A propósito de la zancadilla de La Nación a Herrero y de la caída del Plan Fiscal

 

Escribió: Pablo Hernández

 

El pronunciamiento de la Sala IV sobre el Plan Fiscal fue la expresión jurídica de una decisión política tomada por el sector de la burguesía que detenta el poder en Costa Rica: el sector directamente vinculado con el capital financiero internacional y con su política de “apertura de mercados”.

 

En efecto, el Grupo Nación tenía guardada la guadaña con la que cegaron las cabezas del Ministro de Hacienda e impulsor del Plan Fiscal, Fernando Herrero y su escudero, el Director de Tributación Directa. La Nación, con sus reportajes sobre evasión fiscal y manejos corruptos de relación de empresas de la familia Herrero con el Estado, no dejó otra salida a estos personajes que la de la renuncia. Era lo que faltaba para que La Sala IV por fin se decidiera a resolver en contra del Plan Fiscal por “errores de procedimiento”.

 

Ya la burguesía había hecho todo lo posible por  lograr una rectificación del Gobierno de Chinchilla respecto de  la alianza hecha con Ottón Solís para incluir en el Plan Fiscal las cargas impositivas a las intocables empresas de zonas francas y al gran capital. Cargas que si bien es cierto aportaban poco en los ingresos a recaudar porque el grueso de los fondos vendría del aumento al 14% como impuesto de ventas en su nueva versión de IVA, constituía un pésimo precedente para el proyecto en el que está jugado este sector predominante de la burguesía de atraer Inversión Directa y poner al servicio de ella todo lo que se tenga de recursos locales en las mejores condiciones, es decir sin cargas impositivas, con exenciones y tratos preferenciales y con reformas laborales para cumplir con la consigna de “Capitalistas: ¡Enriqueceos a manos llenas!”

 

Claro que el Plan Fiscal tenía la oposición de los trabajadores y sectores del pueblo que veían en el componente principal del Plan un ataque directo a sus bolsillos, es decir, al salario, con el pago más caro de todo, productos básicos, bienes y servicios. Pero las dirigencias de las organizaciones que levantaban su oposición, lo hacían unas a medias pues dejaron de levantar su rechazo en las negociaciones posteriores a la gran marcha del 15 de febrero, otras rechazaban de plano el plan fiscal sin rescatar, aunque fuera críticamente las medidas impositivas al gran capital. En tal sentido, las dirigencias sindicales burocráticas pusieron su granito de arena para dar vía libre al plan fiscal unos y para  establecer un frente único con la burguesía financiera otra, para que el Plan Fiscal, con el pecado original de ponerle impuestos (tímidos) a los grandes capitalistas no pasara.

 

Está también la dirigencia sindical que  no solo plantea que no es necesario un plan de impuestos y que con controlar la evasión y cobrar a los morosos y evasores hay dinero suficiente (ANEP). Esta posición los coloca  en los mismos términos de sectores del PAC contrarios a Ottón Solís y que rechazaban el Plan Fiscal y en similar tónica  tanto con el planteo de a Nación en su Editorial de este jueves 12 de abril como con la salida del Gobierno ante el fracaso del Plan de impulsar las leyes complementarias que están en la Asamblea Legislativa y que tienen que ver con penas mayores a la evasión fiscal y aumento de los controles de la misma. La ANEP, también propuso una mesa de diálogo y de concertación social entre diversos sectores donde patronos, burgueses y trabajadores, entre otros, concilien para ese propósito de incrementar el cobro con políticas de eficiencia del mismo y del cobro a los evasores.

 

El problema así planteado, tanto por sectores sindicales que nunca plantearon un plan alternativo, salvo la ANEP, pero en concordancia con la burguesía, como por sectores de la misma burguesía es que direccionan solo el problema en el cobro y evasión que para la burguesía es un discurso altruista pero que saben perfectamente que eso tocará a sectores medios y pequeños burgueses, como el sector de los profesionales, pero que los grandes nunca serán tocados porque tienen mil recursos para hacer una evasión “legal” y porque ni ANEP, ni La Nación, ni los sectores opuestos al Plan Fiscal, dicen nada respecto de los evasores legales que gozan de exenciones y no pagan un colón porque están cubiertos por el Régimen de zona Franca y por una gran cantidad de leyes, decretos y políticas de exención. Como tampoco dicen  nada estos sectores del negocio de la deuda interna y externa, ni del pago con “papelitos” que hace el Gobierno a la deuda con la Caja de Seguro Social.

 

Y no dicen nada estos sectores del sindicalismo reformista y burocrático (tanto los economicistas que se hacen de la vista gorda y los pro activos colaboracionistas con el Gobierno y la burguesía)  y los sectores opuestos a que se les cobre impuestos al capital, que el problema no solo es la recaudación y la obtención de recursos sino  la finalidad de los mismos. Es decir en qué ha gastado y va a gastar el Gobierno los fondos que recaude ya por impuestos, ya por apretarle a algunos el cobro y la evasión. Disociar el problema de los fondos y de los gastos deja al Gobierno y a la burguesía que se impuso con una chequera en blanco para seguir destinando los fondos públicos en función de sus proyectos e intereses que nadie cuestiona, salvo nosotros los socialistas.

 

No sabemos si la burguesía y el Gobierno han tomado la decisión de no insistir en un nuevo paquete de impuestos. Cabe la posibilidad de que ya en el espacio concertador de la Asamblea Legislativa o en el espacio concertador que propone la ANEP se reediten las Comisiones Fiscales que en el pasado de la administración Pacheco se hicieron entre la burocracia y diversos sectores de los patronos y la burguesía, y salga un nuevo Plan Fiscal donde fijo, a las zonas francas y al gran capital ni se les mencionará. Así que  puede ser aquello de que parafraseando la muerte y recambio de un Rey (el Plan Fiscal ha muerto, ¡Viva el Plan Fiscal!), en pocos meses tengamos uno “mejorado”, para ellos desde luego.

 

Lo que si es seguro es que el Gobierno y la burguesía recurrirán, y aquí no tendrán división alguna, en recortar gasto y especialmente recortar gasto social, salarios, derechos laborales y sociales. Para ello, les quedará como anillo al dedo el argumento del déficit fiscal y del entrabamiento de la captación de recursos por no haberse aprobado el Plan Fiscal o por retrasarse en las leyes de implementación para “mejorar” el cobro.

 

Se vienen tiempos muy difíciles ya porque reediten el Plan Fiscal, ahora sin tocarle un pelo al capital y con todo contra los bolsillos de los trabajadores y el pueblo,  y/ o  con los planes de recorte de “gastos” y derechos de los trabajadores. Ante esto no es con Concertación Social que se puede enfrentar, ni traficando supuestos comunes intereses de los trabajadores y los patronos para el diálogo social. Solo la confianza en las propias fuerzas, en la lucha de los trabajadores y el pueblo , rechazando la concertación e impulsando la lucha desde los mecanismos de democracia de asambleas y con un Plan de Lucha podremos dotarnos de una respuesta y articular las acciones de resistencia. Solo quitándoles control a los dirigentes conciliadores y entreguistas y pasándolo a las bases y formando una nueva dirigencia es que podremos encarar lo que viene. Solo con un plan o programa de lucha que garantice  la defensa del trabajo y que haya para todos, sin ningún despido y con salarios dignos ajustados al costo de la vida; defendiendo el derecho  a la salud y educación públicas y los derechos laborales y solo demandando no solo el impuestos al gran capital, control de evasión y cobro al gran capital y No pago de la deuda interna y externa es que tendremos posibilidad de enfrentar la arremetida del Gobierno y la burguesía.