Líbano en el ojo de la tormenta

Escribió: Alain Gresh en Le Monde Diplomatique, edición del Cono Sur


El atentado que terminó con la vida de Wissam Al-Hassan, jefe de inteligencia libanés, provocó enfrentamientos entre leales y opositores al régimen sirio, el principal acusado. La guerra en Siria afecta cada vez más a su vecino...

E
l asesinato de Wissam Al-Hassan –jefe de inteligencia de las Fuerzas de Seguridad Interiores (FSI)–, ocurrido el pasado 19 de octubre, es el atentado más grave cometido en el Líbano desde 2008. Se trata de un acto todavía más inquietante si se considera que podría contribuir a arrastrar a este país a la guerra que se desarrolla en Siria. Los enfrentamientos en Trípoli, en el norte del Líbano, dejaron varios muertos, mientras que, tras del funeral de Hassan, también se registraron choques en Beirut.


La radicalización de ciertos grupos sunitas extremistas –que no reconocen la autoridad del jefe de la oposición, Saad Hariri– es incontestable, especialmente en el norte del país, y está fomentada tanto por la terrible represión en Siria como por las relaciones entre ambos países. Durante los choques que siguieron al entierro de Al-Hassan en Beirut pudo verse una bandera de Al-Qaeda blandida por manifestantes (1).

¿Quién es Wissam Al-Hassan? 


El sitio en inglés del diario Al-Akhbar traza un perfil intrigante de este hombre, allegado a la familia Hariri (“Who Was Wissam Al-Hassan ?”). Fue principalmente guardaespaldas del ex primer ministro Rafiq Hariri, asesinado en 2005. En efecto, tendría que haber participado de la escolta de Hariri –era en ese entonces su jefe de seguridad–, pero milagrosamente ese día no estaba. La comisión de investigación de las Naciones Unidas afirmó que “su coartada era débil y podría ser considerado sospechoso”: aseguraba haber dado exámenes en la universidad la mañana del asesinato, pero había realizado, durante ese lapso de tiempo, veinticuatro llamadas telefónicas. Sin embargo, nunca se lo molestó por ello, dado que Naciones Unidas desistió de profundizar la investigación. Saad Hariri, el hijo de Rafiq, siguió contando con la confianza de Al-Hassan, quien incluso fue promovido a jefe de inteligencia de las FSI.


Paradójicamente, Al-Hassan tenía excelentes relaciones con los servicios de inteligencia sirios, hasta el comienzo de la insurrección en ese país. Cuando Saad Hariri se reconcilió con Bachar Al-Assad, absolviéndolo de toda responsabilidad en el asesinato de su padre (2), Al-Hassan lo acompañó a Damasco y se reunió con Al-Assad (3).
 


Intrincada red de fuerzas


Las FSI simpatizan con la oposición dirigida por Saad Hariri y son hostiles al gobierno de coalición de Hezbollah y el partido de Michel Aoun, más o menos sustentado por Walid Joumblatt (4). Obtuvieron muy rápidamente la ayuda de los servicios de inteligencia sauditas y occidentales.


Desde el inicio de la revuelta en Siria, las FSI eran con frecuencia acusadas de ayudar a los rebeldes, y Al-Hassan cumplía un rol clave en este aspecto. Ello explica las acusaciones dirigidas contra el régimen sirio, incluso cuando, como lo destaca As’ad Abu Khalil en su blog
 The Angry Arab el 20 de octubre, “Los medios de comunicación occidentales no van a aludir a esta otra cara del asunto: que el servicio de inteligencia de Hassan era responsable del arresto de gran cantidad de espías y terroristas al servicio de Israel en el Líbano”.


Al-Hassan también había cumplido un rol esencial en el arresto, en agosto de 2012, del ex ministro Michel Samaha, un hombre que nunca había ocultado sus relaciones con Al-Assad, y que habría intentado llevar a cabo atentados en el Líbano en nombre de Damasco. Durante el entierro de Hassan, el presidente libanés Michel Sleiman relacionó el asesinato con el arresto de Samaha, y llamó a acelerar la investigación sobre este último (5).


Sea como sea, la implicación de las fuerzas de la oposición dirigidas por Saad Hariri en el apoyo a los insurgentes sirios está comprobada. Como escribe As’ad Abu Khalil en el artículo del 21 de octubre citado más arriba: “Lo que no se dijo es que Saad Hariri –por más incompetente y estúpido que sea– jugó con fuego. Decidió tontamente jugar el juego del ‘cambio de régimen’ (regime change) que acarreó la humillación de Estados Unidos en Irak y en Afganistán. Sentado en su yate en su exilio en el Mediterráneo, Hariri fue quizás el instigador de un juego que desembocó finalmente en la muerte de uno de sus principales colaboradores”.
Recordemos por último que el Tribunal Especial para el Líbano acusó del asesinato de Rafiq Hariri a varias personas cercanas a Hezbollah.



1. Véase el reporte de la BBC “Beirut funeral for Wissam al-Hassan followed by clashes”, 21-10-12.


2. “
Liban : Hariri revient sur ses accusations envers la Syrie", Lefigaro.fr, 9-9-10”.


3. As’ad AbuKhalil , “
Car Bomb in Beirut : Wissam Al-Hassan”, Al-Akhbar, 21-10-12.


4. “
Jours intranquilles à Beyrouth”.


5. “
Hasan funeral takes place as thousands gather in Beirut”, The Daily Star, -10-12.