el enfrentamiento del mayor aliado de Estados Unidos en la OTAN –Turquía– con su alfil en el Medio Oriente, Israel. Y Alemania, secundada por Polonia, asume la segunda fuerza de intervención (OTAN) junto a Estados Unidos en Afganistán.

Francia, desde hace tres años, se impuso como tarea estrategia controlar la cuenca del Mar Mediterráneo, lo que explica su intervención militar junto a Inglaterra en Libia. Que los dos socios de la OTAN no acuerden sobre la economía, expresa las contradicciones europeas. Además, Alemania, Francia e Inglaterra han reorganizado a la OTAN, volviendo a instalar en la República Checa el escudo misilístico contra Rusia, en diciembre de 2011. Rusia, como potencia monoproductora de energía petrolera y gasífera no sólo abastece a Europa sino fundamentalmente a China, ya que son aliados militares. Por ello y actuando de conjunto, impulsaron, a mediados del 2011, la destitución del gobierno proyanki de Kirguistán, obligando a Estados Unidos a retirar la base aérea con la cual controlaban, desde el norte, Afganistán, Irak y Paquistán. Y esta lucha por el control de la ruta energética en Euroasia es la que explica el enfrentamiento de Rusia con Ucrania en Europa y con Georgia en el Cáucaso. Turquía se opone, junto a Siria al proyecto de Estados Unidos e Israel (que ya posee los altos del Golán) de construir al Gran Líbano, que significa quitarle a Siria la franja de tierra que posee con salida al Mar Mediterráneo y por la que pasa el oleoducto que proviene de Irán.  Siria e Irán son aliados y, a su vez, Turquía le disputa a Irán el liderazgo del mundo musulmán, ya que aquella aparece como el proyecto moderno de los musulmanes moderados contra los fundamentalistas chiitas iraníes. Este panorama expresa las peleas entre capitalistas, las contradicciones, el antagonismo de intereses, precisamente porque “negocios son negocios” y cada vez se exacerban más. Como reacción a esta ofensiva capitalista en el mundo globalizado (en el que desde el 2008 estallan continuamente burbujas como la inmobiliaria, la bancaria, los commodities energéticos y alimenticios, salvatajes estatales a los bancos, bancos ahogando a los estados con los déficits fiscales…) nace una reacción en su contra.

En 2011, la denominada “Primavera Árabe” (llamada así por los propios imperialismos europeo y yanki) desestabiliza al capitalismo en el Magreb y el cercano Oriente. La rebelión popular derroca a dos dictaduras decenales, la de Túnez y Egipto. Y si bien no logró imponerse en Argelia –en la cuna de la revolución árabe en 1963- ni en Marruecos, lo que sí logró es iniciar la experiencia revolucionaria en Egipto –que se encuentra en la fase del enfrentamiento con la dictadura militar post Mubarak– y debilitar/desequilibrar el frente sur del enclave imperial que es el estado de Israel. Lo hemos escrito: la guerra en Libia fue la cuña para cortar ese proceso. A su vez la rebelión egipcia reimpulsa al proceso que se da en Palestina, con la contradicción de angustiar simultáneamente a las burguesías palestinas, tanto la de Gaza como la de Cisjordania. El sistema capitalista imperialista utiliza como un bumerang a estos movimientos en el mundo árabe, e intenta aplicarlo en Siria para convertirla en una nueva Libia, sólo que Libia es un país desierto, nuevo, del siglo XX, mientras que Siria posee una sociedad estructurada desde hace 1200 años. La resistencia contra la globalización en el 2011 pegó un gran salto, que es la explosión de los Indignados desde España a Grecia en Europa, también en Israel, y el promisorio movimiento de los Ocupas en Estados Unidos Es un proceso incipiente, contradictorio como son los grandes movimientos de masas.  

Lo promisorio es que estos movimientos de indignados y okupas ocurren en el corazón de los imperialismos europeo y yanki, lo que expresa otra dimensión: no son los movimientos de la lucha contra la guerra de Vietnam ni el Mayo Francés, aunque históricamente contengan y partan de esas experiencias. Lo importante es comprender que derrotar al imperialismo capitalista en cualquier país, es como cortarle un dedo, que seguro le duele y mucho, pero que  la lucha anticapitalista desarrollada en el corazón, en la cabeza y en las entrañas del sistema capitalista imperialista es una calidad distinta.

Y la lucha actual  está ya en los centros imperiales. Los socialistas revolucionarios debemos aprender de estas experiencias para desarrollar la política revolucionaria.