Una reflexión conmovedora

Escribió: Álvaro Montero Mejía  en Elpais.cr

Recibí a través de la red, un artículo titulado “Crónica de una muerte anunciada” escrito por Bernardo Kliksberg, uno de los pensadores más notables de América Latina y “GRAN MAESTRO DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES”. Durante muchos años el profesor  Kliksberg se ha desempeñado como consultor y analista de estatura mundial en todo lo que respecta a los problemas de la producción, la ocupación y el trabajo.

Como ustedes podrán apreciar, sus reflexiones, aparte de estar rigurosamente apegadas a los hechos, resultan conmovedoras. Mi interés particular es hacer un esfuerzo por examinarlas a la luz de nuestra propia realidad.

Nuestro pequeño país atraviesa por uno de los momentos más amargos y difíciles de su historia. El desencanto colectivo tiene, a nuestro entender, una explicación que se deriva de la situación económica concreta por la que atravesamos en estos precisos momentos pero también, de aspectos directamente relacionados con la psicología social. En los últimos años hemos vivido en carne propia el proceso de desintegración de nuestras principales instituciones de servicio y sin exagerar, podríamos decir que toda la obra histórica del pueblo costarricense pende de un hilo.

El sentimiento colectivo de los costarricenses, el enojo, el desencanto y la ausencia de horizontes, es el resultado de esa desintegración. El alma colectiva ha sido golpeada y agredida brutalmente. El sentido de la autoestima y la confianza en nuestros valores, se han hecho añicos. El que piense que este impacto no tiene efectos terribles en la conciencia nacional, jamás entenderá de donde proviene ese sentimiento de frustración y angustia que ahoga a millares de conciudadanos; jamás entenderá qué provoca el desencanto y el repudio por la política, el desánimo y la incredulidad frente a los politiqueros de siempre. Debemos reaccionar.

La economía capitalista de nuestro tiempo, la que está regida por las grandes corporaciones económicas umbilicalmente atadas al capital financiero mundial, tanto en escala mundial como dentro de nuestras fronteras, no tiene escrúpulos. A estas fuerzas, no les importan en absoluto las condiciones de vida y el destino de las grandes mayorías ciudadanas.

Y si este total y absoluto desprecio por los seres humanos se pone de manifiesto en la vieja y culta Europa, de qué no serán capaces en pequeños países como el nuestro. Como todos sabemos, a los países de Europa una llamada “troika” formada por el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco de Europa, les han impuesto medidas de austeridad que ha liquidado entre otras cosas, como veremos, los salarios, las pensiones, los empleos y las condiciones generales de vida ganados por los pueblos tras años de duro trabajo.

Dice el profesor Bernardo Kiksberg. El próximo año

“ La economía de Grecia caerá un 6,1 por ciento. Con ello sumará más de un 25 por ciento de caída del Producto Bruto desde que recibió los préstamos con condicionalidades. La de España descenderá un 1,7 por ciento. La de Italia, un 2,2 por ciento. La de Gran Bretaña, un 0,3 por ciento. También descenderá, según otras fuentes, el de Portugal, en un 3 por ciento”.

“Ninguno de los beneficios supuestos de la receta, que plantea, entre otros aspectos, reducciones drásticas del presupuesto público, achicamiento especial dentro de él de educación, salud, programas sociales, despido masivo de funcionarios, aumento de impuestos como el IVA, que afecta especialmente a los sectores de menores ingresos, se está cumpliendo... ni hay señales de que podrán salir de la recesión en que están hundidos”.

“En cambio, continúa el profesor Kliksberg, sí son muy concretos los daños en los indicadores que más les importan a sus habitantes. La desocupación en la Eurozona es la más alta en décadas, 11,3 por ciento. En el último año se destruyeron dos millones de puestos de trabajo. En Grecia (la desocupación) creció del 16,8 por ciento en mayo de 2011 a 24 por ciento en septiembre de 2012. En España pasó del 21,17 al 25,1 por ciento. En Portugal alcanzó el máximo nivel histórico, 15,7 por ciento. En Italia es el 10,7 por ciento. En países como Grecia y España la desocupación juvenil supera el 50 por ciento…Los efectos sociales de ajustar cada vez más en tiempos de recesión severa, y recortar al mismo tiempo los servicios sociales básicos, son demoledores”.

“El New York Times describe en una nota de tapa (25/9/2012) el cuadro de miles de españoles, muchos ex clase media, revisando los tachos de basura para poder alimentarse. Entrevista a una mujer de 33 años, con aspecto de empleada, que refleja muchos cuadros similares. Está revisando la basura, para conseguir su próxima comida. Encontró una decena de papas viejas y las recogió. Narra al periódico “que trabajaba en una oficina postal, pero se quedó sin empleo y su seguro de desempleo se terminó”. Dice que “cuando uno no tiene suficiente dinero, esto es lo que es”. El diario relata que en Madrid, cuando un supermercado estaba por cerrar en el distrito de Vallecas, una pequeña multitud estaba esperando que pusieran afuera los tachos de basura.

Luego se refiere a los emigrantes, especialmente latinoamericanos, que en los últimos 25 años han sido la palanca del desarrollo español.

“Los inmigrantes, dice, están en la peor situación. El 56 por ciento está por debajo de la línea de pobreza. La estrategia para sobrevivir es en primer lugar recurrir a la familia. Muchas parejas jóvenes se van a vivir con sus padres o abuelos porque tienen una pensión modesta. Y todos viven de ella, con enormes sacrificios… Entre otras promesas no cumplidas, el gobierno había anunciado antes de las elecciones que no iba a aumentar el IVA (corresponde en Costa Rica al impuesto de ventas que es del 13%). Lo subió de un 18 a un 21 por ciento.

“…En Grecia, donde crecen la desesperación y los suicidios, el gobierno prepara otro ajuste, el tercero en tres años, con recorte de salarios y pensiones, para obtener un nuevo préstamo. Las organizaciones sociales llevaron a cabo una huelga general, y una multitud manifestó en las calles. Una profesora de secundaria señala: “Nos bajaron el sueldo a una tercera parte... Los acreedores quieren empobrecernos totalmente y comprar barato los activos del Estado”.

Observemos esta frase final: “comprar barato los activos del Estado” ¿no es eso precisamente lo que buscan… quebrar a los pueblos para comprar a precios de remate las obras sociales que hemos construido con decenios de esfuerzo y trabajo?

Es por eso que en todas partes crecen las protestas multitudinarias, las justas protestas de los que ya no tienen nada que perder. En esas protestas, dice el profesor Kiksberg, el lema fue muy claro:

 “Al diablo con la troika (los inspectores del ajuste del FMI, la Comisión Europea, y el Banco Europeo), queremos nuestras vidas”…”Una de las cosas que hoy se saben después de experiencias como las de Argentina y México en los ’90 y Europa actualmente, es cuáles son los efectos de los ajustes ortodoxos. Son, parafraseando a García Márquez, la “Crónica de una muerte anunciada”.

Los costarricenses también queremos nuestras vidas. De lo contrario, ésta será precisamente la situación que las fuerzas gobernantes de Costa Rica, encabezadas por el actual Partido Liberación Nacional, nos preparan a corto plazo: terminar de apropiarse de toda la obra social e histórica del pueblo costarricense; terminar de repartirse con el mundo financiero internacional y las corporaciones transnacionales, industriales o agrícolas, todas las riquezas nacionales incluida la riqueza energética y el mar patrimonial, las zonas costeras y la Isla del Coco. Si lo han hecho en Europa ¿Por qué no lo van a hacer en los países de América Latina donde encuentren aliados locales que se las sirvan en bandeja?

Pero finalmente,el profesor Kiksberg proyecta una luz de esperanza.   

“Hay otras vías, nos dice… Las mostró la solidez económica del modelo nórdico en la misma Europa. Asimismo, los resultados obtenidos por países como Argentina, Brasil y Uruguay al generar cambios de fondo en el poder económico, reconstruir el Estado, potenciar la producción nacional, multiplicar la inversión en educación, salud, ciencia y tecnología y procurar la inclusión social universal…La ortodoxia sigue perdiendo terreno intelectualmente…” y concluye:

“La propuesta ortodoxa es ante todo mala economía. Produce efectos letales. Sin embargo, beneficia a sectores, particularmente financieros, del uno por ciento que hoy es el dueño de nada menos que el 43 por ciento del Producto Bruto mundial (el resaltado en nuestro. AMM) y que necesita un relato de la economía que lo legitime y proteja sus intereses”. Y firma,  Bernardo Kiksberg,  “Gran maestro de la Universidad de Buenos Aires”.

Es prácticamente imposible que cualquier ser humano sensible, que cualquier costarricense preocupado por el destino del país no encuentre en la tragedia social que viven hoy muchos pueblos de Europa y en las sabias palabras de Bernardo Kliksberg, la clara advertencia de que sólo la unidad de los hombres y las mujeres que amamos este país, junto a la firme determinación de rescatar lo que hemos perdido hasta hoy y darle un nuevo sentido a la participación social y a la política, nos permitirá recuperar la autoestima y el sentido de la dignidad.