“El Capitalismo es un Modelo Sin Salida. Hay que Buscar Otro”

 

Entrevista de Diana Rojas a Ramón Linaza, activista de la Marea Ciudadana de España.

 ¿Qué es la Marea Ciudadana y cuáles son sus objetivos?

La Marea Ciudadana es una suma de varias otras mareas: la Marea Blanca, en defensa de la sanidad pública; la Marea Verde, en defensa de la educación pública; y la Marea Azul, que defiende el agua como servicio público para todos los ciudadanos y se opone a su privatización.

La Marea Ciudadana busca unificar todas esas mareas en defensa de una sanidad y educación públicas, de los trabajadores, los funcionarios, que sufren una fuerte pérdida de derechos y poder adquisitivo, los desempleados etc.

¿Cuándo arrancó el proyecto?

La Marea Ciudadana arrancó con una manifestación el pasado 23 de febrero, aniversario del intento de golpe de estado en España en 1981. Con esto quería poner de relieve que lo que pasa ahora en España y Europa es un golpe de estado llevado a cabo por los sectores financieros y que la población está sufriendo las políticas de austeridad y de otro tipo. A partir de aquella manifestación decidimos seguir trabajando, animados por la crítica situación en nuestro país, donde el paro está ya en un 27%, una situación a todas luces insostenible y dramática.

¿Existen esfuerzos para unificar el movimiento a nivel de toda Europa?

Sí, el pasado mes de abril se llevó a cabo una reunión en Lisboa, a la que acudieron activistas de Portugal, donde existe un movimiento similar al nuestro, Grecia, Irlanda, Escocia, Inglaterra, Francia y otros países. Como fruto de aquella reunión se produjo una cooperación que ha llevado a que el próximo sábado 1 de Junio se produzcan manifestaciones en toda Europa -Madrid, Londres, París, Roma, Zagreb y muchas otras-. El objetivo es pedir el fin de la dictadura financiera y de las medidas de austeridad y un futuro auténticamente democrático y digno para Europa.

¿Cómo ves la situación económica en Europa a corto plazo?

Actualmente el capital financiero está ganando la batalla a la democracia en toda Europa. Las decisiones las toman la troika, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, órganos que no se han elegido democráticamente. Los gobiernos siguen los dictados de la troika, que no tiene ningún interés en mejorar la situación de la población general, sino que se guía por criterios que benefician sólo al capital financiero. La troika actúa de una forma suicida y destruyendo el futuro de las próximas generaciones europeas. Sus políticas de austeridad y ajuste repercuten en el deterioro grave de la sanidad y la educación. En España, el gobierno de Mariano Rajoy posee poco margen de maniobra frente a las decisiones de la UE y la troika, pero ese margen que tiene no lo utiliza en favor de la ciudadanía sino de los intereses del gran capital financiero.

¿Cómo ves el drama de los desahuciados?

Las organizaciones ciudadanas han presentado un millón y medio de firmas que pedían la dación en pago de la vivienda en caso de desahucio (lo que supone que la persona queda liberada de la deuda entregando a la entidad acreedora su vivienda), pero el gobierno no ha querido aceptar esta medida, tal y como pide la ciudadanía. La razón es que los bancos la han rechazado de plazo y para el ejecutivo los intereses de estas entidades son más importantes que los de millones de ciudadanos. El drama de los desahucios afecta a muchos centenares de miles de españoles, que no ven respetado su derecho constitucional a tener una vivienda digna. Esta situación ha llevado a la desesperación a gran número de personas, como se ve en los recientes casos de suicidio que se han producido.

¿Crees que el actual sistema tiene futuro?

El problema es que vivimos en un planeta con recursos muy limitados y éstos se están consumiendo a una velocidad mayor. Estamos viviendo el fin de la civilización industrial. Las energías fósiles son cada vez más caras, lo cual quiere decir que ya nunca más habrá petróleo barato. La única salida es ir hacia un nuevo modelo energético y productivo, que afectará también a las relaciones humanas. Lo que está en juego es ver si el nuevo modelo será diseñado por una pequeña minoría en base a sus intereses o beneficia al conjunto de la población y se realiza en base a criterios democráticos.