Este artculo es copia fiel del publicado en la revista Nueva  Sociedad  No 237, enero-febrero de 2012, ISSN: 0251-3552, <www.nuso.org>.

Preguntas y respuestas sobre la crisis mundial

Escribi: Pierre Salama

La creciente complejizacin de los instrumentos financieros implica cada vez ms  dificultades a la hora de evaluar las causas, las formas de contagio y los efectos diferenciados de las actuales turbulencias econmicas y financieras. Este artculo se enfoca en algunas de estas interacciones y busca aportar luz sobre la relacin entre el sistema financiero  y la economa real, la desconexin parcial de los pases emergentes de este mundo en crisis, los riesgos actuales y los problemas derivados de las respuestas aplicadas por los gobiernos de la eurozona.

Cmo operan la globalizacin y la liberalizacin comercial en la crisis

La crisis actual se desarrolla en un contexto especfico: el de la desindustrializacin de muchos pases, provocada y acelerada principalmente por la globalizacin comercial y, en segundo lugar, por la desregulacin financiera. A excepcin de Alemania, el conjunto de los pases avanzados experimenta desde hace una dcada una desindustrializacin masiva. Una parte importante de las economas emergentes tambin atraviesa esta desindustrializacin, a diferencia de algunas grandes economas asiticas. Detengmonos en el ejemplo de las economas emergentes. La desindustrializacin de algunos de estos pases, principalmente latinoamericanos, ocurre en un momento en que el pib per cpita es an relativamente bajo. La crisis actual puede precipitar los procesos de desindustrializacin ya iniciados en numerosos pases y as conmocionar la estructura de la economa mundial. Sin embargo, China, el taller del mundo, no puede beneficiarse mecnicamente de esta crisis. Por una parte, su modelo de desarrollo encuentra ya lmites, y a menos que pueda dinamizar su mercado interno, su ndice de crecimiento podra disminuir en provecho de otros pases asiticos cuya mano de obra sea menos costosa; por otro lado, la disminucin en las importaciones de las naciones afectadas por la crisis puede debilitar el crecimiento de China y volver obsoleta la tesis del desacoplamiento de coyuntura. Eso es lo que vamos a precisar.

Las economas emergentes asiticas registran un fuerte crecimiento desde hace unos 30 aos, las latinoamericanas se restablecen desde hace una dcada con un crecimiento ms o menos elevado, y ambos conjuntos tienden a converger. Pero no sucede lo mismo con las economas avanzadas. Esta situacin no es totalmente nueva. En la dcada de 1930, las economas avanzadas su- frieron una crisis profunda y duradera. En cambio, durante el mismo periodo, ciertas economas exportadoras latinoamericanas conocieron una industrializacin pronunciada, despus de una fase de crisis. Pero las relaciones entre el centro y la periferia ya no funcionan como antes, puesto que el contexto mundial ha cambiado profundamente y hoy en da estos conceptos parecen anticuados y pierden su pertinencia. Segn la Comisin Econmica para Amrica Latina y el Caribe (Cepal) y la corriente estructuralista latinoamericana, basta con que estos vnculos se distiendan en virtud de una crisis en las economas avanzadas, o de una guerra entre pases del centro, para que en algunas de las economas perifricas se produzca un proceso de sustitucin de importaciones. La distensin de los vnculos signific histricamente una oportunidad de industrializacin para pases como Brasil, Mxico o Argentina. La crisis estructural que atraviesan las economas avanzadas ofrecer hoy la misma oportunidad? La situacin es diferente de la que se daba en los aos 1930 por dos razones: por una parte, la dimensin financiera se convirti en un parmetro en extremo importante; por la otra, se han intensificado los vnculos comerciales entre algunas economas emergentes (en particular de Amrica Latina y Asia). El comercio de Amrica Latina con China y la India ha aumentado mucho. Brasil ha trabado vnculos comerciales cada vez ms estrechos con China: los intercambios entre estos pases se han triplicado entre 2006 y 2010. Pero la relacin es asimtrica: el gigante asitico exporta a Brasil esencialmente productos manufacturados y le compra materias primas, y lo mismo ocurre con Argentina. Mxico no le vende casi nada a China, pero le compra productos manufacturados. Gracias a la amplitud de sus exportaciones al pas asitico, la restriccin externa de Brasil y Argentina ya no funciona como lmite a su crecimiento, como ocurra en el pasado. El elevado crecimiento chino implica en parte el de Brasil y Argentina, pero no el de Mxico. No obstante, la crisis de la deuda pblica y las amenazas de estallido de la eurozona y del euro como moneda de reserva debilitan el sistema bancario. La bsqueda de liquidez puede ampliar el contagio financiero y repercutir en las economas emergentes, cuyos mr- genes de maniobra en materia de polticas contracclicas son ms estrechos hoy que en 2009, aun en China.

El crecimiento econmico no es siempre sinnimo de industrializacin creciente. En los pases avanzados, a excepcin de Alemania, tiene lugar un proceso de desindustrializacin, sobre todo desde el comienzo de los aos 2000. La desindustrializacin no se limita a la prdida del peso relativo de la industria en el pib en beneficio de los servicios, sino que es causada por el avance de las deslocalizaciones de actividades industriales y servicios hacia economas emergentes y por la casi ausente poltica industrial por parte de los pases en cuestin. La deslocalizacin, facilitada por la fuerte reduccin de las medidas proteccionistas y la reduccin del costo de los transportes, implica a menudo la posibilidad de burlar las dificultades legales que se imponen en los pases desarrollados. En los pases receptores, los salarios son mucho ms bajos, los derechos sociales, casi inexistentes, y las exigencias respecto del cuidado del medio ambiente a menudo estn ausentes o son ms endebles; en fin, los beneficios son menos gravados. El libre comercio es, desde este punto de vista, una manera de esquivar legalmente las normas de los pases de origen.

Mientras los pases asiticos experimentan un fuerte proceso de industrializacin, otros, especialmente en Amrica Latina, se encaminan hacia una desindustrializacin precoz. En Asia, aumenta el peso de la industria en el pib, el valor agregado de los bienes producidos crece y su grado de complejidad tecnolgica tambin; como resultado, el saldo de la balanza comercial de los productos industriales es ampliamente positivo. En Amrica Latina, por el contrario, el peso de la industria disminuye de manera relativa en numerosos pases y el valor agregado de los bienes producidos baja, as como su complejidad tecnolgica; en suma, el dficit comercial de la industria de transformacin crece, ms concretamente para los bienes de contenido tecnolgico medio y alto. Destinadas cada vez ms a las economas asiticas, las exportaciones de materias primas en absoluto producidas con tecnologas de punta compensan los dficits de la industria de transformacin, permiten lograr un saldo positivo de la balanza comercial y limitan el dficit de la balanza de cuenta corriente. La excepcin es Mxico, donde son las transferencias monetarias de quienes han migrado a Estados Unidos las que reducen fuertemente las obligaciones externas. A diferencia de los aos 60 a 90, la obligacin externa pesa menos a medida que aumentan los grados de libertad para definir una poltica econmica en favor del crecimiento.

Qu hacer entonces? Aceptar la desindustrializacin precoz en nombre del libre comercio, rechazar esta desindustrializacin practicando una apertura controlada o cerrar las fronteras esperando que los otros pases sigan comprando lo que se produce? Gracias al apoyo de un Estado estratega, la economa abierta no es una economa ofrecida a los intereses exteriores como ocurre en el caso del mero libre comercio. La apertura controlada permite transformar el tejido industrial y pre- parar al pas para las mutaciones necesarias requeridas por la crisis. No es la apertura externa la que conduce a la desindustrializacin precoz; la apertura a los mercados internacionales no es sinnimo de laisser-faire, ya que puede ser controlada. Desindustrializacin precoz e industrializacin dependen de la manera de practicar la apertura. Si se permite a las fuerzas del mercado fijar los precios y orientar las inversiones, la probabilidad de que tenga lugar un proceso de desindustrializacin precoz es alta y debilita las capacidades de resistencia frente a las crisis como la iniciada en los pases avanzados en 2008.

Qu diferencia la crisis actual de la gran crisis de 1929?

El paso de una gran crisis financiera a una recesin econmica y luego, tras una corta reactivacin, a una crisis de deudas soberanas portadora de riesgos recesivos en varios Estados de la eurozona es, sin duda, lo que diferencia la crisis actual de las economas avanzadas de la registrada en la dcada de 1930. Lejos de estar superada, la crisis abierta con la quiebra de Lehman Brothers resurge. La crisis financiera se desarrolla por el momento en dos etapas: una crisis de las instituciones financieras, seguida de una crisis de las deudas pblicas en varios pases de la eurozona, cada una de las cuales tiene un impacto negativo en el crecimiento de los pases avanzados.

Mucho se ha escrito sobre los orgenes y las causas de la crisis de las instituciones financieras en los pases desarrollados y sobre sus consecuencias fuertemente negativas sobre la actividad econmica. El desarrollo de las burbujas especulativas y sus estallidos fueron facilitados por: a) la aprobacin de normas contables que valorizan los activos a partir de sus precios de mercado (mark to market); b) la posibilidad para los bancos de vender de manera muy lucrativa los riesgos tomados, gracias a la creacin y a la emisin de productos financieros derivados cada vez ms complejos (titulizacin) y a la posibilidad de eliminarlos de sus balances; y, finalmente, c) las tcnicas por lo menos pcaras de evaluar estos riesgos. As concebida, la ingeniera financiera facilita una lgica de desbocamiento: el crdito se asigna cada vez menos a partir de las perspectivas de ingresos de los prestatarios y cada vez ms a partir de la anticipacin del valor de los patrimonios as adquiridos por esos prestatarios, como se pudo observar con las burbujas inmobiliaria y financiera. Para retomar una expresin de Hyman Mynski, se llega muy rpidamente a una financiacin de tipo Ponzi y se perfila la inestabilidad. (El esquema Ponzi es una operatoria fraudulenta construida a partir del pago a los invesionistas de intereses desmesurados que son financiados con el ingreso de nuevos aportantes de capital, por lo cual se forma una suerte de pirmide, que se cae si se corta el ingreso de nuevos participantes [N. del E.]).

El sistema financiero implosiona con una desvalorizacin brutal de los activos, y lo que ayer favoreca la burbuja (el equity value, es decir, la diferencia positiva entre el valor de mercado de los bienes y las obligaciones asumidas) se transforma en su contrario (el valor de mercado se hunde y se sita por debajo del valor de los prstamos que deben reembolsarse). La inversin del ciclo causa un drenaje brutal de la liquidez. Las empresas financieras bus- can liquidez para financiar un riesgo que antes era transferido y diseminado y hoy se revala fuertemente. Los bancos dejan de prestarse entre s y, a fortiori, frenan brutalmente sus prstamos a las empresas y a los particulares. Con la desvalorizacin de su capitalizacin, las empresas no financieras ven cmo toda una serie de ratios viran al rojo, y se enfrentan a una falta creciente de liquidez. La restriccin crediticia (credit crunch) transforma la crisis financiera en una crisis econmica. La crisis se vuelve sistmica y afecta incluso a empresas que muestran una gestin prudente lejos de la manipulacin que era lucrativa antes de la crisis de los productos financie- ros titulizados. Finalmente, la crisis se propaga con fuerza ms all de las fronteras mediante los canales creados por la globalizacin financiera.

El efecto de contagio ha sido especialmente potente y afect al conjunto de las economas mundiales. Los pib sufrieron tasas de crecimiento negativas o fuertes ralentizamientos, y el desempleo aument por todas partes. En lugar del recurso a polticas de austeridad, cuyos efectos acumulativos habran podido profundizar la crisis, el despliegue de polticas de reactivacin permiti que el crecimiento se reanudara sensiblemente en ciertas economas emergentes y de manera modesta en las avanzadas. Algunos economistas pensaron entonces que lo peor de la crisis se haba superado y que se poda volver al juego sin modificar las reglas. Al contrario, otros economistas, ms lcidos y generalmente a contracorriente, consideraron que la cada y la reanudacin de los ndices de crecimiento no eran ms que una etapa de una crisis ms amplia que poda tomar un perfil en forma de w o en vl. Eso fue de hecho lo que ocurri pero con una particularidad difcilmente prevista: de una crisis de las deudas privadas se pas a una crisis de las deudas pblicas.

A diferencia de la registrada en los aos 30, la actual no es una crisis de inversin excesiva en los pases avanzados (las tasas de inversin no atravesaron ningn desbocamiento a lo largo de la dcada de 2000), ni una crisis de realizacin (el consumo disminuye poco gracias al aumento de los crditos en los pases anglosajones), sino una crisis financiera causada por la desregulacin salvaje del conjunto de los mercados, y en especial de los mercados financieros y del mercado laboral. Como hemos visto, la debacle financiera comienza en efecto con una crisis surgida de las deudas privadas. Los bancos, en riesgo de sufrir iliquidez y quiebra, dejan de otorgarse prstamos entre s y limitan mucho sus crditos a la economa, lo que precipita la crisis econmica. La intervencin del Estado para salvaguardar el sistema bancario tiende ms a acentuar las deudas pblicas y menos a financiar nuevamente el crdito a las empresas por parte de los bancos. Sin embargo, no es solo la ayuda del Estado al sistema financiero la que causa un aumento del endeudamiento pblico. Varios otros factores intervienen en ese aumento: a) la contrarrevolucin fiscal iniciada en los aos 80, que reduce la carga fiscal y, en consecuencia, los ingresos recaudados, adems de aumentar la regresividad del sistema, al mismo tiempo que acenta la doble desigualdad entre los salarios, por un lado, y entre los salarios y las rentas del capital, por otro; b) la cada de los ingresos fiscales en sentido estricto y de las contribuciones al sistema de proteccin social, ligada al cambio de la coyuntura; c) el aumento del volumen de algunos gastos, como la ayuda al creciente nmero de desocupados, a las personas especialmente afectadas por la crisis y a las empresas en dificultades; d) la suba de las tasas de inters debida a los spreads en aumento, y el consecuente crecimiento del servicio de la deuda. Estos factores, a los cuales se agrega la ayuda masiva aportada al sistema bancario y reembolsada en parte con la devolucin de los beneficios bancarios, a excepcin de las instituciones hipotecarias en eeuu, explican el desborde de los dficits y del endeudamiento pblicos.

Gracias a la liquidez as obtenida y a la ausencia de una efectiva regulacin relativa al funcionamiento del sistema financiero, las instituciones financieras se volvieron hacia los mercados de obligaciones y, en particular, hacia los ttulos pblicos de los Estados que se mostraban ms frgiles: Grecia, Italia, Portugal, Espaa y Francia, lo que les permiti obtener beneficios considerables en una primera instancia. Pero al final esta especulacin debilit las cuentas de los bancos, cuando apareci ms claramente la posibilidad de cesacin de pagos. El riesgo de default alimenta el alza de las tasas que, a su vez, refuerza el riesgo.

Dado que no era posible prever el momento preciso del estallido, el cambio de coyuntura sorprendi a las instituciones financieras que, vidas de ganancias, conservaron estos ttulos convertidos en fuente de prdidas. El valor de los bonos de los pases ms frgiles baj, lo que se tradujo mecnicamente en un aumento de la tasa de inters (por la relacin inversa existente entre el precio de un bono de renta fija– y la tasa de inters). Esto explica que, posteriormente, las instituciones financieras pretendieran vender estos ttulos y comprar otros, emitidos por pases que se consideran ms seguros aunque ofrezcan tasas de inters ms bajas.

La diferencia con las crisis de las deudas pblicas latinoamericanas de los aos 1980-1990 es importante. En ese momento, los bancos pretendan adquirir divisas fuertes vendiendo moneda local; en el caso actual, estas transacciones se hacen en la misma moneda, el euro. Los bancos venden ttulos emitidos por su propio pas para comprar ttulos emitidos por Alemania y algunos pases de Europa del Norte. Los Estados afectados por esta desconfianza hacia sus ttulos entran en una situacin de fragilidad. El aumento de las tasas de inters no les permite ya garantizar el servicio de sus deudas. Las polticas de austeridad decididas para reducir los dficits pblicos producen el efecto opuesto al esperado: estos dficits aumentan mientras bajan los ingresos fiscales, a causa de la acentuacin de la crisis econmica provocada por esas polticas de austeridad. El aumento de las tasas y la reduccin de los ingresos fiscales agudizan el problema de la reprogramacin de las deudas, de sus reestructuraciones y de las garantas que pueden ofrecer los pases de la eurozona. A falta de estas garantas y de una solidaridad interestatal, la imposibilidad de devaluar refuerza los riesgos de default de algunos Estados de la eurozona. A la inversa, la posibilidad de permitir la depreciacin de sus monedas explica que pases que no pertenecen a la eurozona (Japn, Reino Unido, etc.) no experimenten hasta ahora amenazas a su solvencia, aunque sus cocientes de endeudamiento (es decir, la relacin entre sus deudas y su pib) sean tambin elevados.

Otrora lucrativa, la especulacin se convierte en fuente de importantes prdidas. Es lo que se pudo observar durante el desarrollo de la crisis griega y su efecto domin sobre los ttulos italianos, e incluso franceses, en noviembre de 2011. Como los mrgenes de maniobra de los gobiernos se revelan ms reducidos en la fase actual que en la anterior, debido al endeudamiento masivo  derivado, los riesgos de profundizacin de la crisis econmica aumentan a la par que se pretende disminuir los dficits presupuestarios mediante polticas de austeridad.

Es difcil saber si la crisis que afecta des- de hace unos aos las economas avanzadas es ms fuerte que la de 1929. En principio, son diferentes. Dos aspectos distinguen la crisis actual de la de 1929: la crisis de la deuda pblica y la pertenencia de varios pases a una zona monetaria cuyo funcionamiento sufre la ausencia de una poltica presupuestaria comn. Solo medidas de carcter estructural pueden permitir superar esta crisis en forma duradera:

a) en cuanto a las instituciones financieras, la superacin de la crisis pasa por una modificacin sensible de la arquitectura financiera que establezca, como en los aos 30, una separacin entre las actividades de depsito-crdito de los bancos y las de inversin y, de manera ms general, por una reglamentacin ms estricta de sus actividades;

b) en cuanto al aspecto salarial y las distintas formas de solidaridad inter- e intrageneracionales y, tal como se hizo en la dcada de 1940 con el desarrollo de la proteccin social, parece necesario tener ms en cuenta los bienes colectivos, los bienes no comerciales, y reducir las desigualdades de ingresos

c) en cuanto a la intervencin del Estado en las actividades econmicas, se presenta como necesaria una coordinacin de las polticas.

Existe an relacin entre el sistema financiero y el sistema productivo?

Contrariamente a la opinin ms extendida, existen relaciones entre, por una parte, la desregulacin financiera y el desarrollo de las finanzas y, por otra parte, el sistema productivo. Este ltimo padece los efectos de aquel desarrollo; el crecimiento del pib en la mayora de los pases avanzados se vuelve ms o menos flojo segn los niveles de endeudamiento de cada economa y las capacidades para exportar de ciertos pases. El mercado laboral sufre las consecuencias: los salarios ya no siguen o siguen poco la evolucin de la productividad, se busca la flexibilidad laboral y los empleos precarios, de tiempo parcial, se multiplican.

La financiacin mediante el crdito a la inversin de las empresas y al consumo domstico es necesaria para el desarrollo de la produccin. Pero la desregulacin de los mercados financieros permiti que se incrementaran excesivamente nuevos productos financieros que funcionan como instrumentos de comportamientos especulativos. La financierizacin de la actividad econmica tiene un costo: la moderacin salarial y, junto con esto, el aumento considerable de la distancia entre el 10% o incluso el 1% que percibe los salarios ms elevados y los dems asalariados. Ilustremos los mecanismos que establecen una relacin entre la desregulacin financiera, el sistema productivo y el mercado laboral a partir de tres cuestiones: el crdito, la financierizacin y la moderacin salarial.

a) El desarrollo del crdito a los particulares, muy importante sobre todo en los pases anglosajones, va a la vez a estimular el consumo y la actividad inmobiliaria y a impulsar una financierizacin de la economa, gracias al endeudamiento masivo de los hogares y a la creacin de productos financieros complejos, objetos de especulacin. La moderacin salarial observada en estos pases en los aos 1990 y principios de los 2000 no ha acarreado un escaso crecimiento o un estancamiento econmico, al contrario de lo que se pudo observar en otros pases europeos. Antes bien, estuvo acompaada de un ndice de crecimiento ms o menos elevado y de una tasa de desempleo baja; el desempleo sigue siendo elevado en los pases que recurren menos al endeudamiento interno, como Francia. Los crditos acordados compensan los efectos depresivos de la moderacin salarial. La elevada demanda interna, sostenida gracias al crdito, permite la valorizacin del capital.

b) El efecto positivo de los crditos fciles acta tambin sobre el sistema fi- nanciero. En efecto, antes del estallido de la crisis de 2007-2008, la multiplicacin de los productos financieros construidos a partir de crditos concedidos y de derivados complejos, que se supone cubren los riesgos corridos, favoreci comportamientos especulativos que se tradujeron en la aparicin de burbujas, sobre todo en el sector inmobiliario y en los mercados financieros. Al privilegiar especialmente el corto plazo, los fondos de inversin comenzaron a comprar empresas gracias a los efectos de palanca obtenidos de los crditos concedidos, con dos objetivos: buscar una elevada rentabilidad inmediata y obtener ms valor en la reventa. Como toda especulacin, esta parece autoabastecerse, y as el mundo de las finanzas parece separarse del de la produccin. El dinero parece autonomizarse entonces de lo real y el capi- tal, volverse ficticio, como lo analiz Marx. Tiende a desarrollarse la ilusin de que el dinero produce dinero, independientemente de lo que ocurre en el mundo de la produccin. El misterio del origen del dinero se oscurece y el desarrollo de los mercados financieros parece comparable al milagro del pan del que habla la Biblia. Mientras que en el sector financiero los salarios y las bonificaciones crecen vertiginosamente –por lo menos para los traders y otros analistas, el poder de los accionistas aumenta y los dividendos pagados crecen, los salarios medios en la economa real se estancan o aumentan dbil- mente. El peso creciente de las finanzas en la gestin de las empresas tiene tambin consecuencias en la eleccin de las inversiones, ya que se privilegia a veces el corto y mediano plazo respecto del largo plazo. Los portafolios de inversin se desarrollan en detrimento de la inversin productiva en las empresas. El peso creciente de las finanzas y las exigencias de rentabilidad de los mercados financieros influyen sobre la organizacin del trabajo y la administracin (management) de las firmas.

c) La abundancia de liquidez y las bajas tasas de inters son factores de autonomizacin del mercado financiero, pero esa autonoma es solo aparente. Las relaciones que existen entre los mercados son ms profundas de lo que parece cuando el anlisis queda en un nivel superficial. La pregunta pertinente es pues de dnde vienen las ganancias o las prdidas de las finanzas.

En el conjunto de los beneficios, los de origen financiero adquieren un lugar cada vez ms importante. As, provocan efectos colaterales sobre los salarios, el empleo y las formas de organizacin del trabajo, ya que la nica manera de que puedan crecer suficientemente es que la parte de los beneficios en el valor agregado aumente y luego se estabilice a un nivel elevado, en detrimento de la parte correspondiente a los salarios. El origen de las ganancias de las finanzas est pues en el trabajo. Pero la desregulacin financiera no es la nica causa de la moderacin salarial. La competencia con pases de salarios bajos favorece tambin la bsqueda de un estancamiento salarial y una movilidad ms elevada de los trabajadores, especialmente en los sectores que utilizan mucha mano de obra. Esto se debe a que el diferencial de productividad no es lo suficientemente eleva- do como para compensar el efecto de unos salarios relativamente altos, respecto de los de las economas emergentes, sobre el costo unitario del trabajo en los pases avanzados.

Es entonces la desregulacin financiera la responsable de la crisis?

El crculo virtuoso crdito-produccin-finanzas ha funcionado durante muchos aos creando la ilusin de un rgimen de crecimiento original y slido, caracterizado por un bajo crecimiento de los salarios, o incluso un estancamiento, y una demanda interna constante. Este crecimiento se sostiene al filo de la navaja del endeudamiento interno. Cuando los deudores ya no pueden reembolsar los prstamos, el edificio construido a partir de esos prstamos se derrumba. Forzados a saldar sus deudas y a vender sus activos incluso a prdida, los deudores sufren la cada del precio de estos activos y, arruinados, se encuentran cada vez ms imposibilitados de desendeudarse. Los productos financieros construidos sobre la base de estos crditos ellos mismos objeto de especulaciones y fuente de beneficios financieros muy importantes son alcanzados por la desconfianza y considerados como activos txicos, y pesan entonces sobre la rentabilidad de las instituciones financie- ras que los poseen. La llamada crisis de las hipotecas subprime transforma el crculo virtuoso en crculo vicioso.

El precio que se debe pagar es entonces alto. La crisis financiera se transforma en crisis econmica. Para salvar a los bancos y a las instituciones financieras amenazadas de derrumbe y reactivar el crecimiento, los Estados piden grandes prstamos. A partir de un cierto nivel de endeudamiento y dficit, disminuye la capacidad de esos Estados de financiar el servicio de sus nuevas deudas. Ante la amenaza de no poder hacer frente a sus obligaciones financieras y el temor de notas negativas por parte de las agencias de calificacin, muchos gobiernos aplican hoy polticas de austeridad que, al afectar el empleo y los salarios,

tienen un efecto recesivo y dificultan an ms la financiacin del servicio de sus deudas. El sistema financiero internacional sufre la amenaza de derrumbe y la crisis, al parecer superada en 2010, resurge esta vez con Estados inermes para hacer frente a la situacin mediante una poltica de reactivacin.


Servirn las respuestas de la cumbre del g-20 y las propuestas de la eurozona para superar la crisis, o ms bien la agravarn?

Las propuestas de la presidencia francesa del g-20 de proceder a una reforma del sistema financiero internacional, colocar fuera de la ley los parasos fiscales y establecer un impuesto sobre las transacciones financieras, aunque fuera mnimo, siguen siendo letra muerta. El orden del da de la cumbre de Cannes de 2011 fue alterado por la crisis del euro y la propuesta del gobierno griego, ms tarde abortada, de convocar a un referndum sobre el plan de rescate.

Esta reunin fue precedida por una cumbre de la eurozona y las decisiones tomadas en esa ocasin fueron saludadas por el g-20. Varios aspectos pueden destacarse en relacin con el acuerdo del 27 de octubre de 2011 firmado por el conjunto de los responsables de la eurozona: a) la ineficacia de las polticas de austeridad aplicadas para solucionar el problema de las deudas pblicas de algunos Estados de la eurozona; b) la demora en las propuestas y reformas, que llegaron demasiado tarde para aliviar la deuda de Grecia; c) el enorme poder de los mercados, que produjo la dimisin de los responsables polticos de Grecia e Italia se puede destacar, de paso, la manera particularmente humillante en que han sido tratados los responsables polticos del Estado; d) la existencia de un federalismo de facto dirigido por Alemania y Francia que pone en cuestin la propia democracia.

Pero analicemos esto ltimo ms en detalle.

a) Las polticas de austeridad establecidas para superar los problemas plantea- dos por las deudas pblicas se oponen a las aplicadas luego de la crisis provocada por las deudas privadas (que fomentaban la reactivacin). Como reaccin a la crisis, los Estados ejecutaron polticas presupuestarias, rompiendo en cierta medida con las polticas monetarias restrictivas preconizadas por las instituciones internacionales en los aos anteriores. Pero con la crisis de las deudas pblicas, en lugar de continuar las polticas de reactivacin y proceder a una reforma del sistema fiscal que se volvi regresivo, los gobiernos buscan reducir los gastos pblicos con el fin de disminuir los dficits presupuestarios y, de esa manera, el endeudamiento. No obstante se corre el riesgo de que el resultado obtenido sea el contrario del esperado. La reduccin de los gastos pblicos puede contribuir a la recesin o, en el mejor de los casos, frenar el crecimiento. Los ingresos pblicos no estn a la altura de lo esperado y el dficit presupuestario no se puede reducir tanto como se deseara. La disminucin del crecimiento se traduce entonces mecnicamente en un aumento del cociente de la deuda sobre el pib y refuerza las dudas de los mercados sobre las capacidades de algunos pases para saldar sus deudas (es el caso de Espaa, Grecia, Italia luego de la reunin del g-20, y Francia, en menor medida).

b) Segn el plan de ayuda previsto en julio de 2011, y habida cuenta del riesgo inminente de default en Grecia, las nuevas medidas decididas en octubre de 2011 por los responsables polticos de los pases de la eurozona para reducir su deuda pblica consideraron un aumento de la quita del valor nominal de los ttulos (que pasa de 21% en julio a 50%), y confirmaron el prstamo, emitido a una tasa de inters sin spread, de 100.000 millones financiado por el refuerzo del Fondo Europeo de Estabilizacin Financiera, como contrapartida del refuerzo de la poltica de austeridad. Como los Estados que otorgan los prstamos no pueden emitir moneda una atribucin que es exclusiva del Banco Central Europeo, estos rescates aumentan su propio endeudamiento. Apenas implementado, este plan parece ya obsoleto. La reprogramacin podra haber sido eficaz si se hubiera hecho un ao antes y si no la hubiera acompaado el refuerzo de las polticas de austeridad. Estas ltimas empeoraron la gestin de la deuda griega y han creado un fuerte sentimiento de injusticia. Al seguir siendo profundamente injusto el sistema fiscal y al multiplicarse las fugas de capitales y la evasin fiscal, el plan de austeridad afect sobre todo a algunas clases y protegi a las ms acomodadas. La crisis se agudiz, lo que disminuy los ingresos fiscales e hizo imposible atender el servicio de la deuda, ms an teniendo en cuenta el descontrol de las tasas de inters. A medida que se acerca el default, las tasas se desbocan y la especulacin se vuelve ms ventajosa, hasta el da en que el peligro de default se vuelve demasiado importante, los bancos buscan vender estos ttulos y se refugian en ttulos ms seguros. La crisis de la deuda pblica griega, seguida por la italiana y luego por la francesa, profundiz las distancias entre las tasas de inters pagadas por estos pases y las de Alemania. Luego, al extenderse la crisis y volverse ms creble el efecto domin, la desconfianza afect tambin los ttulos emitidos por el gobierno alemn, lo que a su vez gener el temor a una desaparicin de la eurozona. Esto explica que se celebraran nuevas reuniones para prever distintos escenarios, como el de una eurozona con distintas velocidades, con el fin de proteger a algunas economas de los posibles efectos de contagio.

c) Hasta la vspera de la crisis de las deudas pblicas, el federalismo, que implica el abandono de la unanimidad en favor de un sistema mayoritario de decisin en la Unin Europea, choca contra una profunda desconfianza en el conjunto de los gobiernos de la eurozona por dos razones: por un lado, sig- nifica un abandono parcial de la soberana de cada uno de los Estados, que podran verse frente a la imposicin de una decisin tomada por la mayora de los miembros; por el otro, implica el rechazo de la solidaridad de los ms poderosos hacia los ms dbiles, especialmente en materia financiera.

Sin la coordinacin de las polticas presupuestarias, sin el establecimiento de una armonizacin fiscal, la poltica monetaria comn encuentra lmites. La efi- cacia de esta ltima podra crecer si los prstamos de cada uno de los pases que pertenecen a la eurozona se efectuaran en eurobonos. Si se mutualizaran las deudas, todos los pases podran entonces pedir prstamos a la misma tasa. La contrapartida de esta solidaridad sera una socializacin de las decisiones, especialmente en materia presupuestaria, es decir, el abandono parcial de la soberana sobre los presupuestos pblicos nacionales y sobre la armonizacin de los sistemas fiscales. Estas modalidades, poco factibles hasta la crisis de la deuda pblica, se abren paso al agravarse esta y al manifestarse el riesgo de implosin de la eurozona. Esto explica que se puedan buscar soluciones que, por un lado, permitiran un despliegue de ciertas formas de solidaridad y, por otro, no delegaran en uno o dos pases la totalidad del poder. Tales soluciones parecen pasar hoy por la instauracin de una Europa a distintas velocidades. Las decisiones que se deben tomar, aparentemente tcnicas, son de hecho altamente polticas; por lo tanto, no deberan evitar el debate democrtico.

Pierre Salama: latinoamericanista y profesor de la Universidad de Pars xiii;  artculos publicados en francs, espaol, portugus, ingls y chino.

Pgina web: <http://perso.wanadoo.fr/pierre.salama/>.

 

Nota: traduccin de Lucas Bidon-Chanal.