Capitalismo tardío y neoliberalismo: una perspectiva de la actual fase de la onda larga del desarrollo capitalista

 

Escribió Michel Husson; publicó: Viento Sur

 

El mundo se hunde en la segunda Gran Depresión de su historia moderna. La crisis financiera provocada por las hipotecas subprime desencadenó una recesión global en 2009 y una nueva recesión  comienza  en  Europa  en  2012.  A  través  de  este  proceso,  está  en  curso  una recomposición sustancial del régimen social de acumulación.

 

Aunque el concepto  de crisis es sin duda ambiguo,  suelen asociársele  tres significados:  una crisis periódica,  una crisis de regulación  y una crisis sistémica.  El período  actual puede  ser descrito como una crisis de regulación, pero también como una crisis sistémica. Este artículo pretende abordar la actual fase de la onda larga del capitalismo tardío.

 

El tiempo largo del capital

El concepto  de crisis de regulación  ha sido discutido  desde hace tiempo como parte de una visión de un capitalismo tendente al equilibrio y auto estructurante. Por el contrario, partimos de la  concepción  propuesta  por  Dockès  y  Rosier  (1),  es  decir,  la  de  un  “orden  productivo” neoliberal, teniendo en cuenta que el capitalismo redefine periódicamente su modo de funcionamiento  para hacer frente a sus contradicciones.  De hecho, el capitalismo  se basa en un   mecanismo   social   de   explotación   y   acumulación   del   capital,   pero   su   modo   de funcionamiento evoluciona con el tiempo.

Esta  visión  era  el  punto  de  partida  de  la  teoría  de  Kondratiev  de  los  ciclos  largos  de  la coyuntura  (2), como  se le llamó  en su época  o, más tarde,  las ondas  largas  del desarrollo capitalista. El concepto de “ciclo” sugiere la idea equivocada de automatismo y repetición que es incompatible con la evidencia histórica.

 

León   Trotsky,   adversario   de  Kondratiev,   compartió   su  punto   de  vista   de  entender   la acumulación  económica  como  un  proceso  ondulatorio.  En  un  artículo  publicado  en  1923 escribió:  “Observamos  en la historia  que los ciclos homogéneos  están agrupados  en series. Épocas  enteras  de desarrollo  capitalista  suceden  cuando  un cierto  número  de ciclos  están caracterizados  por auges agudos sucesivos  y crisis débiles y de corta vida. Como resultado obtenemos un fuerte movimiento ascendente de la curva básica del desarrollo capitalista. Tendremos   épocas  de  estancamiento   cuando  esta  curva,  aunque  pasando  a  través  de oscilaciones   cíclicas  parciales,   permanece   aproximadamente   en  el  mismo  nivel  durante décadas.  Y, finalmente,  durante ciertos períodos  históricos  la curva básica, aunque pasando como  siempre  a  través  de  oscilaciones  cíclicas,  se  inclina  hacía  abajo  en  su  conjunto, señalando el declive de las fuerzas productivas” (3). 

 

El estudio de estos períodos largos del capitalismo atrajo la atención de muy distintos investigadores,  como Joseph Schumpeter,  Ragnar Frish y Jan Tinbergen, y fue abordado por Ernest Mandel (4), Richard Goodwin y Christopher Freeman, entre otros (5). Para estos investigadores,  la distinción  entre  las fases  de auge  y de receso  es crucial,  sin que  exista mecanismo  que pueda  asegurar  la transición  de un período  dominado  por la recesión  a un nuevo período de auge.

 

Por lo tanto, no hay simetría alguna entre ambos puntos de inflexión: porque son los factores económicos los dominantes en el agotamiento de un largo período de expansión, mientras que son necesarios otros factores para la recuperación después de un largo período de depresión. Freeman  y  sus  colaboradores  han  insistido  en  la  importancia  del  marco  socio-institucional como la clave para comprender  el desajuste entre el paradigma  tecno-económico  existente y las  condiciones  sociales  necesarias  para  su  desarrollo,  y  Ernest  Mandel  consideraba  las relaciones políticas y sociales como parte de los factores determinantes de la nueva onda. Para Mandel, los factores  económicos  endógenos  eran decisivos  en el agotamiento  de la fase de auge y los factores políticos exógenos para el surgimiento  de un nuevo ascenso después de décadas de descenso.

 

De  acuerdo  con  este  punto  de  vista,  la  evolución  del  capitalismo  de  posguerra  puede  ser descrito como dos ondas. La primera, desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la crisis de la década de 1970, con el punto de inflexión a comienzos de la década de 1980. Se le ha llamado  los Treinta  Años Dorados,  o la época  del fordismo.  Su coherencia  fue sin duda diferente a la de la segunda onda del siguiente período, a partir de la década de 1980 hasta la actualidad, la época del neoliberalismo.

 

Cada una de estas épocas pueden ser descritas de acuerdo a cuatro dimensiones principales: el  régimen  de  acumulación,   el  paradigma  tecnológico,   la  regulación  social  y  la  división internacional del trabajo.

 

1)  El  régimen  de  acumulación  describe  cómo  la  producción  y  la  realización  se  combinan. Desde el punto de vista de la producción,  el crecimiento  y por tanto la acumulación,  son tan intensos  como  lo permite  el crecimiento  de la productividad.  Desde  el punto  de vista  de la realización,  o el consumo  de masas es posible dado el nivel de los salarios o la distribución desigual de la riqueza bloquea el crecimiento  de la demanda. En consecuencia,  la noción de régimen de acumulación también se refiere a las reglas del juego, en relación con la estructura de  la  propia  clase  dominante,   es  decir,  las  relaciones   entre  los  capitales   y  empresas industriales y financieros, o entre accionistas y gerentes.

 

2) El paradigma  tecnológico  o técnico-económico  describe  las relaciones  entre  el modo  de producción  y la tecnología  existente:  en cada período  hay disponible  para su difusión  en la economía   una   constelación   de   innovaciones,   siguiendo   el   ejemplo   de   una   nueva   y determinante   rama   productiva,   como   el   automóvil   en   el   pasado   o   la   información   y comunicaciones después. Sin embargo, la disponibilidad de esas innovaciones tecnológicas no es  suficiente,  y  el  desajuste  entre  este  paradigma  y  el  marco  de  regulación  social  puede bloquear el proceso de acumulación.

 

Concentrémosnos primero en las posibilidades de difusión de las innovaciones más importantes. Como enseña la historia, su efecto demostración fue tan poderoso en el caso del torno de hilar de agua de Arkwright que algunos de sus rivales y competidores intentaron destruir físicamente su equipo. A pesar de esta hostilidad, el éxito y la muy alta rentabilidad de sus hilanderías de Cromford  y sus otras fábricas alentaron a numerosos imitadores a invertir en fábricas de hilado de algodón, especialmente después de que expirasen sus disputadas patentes. Algunas de las primeras inversiones en canales, como el canal Worsley-Manchester, obtuvieron grandes ganancias. En una escala mucho mayor, el Concurso de Rainhill entre diversos locomotoras de vapor,  seguido  por  el  éxito  de  la  rentable  explotación  del  ferrocarril  Liverpool-Manchester provocó  un enorme  auge  de las inversiones  en ferrocarriles  y, de hecho,  una gran  burbuja financiera   a  consecuencia   de   la   excitación   causada   por   las   estimaciones,   a  menudo exageradas  de los beneficios potenciales que se obtendrían. Promotores del ferrocarril, como George  Hudson  en Gran  Bretaña  y los Vanderbilt  en los Estados  Unidos,  hicieron  también enormes  beneficios  especulando  y manipulando  los mercados  financieros.  Los beneficios  de Carnegie, Krupp y Ford son un ejemplo de las enormes cantidades de dinero que pudieron ser acumuladas  por  el  éxito  de  la  iniciativa  empresarial  innovadora.  Los  beneficios  de  IBM  y Microsoft o Apple son impresionantes  y se han convertido en las empresas más rentables del mundo.  El  abanico  de  innovaciones,   productos  y  procesos  generados  por  la  revolución industrial de la información y las comunicaciones ha creado nuevas formas de inversión, acumulación y realización.

 

Una característica distintiva recurrente de las ondas largas es que en cada caso, aunque cada una de las innovaciones  era única y muy diferente,  surgió un conjunto  de innovaciones  que ofrecía  la  posibilidad   clara  de  inmensos  beneficios,   sobre  la  base  de  una  superioridad tecnológica  indiscutible  en  relación  a los  modos  de  producción  previos.  Todo  el tiempo  se producen pequeñas mejoras incrementales,  por supuesto, pero las innovaciones,  que estaban en el corazón mismo de cada onda que hemos analizado, posibilitaban cambios muy notables de  productividad  y  rentabilidad.  Sin  embargo,  estas  innovaciones  tan  rentables  no  fueron hechos  aislados,  sino  parte  de  una  constelación  de  productos,  procesos  e  innovaciones organizativas relacionados entre sí. A veces se trataba de un nuevo proceso, que generaba la mayor parte de los beneficios extraordinarios, otras de una serie de nuevos productos, cuando no sobre todo de cambios organizativos,  como en el caso de la cadena de montaje de Ford o de Internet, pero en todos los casos hubo cambios interdependientes, tanto técnica como económicamente.  La onda Kondrátiev  generada  después  del final de la Gran Depresión  y la Segunda  Guerra  Mundial  fue  la  edad  del  petróleo,  los  automóviles,  la  motorización  y  la producción  en masa, gracias al impulso de innovaciones  radicales,  pero también de grandes cambios sociales. La naturaleza de la regulación social es crucial para el modo de desarrollo del capitalismo moderno.

 

3) La regulación social implica la determinación  de los salarios, la organización  del trabajo, el derecho laboral y la normativa de la acción social del Estado en relación a la seguridad social, los servicios públicos y otras partes del salario indirecto. Se trata de un componente importante de la construcción del orden social y la creación de legitimidad, pero la regulación social tiende a no acompasarse, durante los períodos de contracción, con los requisitos de acumulación del capital, que requiere de grandes transformaciones en la distribución social del valor.

 

De hecho,  durante  los periodos  de desaceleración  de la onda  larga,  las crisis  de ajuste  se generan por la falta de correspondencia  entre las potencialidades  del nuevo paradigma tecno- económico  y el marco de regulación  social, es decir, las condiciones  de trabajo y salario, la educación profesional y otras normas sociales, los contratos, las tradiciones y la cultura social.

 

En algunos  casos,  la historia  muestra  que el impulso  expansivo  de lo nuevo  puede  ser tan grande que lanza hacia arriba la producción  industrial agregada  y / o el PIB a pesar de una crisis   estructural   de   adaptación   y   altos   niveles   de   desempleo   estructural.   Ese   fue aparentemente  el caso  de Gran  Bretaña  en las décadas  de 1830  y 1840  y en los Estados Unidos  en  las  décadas  de  1880  y  1920.  Por  otro  lado,  el  crecimiento  impetuoso  de  las industrias del automóvil y el petróleo en la década de 1920 no fue suficiente para superar las tendencias depresivas en los EE.UU. y la economía mundial en la década de 1930, agravadas por graves crisis políticas, conflictos internacionales  y crisis monetarias. La posibilidad de una segunda gran depresión contemporánea evoca este ejemplo.

 

En cualquier  caso,  los altos  niveles  de desempleo  estructural  recurrentes  son  siempre  una manifestación de las crisis de ajuste en cada onda larga. Las estadísticas para el siglo XIX son muy pobres, pero hay fuertes evidencias de desempleo muy graves en las décadas de 1830 y

1840 en Gran Bretaña, y hubo también paro generalizado en la mayoría de los países industrializados  en la década de 1880, especialmente en aquellos donde el uso de maquinaria era más avanzado. Hay, por supuesto, abundante evidencia estadística del enorme desempleo estructural  en  las  décadas  de  1920  y  1930  y  de  nuevo  en  las  de  1980  y  1990  hasta  la actualidad, con el desempleo alcanzando niveles inimaginables. Incluso durante el boom de la década  de 1920  en los Estados  Unidos,  hubo  sectores  que  sufrieron  graves  problemas  de adaptación,  como  el  carbón,  los  ferrocarriles  y la  construcción  naval.  En  Alemania  y Gran Bretaña  le  ocurrió  a  la  industria  pesada  en  general,  pero  sobre  todo  a  la  siderurgia  y los astilleros, que atravesaron largos y problemáticos periodos de ajuste estructural. En la década de 1980, el automóvil, el petróleo, las materias sintéticas y, de nuevo, la siderurgia estuvieron entre las muchas industrias que experimentaron graves problemas de adaptación.

 

Obviamente, los grandes cambios como la mecanización, la electrificación, la motorización, y la informatización  han  acarreado  una  serie  de  conflictos  con  cada  crisis  sucesiva  de  ajuste estructural.  La  profundidad  de  las  contradicciones  sociales,  que  pueden  verse  agravadas durante una crisis estructural, se manifiesta no con menor claridad por los conflictos laborales que engendran.

 

4) Por último, la división internacional del trabajo corresponde a la organización de la economía mundial y define la inserción de cada país en el mercado mundial, así como sus relaciones con otras  economías.  Implica  diferentes  problemas,  como  quién  extrae  materias  primas,  quién produce bienes industriales y los servicios más sofisticados, quién domina los canales de comunicación y las tecnologías de la información. Pero también implica dinero y los mercados de divisas, a saber, cual es  la moneda de reserva mundial y el control de los flujos de inversión y financieros  internacionales.  Todo ello define una jerarquía  de poderes  de acuerdo  con las relaciones económicas, militares y políticas.

 

Los  cambios  en  el régimen  de  regulación,  ya  sea  a nivel  nacional  o internacional,  pueden plantear conflictos políticos e ideológicos fundamentales, internos e internacionales. Así ocurrió con los conflictos sobre las Leyes del Maíz en las décadas de 1830 y 1840 en Gran Bretaña y más tarde sobre la Reforma Arancelaria  en Gran Bretaña a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Los problemas  de protección  arancelaria  también  tuvieron  efectos  profundos  en los Estados  Unidos,  Alemania  y  Japón,  en  pleno  proceso  de  industrialización   y  adaptación tecnológica.  En  general  suelen  surgir  fuertes  tensiones  en  las  relaciones  internacionales cuando se considera que intereses nacionales  esenciales  están en juego o existen fricciones comerciales,  como ilustra la carrera armamentística  naval anglo-alemana  antes de 1914, así como  en la aparición  hoy en día de la política  neo-mercantilista  del gobierno  alemán  en el marco  de  la  Unión  Europea.  La  Tabla  1  resume  nuestra  visión  de  las  transformaciones contemporáneas de acuerdo con estos cuatro criterios.

 

Las curvas del capitalismo contemporáneo

En  lo  que    sigue  recurrimos  a  un  método  que  podría  denominarse  “espectrográfico”,  que consiste en definir los períodos largos a través de una serie de indicadores (6) a partir de los que deducimos un indicador sintético como una media aritmética simple. Este indicador sigue de cerca el de la tasa de ganancias.

 

Hasta mediados  de la década  de 1980, este indicador  es plano, lo que demuestra  el poder regulador  del régimen.  Sin embargo,  la tasa de ganancias  desciende  (7) desde 1967 en los EE.UU.,  y  luego  en  todas  las  grandes  economías  capitalistas  a  partir  de  las  recesiones generales de 1974-1975 y 1980-1982. Este fue el punto de inflexión de la década de 1980, con el  restablecimiento   de  la  tasa  de  ganancias,  a  pesar  de  las  grandes  fluctuaciones   que corresponden a las recesiones de 1991-1993 y 2000-2002.

 

Con esta restauración  de la tasa de ganancia,  el indicador  sintético  muestra  una importante recuperación  y un crecimiento  casi exponencial,  que pone de relieve la aparición de grandes transformaciones de la estructura del capitalismo.

 

Antes de discutir los componentes  de este indicador sintético, vamos a examinar la evolución de la productividad, ya que es una característica esencial de la dinámica del capitalismo: como el gráfico indica, durante el período fordista, la productividad  y la tasa de ganancias  sigue la misma  trayectoria,  ya que la productividad  es la raíz de la ganancia.  El agotamiento  de las ganancias  de  productividad  es  la  causa  de  la  decadencia  de  un  orden  productivo  y,  en concreto, de la crisis del fordismo.

 

Una segunda conclusión es que el crecimiento de la tasa de ganancias se restablece desde los inicios  del  periodo  neoliberal,   a  pesar  de  las  modestas   ganancias   de  productividad   en comparación  con  las  del  período  fordista.  Esto  simplemente  indica  que  la  generación  de beneficios encontró otras formas y herramientas.

 

Una tercera conclusión es el “efecto boomerang” de la globalización: el crecimiento de la productividad   disminuye   en  los  EE.UU.   y  Europa, pero se dispara en  las  economías emergentes, que son ahora los centros de la dinámica del capitalismo.

 

Repartición del valor y la realización

El punto de partida para comprender este hecho es la distribución entre las rentas del trabajo y el capital. Teniendo en cuenta que las ganancias de productividad  no son comparables  a las del período fordista, la herramienta esencial para mantener la tasa de beneficio es la reducción de la proporción de las rentas de trabajo, es decir, aumentar la tasa de explotación. Esto es lo que sucede desde 1980.

 

Pero  si  este  es  el  modo  de  restablecer  la  tasa  de  ganancia  nos  volvemos  a  enfrentar  al problema  tradicional  de  la  realización:  ¿quién  comprará  los  productos  si  la  demanda  se comprime a través de la disminución  relativa de los salarios? Esta es también, sin duda, una pregunta típicamente  keynesiana,  pero que, evidentemente,  no se limita al keynesianismo:  la contradicción   entre  demanda   y  realización   es  una  característica   esencial   del  modo  de producción capitalista. Para el capitalismo neoliberal, la respuesta ha sido la deuda, el aumento del consumo a través del crédito.

El crecimiento de los ingresos financieros corresponde al aumento de la desigualdad. Estas curvas siguen el mismo camino.

 

La economía mundial

La segunda  raíz del modelo  neoliberal  es el crecimiento  del crédito  y la deuda  de muchas economías,  incluida la de los EE.UU. Entre 1980 y 2002, el PIB de los EE.UU. representaba alrededor del 21% del PIB mundial. Se redujo al 19% en 2007, en beneficio de las economías emergentes. El modelo de los EE.UU. se ha basado en un sobre-consumo  interno, generador de un creciente déficit externo. La tasa de ahorro de los hogares tendía a cero. Por lo tanto, la necesidad de capital para financiar el déficit de los EE.UU. se convirtió en un factor importante de dificultades internacionales, por lo menos lo que Larry Summers llamó el "equilibrio de terror financiero”.

 

En  este  marco,  las  finanzas  han  jugado  un  papel  crucial  para  la  reproducción  del  modelo neoliberal de las últimas tres décadas. En efecto, el papel de las finanzas consistía en permitir la  transferencia  de  valor  y  capital  y  dar  coherencia  al  modelo.  Pero  sus  contradicciones crecieron,  aunque  no  fue  el  déficit  público  de  los  EE.UU.,  sino  la  crisis  de  las  hipotecas subprime la que hizo estallar la crisis financiera: lo que provocó la explosión del “capital ficticio”, como lo llamó Marx, teniendo en cuenta que los títulos financieros son en realidad derechos a futuro sobre la distribución  de plusvalía. La crisis es por tanto inevitable cuando se devalúan esos  derechos,  ya que su dimensión  no guarda  proporción  con la plusvalía  que se genera efectivamente en la economía. Como consecuencia, no se trata de una simple crisis financiera, sino una crisis sistémica del orden neoliberal.

 

Además,  como el modelo  neoliberal  se desarrolló  generando  una montaña  de deudas,  esta devaluación crea una nueva tensión. Como se salva a los bancos con inyecciones masivas de liquidez la nacionalización  de la deuda privada, los planes de austeridad exigen que la gente pague por las pérdidas  potenciales  del sector financiero.  La austeridad  es violencia  aplicada para imponer los derechos de apropiación sobre la plusvalía futura a la que el Capital se niega a renunciar.

 

Sin embargo, esto implica un bloqueo del sistema teniendo en cuenta su coherencia inestable. Tres contradicciones demuestran esa inestabilidad.

 

La  primera  es  distributiva:  la tasa  marginal,  es  decir,  la parte  de  los  beneficios  en  valor añadido, ha vuelto a alcanzar en los EE. UU. su punto máximo anterior a la crisis y en Europa su recuperación está en marcha. Esto ha sido posible gracias a las ganancias de productividad y, esencialmente,  por la congelación  de los salarios. Sin embargo,  la represión  del consumo implica  una recuperación  sin empleo.  Razón por la que se dibuja una nueva recesión  en el horizonte, amenazando la tasa de ganancia una vez más.

 

La segunda es la globalización: un reciente informe de la ONU afirma que "la recuperación mundial ha sido frenada por las economías  desarrolladas”  (8). En efecto, son las economías emergentes las que impulsan la dinámica del capitalismo. Durante las últimas dos décadas (1991-2011)  la producción  industrial aumentó un 24% en los países avanzados.  En el mismo período, el crecimiento  de los países emergentes  fue de 2,4 veces superior y su participación en las exportaciones mundiales es ahora el 51%. No hay precedente en la historia del capitalismo y esto implica nuevas contradicciones y cambios importantes.

 

Finalmente,  la política presupuestaria:  la corrección  de los déficits requiere una reducción del gasto  público  que genera  nuevas  presiones  recesivas  y contracciones  adicionales  de la demanda. Esta contradicción se acentúa por la crisis de la deuda soberana. El rechazo, por el gobierno alemán, de la propuesta de mutualizar las deudas públicas a través de la emisión de eurobonos y una intervención monetaria decisiva del Banco Central Europeo como prestamista de  último  recurso,  demuestra  que  la  Unión  Europea  no  está  preparada  para  resolver  sus problemas  institucionales  y atreverse  a proteger  la financiación  de la deuda  pública  de los mercados  especulativos.  Por  lo  tanto,  el  euro  sigue  bajo  amenaza  y  las  bancarrotas  son todavía posibles.

 

Estas contradicciones resaltan que la “regulación caótica” es parte de la dificultad para redirigir la regulación social de forma que contribuya a la recuperación en el sentido de una nueva onda de crecimiento y acumulación. Nuestra conclusión, por lo que se refiere a la teoría de las ondas largas del desarrollo capitalista, es que vivimos en medio de las escaramuzas de un importante cambio social que imponen las luchas neoliberales.  La convergencia  de la crisis de la deuda, las importantes restricciones presupuestarias  y la contracción de la demanda, con la amenaza de una nueva recesión en Europa, los cambios en el derecho laboral que rige el mercado de trabajo, la reducción de los salarios y las pensiones, constituye un marco explosivo. Se trata de una crisis sistémica, no sólo por su dinámica interna, sino también por lo que está en juego con las estrategias dominantes.

 

Durante los treinta años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la regulación del capitalismo se sustentó en el crecimiento masivo del consumo a través del aumento de los salarios. Posteriormente,   en  las  tres  décadas  de  capitalismo  desregulado  de  molde  neoliberal,  la demanda fue impulsada por la deuda. Hoy en día, ni mediante los salarios ni de la deuda: la demanda  se  reduce.  El  capitalismo,  en  el  período  de  transición  entre  dos  ondas  largas Kondratiev, es, por lo tanto, radical: la única esperanza de futuro que ofrece a la mayoría de la población es la regresión social.

 

Fuentes estadísticas

*Ameco, Base de datos de la Comisión Europea, http://tinyurl.com/AMECO11

*Angus Maddison, Statistics on World Population, GDP and Per Capita GDP, 2008, http://gesd.free.fr/amaddi.xls

*Consumo/Salarios:  relación de consumo privado/salarios, EE UU + UE-15. Fuente: Ameco, http://tinyurl.com/AMECO11

*Deuda EE UU: deuda de las familias EE UU. Fuente : Reserva Federal, Flujo de fondos, http://tinyurl.com/FlowFund

*Globalización financiera: proporción de la balanza de capitales en relación con el PIB mundial. Fuente: Bichler, Shimshon and Nitzan, Jonathan (2010), Imperialism and Financialism. A Story of a Nexus, September, http://bnarchives.yorku.ca/294/

*Desigualdades: parte del 1%  más rico (8 países). Fuente: Atkinson, Anthony, Piketty, Thomas and Saez, Emmanuel, Top Incomes In The Long Run Of History, NBER Working Paper 15408, October 2009, http://gesd.free.fr/aps2009.xls

*Sobreconsumo EE UU: tendencia al consumo de las familias. Fuente: Bureau of Economic Analysis

Proporción de los beneficios: Proporción de los beneficios en el valor añadido (4 países: EE UU, Alemania, Francia, Gran Bretaña). Fuente: Ameco, http://tinyurl.com/AMECO11

*Tasa de beneficios: media de 4 países (EE UU, Alemania, Francia, Gran Bretaña). Fuente: Husson, Michel (2010), “The debate on the rate of profit”, International ViewPoint n°426, July, http://hussonet.free.fr/debaproe.pdf

*Mercado de valores: Dow Jones deflacionado por el precio implícito del PIB de EE UU, http://www.djaverages.com/

*Indicador sintético: medía aritmética de otros indicadores.

*Déficit de EE UU: déficit de la balanza comercial como % del PIB. Fuente: Bureau of Economic Analysis

 

Notas:

(1)   Dockès, Pierre y Rosier, Bernard (1983), Rythmes économiques. Crise et changement social, une perspective historique, Paris: La Découverte/Maspéro

(2)   Kondratiev, N.D. (1992), Les Grandes Cycles de la Cojoncture, Paris: Economica, editado por Louis Fontvieille; (1998), The Works of Nikolai D. Kondratiev, editado por Samuels y Natalia Makasheva, Londres: Pickering and Chatto; (1979) Los ciclos económicos largos, editado por Manuel P. Izquierdo, Madrid: Akal

(3)   Trotsky, León (1979), “La curva del desarrollo capitalista”, en Los ciclos económicos largos, O.C. Madrid: Akal, p.89

(4)   Mandel, Ernest (1985), “Partially Independent Variables and Internal Logic in Classical Marxist Economic Analysis”, Social Sciences Information 14(3), http://gesd.free.fr/mandel85.pdf ; (1995), Long Waves of Capitalist Development.A Marxist Interpretation, London: Verso; (1986) Las ondas largas del desarrollo capitalista. La interpretación marxista, Madrid: Siglo XXI de España Editores

(5)   Para una visión de conjunto ver Louçã, Francisco (1999), “Ernest Mandel and the Pulsation of History” in Achcar, Gilbert (Ed.), The Legacy of Ernest Mandel, London: Verso, http://digamo.free.fr/loucapul.pdf; Freeman, C. and Louçã, F. (2002), As Time Goes By – From the Industrial Revolution to the Information Revolution, Oxford: Oxford University Press.

Capitalismo tardío y neoliberalismo                                            www.sinpermiso.info

(6)   Las definiciones precisas se dan en el anexo. Todas las series están estandarizados y las variables se reducen hacia el centro, es decir, cada valor se toma como la desviación de la media y se divide por la desviación estándar.

(7)   La tasa de ganancias se calcula para las cuatro principales economías típicamente capitalistas: Estados, Unidos, Alemania, Francia y el Reino Unido (véase el anexo).

(8)   ONU (2011), World Economic Situation and Prospects 2011, http://tinyurl.com/wesp11

 

Michel Husson es un reconocido economista marxista francés, veterano militante del socialismo revolucionario, trabaja en el  IRES (Institut d’Etudes Economiques et Sociales, ligado a los sindicatos). Francisco Louça es diputado del Bloque da Esquerda portugués, y su principal dirigente. Economista marxista de merecida reputación científica internacional, es actualmente profesor de la Universidad de Lisboa, en donde dirige la Unidad de estudios sobre la complejidad en la economía.